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miércoles, 1 de febrero de 2023

Los piojos en la frase más antigua

versió catalana | versión española







Peine de marfil

(circa 1.750 a.C.)


Yacimiento de Tel Lachish (Israel) 





Recientemente, un equipo de arqueólogos israelíes han descubierto la primera oración gramatical escrita conocida en cananeo. Esta lengua, hablada por los antiguos habitantes  de Canaán usaba un alfabeto, inventado hacia el 1.800 a.C que más tarde daría lugar a la mayoría de los otros alfabetos del mundo. Hasta el momento sólo se han encontrado una docena de frases escritas con este alfabeto. 

Canaán era una antigua civilización de Asia Occidental, situada entre el mar Mediterráneo y el río Jordán y que abarcaba parte de la franja sirio-fenicia conocida también como el Creciente fértil. En la actualidad se corresponde con Israel, Palestina (la Franja de Gaza y Cisjordania), la zona occidental de Jordania y algunos puntos de Siria y Líbano.

La frase, compuesta por siete palabras escritas con 17 caracteres cananeos, fue grabada hace más de 3.700 años en un peine de marfil tallado en un colmillo de elefante. El peine se descubrió en un asentamiento de la Edad de Bronce situado en una antigua ciudad de Judá llamada Tel Lachish, que está a unos 40 kilómetros de Jerusalén. Es pequeño, mide aproximadamente 3,5 por 2,5 cm y tiene dientes en ambos lados.

La inscripción de este peine dice: 

“que este colmillo elimine los piojos del cabello y de la barba”.


El peine tenía dientes en ambos lados (actualmente rotos, aunque son bien visible sus bases). Uno de los lados, con seis dientes gruesos era usado para desenredar el cabello, mientras que el otro lado, con catorce dientes finos, se usaba como liendrera, es decir, para eliminar los piojos y sus huevos (liendres). Es decir, estaba diseñado de la misma manera que los peines para piojos actuales.

Que el peine era usado para eliminar piojos es seguro, ya que al examinar la pieza al microscopio, pudo detectarse la presencia de restos de la membrana quitinosa exterior de piojos de la cabeza (Pediculus capitis) de 0,5 a 0,6 mm de tamaño, en el segundo diente. Un análisis minucioso de los restos permitió concluir que los restos correspondían a la fase de ninfas, es decir, de ejemplares jóvenes que acaban de salir de la liendre eclosionada. 

En Canaán no había elefantes, por lo que un peine de marfil era forzosamente un costoso objeto suntuario de importación, probablemente procedente de Egipto, lo que demuestra que las clases altas también estaban afectadas por los piojos de la cabeza, que debía ser una parasitosis muy común. 







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Els polls, a la frase més antiga








Pinta d'ivori

(circa 1.750 a.C.)


Jaciment de Tel Lachish (Israel) 




Recentment, un equip d'arqueòlegs israelians han descobert la primera oració gramatical escrita coneguda en cananeu. Aquesta llengua, parlada pels antics habitants de Canaan usava un alfabet, inventat cap al 1.800 aC que més tard donaria lloc a la majoria dels altres alfabets del món. Fins ara només s'han trobat una dotzena de frases escrites amb aquest alfabet.

Canaan era una antiga civilització de l'Àsia Occidental, situada entre el mar Mediterrani i el riu Jordà i que abastava part de la franja sirio-fenícia coneguda també com el Creixent fèrtil. Actualment es correspon amb Israel, Palestina (la Franja de Gaza i Cisjordània), la zona occidental de Jordània i alguns punts de Síria i el Líban.

La frase, composta per set paraules escrites amb 17 caràcters cananeus, va ser gravada fa més de 3.700 anys en una pinta d'ivori tallada en un ullal d'elefant. La pinta es va descobrir en un assentament de l'Edat de Bronze situat en una antiga ciutat de Judà anomenada Tel Lachish, que està a uns 40 quilòmetres de Jerusalem. És petita, mesura aproximadament 3,5 per 2,5 cm i té dents a banda i banda.

La inscripció d'aquesta pinta diu:

“que aquest ullal elimini els polls del cabell i de la barba”.

La pinta tenia dents a banda i banda (actualment trencades, encara que són ben visibles les seves bases). Un dels costats, amb sis dents gruixudes s’utilitzava per desenredar el cabell, mentre que l'altra banda, amb catorze dents fines, s'usava com a llemenera, és a dir, per eliminar els polls i els seus ous (llémenes). Estava dissenyada de la mateixa manera que les pintes actuals que s'usen per treure polls.

És segur que la pinta es feia servir per eliminar polls, ja que en examinar la peça al microscopi, es va poder detectar la presència de restes de la membrana quitinosa exterior de polls del cap (Pediculus capitis) de 0,5 a 0,6 mm de mida, a la segona dent. Una anàlisi minuciosa de les restes va permetre concloure que corresponien a la fase de nimfes, és a dir, d'exemplars joves que acaben de sortir de la llémena eclosionada.

A Canaan no hi havia elefants, per la qual cosa una pinta d'ivori era forçosament un costós objecte sumptuari d'importació, probablement procedent d'Egipte, cosa que demostra que les classes altes també estaven afectades pels polls del cap, el que havia de ser una parasitosi molt comuna a aquell temps.





jueves, 9 de julio de 2020

Las plagas de Egipto (IV): Parásitos, pulgas y piojos





Clément Marillier, 
le maistre de Sacy

La tercera plaga. 
Plaga de los piojos. 
(1789) 

Grabado al buril.
Wellcome collection. 
Londres






En artículos anteriores del blog comentábamos la primera plaga de Egipto, el fenómeno de que el agua tomó aspecto de sangre y la segunda, la invasión de ranas. En ambos casos proponíamos posibles explicaciones naturales de estas plagas. Hoy trataremos de la tercera plaga. La de pulgas y piojos.   

III - Piojos y pulgas (Éxodo 8,16-19)


Al haber traicionado el faraón su promesa, Moisés y Aarón volvieron a realizar prodigios. Aarón golpeó el polvo del suelo, y de él emergieron insectos. 
   Clément Marillier: La tercera plaga. Plaga de los piojos   
(detalle) 
Y entonces Dios dijo a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra, para que se convierta en piojos por todo el país de Egipto (Éxodo, 8:16)
Según la tradición todo el polvo de la región se convirtió en piojos y pulgas, y estos insectos atacaron a todo ser vivo que encontraron, tanto animales como personas. A pesar de haber tenido éxito en las anteriores plagas, los hechiceros reales no pudieron repetir la señal, y afirmaron que era obra de un dios muy poderoso. Sin embargo el faraón se negó a dejar libres a los hebreos una vez más.

El sustantivo hebreo כִּנִּים (kinim) podría traducirse como piojos o pulgas. Los habitantes de Oriente Próximo se encontraban muy familiarizados con los piojos, ectoparásitos frecuentes en la zona. La presencia de estos insectos en las localizaciones bíblicas ha sido puesta de manifiesto por medio de la recogida de formas adultas y liendres, que se han podido detectar en las pelucas de muchas momias egipcias. Los arqueólogos también han encontrado peines de púas finas bastante similares a las liendreras actuales en los yacimientos de los desiertos israelitas de Judea y Negev.  


Un dermatólogo en el museo: Una plaga de piojos
La plaga de piojos. Haggadah de Barcelona. 



Los egipcios asociaban los piojos con la impureza y la suciedad. Los sacerdotes egipcios no podían efectuar ningún ritual si llevaban piojos en algún lugar del cuerpo. Por eso solían rasurarse todo el cuerpo, incluída la cabeza cada dos días.  

La plaga de insectos puede estar relacionada con la plaga anterior, la plaga de ranas. Las ranas, al salir del agua y no poder volver, como hemos visto antes, murieron y así estos insectos se quedaron sin depredadores y atacaron con inusitada fuerza a personas y animales. Por otra parte, los acúmulos de cadáveres de peces y ranas de las plagas anteriores favorecieron la proliferación de estos insectos. Las malas condiciones higiénicas al no poderse lavar en el agua del río favorecerían que los egipcios padeciesen estas parasitosis. 











martes, 17 de diciembre de 2019

Piojos de dinosaurio









Mesophtirius angeli sobre una pluma de dinosaurio 


Bloque de ámbar del período Cretácico (hace 100 millones de años) procedente de la provincia de Kachin (Myanmar) 

Fotografía de Taping Gao publicada en Nature realizadas con microscopio Nikon SMZ 25 con un sistema de cámara digital Nikon DS-Ri 2




En otras entradas de este blog nos hemos referido a algunos insectos que habían coexistido con los dinosaurios, como era el caso de los chinches. Pero no fueron los únicos. También ciertas especies de piojos vivieron en aquella era, y en este caso llegaron a parasitar a los grandes saurios. 

Los dinosaurios poblaron la Tierra en la era secundaria. La mayoría de ellos tenían una piel semejante a los reptiles, muchas veces cubierta de escamas o placas córneas. Pero algunos de ellos presentaban plumas, bien de forma parcial, en algunas partes (generalmente en el cráneo o en la cola, cumpliendo una función de reclamo sexual) o bien recubriendo su cuerpo por completo. No en vano, los dinosaurios evolucionaron posteriormente, originando las aves actuales, que presentan el cuerpo totalmente cubierto de plumas. Los dinosaurios con plumas (o más bien protoplumas) fueron especialmente abundantes en el Cretácico (hace alrededor de 145 - 66 millones de años). 


Dibujo hipotético de los piojos M. engeli sobre las plumas de un dinosaurio (tomado del artículo de Gao y cols. en Nature Communications). 

Como sabemos bien por la observación de los animales actuales, algunos parásitos pueden agarrarse a las plumas o pelos, haciendo de ellos su hábitat cotidiano. Son parásitos que se alimentan de la sangre de sus huéspedes, que extraen gracias a un aparato succionador. Son los piojos, de los que conocemos diversas especies fósiles. Hay pues pruebas de la existencia de insectos parasitarios que se alimentaban de sangre tanto en el Jurásico (hace entre 201 millones y 145 millones de años atrás) como en el Cretácico (hace entre 145 millones y 66 millones de años).

Hace poco, un grupo de investigadores (Un equipo de la Smithsonian Institution de Washington y de la Universidad Normal de Pekín) descubrieron, en el interior de un bloque de ámbar del Cretácico procedente del norte de Myanmar (Birmania) un nuevo tipo de piojos fosilizados, a la que le han dado el nombre de Mesophthirus engeli lo que ha sido publicado en un reciente artículo de Nature Communications. 

Según sus descubridores, M. engeli tenía una forma muy similar a la de los piojos modernos, aunque sus órganos para masticar eran sensiblemente más fuertes. De hecho los ejemplares que se han podido detectar son ninfas, no insectos adultos. Muestran una serie de caracteres morfológicos ectoparasitarios, como un pequeño cuerpo sin alas, cabeza con fuertes piezas bucales masticatorias, antenas robustas y cortas, patas con una sola garra tarsal, etc. Alrededor de estos insectos se encontraron plumas de dinosaurio parcialmente dañadas, probablemente por acción de los parásitos, lo que induce a pensar que tal vez los insectos no eran propiamente hematófagos sino que podrían haberse alimentado de las propias plumas. Serían pues los piojos más antiguos que se conocen que se alimentaban de plumas, lo que es un dato de esencial importancia para comprender la alimentación de estos insectos. 

Según declara Chungkun Shih, del Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsonian en Washington y uno de los autores del trabajo: 
"Los primeros insectos similares a piojos nos ayudan a entender la evolución en ese período tan remoto: cómo adaptaron sus rasgos morfológicos y su comportamiento para alimentarse de plumas"
Estos hallazgos aportan así luz al debate sobre la aparición y diversificación de aves y mamíferos. Una primera hipótesis sostiene que ambos grupos proliferaron a principios del Cretácico (que comenzó hace 145 millones de años) y que muchas de sus estirpes sobrevivieron al cataclismo que acabó con los dinosaurios (hace 65 millones). La teoría contraria afirma que sólo podrían haber proliferado una vez que desaparecieron los saurópsidos.

El problema es que en este debate los datos proporcionados por el ADN y los obtenidos de los registros fósiles se contradicen: la cronología que se obtiene del análisis genético de los piojos indica una especiación temprana y una diversidad anterior al impacto del asteroide hace 65 millones de años. Sus defensores creen que la ruptura del antiguo supercontinente Gondwana (hace unos 120 millones de años) pudo abrir la puerta a una primera gran diversificación evolutiva. 

Sin embargo, según el registro fósil la expansión de los mamíferos placentarios no se produjo, en número de especies, hasta el final del Cretácico, hace unos 65 millones de años, lo que sugiere una relación directa con el evento cataclísmico que acabó con los dinosaurios.


Bibliografia


Gao, T., Yin, X., Shih, C. et al. New insects feeding on dinosaur feathers in mid-Cretaceous amber. Nat Commun 10, 5424 (2019) doi:10.1038/s41467-019-13516-4

miércoles, 13 de febrero de 2019

Las buscadoras de piojos





Henriette Browne 

Hermanas de la Caridad
(1859)

Óleo sobre lienzo 24 x 31 cm
Museo de Arte Moderno (MoMa) Nueva York 




Gautier: Hijas de la Caridad
En esta pintura de Henriette Browne (1829-1901) se ve una escena que era frecuente en el s. XIX y primera mitad del s. XX. Unas monjas, con tocas de amplias alas cuidando a un niño enfermo. Esta orden religiosa femenina, las Hijas de la Caridad, fue fundada en 1633 por S. Vicente Paúl y Luisa de Marillac, con el fin de dedicarse al servicio corporal y espiritual de los pobres enfermos. Se encontraban pues en numerosos hospitales y hospicios. Era frecuente encontrarlas en estos establecimientos en los dos primeros tercios del s. XX. 

En los orfelinatos eran frecuentes las epidemias de enfermedades transmisibles. En otra entrada del blog hemos aludido a la frecuente presencia de tiñas en estas instituciones.  Otra enfermedad que era frecuente eran los piojos de la cabeza y tenemos múltiples representaciones pictóricas que son testimonio de ello. En ausencia de tratamientos efectivos, las monjas muchas veces tenían que recurrir a la desparasitación manual en los casos de los niños con pediculosis. 



Hoy vamos a aportar un testimonio literario de este tema. Una inolvidable poesía de Arthur Rimbaud (1854-1891) en la que se comenta esta práctica:  

Les chercheuses de poux

Quand le front de l'enfant, plein de rouges tourmentes,
Implore l'essaim blanc des rêves indistincts,
Il vient près de son lit deux grandes soeurs charmantes
Avec de frêles doigts aux ongles argentins.

Elles assoient l'enfant auprès d'une croisée
Grande ouverte où l'air bleu baigne un fouillis de fleurs,
Et dans ses lourds cheveux où tombe la rosée
Promènent leurs doigts fins, terribles et charmeurs.

Il écoute chanter leurs haleines craintives
Qui fleurent de longs miels végétaux et rosés
Et qu'interrompt parfois un sifflement, salives
Reprises sur la lèvre ou désirs de baisers.

Il entend leurs cils noirs battant sous les silences
Parfumés ; et leurs doigts électriques et doux
Font crépiter parmi ses grises indolences
Sous leurs ongles royaux la mort des petits poux.

Voilà que monte en lui le vin de la Paresse,
Soupirs d'harmonica qui pourrait délirer ;
L'enfant se sent, selon la lenteur des caresses,
Sourdre et mourir sans cesse un désir de pleurer.




LAS BUSCADORAS DE PIOJOS

Cuando en la frente del niño, las tormentas rojas
imploran el blanco enjambre de un sueño alado,
arriban hasta su lecho dos graciosas monjas 
uñas argénteas en largos dedos delicados.

Lo sientan delante de un gran ventanal frío
donde un aire azulado humedece las flores,
y por su pelo pesado donde cae el rocío
se pasean los terribles dedos encantadores.

Oye el niño el suave canto de su temeroso aliento
de aroma de miel rosada, de hierba y cantueso
interrumpido a veces por un silbido, y un lento
resto de saliva en el labio como deseos de beso.

En silencio oye el batir de sus negras pestañas
perfumadas, y sus dedos eléctricos y flojos
hacen crepitar con indolencia grisácea
y con sus regias uñas van matando los piojos.

En su espíritu sube la pereza como un vino,
Suspiro de una armónica que podría delirar;
y con las lentas caricias le vienen al niño
muriendo y resurgiendo, las ganas de llorar.

(Traducción de Xavier Sierra)





viernes, 8 de febrero de 2019

Un rey con ladillas y piojos






Vittore Carpaccio

Joven caballero en un paisaje

(1510)


Óleo sobre lienzo 218,5 x 151,5 cm
Museo Thyssen-Bornesmisza. Madrid. 




La obra Joven caballero en un paisaje constituye uno de los primeros ejemplos de retrato de cuerpo entero de la pintura europea. Hasta 1919, la pintura fue atribuída a Durero, pero actualmente se reconoce la autoría de Vittore Carpaccio, explícita en la frase «Victor Carpathius finxit MDX» que aparece en un cartelito colgado de una rama. 

La identidad del retratado ha sido también motivo de discrepancia. Algunos piensan que es un caballero de la Orden del Armiño, otros lo identifican con el duque de Urbino. Finalmente, según otros autores representaría a Fernando II de Aragón y Sforza (1469-1496), que durante sus dos últimos años de vida fue rey de Nápoles. 


Medalla de Ferrandino, cuando era príncipe de Capua.
Fernando II, era más conocido como "Ferrandino" (Fernando pequeño) para distinguirlo del rey católico Fernando II de Aragón. Había recibido la corona de manos por la abdicación de su padre Alfonso II ante la amenaza de invasión por las tropas francesas de Carlos VIII. La ciudad fue asediada y Fernando II se vio obligado a huir a Ischia, donde organizó una liga italiana contra el monarca francés, al que venció con la ayuda de las tropas hispánicas del Gran Capitán (1496). Poniendo fin a la dominación del ejército francés, que había cometido toda suerte de desmanes, Fernando se convirtió en un héroe para los napolitanos. 

Fernando II murió de malaria en octubre de 1496 y fue enterrado, junto a otros monarcas y nobles en la parte alta de la sacristía de la Basílica de Santo Domenico Maggiore, una de las mayores iglesias de la ciudad de Nápoles. Recientemente se ha procedido al estudio de su momia, y los resultados han sido publicados en un artículo  de la revista Medical History . Entre otros hallazgos se ha podido constatar una alta tasa de mercurio en los cabellos del soberano (827 ppm). Sin embargo, en los tejidos restantes y en el cráneo, así como en el vello púbico del rey hallaron bajas concentraciones de mercurio (tan solo 18 ppm), lo que sugiere la utilización de mercurio por parte del Fernando II de Nápoles tópicamente en la cabeza.

Esto llevó a estudiar atentamente los cabellos del rey mediante microscopía electrónica de barrido, pudiéndose constatar la presencia de piojos (Pediculus capitis). Se procedió entonces a estudiar el vello corporal encontrándose también piojos, esta vez piojos del cuerpo o de los vestidos (Pediculus humanus corporis), y en el vello pubiano, que se constató  infestado de ladillas (Phtirius pubis). 


Arriba (a): Garra de Pediculus capitis

Medio (b): Parte terminal del abdomen de un piojo de la cabeza, 

visto con el microscopio electrónico de barrido 

Abajo (c): Fragmento de liendre de ladilla que todavía 
sigue adherida al vello púbico.

(Tomado del articulo de Gino Fornaciari y cols. en Medical History)



La primera conclusión de este estudio es la demostrar que las clases pudientes también podían padecer dicha infestación, y que ni un rey estaba a salvo de estas parasitosis. 

Por otra parte sabemos que el mercurio era usado tópicamente para el tratamiento de los piojos, como parece que hizo Ferrandino. Ciertamente también era usado para tratar otros males, como la sífilis, pero por la diferente concentración y sobre todo por haberse encontrado exclusivamente en el cuero cabelludo, parecen descartarlo. El mercurio era usado también en ciertos cosméticos tanto como tinte capilar como en preparaciones con el fin de obtener una piel más blanca  y eliminar manchas, pecas, curar úlceras y ampollas. 

Finalmente el mercurio era usado en esta época para el embalsamamiento de los cadáveres de otros miembros de la nobleza aragonesa enterrados en la basílica napolitana, por lo que no es raro encontrar trazas de mercurio en estas momias, si bien a concentraciones mucho menores. 


Bibliografía

Fornaciari G et al. The Use of Mercury against Pediculosis in the Renaissance: The Case of Ferdinand II of Aragon, King of Naples, 1467–96. Medical History, 2011, 55: 109–115

Tilles G y Wallach D, ‘Histoire du traitement de la syphilis par le mercure: 5 siècles d’incertitudes et de toxicité’, Revue d’Histoire de la Pharmacie (Paris), 44, 312 (1996), 347–51.

lunes, 14 de enero de 2019

Arqueología y parásitos



Liendrera 
(época romana s. II a.C.) 


Madera de boj

Murabaat (Israel)



En diversos yacimientos arqueológicos se han encontrado indicios de la existencia de parásitos, lo que proporciona una nueva visión sobre las civilizaciones de la Antigüedad. 

Los piojos, por ejemplo, han estado molestando a los humanos durante mucho tiempo. Los seres humanos están parasitados por dos géneros de piojos: uno compartido con chimpancés y el otro compartido con gorilas. Al usar el ADN para determinar cuándo las especies de piojos se separaron y se especializaron. Los científicos están trabajando en esta línea de investigación para reconstruir parte de nuestra historia evolutiva. 

Los investigadores han analizado los piojos de la ropa (Pediculus corporis), para saber cuando se especializaron estas especies de insectos anopluros para vivir en las costuras de la ropa, lo que nos proporciona datos para saber en que momento Homo sapiens comenzó a usar ropa por primera vez para cubrir su desnudez.

Peines recuperados de un fuerte romano.  Fuente de imagen.
      Liendreras encontradas en un fuerte romano
Otra línea de investigación analiza la presencia de piojos de la cabeza. La presencia de liendreras, por ejemplo, da un testimonio indirecto de la existencia de piojos del cuero cabelludo. Las liendreras son peines de finas púas de pequeño tamaño, diseñados para arrastrar las liendres (huevos de los piojos) que se adhieren firmemente al pelo. Se han encontrado liendreras en yacimientos de diversas civilizaciones, testimonios evidentes de que allí había pediculosis (infestación por Pediculus capitis del cabello). Las más antiguas se han encontrado en Egipto y se remontan a 1.500 años a.C. Los hay de marfil y de madera. 

Pero no solo eso. En algunas momias se han podido constatar la presencia de piojos, que han podido estudiarse el microscopio. Es el caso de algunas momias egipcias como por ejemplo en la de la reina Tuya, una reina de la dinastía XIX, esposa del faraón Seti I y madre de Ramsés II (o Ramesses II). En la momia de Tuya (que murió hacia el 1290 a.C.) se pudieron evidenciar algunos ejemplares de Pediculus capitis, lo mismo que en otras momias egipcias, como los encontrados por Ruffer en 1910, y que representan seguramente los piojos más antiguos encontrados en el Antiguo Egipto (3.600 a.C). 



Piojos procedentes de una momia egipcia (Pediculus humanus capitis) 

También los yacimientos arqueológicos de Israel proporcionan nuevas pruebas. En el yacimiento de Nahal Never los arqueólogos descubrieron restos de piojos de 9.000 años de edad, y en la noble Masada, encontraron ropa y peines infestados de piojos. 

Pero los piojos no son privativos de las civilizaciones del Viejo Mundo. También se han encontrado en yacimientos arqueológicos de Groenlandia y de Sudamérica. La evidencia arqueológica directa más antigua de piojos de la cabeza proviene de un huevo de piojo humano recuperado en Brasil que data de más de 10.000 años.


Presencia de garrapatas en la momia de un joven perro 
(Egipto. Época romana)

También se han encontrado ectoparásitos en momias de animales del Antiguo Egipto. El estudio de la momia egipcia de un cachorro de perro del período romano evidenció la presencia de diversos parásitos. Rhipicephalus sanguineus,
Latreille, 1806 (Acari: Ixodidae), Hippobosca longipennis, Fabricius, 1805 (Diptera: Hippoboscidae) y una larva de mosca sarcosaprófaga productora potencial de miasis (Diptera: Sarcophagaciae y Calliphoridae). Todas estas especies pueden ser vectores potenciales de enfermedades y tal vez estuvieran involucradas en la prematura muerte del perro. 


   Desagüe de las termas romanas de Bath (Inglaterra) 
Pero el estudio paleopatológico de las momias no se limita a los ectoparásitos. Uno de los descubrimientos de parásitos más conocidos encontrados en un cuerpo momificado fueron los adultos de Ancylostoma duodenale encontrados en un estado de preservación tal que incluso se pudieron efectuar cortes histológicos de los gusanos, que se alimentaban a través de la mucosa intestinal de la momia. 

Y como hemos visto en otras entradas del blog, muchos parásitos intestinales también  pueden detectarse a través del estudio de los sedimentos en letrinas, termas y canalizaciones de desagüe. 


Fragmento de tubería de desagüe, de plomo. Termas romanas de Bath (Inglaterra)