jueves, 23 de noviembre de 2017

Los nombres de las bacterias (VII): Nombres de asociaciones






Harvey Dunn 

The American Legion 
(1930)


Óleo sobre lienzo
Kelly Collection of American Illustration Art. 




Como vemos, los nombres de las bacterias tienen etimologías diversas: algunos toman su apelativo de su forma o del color, otros de su hábitat o del medio en que crecen, otras del lugar en el que fueron descritas por vez primera

Tal vez la etimología menos esperada sea la de los microorganismos que toman su nombre de algunas organizaciones o sociedades. La mayoría de ellas no son gérmenes patógenos, por lo que no las comentaremos aquí. Pero tres de ellas sí tienen una cierta importancia médica: 

  • Afipia (nombre derivado de AFIP, Armed Force Institute of Pathology, Estados Unidos) 
  • Cedecea (de CDC, Centers for Disease Control, Estados Unidos), una enterobacteriacea extremadamente rara
  • Legionella, tal vez la más conocida de las tres. Adquirió su nombre por la epidemia que tuvo lugar en julio de 1976, tras la convención de una asociación de veteranos militares de Estados Unidos, conocida como la Legión Americana, en Filadelfia. Al regresar de la reunión, los asistentes comenzaron a presentar una misteriosa enfermedad, con neumonía y fiebre elevada. La epidemia afectó a 221 personas, ocasionando 34 muertes. El 18 de enero de 1977 se identificó el agente causal, desconocido hasta entonces y se le impuso el nombre de Legionella pneumophila, en recuerdo a los legionarios afectados y a la afinidad por el pulmón de esta bacteria. 
En definitiva, los nombres de gérmenes derivados de nombres de asociaciones constituyen una etimología poco conocida y muchas veces inesperada. 

Bibliografía

Altman LK. In Philadelphia 30 Years Ago, an Eruption of Illness and Fear. The New York Time, 1 sep 2006 
http://www.nytimes.com/2006/08/01/health/01docs.html?_r=1&oref=slogin&pagewanted=print

Brenner DJHollis DGMoss CWEnglish CKHall GSVincent JRadosevic JBirkness KABibb WFQuinn FD, et al. Proposal of Afipia gen. nov., with Afipia felis sp. nov. (formerly the cat scratch disease bacillus), Afipia clevelandensis sp. nov. (formerly the Cleveland Clinic Foundation strain), Afipia broomeae sp. nov., and three unnamed genospecies.  1991 Nov;29(11):2450-60.


Janda J. Michael; Sharon L. Abbott. The Enterobacteria. 2a edició. Washington, D.C.: ASM Press, 2006, p. 411. ISBN 1555813429, 9781555813420.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Los nombres de las bacterias (VI): Nombres tomados de enfermedades








Francisco de Goya y Lucientes 

El garrotillo 


Óleo sobre tela. 80 x 65 cm
Colección Araoz (Viuda de Marañón). Madrid. 




Este famoso cuadro de Goya, que representa un caso de difteria (conocida popularmente como el garrotillo, ya que -como el garrote vil - ahogaba a quien la padecía) nos sirve para ilustrar este artículo, sobre bacterias que toman su nombre de la enfermedad que producen.

Muchas bacterias dan su nombre a algunas enfermedades. Así el género Leptospira origina el nombre de leptospitosis para nombrar a la enfermedad que origina; o Tripanosoma, a la tripanosomiasis; Borrelia a la borreliosis, etc. 

Pero no siempre es así. A veces es al revés y son las bacterias las que toman el nombre de la enfermedad que producen. En general son los casos en los que la enfermedad es conocida desde tiempos antiguos y ya tenía un nombre lo suficientemente conocido como para crear el apelativo del agente causal. 

Citaremos algunos ejemplos: 

  • Streptococcus pneumoniae (agente causal de la neumonía) 
  • Corynebacterium diphtheria (agente causal de la difteria) 
  • Neisseria meningitidis (microorganismo productor de la meningitis
  • Mycobacterium tuberculosis (causante de la tuberculosis)
  • Clostridium tetani (agente causal del tétanos) 
  • Clostridium botulinum (bacteria productora del botulismo 
  • Shigella dysenteriae (microorganismo causante de la disenteria
  • Salmonella typhi (germen causal de la fiebre tifoidea)
  • Salmonella paratyphi (productora de una enfermedad similar a la tifoidea)
  • Salmonella thiphisuis (causa una enfermedad similar a la fiebre tifoidea en cerdos)
  • Salmonella typhimurium (causa el tifus murino, en roedores)
  • Klebsiella pneumonia (agente causal de un tipo de neumonía) 
  • Yersinia pestis (bacteria causante de la peste bubónica
  • Haemophilus influenzae (germen productor de una enfermedad similar a la influenza) 
  • Vibrio cholerae (vibrio que causa el cólera)
  • Bacillus anthracis (bacilo que ocasiona el carbunco)
Lesión cutánea de carbunco, con aspecto negruzco
similar al del carbón
Con referencia a esta última enfermedad hemos de insistir que su nombre en castellano y en otras lenguas latinas es carbunco (fr. carboncle; cat. carboncle; port. carbúnculo; it: carbonchio), mientras que en inglés y otras lenguas es ántrax, lo que ocasiona no pocos errores de traducción. Como puede verse, el nombre científico Bacillus anthracis toma su apelativo de la versión anglosajona.





martes, 21 de noviembre de 2017

Los nombres de las bacterias (V): Nombres geográficos








Edvard Eriksen 

La sirenita
(1913)


Escultura de bronce. 1'25 m
Langelinie. Copenhague




Como hemos visto en anteriores artículos, los nombres de las bacterias pueden derivar de su forma, del color de sus colonias o de determinadas características de su cultivo. Pero también pueden derivar, como veremos,  de otras fuentes etimológicas.

Así, existen algunas docenas de géneros bacterianos que reciben su nombre del lugar geográfico en donde fueron descritas. Aunque algunas están un poco camufladas. El género Hafnia, por ejemplo, toma su nombre de Hafninum, el nombre latino de Copenhagen.  Otros géneros son Orientia, que proviene del Oriente; y, Providencia, de Providence, en Rhode Island, Estados Unidos.


Salmonella typhimurium. Microscopio electrónico. 


El género Salmonella es especialmente abundante en topónimos: 

  • Salmonella arizonae (por Arizona, Estados Unidos) que puede causar infección y septicemia en gallinas y pavos.
  • Salmonella bongori (por la ciudad de Bongor, en Chad) 
  • Salmonella houtenae (por Houten, una ciudad en Holanda) 
  • Salmonella heildeberg (por la ciudad de Heildeberg) aislada ocasionalmente en caballos
  • Salmonella indica (por la India) 
  • Salmonella salame (de Salaam, una ciudad en Tanzania)

Otras especies también toman su nombre de referencias geográficas

  • Actinomyces israelii (Israel)
  • Francisella tularensis (condado de Tulare, California) 
  • Nocardia brasiliensis (por Brasil) 
  • Nocardia mexicana (por México) 
  • Legionella longbeachae (por Long Beach, California) 

Francisella tularensis




lunes, 20 de noviembre de 2017

Los nombres de las bacterias (IV): Donde y cómo crecen








Andrea Alciato 

Proteo
(1531)


Xilografía




Como hemos visto en una entrada anterior, los nombres de las bacterias derivan a veces de su morfología. En estos casos, su forma condiciona su denominación. Pero hay otras condiciones que a veces sirven para nombrar a los microorganismos. Por ejemplo su trofismo, es decir según las condiciones de crecimiento en determinados medios de cultivo. 


Proteo, rey de Faros, una isla
en la desembocadura del Nilo. 
Algunos nombres de bacterias derivan de alguna característica observada en sus cultivos. Este es el caso, por ejemplo, del género Haemophillus, que se caracteriza porque sus cultivos requieren la presencia de sangre para desarrollarse. De ahí derivó su nombre (del griego, αιμα, aima, “sangre”, y φίλος, philos, “amante”): “el que ama la sangre”.

Otra bacteria que obtiene su nombre de un fenómeno observado en los cultivos es Proteus, agente causal de muchas infecciones urinarias. Se trata de un microorganismo sumamente móvil, lo que le permite producir el fenómeno de “swarming” en los medios de cultivo sólidos, que consiste en la formación de ondas sucesivas de crecimiento, concéntricas, por lo que la forma de los cultivos es variable. 

Tomó su nombre de Proteo, una divinidad de la mitología griega, en griego Πρωτεύς Prôteús, un dios del mar, hijo de Poseidón, a quien Homero en la Odisea denomina  ‘el anciano hombre del mar’ (ἅλιος γέρων: halios geron)

Moneda con la efigie de Proteo
El nombre de Proteo sugiere que es 'el primero' o 'el primogénito'. A veces se le representa surcando las aguas en un carro tirado por un caballito de mar. 

Según la leyenda, Proteo podía ver a través de toda la profundidad del mar, y tenía dos poderes principales: la capacidad de predecir el futuro y la de cambiar de forma para escabullirse y evitar tener que hacerlo. Solamente respondía a la pregunta de quien era capaz de capturarlo. Así se menciona en la Odisea (IV):

Una vez que le viereis dormido, llegada es la hora: en alerta poned vuestra fuerza y vigor, sujetadle aunque más se resista y procure escaparse tomando mil figuras diversas. Lo veréis cambiado de pronto en reptil que se arrastra en el suelo, después convertido ya en hoguera violenta, ya en agua; vosotros seguid estrechando sin cesar, apretad cada vez con más brío; mas, después que él os hable con sus propias palabras y vuelva a tomar la figura en que estaba al dormirse, absteneos de mayores violencias, soltad al anciano y al punto, noble prócer, pregúntale tú qué deidad te persigue y en que modo podrás regresar sobre el mar rico en peces”. 

Aspecto de un cultivo de Proteus sp. 
La gran capacidad de metamorfosear, de cambiar su forma en los cultivos de esta bacteria recordó a Gustav Hauser y a su ayudante Friederich Zencker, sus descubridores (1885) a  las míticas propiedades de transformación que se atribuían a la divinidad griega. Y así fue como tomaron este nombre para designar a la bacteria, que desde entonces se llamó Proteus. A la primera especie identificada del género Proteus se le llamó Proteus vulgaris, por ser la especie más frecuentemente aislada. Otra especie fue denominada Proteus zenckerii en honor a Zencker. 

Casi 125 años después del descubrimiento de Hauser, Melanie Pearson descodificó el genoma completo de Proteus mirabilis. 

En otras ocasiones, las bacterias toman el nombre del medio natural donde se desarrollan. Es el caso de Staphylococcus epidermidis, un microorganismo que vive saprofito sobre la epidermis, la capa más superficial de la piel humana. Así lo atestigua su nombre: epidermidis, del griego επι, epí, “sobre”, δέρμα, derma, “piel”, e –is/id, “elemento anatómico”.

Helicobacter pylori

Otras veces se trata de bacterias que se desarrollan en el tubo digestivo:


  • Helicobacter pylori, un microorganismo que se desarrolla en la cercanía del píloro, la salida del estómago: pylori, del griego πυλη, pylo, “puerta” y ωρος, -oros, “que vigila”, es decir, “que vigila la puerta” haciendo referencia a que el píloro actúa como un esfínter entre el estómago y el intestino. 
  • Campylobacter jejuni, suele encontrarse en el yeyuno, un segmento del intestino (jejuni, del latín jeju-u(m), “que ayuna” 
  • Streptococcus faecalis, un estreptococo aislado en las heces (faecalis, del latín faex, “escoria, sedimentos, heces”, y el sufijo –lis, para formar un adjetivo a partir de un sujeto: “fecal”). 
  • Enterobacter cloaca, es una bacteria intestinal que también se aísla comúnmente en aguas residuales (cloaca, del latín, “alcantarilla”), de donde toma su nombre. El nombre del género Enterobacter procede del griego έντερο (entero), intestino y βακτήρια (bacter), bacteria: bacteria que habita en el intestino. 


Bibliografía


Guinard F. New York: Prometheus Press; 1959. in Larousse Encylcopedia of Mythology; p. 168.

Hauster G. On the occurrence of Proteus vulgaris in a [case of] putrid purulence, and some remarks on the biology of Proteus (Münch med Wchnschr., 1892, 39:103-05)

Pearson MM, Sebaihia M, Churcher C, Quail MA, Seshasayee AS, Luscombe NM, et al. Complete genome sequence of uropathogenic Proteus mirabilis, a master of both adherence and motility. J Bacteriol. 2008;190:4027–37.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Los nombres de las bacterias (III): Según su color







Cesare Maccari 

Cicerón denunciando a Catilina
(1880)


Fresco. sala Maccari.
Palazzo Madama. Roma 



Cesare Maccari (1840-1919) fue un pintor, escultor y grabador italiano. Entre sus obras destaca este fresco en el que se representa a Cicerón dirigiéndose a los senadores romanos. Destacan las blancas togas de los senadores, sentados en sus sitiales. También los candidatos al Senado Romano llevaban togas blancas para que el pueblo supiera que se presentaban a este cargo. Precisamente de estas cándidas vestiduras  derivan las palabras candidato y candidatura. Como que al color blanco se le considera el símbolo de la inocencia, también ha dado la palabra candidez

Blanco. En latín el adjetivo candidus se usaban para designar el color blanco. Por eso dieron lugar al nombre con el que se conoce al microorganismo, Candida albicans, cuyas colonias son intensamente blancas, como gotas de cera (aunque en este caso no se trata de una bacteria, sino de un hongo levaduriforme, descrito por Gruby). Por cierto, el nombre de esta levadura es un poco reiterativo, ya que el epíteto albicans también alude al color blanco. O sea que Candida albicans vendría ser algo así como blanco blanqueante, en una redundancia evidente. 

Esta consideración inicial es oportuna ya que, tras haber dedicado una entrada a considerar los microorganismos que toman sus nombres de la forma que presentan, trataremos hoy de aquellas que su apelativo viene dado por el color de sus colonias o de los pigmentos que segregan.  

Colonias de Staphilococcus aureus, con el
típico color dorado, coexistiendo con colonias
blancas de Staphilococcus epidermidis
Dorado. Así, hay una especie de bacteria que recibe el nombre de Staphilococcus au-reus. El epíteto de especie procede del latín aureus, que significa “dorado”, ya que sus colonias pueden producir un pigmento dorado característico al crecer en medios de cultivo y que permite su rápida identificación. 

Verde. Streptococcus viridans produce en algunos medios de cultivo especializados colonias con coloración verdosa, distintivo que le ha dado su nombre (viridans, del latín, viridis, verde). 

Tolypothrix,  cianobacteria filamentosa de color cian
(azul verdoso)
Azul. Las cianobacte-rias, cuyo nombre procede    del   griego 
κυανός kyanós, "azul", son capaces de realizar fotosíntesis oxigénica. Fueron confundidas durante mucho tiempo con algas y se les llamaban algas verdeazuladas. Presentan cierta cantidad de clorofila b que les confiere un cierto color azul turquesa. 

El epíteto de Pseudomonas aeruginosa (del latín Aerugo, “óxido de cobre”, y -osus, sufijo que indica abundancia), deriva del color azul verdoso de sus colonias. Esta bacteria causa infecciones graves dentro de los hospitales, y puede detectarse muchas veces por el color verdoso que toman las lesiones. 

Rosa. El género de bacterias Rhodococcus produce en cultivos de más de cuatro días colonias de un color asalmonado, característica que le ha valido su nombre (del griego ρόδον, ródos, “rosa”). 

Rojo. Serratia rubidaea y Serratia marcescens toman su nombre por producir un pigmento, la prodigiosina, de un color entre rojo oscuro y rosa pálido, según la edad de las colonias.  
Fórmula de la prodigiosina, el pigmento que
confiere el color rojo a Serratia marcescens
En el caso de Serratia marcescens,  si el cultivo 
presenta una determinada concentración en almidón, las colonias toman un aspecto parecido a gotas de sangre. Cuando los cultivos envejecen, las colonias toman un color parecido al de las hojas marchitas, lo que originó da su nombre (marcescens = marchito). 

Negro. El nombre de la bacteria Bacillus anthracis hace referencia al color negro del carbón (del griego ἄνθραξ, carbón) pero en este caso no hace referencia a sus colonias sino al aspecto negro intenso de las lesiones cutáneas y al ennegrecimiento característico de la sangre de las víctimas. Por esta similitud al carbón, la enfermedad recibe nombres que hacen referencia al carbón en las lenguas latinas (castellano, carbunco / francés, charbon / catalán, carboncle / portugués, carbúnculo). En cambio en inglés y en otras lenguas recibe el nombre de anthrax. Esta precisión es importante, ya que en las lenguas latinas, la palabra ántrax designa a la confluencia de diversos forúnculos: una enfermedad exclusivamente cutánea causada por Staphylococcus aureus. A veces, la poca formación médica de algunos periodistas hace que usen la palabra ántrax cuando en realidad quieren aludir al carbunco. Mucho cuidado con este "falso amigo" que puede inducir a engaño.

Colonias de Aspergyllus niger con el color negro característico
Otro micro-
organismo que lleva un epíteto alusivo al color negro es Aspergyllus niger, aunque en este caso no se trata de una bacteria, sino de un hongo micros-cópico que produce un moho negro en vegetales - es muy común en lechugas, tomates, acelgas y limones - Es una de las especies más corrientes del género Aspergyllus. Se encuentra también en el suelo y en el aire, siendo el responsable a veces de brotes de alergia. En altas concentraciones puede producir aspergilosis, que provoca alteraciones pulmonares. Esta enfermedad aparece con más frecuencia en horticultores, ya que inhalan el polvo del hongo con más facilidad.

Amarillo. Terminamos con otro hongo, Microsporum fulvum, descrito en Argentina por el micólogo Julio Uriburu (1909). Sus colonias son vellosas de color cremoso y el reverso de tono pardo-amarillento que le da su nombre (del latín fulvum,  amarillo oscuro). 

Otro hongo que también lleva este epíteto de color amarillento es Cladosporium fulvum responsable de algunos enmohecimientos del tomate. Ocasionalmente puede ser patógeno en la especie humana, pudiendo ocasionar micosis en espacios interdigitales o sinusitis. 

viernes, 17 de noviembre de 2017

Los nombres de las bacterias (II): Según su forma








Luke Jerram 

Escherichia coli


Escultura de vidrio
Museo de Arte y Diseño. Nueva York 



En una entrada anterior comentábamos las normas para escribir correctamente los nombres de los seres vivos, que también son válidas, naturalmente, para los microorganismos. 

Continuaremos esta serie de artículo considerando de donde vienen los nombres de las bacterias, a veces difíciles de recordar e incluso de pronunciar. La etimología bacteriana es muy amplia y puede derivar de múltiples circunstancias: forma, trofismo, lugar deonde fueron descritas, científico que las descubrió, etc.  Hoy vamos a considerar los microorganismos que toman el nombre de su morfología, de su forma. 

Entre ellos hemos de mencionar en primer lugar al género Staphylococcus o estafilococo, que son bacterias redondeadas que se reúnen en grupos arracimados. Precisamente su nombre deriva del griego σταφυλός (staphylós, “racimo”) y κοκκος (coccus, que significa “grano, baya o uva”). Por lo tanto, estafilococo significa “racimo de granos”, dado que al observarlo al microscopio se le ve así, como grupos de estructuras redondas formando racimos.

El género Streptococcus, está constituido por bacterias que obtienen su nombre del griego στρεπτος, streptos, que significa “que se dobla o retuerce con facilidad”, como una cadena, y nuevamente coccus, que significa “grano, baya o uva”. Se les dio este nombre por la forma en cómo se observan al microscopio, pues estas bacterias al dividirse lo hacen a lo largo de un solo eje, como si formaran cadenas.

En latín bacillus significa "bastoncillo". Algunas bacteias tienen precisamente una forma alargada que recuerda a pequeños palitos. Por eso se dió este nombre al género Bacillus. Algunos de ellos se disponen en cadenas, y se denominan Streptobacillus. Las bacterias del género Clostridium presentan un pequeño engrosamiento en un extremo, como si fueran baquetas o palillos de tambor. De ahí su nombre, derivado del griego κλωστήρ, klostér, que significa “huso de hilar” o “cabezal”.



Otra de las esculturas de vidrio de Luke Jerram, inspirada en una bacteria


Las bacterias del género Helicobacter deben su nombre a las raíces latinas ελικος, helikos, que significa “de forma helicoidal”, más βακτηρ, baktr, cuyo significado es “bastoncito”. Por lo tanto, hablamos de un “bastoncito helicoidal” cuando nos referimos a las bacterias de éste género. Un nombre muy similar es el de las bacterias del género Campylobacter, cuyo nombre viene del griego καμπύλος, kampylos, “curvado”, o sea, “palito curvado”.


El nombre del género Leptospira viene del griego λεπτος, leptos, que podríamos traducir por “delgado”, y σπειρα, speira, o “espiral”, es decir, “espiral delgada”. Otro género, Spirillum se llama así por la palabra griega σπειρα, speira, y la terminación illum, del latín, pequeño. Por lo tanto, los Spirillum son bacterias en forma de “espirales pequeñas”. 


Fusobacterium tiene una forma ahusada, es decir, más anchas en medio y con extremos más afilados. No en balde su nombre es derivado del latín fusum, huso, es decir, “bastoncito en forma de huso”. En cambio, otras bacterias se muestran con un extremo abultado, como las Corynebacterium, del griego Κορύνη, Koryne, “maza”, o lo que es lo mismo “bastoncito en forma de maza”.


Esquema de algunas formas bacterianas


Algunos microorganismos se ven como bastoncillos, pero un poco más alargados. Esta forma es muy típica de los hongos microscópicos, por lo que su nombres hace alusión a los mismos. La primera de estas bacterias son las Mycobacterium, nombre también derivado del griego μυκης, mykos, “hongo”, lo que se traduce en “bastoncillo en forma de hongo”. Por su parte, los Actinomyces deben su nombre a sus formas ramificadas y filamentosas: Deriva del griego ακτνος, aktinos, “rayo” o “con filamentos”, y μυκης, mykes, “hongo”, es decir, “hongo con rayos o filamentos”, aunque en realidad es una bacteria.

Los integrantes del género Vibrio tienen forma de bastoncillos curvados como otras bacterias mencionadas atrás, pero lo que llama más la atención es que se mueven continuamente cuando se les observa al microscopio. Ya he comentado en alguna ocasión que nunca olvidaré el frenético baile de los vibriones del cólera que tuve ocasión de observar en mi juventud. Este movimiento está causado por uno o varios flagelos localizados en los extremos de la bacteria. Estos movimientos intensos hicieron que se le diera a su género el nombre de Vibrio, del latín uibr, vibrar, y la terminación ium, declinación latina que indica plural de algo. De esta forma, los Vibrios son “los que vibran”. 


Por su parte, los integrantes del género Treponema obtienen su nombre de las raíces griegas τρόπος, tropos, “cambio” o “giro” y νημα, nma, “hilo”, o sea, un “hilo que gira”, debido al aspecto que tienen al microscopio: Bacilos con espirales regulares y muy apretadas, como tirabuzones. El principal representante de este género es el agente causal de la sífilis, Treponema pallidum. 

El género Chlamydia obtiene su nombre del vocablo griego Χλαμιδιον, klamidión, “capa” o “manto corto”, lo cual hace referencia a la forma que adoptan cuando invaden una célula: forman diminutas vesículas alrededor del núcleo de la célula infectada, formando como una capa que lo recubre. 


Pseudomonas deriva del griego ψευδης, pseudós, "parecido", "imitación" o “falso”, y μονος, monos, “único” o “unidad”. En 1894, el botánico alemán Walter Migula acuñó el término Pseudomonas para denominar este género de bacterias, aunque nunca aclaró la etimología del término. Su especie más relevante, Pseudomonas aeruginosa, es una bacteria muy temida, ya que frecuentemente causa infecciones bastante  graves.