Mostrando entradas con la etiqueta Celulitis bacteriana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Celulitis bacteriana. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de enero de 2017

Las Tres Gracias de Rubens (III): Celulitis.






Peter Paul Rubens

Las tres gracias (detalle)
(1630-1635) 

Óleo sobre tabla de madera de roble. 220,5 x 180 cm
Museo del Prado. Madrid.   




En una entrada anterior comentaba el cuadro de Las Tres Gracias, de Rubens, como un canto a la vida, a la sensualidad y a la belleza y lo comparaba con otras interpretaciones de este mito a lo largo de la historia del arte. Y podíamos ver que en el cuadro de Rubens se hace patente el ideal estético de la hermosura femenina del s. XVII representado en los cuerpos sinuosos de tres mujeres.   

Sin embargo, en nuestra época no es probable que nadie propugnara estos cuerpos femeninos como perfectos y como el modelo de belleza a seguir. 

Esta disyuntiva estética hace que nos planteemos muchas preguntas ¿Tanto han variado los gustos en tres siglos y medio? ¿Quién determina lo que es bello y lo que es feo? ¿Es la hermosura un criterio cambiante, una cuestión efímera, en los caprichosos brazos de las modas?
Venus de Willendorf

En efecto, así es. En el Neolítico se preferían las mujeres francamente obesas, esteatopígicas, ya que el máximo ideal era la de una hembra reproductiva, con largas lactancias y continuados embarazos. Tenemos un claro ejemplo en la Venus de Willendorf, por ejemplo.  

Un criterio diferente fue el propuesto mucho más tarde, en el mundo grecorromano, donde podemos tomar la Venus de Milo como ejemplo de perfección estética. Sin embargo, teniendo en cuenta que esta estatua reflejaba el cuerpo de una joven de unos 18 años tampoco sería un modelo que tentara a las chicas de esta edad del s. XXI. 
Venus de Milo

En el Renacimiento se idealizaban cuerpos algo más acercados a la actual tendencia. La Venus de Botticelli sería un ejemplo mejor comprendido en nuestros tiempos. Aunque probablemente tampoco en su totalidad. 

Y en el Barroco, como vemos el cuerpo femenino ideal es  el propuesto por Rubens. Una propuesta muy alejada de los criterios actuales, que no dudarían de clasificar a las voluptuosas Gracias de obesas y de celulíticas. 

El término celulitis se usaba médicamente para definir una infección bacteriana del tejido celular subcutáneo ocasionada por estreptococos (y así era definido por la Enciclopaedia Britannica hasta 1986) pero ha sido progresivamente sustituído por la acepción de acumulación de grasa. Ésta acepción no tiene una clara correspondencia médica. 


Jacob Jordaens: El Rey Candaules mostrando 
su esposa a Giges
La primera vez que se usó el término celulitis fue en el Diccionario Médico Littré y Robin de 1873. En esta obra se definía vagamente como "una inflamación del tejido celular". Pero nadie le dió una connotación negativa hasta 1933, cuando la revista francesa Vôtre Beauté lanzada por Eugène Schueller (fundador del grupo L'Oréal) publicó un artículo de un tal Dr. Debec, en el que se declaraba que 
"la celulitis es una acumulación de agua, toxinas, residuos y grasa contra la que es muy difícil luchar". 
La fobia por la celulitis llegó a Estados Unidos cuando en 1968 la revista Vogue publicó un reportaje sobre una mujer que había esperado mucho tiempo 
"para ser diagnosticada de celulitis y ahora es demasiado tarde para hacer algo por su enfermedad". 


Cartel publicitario de una Clínica de Cirugía Estética de Israel
La industria cosmética se dedicó entonces a producir un gran número de cremas y preparados para luchar contra esta condición (hasta llegar a vender más de 900.000 envases de cremas anticelulíticas anuales solo en Francia). 

La obsesión por la celulitis se generalizó. Más tarde la cirugía plástica introdujo liposucciones y otras técnicas para luchar contra ella. Incluso una clínica de Israel (Herzliya Medical Center) usó el cuadro de las Tres Gracias de Rubens sobre el que se habían pintado las líneas que generalmente se usan en Cirugía Estética para planificar una intervención, para publicitar sus tratamientos, añadiendo el slogan: "Perfection has no limits". 

Sin embargo, criterios estéticos aparte, la celulitis no es propiamente una enfermedad. Se trata de acúmulos grasos entre trabéculas de colágeno que están condicionados por factores hormonales normales en una mujer adulta. Como decían Nürnberger y Müller en 1978 es más bien "una enfermedad inventada", basada sobre todo en su no aceptación como ideal de belleza. 

Rico-Avello y otros autores han especulado que las Tres Gracias podían presentar lipodistrofia, estado caracterizado por un acúmulo de grasa en la parte inferior del cuerpo, con una clara disparidad con la mitad superior. Sin embargo, al observar la parte alta de las tres diosas, es bien patente que no existe una gran diferencia con el resto. Otra cosa es que tengan un claro sobrepeso. 


Bibliografía

Nürnberger F. y Müller G. So-called cellulite: an invented disease. J. Surg. Dermatol. 1978.  Mar;4(3)221-9.



Rubens: Las tres gracias





jueves, 12 de noviembre de 2015

Complicación de una herida infectada







 Bartolo di Fredi

Retablo del Descendimiento de la Cruz (fragmento)
(El beato Filippino Ciardelli sanando a los enfermos)
(1382)


Temple sobre tabla
Museo Civico e Diocesano d'Arte Sacra. Montalcino.  




Bartolo di'Fredi (?-1440) fue un pintor sienés de la segunda mitad del s. XIV. Por un documento de 1353 sabemos que abrió un taller de arte en esta ciudad, junto con el pintor Vanni. Más tarde ocupó algunos cargos políticos locales. Desarrolló una intensa actividad artística, influída por la pintura de Simone Martini, y que dejó numerosas obras en Siena, Montalcino y San Gimigniano.

Precisamente para la iglesia de San Francisco de Montalcino, el pintor realizó en 1382 un políptico en el que la tabla central representaba el Descendimiento de la Cruz y a los lados dos tablas dedicadas a S. Juan Bautista y otras dos al beato franciscano Filippino Ciardelli, un fraile local que murió a mediados del s. XIII. 

En este políptico se representan algunos aspectos de la vida del santo: la levitación del fraile y los milagros que realizaba, curando a los enfermos. En esta última tabla se puede ver como un grupo de personajes llevan a un enfermo al santo pidiéndole que le cure. La pierna del afectado presenta una gran herida, probablemente debida a un accidente o tal vez a una intervención quirúrgica, que le ocupa unos 2/3 de la pierna derecha. La pierna aparece claramente engrosada y tumefacta, en relación a la del otro lado,  con cierto grado de cianosis. La cara del paciente denota dolor al tacto. El pie se incurva hacia atrás, en una clásica actitud refleja defensiva.  El tórax aparece marcando el esternón y los arranques de las vértebras, lo que hace pensar en que presenta tamién una caquexia, dejando entrever un mal estado general. El beato con la mano izquierda, bendice el miembro enfermo, dando a entender que obra el milagro de su curación. 

Creemos que puede tratarse de una celulitis bacteriana, que debía ser una complicación frecuente de las heridas en la Edad Media. Las malas condiciones higiénicas de aquel tiempo debían contribuir mucho a que este tipo de casos fueran bastante frecuentes. 

Otro aspecto a destacar es el personaje que aparece detrás del herido, tocado con un sombrero oscuro: muestra al beato una mano en forma de garra, que puede recordar una garra cubital, típica de la lepra, enfermedad muy frecuente en aquel tiempo y que constituía el paradigma por excelencia de la enfermedad. En la segunda fila, aparece un ciego. 

En esta tabla destacan también las arrugas representadas en los rostros de los personajes, que anticipan ya una tendencia realista evidente. 



Bibliografía: 


Bagnoli, A: Museo civico e diocesano d’arte sacra di Montacino, Siena, Edizioni Cantagalli, 1997, p. 28

     Harpring, P: The Sienese Trecento Painter Bartolo di Fredi, Cranbury, New Jersey, Associated University Press, 1993