martes, 28 de marzo de 2017

La sífilis de Franz Schubert




Josef Abel

Retrato de Franz Schubert, joven 
(1870)

Óleo sobre lienzo  83,3 x 70 cm
Kunsthistorische Museum.  Viena.




Franz Schubert (1797-1828) fue uno de los mejores compositores del s. XIX. A pesar de su corta vida (murió con tan solo 31 años) dejó escritos más de 600 lied, el conjunto de estas obras más perfecto e importante de la historia. Además compuso música sacra, óperas, un gran número de piezas de música de cámara y nueve sinfonías. Su música es especialmente melódica y armoniosa.  

Franz había nacido en Viena, el duodécimo de una serie de catorce hermanos. Es frecuente describir a Schubert como bonachón e ingenuo, pero lo cierto es que tenía un carácter lleno de altibajos, con frecuentes accesos de ira. Fumador empedernido, no solía prestar mucha atención a su aseo personal. En lo relativo al sexo era muy hedonista y tenía un comportamiento promiscuo y libertino.  
La diversidad de compañías sexuales propició que se contagiara de sífilis a los 26 años. Aunque no tenemos constancia de un diagnóstico formal de la enfermedad, parece que no hay dudas sobre la naturaleza de la misma. Schubert presentó una erupción en todo el cuerpo, probablemente una roséola y malestar general, que le obligó a confinarse en casa de sus padres durante las primeras semanas de 1823. Tal vez esta fuera la razón por la que su octava sinfonía quedó inconclusa.  
Los médicos le recomedaron una estricta dieta alternada con periodos de ayuno, tomar grandes cantidades de té caliente, baños frecuentes y ungüentos a base de mercurio. En aquel tiempo era frecuente dar mercurio "disimulado" con el té , para evitar las murmuraciones, ya que todo el mundo sabía que el mercurio se administraba para tratar la sífilis. 

Casa natal de Franz Schubert
Pero la enfermedad continuó su progresión natural. Meses después, la erupción afectó la cara, las manos y el cuero cabelludo, el pelo se cayó de forma irregular en grandes áreas mal delimitadas, lo que lo obligó a recluirse nuevamente y a ingresar finalmente en un hospital, uno de los mayores que entonces había en Europa. Durante su estancia en este establecimiento sanitario compuso parte del ciclo de canciones de La Bella Molinera. Para disimular la alopecia se puso peluca durante un cierto tiempo, aunque parece que pudo recuperar su cabello. Moritz von Schwind, ilustrador de sus canciones escribió una carta a Franz von Schober, uno de sus amigos en la que le decía: 
"Tiene de nuevo su propio cabello, que tiene que ser cortado a causa del exantema"
En abril de 1824 aparecieron nuevos síntomas: dolor en los huesos, sobre todo en el brazo izquierdo, que le impedía tocar el piano. Y tampoco podía cantar, ya que probablemente tenía una laringitis sifilítica. La infección evolucionaba a brotes, con períodos de mejoría y empeoramiento. En 1827 las principales manifestaciones fueron cefaleas,  rubor intenso en la cara y cojera.  El tratamiento volvió a insistir en la dieta, purgas, ejercicio y más mercuriales. 
Además de las alteraciones físicas, Schubert tuvo claros episodios depresivos. Se conservan muchos testimonios escritos que hacen mención de su tendencia a la “melancolía severa”, que empeoró progresivamente en los últimos años. En marzo de 1824 escribió: 
“Me siento el más infeliz y miserable de las criaturas. Imagínate un hombre cuya salud nunca volverá a ser normal, cuyas más brillantes esperanzas no se han cumplido. Mi paz ha desaparecido, mi corazón está dolido; me acuesto esperando nunca despertar y cada mañana me recuerda las penas de ayer”.

Pero también presentaba periodos con estado de ánimo expansivo: una creatividad desbordante, locuacidad, aumento de la actividad sexual... Tal vez pudiéramos pensar en un transtorno bipolar.   Su carácter era cada vez más difícil, con arranques violentos, lo que hizo que algunos amigos se fueran distanciando. Al final de su vida se volvió muy informal: no cumplía algunos de sus compromisos profesionales y a veces descargaba su ira en un rincón del café, con violentos exabruptos, muecas y un lenguaje soez. Tal vez la afectación neurológica de la sífilis terciaria, el alcoholismo y los efectos de la intoxicación por mercurio pudieran explicar estos extraños ataques de violencia. 
Carl Jäger: Retrato de Franz Schubert (1870)
(Según una pintura previa de Wilhelm August Rieder,1825)
Colchester and Ipswich Museum
En otoño de 1828 Franz Schubert presentó un proceso con cefalea, inapetencia, astenia, vómitos y fiebre  alta que le condujo a la muerte en 20 días. Bauernfeld escribe el 17 de noviembre de 1828: 

"...permanece agotado, con la cabeza ardiendo, y por la tarde ha comenzado a tener alucinaciones". 

Se ha apuntado la posibilidad de que estuviera afectado de una fiebre tifoidea, favorecida por la anemia, la sífilis preexistente, y la intoxicación de mercurio, alcohol y tabacoHasta hace poco más de medio siglo, cuando la mortalidad por tifoidea llegaba todavía a ser hasta de 20%, las formas agudas mortales se asociaban con frecuencia a trastornos del sistema nervioso central, semejantes a los que presentó Schubert. 

Schubert murió joven y pobre. Los bienes que dejó al morir apenas eran unas pocas ropas desgastadas por el uso. Pero su herencia espiritual es gigantesca, y su obra marcó para siempre la historia de la música. Sin embargo Franz Schubert ni siquiera lo supo. Su música no había sido apreciada mientras vivió, y solamente una vez se organizó un concierto compuesto exclusivamente con sus composiciones.   


Bibliografía

Hetenyi G. The terminal illness of Franz Schubert and the treatment of syphilis in Vienna in the eighteen hundred and twenties. Bull Can Hist Med 1986 Summer;3(1):51-64.

Guerra Tapia A. Franz Peter Schubert y el estigma de la sífilis. 
http://www.nexos.com.mx/?p=8685

Martínez Palomo A. Historia clínica de una vida breve. Nexos 
http://www.nexos.com.mx/?p=8685

Rold RL. Schubert and syphilis. Journal of Medical Biography. 1995; 3: 232-235. 
http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/096777209500300409?journalCode=jmba

Franz Schubert: Serenade




Schubert - Ave Maria



lunes, 27 de marzo de 2017

Orígenes del microscopio (II): La obra de Leeuwenhoeck





Jan Verkolje

Retrato de Antonie van Leeuwenhoeck
(1680 circa
 Óleo sobre lienzo 56 x 47,5 cm 
Museum Boerhaave. Leiden. 




El cuadro que aportamos hoy es un retrato de Antonie van Leeuwenhoeck, a quien se atribuye la invención del microscopio. En realidad, ya hemos visto que no fue él quien ideó el primer microscopio, sino que hubo algunos antecedentes previos. Pero sí es cierto que a partir de Leeuwenhoeck, el invento se perfeccionó considerablemente y que sus trabajos se popularizaron y pueden considerarse el punto de partida de la microscopía.


Apuntes biográficos 

Anthonie van Leeuwenhoeck (1632-1723) nació en Delft, en el seno de una familia de cerveceros. La muerte de su padre le obligó a interrumpir sus estudios y a los dieciséis años fue enviado a Amsterdam para ganarse la vida, como contable de un comerciante de tejidos. 

Allí vio usar muchas veces la pequeña lupa de aumento usado por los mercaderes para examinar las telas. Él mismo la usaba, e incluso le gustaba examinar otras cosas que no eran tejidos. A Antonie cada vez le interesaba más el aspecto que tenían las cosas diminutas cuando se las aumentaba. Este interés le llevó a tallar lentes de aumento, adquiriendo una gran habilidad en ello. No tardó en montar su primer microscopio. 
Microscopio de Leeuwenhoeck

A los 22 años, se casó y regresó a Delft, donde obtuvo un trabajo modesto como ujier en la Cámara de Regidores, cargo que desempeñó durante 39 años. Siguió construyendo lentes y aparatos para ampliar la visión de las cosas pequeñas y examinó con sus lentes todo lo que se le ocurría: gotas de sangre, de vinagre, agua corrompida, posos de vino, trozos de piel, de hueso o de diversos órganos, pelos de erizo o de barba humana, telas de araña... Lo miraba todo sin ningún orden ni método, sin ideas preconcebidas, sin más objetivo que el de hacer visible lo que hasta entonces era invisible. Conservó buena vista hasta avanzada edad (murió a los 91 años) lo que le valió para realizar un montón de hallazgos inesperados. 



Las observaciones de Leeuwenhoeck

Aunque carecía de formación científica previa, gracias a las grandes dotes de observador de Leeuwenhoeck y a la calidad de sus instrumentos ópticos pudo realizar muchos y maravillosos descubrimientos. Se le considera el iniciador de la bacteriología, ya que también descubrió por primera vez lo que él llamaba "animálculos", y que en realidad hoy sabemos que son protozoos (1675) y bacterias (1683):
“Una increíble gran multitud  de animálculos vivos , nadando más ágilmente de lo que yo antes había visto. Los de más tamaño… retorcían su cuerpo haciendo curvas para ir hacia delante… Es más, los otros animálculos se encontraban en número tan grande que toda el agua parecía estar viva”.
Bacterias de la boca observadas y 
dibujadas por Leeuwenhoek. 

Sus dibujos de bacterias publicados en 1684 son de una excelente calidad y nos permiten reconocer varios tipos de bacterias frecuentes: bacilos, cocos, grupos de cocos, etc.

En 1677 Ludwig Hamm, un estudiante de Danzig, observó por primera vez los espermatozoides y se lo comunicó a Leeuwenhoeck, que los estudió y describió minuciosamente.  Además de los espermatozoides humanos, observó los de diversas especies (perro, conejo, cordero, lirón, gallo, rana) contribuyendo a las hipótesis que en aquel momento se discutían sobre la generación de las especies. 


Leeuwenhoeck y la Royal Society

Leeuwenhoeck no fue más que un aficionado, que aprendió de sus observaciones de forma totalmente autodidacta. No tenía cultura ni formación intelectual, e incluso ignoraba el latín, la lengua de comunicación científica del momento. 


Dibujos de espermatozoides de diversos animales.
A. Leeuwenhoeck
En 1639 con la ayuda de su amigo Regnerus de Graaf envió un primer trabajo a la Sociedad Real de Londres: unas observaciones sobre musgos, la abeja doméstica y un pequeño insecto parásito. Al principio, los científicos no concedieron mucho crédito a la carta de un pañero sin ninguna formación académica, pero la claridad de su exposición y el entusiasmo que despertó en la gente que podido mirar en su microscopio en sus continuas demostraciones terminaron por llamar la atención de los naturalistas. La futura reina Ana de Inglaterra y el zar Pedro I de Rusia figuraron entre las personalidades que se interesaron por la visión microscópica de los aparatos diseñados por el conserje holandés. 

Desde entonces, Leeuwenhoeck no cesó de enviar cartas a la Royal Society de Londres (un total de 375 comunicaciones) y a la Académie des Sciences de París (27 cartas). El conjunto de sus comunicaciones era tan extenso que fue recogido en un libro en cuatro volúmenes. 

Cuando el naturalista Thomas Molyneux, de la Royal Society de Londres fue a Delft para visitar al famoso micrógrafo, quedó decepcionado al encontrar solamente a un viejo bonachón: 
"Está dotado de grandes aptitudes naturales, pero alejado totalmente de las letras. Ignora absolutamente el latín, el francés, el inglés o cualquier otra lengua, aparte de la suya, cosa que es un gran obstáculo para su facultad de razonamiento. Como no conoce las ideas de los otros tiene en las suyas tal confianza que se lanza a puras extravagancias o a explicaciones estrambóticas, inconciliables totalmente con la realidad"

Medalla Leeuwenhoeck

En 1680 la Royal Society lo aceptó entre sus miembros numerarios. Era la primera vez que contaba entre sus miembros a un conserje, antiguo contable de un pañero, sin formación académica alguna, pero que había descubierto más cosas que todos los demás miembros de la distinguida sociedad científica. Casi dos siglos más tarde, en 1877, la Royal Society creó la Medalla Leeuwenhoeck, que se concede cada diez años para premiar a las personalidades más relevantes en el campo de la Microbiología. Algunas de los premiados han sido Louis Pasteur (1805), Martinus Beijerinck (1905) y Sergei Winogradsky (1935). 

En 1716, cuando cumplió 84 años, la Universidad de Lovaina le distinguió con una medalla de oro con su efigie y la ciudad de Delft en el reverso.

En 1715 el filósofo y matemático Gottfried Wilhelm Leibnitz (1646-1716) escribió a Leeuwenhoeck una carta en la que le decía: 
"Sería bueno que los jóvenes se formaran en la observación microscópica, para lo que debería fundarse una escuela de microscopía"
Por desgracia, este consejo cayó en saco roto y no llegó a realizarse. La microscopía se estancó y tardó más de un siglo en perfeccionarse. Fue este un lamentable error, que retrasó considerablemente el progreso de la ciencia. 



Algunos de los descubrimientos más destacados de Anthonie van Leeuwenhoeck: 

1674. Alga Spirogyra y protozoos ciliados (se considera el inicio de la microbiología y protistología)

1674. Levaduras

1675. Eritrocitos en humanos, cerdos, peces y pájaros. Consiguió fijar su dimensión de forma bastante aproximada a la realidad: "en menos de 1/30 pulgadas"(lo que equivale a unos 8.5 µm. Hoy sabemos que es de 7.7 µm)

1677. En colaboración con Ludwig Hamm observaron espermatozoos en humanos, perro, cerdo, moluscos, anfibios, peces y pájaros. Primero los interpretaron como parásitos de los genitales masculinos, pero luego se dieron cuenta de la transcendencia del descubrimiento. 

1679. Describió los cristales microscópicos de urato sódico en los tofos gotosos. En 1684 llamó la atención de como estos cristales podían lesionar el tejido adyacente y ser los responsables del dolor intenso de los ataques de gota. Transcurriría más de un siglo para que se produjera cualquier otro avance en el conocimiento de dicha enfermedad.

1680. Descubrió los foraminíferos en los acantilados de Gravesland (Inglaterra) y nematodos en el agua de un estanque. 

1683. Descubrió bacterias en el sarro dental (bacilos, selenomónadas y Micrococcus

1683. Observó microorganismos en las heces: bacterias (espiroquetas) y protozoos parasitarios (Giardia sp. y Balantidium sp.).

1683. Describió los capilares linfáticos "que contienen un líquido blanco, como la leche".

1698. Observó los capilares sanguíneos.

1702. Observó los protozoos ciliados Vorticella y Stentor , y el protozoo  Volvox.

1702. Describió las diatomeas en agua dulce. Describe la anhidrobiosis (capacidad de sobrevivir a la desecación).



Van Leeuwenhoeck y los microbios: 









Bibliografía

Hirsch, E.D. Jr. (Ed.) 2006. What Your 5th Grader Needs to Know. New York: Delta Trade Books. (Anton van Leeuwenhoek, pp. 384-5).

Huerta, R.D. 2003. Giants of Delft: Johannes Vermeer and the Natural Philosophers : The Parallel Search for Knowledge During the Age of Discovery. 

Leeuwenhoek, A. De natis è semine genitali animalculis. R Soc (Lond) Philos Trans. 1678; 12:1040 –1043.

Pedrotti PW. Anthonj van Leeuwenhoeck (1632-1723) http://vanleeuwenhoek.com/

domingo, 26 de marzo de 2017

Orígenes del microscopio (I): Los primeros pasos





Microscopio de Antonie van Leeuwenhoeck
(1680 circa

Museo de Ciencias Naturales
Santiago de Compostela 




El cuadro que aportamos hoy es un retrato de Antonie van Leeuwenhoeck, a quien se atribuye la invención del microscopio. En realidad, no fue él quien ideó el primer microscopio, sino que hubo algunos antecedentes previos. Pero sí es cierto que a partir de Leeuwenhoeck, el invento se perfeccionó considerablemente y que sus trabajos se popularizaron y pueden considerarse el punto de partida de la microscopía. 

El precursor: Janssen


El microscopio de Janssen
Poco antes de Leeuwenhoeck, otro holandés, Zacharias Janssen (1588-1638) había ya construído un microscopio compuesto de dos lentes, que consistía en un simple tubo de unos 25 cm de longitud y 9 cm de ancho con una lente convexa en cada extremo, que ampliaba la imagen por refracción. 

A pesar de que este microscopio fue el primero (1590), su potencia es tan escasa que está en discusión que se le pueda dar con propiedad el nombre de microscopio, si bien es ya un intento de conseguir un aumento superior al de las lupas. En este sentido fue el precursor. 


La Micrographia de Robert Hooke

Otro contemporáneo de Leeuwenhoeck, el inglés Robert Hooke (1635-1703), publicó el libro Micrographia (1665), donde describía sus observaciones con un microscopio diseñado por él mismo. 


Robert Hooke
Una de ellas fue la de examinar con su microscopio una lámina de corcho, y ver que estaba formada por pequeñas cavidades poliédricas que recordaban a las celdillas de un panal. Por este motivo las llamó células (nombre que significa pequeñas celdas), siendo el primero que usó este nombre, que luego ha tenido tanta importancia en biología. 

Años más tarde, Marcello Malpighi usó este nombre de célula en sus observaciones y ya quedaría plenamente aceptada esta terminología. 


El microscopio de Leeuwenhoeck

Sin embargo, estos microscopios primitivos eran poco más que unas lupas algo potentes, con los que se conseguían 20-30 aumentos. Leeuwenhoeck, en cambio, consiguió diseñar un aparato totalmente original, con el que consiguió unos 200 aumentos. 

Anthonie van Leeuwenhoeck (1632-1723) trabajaba como contable de un comerciante de telas. Había visto usar la lupa para examinar tejidos muchas veces y a él mismo le encantaba hacerlo. Por eso se dedicó a tallar las lentes de aumento, adquiriendo una gran habilidad en ello. Así comenzó a fabricar sus propios aparatos. 


Esquema del microscopio de Leeuwenhoeck
Llegó a tener 419 lentes,algunas de cristal de roca e incluso de diamante. Había montado en microscopios 247 lentes. La mitad de estos microscopios eran de plata y tres de ellos de oro. Su construcción era muy rudimentaria. Se componían de una sola lente encajada entre dos placas de metal fijadas una a la otra y perforadas por un pequeño orificio. El objeto a observar se colocaba sobre una aguja de metal que podía girar sobre sí misma, subir y bajar gracias a un tornillo, de manera que podía acercarse o alejarse de la lente, según lo que deseara el observador. Si el objeto era sólido, se pegaba a la aguja con cola. Si era líquido, se depositaba en un pequeño plato o en un tubo de cristal muy fino que también se adhería a la aguja. 

Leeuwenhoek se dedicó a construir incesantemente microscopios de gran calidadNo compartió con nadie su forma de pulir o tallar las lentes y no dejó ninguna indicación sobre sus métodos de fabricación. Es probable que destruyera  muchos de sus propios microscopios

Nunca vendió ninguno. La ciencia tardó casi 200 años en volver a desarrollar una técnica equivalente. Se calcula en 500 el número de microscopios que construyó a lo largo de su vida. 

De esta manera, Leeuwenhoeck pudo realizar importantes descubrimientos, como los glóbulos de la sangre (1673), las bacterias o los espermatozoides. Pero de sus sorprendentes descubrimientos hablaremos  en la siguiente entrada.





viernes, 24 de marzo de 2017

El carcinoma del procurador Soranzo






Tintoretto

Retrato del procurador 
 Jacopo Soranzo
(1550-1551)

Óleo sobre lienzo. 75 x 60 cm
Pinacoteca del Palazzo Sforzesco. Milán.   




Los Soranzo eran una familia patricia de Venecia. Al parecer sus orígenes se remontaban a la Gens Superanzia de Roma. Procedentes de altino, se establecieron en Burano en el s. V. Durante generaciones, muchos de los miembros de la familia formaron parte del Gran Consejo de la República. Incluso en el s. XIV Giovanni Soranzo llegó a ser Dogo. 

Tintoretto: Retrato del procurador Jacopo Soranzo (visión integra)
Pinacoteca del Palazzo Sforzesco. Milán. 

Tintoretto hizo dos retratos del procurador de San Marco y generalísimo de la República Jacopo Soranzo, un año antes de su muerte. Uno de ellos se conserva en la Galleria della Accademia de Venecia y otro, en la Pinacoteca del Palazzo Sforzesco de Milán. Este último cuadro era en origen de gran tamaño y en él aparecía el procurador rodeado de su familia. En la actualidad este cuadro se dividió en tres partes y el fragmento central queda como un retrato individual del personaje. 

En este cuadro el retratado, ya anciano, mira de frente al espectador. Va vestido de púrpura, el color de la nobleza. Su expresión es serena, de gran dignidad, con el cabello y la barba canos. En el entrecejo, una profunda arruga revela su caracter voluntarioso, tenaz y firme. 


Tintoretto. Retrato de Jacopo Soranzo. Galleria della Accademia. Venecia. 


Si se mira con atención, puede observarse una pequeña lesión ulcerada, situada en la raíz nasal cerca del epicanto del ojo izquierdo. Es una úlcera redonda, con un borde cortado a pico y bordes ligeramente sobreelevados, con gran infiltración. También presenta otra lesión similar en párpado inferior del mismo lado. Desde el punto de vista del diagnóstico impresiona como un carcinoma basocelular plano cicatricial, un tumor maligno de crecimiento lento, que generalmente presenta induración de la piel que lo rodea. Se trata de una forma más frecuente de cáncer de la piel que si no se extirpa quirúrgicamente va destruyendo lentamente el tejido circundante, aunque no da metástasis a distancia. Jacopo Sorano murió un año más tarde, por lo que probablemente el tumor no debió crecer de forma importante.  

En cuanto al otro retrato, el de la Galleria della Accademia, fue pintado después de la muerte de Jacopo. Como suele suceder en estos casos, la lesión cutánea fue omitida, en un intento de idealizar al máximo la figura del difunto procurador. 












jueves, 23 de marzo de 2017

Picasso (II): La piel azul







Pablo Picasso

Mujer de moño alto
(1904)
 Gouache sobre cartón 
Art Institute. Chicago




La muerte de Casagemas impactó en el corazón de Picasso como un aldabonazo. El intenso sentimiento de dolor inicial, dejó paso progresivamente a la tristeza, la melancolía y tal vez a los remordimientos. Un duelo que costó de elaborar. Además, Germaine, la mujer de quien estaba enamorado su amigo y por la que se había suicidado, era ahora su amante, y eso no le ayudaba a olvidar. 


Pablo Picasso: Autorretrato (1901)
Museo Picasso. París. 
Todos esos sentimientos se plasmaron en su pintura. Pablo dejó de pintar al estilo de Toulouse-Lautrec, como cuando pintó la carta del restaurante Els Quatre Gats de Barcelona o el Moulin de la Galette (1900). Pinta ahora personajes tristes, serios, de silueta perfilada y figuras alargadas, un poco al estilo del Greco. Personajes de la calle, llenos de soledad, melancolía y miseria. Pero sobre todo, los pinta en tonalidades azuladas, frías, cada vez más monocromas. El azul invade todas sus obras, como cuando al caer la tarde la luz escasea y las tinieblas se apoderan del ambiente. El resultado es una opresiva atmósfera de desesperanza que crea un ambiente que hiela el corazón del espectador. Es la época azul.


Pablo Picasso: La Vie (la vida), la última obra de la época azul
La cara de la figura masculina es el retrato de Casagemas 
El período azul de Picasso se inicia con el suicidio de su amigo y termina con La Vida, obra en la que nuevamente vuelve a pintar el espíritu de Casagemas (la cara de la figura masculina es su retrato). Pero el recuerdo obsesivo de la historia de Casagemas y Germaine vuelve una y otra vez. Germaine sigue posando para él como modelo y probablemente es la Mujer de moño alto (1904) y aparece de forma indirecta en otras muchas obras. 

Pintar los personajes y el ambiente en el que están del obsesivo color azul es un recurso pictórico de Picasso para producir una sensación de irrealidad. Porque la piel azul casi no existe en la especie humana. Y desde luego, no es una condición muy habitual. 


Pablo Picasso. Viejo guitarrista.
Museu Picasso. Barcelona
Me explicaré. Existe un raro estado patológico de la piel que se conoce con el nombre de argiria, en el que la piel de las personas afectas toma un color gris-azulado. El nombre de argiria deriva de Ἀργυρός (argyros, plata en griego). Es una enfermedad producida por la exposición prolongada a la plata, bien en forma de sales, o de metal. Se caracteriza por la coloración de la piel y algunos órganos del paciente en tonos grises, azulados o gris-azulado, más evidente en las zonas expuestas a la luz solar. Cuando los iones de plata reciben luz en la superficie de la piel, los electrones de los átomos cercanos, saltan a la plata y ésta se convierte en plata elemental, cuyo color característico es el azul. Es un mecanismo similar al de los antiguos revelados de los carretes de fotografías en blanco y negro. Así, una persona intoxicada por plata, en vez de volverse negra, toma un color azulado por la combinación del resto de elementos que lo constituyen. 

Pablo Picasso: Cabeza de mujer muerta (1902)
Museu Picasso. Barcelona
La argiria puede producirse por la exposición a la plata durante los procesos industriales o como resultado de la ingesta de medicamentos que contienen sales de plata (óxido, nitrato, sulfuro de plata). También puede ser consecuencia de procedimientos quirúrgicos y odontológicos (como la aplicación de amalgama de plata en las reparaciones dentales) o tras la realización de tatuajes con pigmentos derivados de la plata. La plata no se absorbe por la piel, pero sí lo puede hacer por las mucosas. Las sales de plata se absorben bien también por vía digestiva o respiratoria y son capaces de precipitar proteínas formando depósitos de color gris azulado/pizarra.
El cuerpo humano normal posee aproximadamente 1 mg de plata. Se puede producir argiria generalizada a partir de 4-5 g. A partir de 50-500 mg/kg de peso puede ocasionar la muerte por intoxicación argírica.
La argiria puede dar lugar a lesiones localizadas: cara, ojos (córnea, cristalino, conjuntiva), uñas (lúnula). También pueden aparecer tatuajes en las vías respiratorias. 

Un caso de argiria (Wikipedia)
Las lesiones generalizadas pueden llegar a extenderse a toda la piel y dar lugar a una pigmentación generalizada de color azul-pizarra que ha llevado a denominar a estos individuos "hombres azules". El proceso suele iniciarse con una mancha marrón-grisácea en las encías, y más tarde aparece una coloración difusa de color gris-pizarra o gris-azulado de la piel. En general es un proceso lento, que requiere de muchos años para manifestarse plenamente. 
La argiria no suele causar sintomatología general, aún en los casos en los que hay tasas de plata bastante altas. En algunas ocasiones puede presentarse uremia, albuminemia, alteraciones del gusto, daño vestibular, pérdida de coordinación y visión disminuida nocturna. La toxicidad sistémica de la plata es muy escasa excepto en ciertos casos de envenenamiento agudo, en los que pueden producirse lesiones intestinales erosivas y hemorrágicas.
Pero todo eso nada tiene que ver con el período azul de Picasso. Es solamente un comentario al margen para señalar que efectivamente existe la posibilidad de presentar la piel azul. En el caso de Picasso el uso de los tonos azulados fue un símbolo, una manera de plasmar sus sentimientos más íntimos por medio del cromatismo de sus cuadros. La época azul es una de las más características e interesantes de su obra. Tras pintar el retrato de Casagemas nuevamente en La vida (1904), Picasso con el duelo ya totalmente elaborado, abandonó definitivamente Barcelona y se instaló en París. 

Allí, apareció otra mujer en su vida, seguramente la primera de la que Pablo estuvo enamorado: Fernande Olivier. Su pintura, en esta época mucho más vital de su vida, tomaría un nuevo rumbo en la llamada "época rosa".