miércoles, 22 de enero de 2020

Carteles de prevención de riesgos laborales: (III) cuidar las manos






The National Council of Australia

It's only a trifle but... BEWARE!

(Es sólo un rasguño pero... CUIDADO!) 
 Cartel. Papel impreso
Editado por The National Safety Council of Australia
Exposición temporal Col·legi de Metges de Barcelona
(2019)




Continuamos hoy con los carteles de seguridad en el trabajo que fueron motivo de una exposición en el Colegio de Médicos de Barcelona durante 2019. Si en otras entradas agrupábamos los carteles con advertencias generales o los que alertaban de peligros oculares, hoy aportamos algunos que hacen referencia al peligro que corren las manos de los trabajadores. 

Las manos son esenciales en la mayoría de trabajos y deben cuidarse especialmente. Como podemos ver en esta colección, son muchos los peligros que pueden correr en las fábricas, en las carnicerías, en trabajos de costura, etc.  



Un cartel holandés que define el trabajo de la enfermería del lugar de trabajo:
"Tratad todas las lesiones, aunque sean pequeñas, de manera adecuada"
Amsterdam


Un cartel alemán que sintetiza los tres 
principales objetivos de las normas de protección:
1. Protección de la cara.
2. Protección de las manos.
3. Protección del medio ambiente
            

En el cartel que encabeza esta entrada se alerta de los pequeños cortes. No era, como puede pensarse, una circunstancia menor. Muchas veces las lesiones cutáneas abrían la puerta de entrada a infecciones que, en la era preantibiótica constituían un grave peligro, ya que podían dar lugar a una erisipela o a una sepsis generalizada de fatales consecuencias. En el mismo sentido llama la atención un cartel holandés que recomienda "Tratad todas las lesiones, aunque sean pequeñas, de forma adecuada". O un cartel alemán que advierte: "Tened cuidado también con las heridas pequeñas. Es mejor 10 minutos de precaución que 10 semanas con la sangre envenenada". 

Las manos son vitales y con ellas efectuamos una gran cantidad de cosas. No en vano los dos rasgos significativos que nos diferencian de otras especies es el desarrollo intelectual del cerebro y la capacidad de oponer el pulgar, lo que nos permite aprehender objetos. Por esto era vital estos carteles que advertían de los riesgos que corrían las manos de los operarios. 



En la era preantibiótica cualquier herida podía 
sobreinfectarse facilmente y originar una sepsis: 

"Tened cuidado también con las heridas pequeñas.
Es mejor 10 minutos de precaución que 

10 semanas con la sangre envenenada"
Cartel editado en Alemania. 
     

Cartel alertando de los peligros laborales en las carnicerías e industrias cárnicas.
"Lucha contra el accidente. Usa la grasa sólida!" Cartel editado en Hungría. 


Este cartel alemán identifica  el uso de buenos instrumentos 
con unas manos protegidas y sanas, mientras que usar 
instrumentos defectuosos es correr el riesgo de sufrir 
accidentes y causar heridas en las manos del trabajador. 

martes, 21 de enero de 2020

Carteles de prevención de riesgos laborales: (II) accidentes oculares








Mietitori attenti! Una spiga puo' accecarvi. 
Unico remedio gli occhiali
(Atención, segadores! Una espiga os puede dejar ciegos. El único remedio, las gafas! ) 
 Cartel. Papel impreso
Italia
Exposición temporal Col·legi de Metges de Barcelona




En el Colegio de Médicos de Barcelona ha tenido lugar una interesante exposición de carteles de riesgos laborales de diversos países, a la que ya nos referimos en una entrada anterior. Aunque algunas medidas de seguridad en el trabajo se habían ya establecido desde tiempos anteriores, la preocupación por estos accidentes cristalizó en medidas legales en la época de la industrialización, durante el s. XIX y sobre todo en el s. XX. 


¿Tienes algo en el ojo? Acude a la enfermería. No a tu compañera.
Puedes quedar ciego. Tus ojos son delicados. 
Cartel editado en Amsterdam


Paralelamente a las medidas legales y a los servicios médicos en las empresas para poder atender mejor los incidentes laborales se emprendieron campañas para concienciar a los trabajadores de la conveniencia de prevenir riesgos, trabajando de forma segura. Fue entonces cuando se comenzó a recurrir al cartelismo (una forma de publicidad muy frecuente a principios del s. XX) para inculcar en los trabajadores las medidas de prudencia necesarias para evitar todo tipo de desgracias en el ámbito laboral. 


"Peligro de infección! Recurrid siempre al médico o al enfermero,
nunca al compañero de trabajo". Los primeros auxilios por parte de personal 

no cualificado en vez de ayudar pueden producir complicaciones. 

Aunque no todo era la industria. El cartel que preside este artículo está dirigido a los trabajadores agrarios, concretamente a los segadores. Durante la siega, al cortar las espigas con la hoz pueden desprenderse pequeñas briznas del tallo ya seco de los cereales. Estos pequeños trozos de espiga son ligeros y con el movimiento de la siega se producen turbulencias y pueden llegar a los ojos de los segadores. Un peligro que se incrementa en condiciones ventosas o incluso con una ligera brisa. Si las espigas llegan a la conjuntiva, no son fáciles de extraer. Las espigas y los tallos de las mismas presentan una estructura rugosa, con pequeños ganchos que además de dificultar su extracción pueden producir rasguños en conjuntiva y en la córnea, con las nefastas consecuencias que de ello se derivan. Una úlcera córnea ocasionada por una espiga se infecta fácilmente y de ahí pueden derivarse complicaciones suficientemente importantes como para dejar al segador sin vista en el ojo afectado. Por esto el cartel propone a los segadores que no se olviden de proteger sus ojos con gafas adecuadas.  

En varias entradas del blog reproduciremos algunos de los carteles que formaron parte de la exposición del CoMB, intentando agruparlos de forma temática. Hoy aportamos los carteles que previenen de problemas oculares.   

   
¿Qué prefieres llevar?
¿Gafas protectoras o un ojo de vidrio?

"Proteged vuestros ojos con un protector visual o usando gafas"
Syndicat du Nord et d'Assurance Mutuelle. Roubaix. 

lunes, 20 de enero de 2020

Carteles de prevención de riesgos laborales: (I) Advertencias generales







The National Safety Council of Australia

Plenty of time for regrets


Papel impreso 
Exposición temporal en el 
Col·legi de Metges de Barcelona
(2019) 




En el curso del año 2019 tuvo lugar una exposición en el Colegio de Médicos de Barcelona, sobre cartelismo sanitario dirigido a la prevención de riesgos laborales. Efectivamente este fue un gran motivo de preocupación para la Sanidad a principios del s. XX, época de la que datan la mayoría de estos carteles. Los accidentes laborales en fábricas y talleres eran muy frecuentes y dejaban numerosas secuelas. 






Una buena parte de los pósters expuestos estaban dirigidos a avisar a los trabajadores sobre la conveniencia de extremar las medidas de precaución, en general. Advertencias como "Sed prudentes, pensad en vuestra familia", "De quien es la culpa?"  o "Vais a tener mucho tiempo para arrepentiros" eran sentencias que intentaban  prevenir a los obreros sobre las nefastas consecuencias que podía tener para ellos las pequeñas negligencias en el trabajo, tal vez consideradas de poca importancia. Proteger la salud o la vida en el trabajo no es una cuestión menor, y a veces las consecuencias que puede tener una distracción o una falta de protección en un momento insignificante pueden causar consecuencias graves y duraderas.  

Cartel de la Association Normande pour prevenir les accidents du travail

NO DISTRAIGÁIS A VUESTROS COMPAÑEROS


- Mira a este imbécil: de la manera que trabaja va a tener un accidente

- Seguro!


Algunos de estos carteles  recurren 
incluso a un lenguaje coloquial y algo agresivo, tal vez más cercano al usado por los operarios y destinado a ser recordado fácilmente: 

"NO DISTRAIGÁIS A VUESTROS COMPAÑEROS. 

- Mira a este imbécil: de la manera que trabaja va a tener un accidente

- ¡Seguro!"





El cartelismo sanitario nos parece muy interesante y es el testimonio de una época en la que los carteles eran el único medio para crear una conciencia social sobre la protección en el trabajo.

En otras entradas del blog aportaremos otros carteles más específicos para la prevención de ciertos accidentes, agrupándolos por diversas afinidades. 

viernes, 17 de enero de 2020

La nariz rota de Miguel Ángel







Daniele de Volterra

Busto de Miguel Ángel

Escultura de bronce  
Museo Nazionale del Bargello. 
Florencia. 




Daniele da Volterra (1509-1566) fue un escultor manierista italiano. Colaboró con Miguel Ángel Buonarroti en diversas ocasiones, especialmente en la realización de los frescos de la capilla Sixtina. A la muerte de Miguel Ángel, el papa Pío V le encargó que tapara con velos las zonas genitales de los desnudos de dicha capilla, por lo que le valió el apodo de "il Braghettone".

Daniele da Volterra también nos dejó algunos retratos de Miguel Ángel, como el busto con el que iniciamos este post, en el que se ve la nariz visiblemente fracturada, como la de un púgil de boxeo. 

Imagen relacionada
Michelangelo Buonarroti.
Grabado de Cosmo Armstrong a partir del retrato
original de Jacopino del Conte (c1535), para la serie
 ‘Physiognomical Portraits’, Londres 1824.
Obsérvese la "nariz de boxeador" del genial artista,
como consecuencia de la fractura nasal. 
La causa de la fractura de la nariz de Miguel Ángel se remonta a un suceso que tuvo lugar en su juventud, en el curso de una pelea. 

Al parecer, Miguel Ángel que tenía un carácter mordaz y bastante ácido, se burló un día de los dibujos que realizaba Pietro Torrigiano. En aquella época, ambos acudían a dibujar a la iglesia del  Carmine, en Florencia, junto con otros jóvenes artistas, bajo el mecenazgo de Lorenzo de Médici. 

Torrigiano no llevaba bien que a Lorenzo de Médici y al mismo papa le gustaran los dibujos de Miguel Ángel. Estaba un poco celoso. Solo faltó el comentario despectivo que Buonarroti hacía de sus obras. La discusión entre ambos subió de tono y pronto pasó a las manos. En el curso de la disputa, Torrigiano propinó un fuerte puñetazo en la cara de Miguel Ángel fracturándole los huesos nasales. 


Pietro Torregiano: San Jerónimo



A consecuencia de estos hechos, Torrigiano tuvo que afrontar la condena y el exilio de Florencia. Se refugió en Sevilla, en donde dejó diversas obras de consideración entre las que destaca un San Jerónimo penitente para el monasterio de Buenavista (actualmente en el Museo de Bellas Artes de Sevilla). 

Pero la nariz de Miguel Ángel quedó con las secuelas de la fractura toda la vida. Un recuerdo de una traumática reyerta entre dos grandes escultores del Renacimiento.   


Francisco de Goya:  No comas celebre Torregiano. Acuarela



En 1522, Torrigiano fue encarcelado por la Inquisición. En otro de sus ataques de ira, había destruído la imagen que había realizado de la Virgen por encargo del duque de Arco. Torregiano consideró que no se le había pagado suficientemente su trabajo, y como represalia destruyó su obra. Pero el duque lo denunció por sacrílego ante el Santo Oficio, que lo encarceló. El escultor protestó realizando una huelga de hambre. 

La obra de Torrigiano fue redescubierta por Goya muchos años más tarde. El genial pintor de Fuendetodos, que estudió a fondo la obra del artista del Renacimiento, le dedicó una acuarela donde muestra a su admirado artista florentino en su celda carcelaria, en el curso de su huelga de hambre, con el título "No comas celebre Torregiano".

jueves, 16 de enero de 2020

La "luz al final del túnel"

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Hyeronimus Bosch "El Bosco" 

Subida al Empíreo
(1500)

Óleo sobre tabla 87 x 40 cm 
Palacio Ducal de Venecia




Durante el curso que imparto en el colegio de Médicos de Barcelona sobre Medicina y Arte, uno de los asistentes Alejandro Arís, cirujano, erudito de arte y autor de un prestigioso libro sobre el Arte en Medicina, me comentó esta obra de El Bosco, muy interesante por tener una llamativa relación con las experiencias cercanas a la muerte. Agradezco mucho al Dr. Arís esta aportación, que me pareció de gran interés. 

Se trata de una tabla de El Bosco, de 1500, en la que se representa la subida al Empíreo. El Empíreo era en la Antigüedad el nombre que se daba al cielo, entendido como conjunto de esferas concéntricas a la Tierra en las que se movían los astros. La teología cristiana tomó este nombre para designar el cielo metafísico, el lugar en el que los santos, los ángeles y los bienaventurados gozan eternamente de la presencia de Dios. 


Generalmente, la pintura del Bosco produce en el espectador actual una gran sorpresa , ya que el pintor se anticipa a su tiempo y se aproxima de modo asombroso a la psicología actual. Este es el caso de esta obra en donde se representa a las almas conducidas por ángeles hacia un túnel, al final del cual se ve una luz deslumbrante. Muchos han identificado el túnel de luz de esta pintura con las narraciones de pacientes que al salir del coma, hablan de haber vislumbrado una luz lejana ante el umbral de la muerte. Los pacientes parecen volver más felices y sin temor a la muerte. El neurólogo belga Steven Laureys, que estudió 18 de estos casos afirma: 
"Algunas personas cuentan haber tenido una experiencia fuera del cuerpo, después de haber visto una luz brillante o pasar a través de un túnel; elementos de la famosa experiencia cercana a la muerte por todos bien conocida ".
Pero tal vez no tengamos tanto motivo para la sorpresa. El Bosco fue un artista de los inicios del s. XVI, pero transportaba a las imágenes las ideas que eran hegemónicas en su sociedad y que explicaban la metafísica con ideas ya recibidas de los griegos, quienes a su vez, tal vez las habían tomado de civilizaciones aún más antigüas. Es decir, en el curso de los siglos hemos ido forjando una idea del más allá hecha de imágenes fácilmente comprensibles para el cerebro terrenal y que han persistido a través del tiempo. Por lo tanto, las imágenes del Bosco no son anticipación, sino que plasma quizá temas ultraterrenos que pocos se han atrevido a representar, fuera de los clichés más conocidos.  




La escena de la Subida al Empíreo forma parte de un conjunto perdido, "Visiones del Más Allá". Las otras tablas conocidas representan el Paraíso Terrenal, la Caída de los condenados y el Infierno.  En ellas se narra la historia de la Humanidad desde su mítico origen en el Edén hasta el Juicio Final, una tabla perdida, que debía ser la tabla central del conjunto. La narración del conjunto mostraría como tras el Juicio, los bienaventurados se elevan al cielo acompañados de los ángeles, mientras que en las otras tablas se plasmaría el distinto destino de los condenados, que se precipitan al infierno, donde sufrirán su pena eternamente. 

Se ha planteado la hipótesis de que la colocación original de la Ascensión al Empíreo era bajo la tabla del Paraíso Terrenal, a la izquierda del perdido panel central con el Juicio Final, a modo de portezuelas laterales.

En todo caso, la Ascensión al Empíreo sorprende por ser una visión que recuerda los relatos de las experiencias cercanas a la muerte. ¿O tal vez son estas experiencias las que están basadas en una culturización previa en la que se ha creado esta imagen en nuestro subconsciente?


miércoles, 15 de enero de 2020

Cinco años de blog




El blog "Un dermatólogo en el museo" cumple cinco años


El 12 de enero de 2015, hace ya cinco años, comencé a publicar los artículos del blog "Un dermatólogo en el museo". Mi intención era comentar algunas piezas de museo, bajo una perspectiva no solamente histórica o artística sino dando mi visión de médico y de dermatólogo. Me había dado cuenta que al observar las obras de arte o al revisar algunas biografías históricas, la formación médica puede enriquecer o complementar la contemplación de algunas de las piezas que podemos encontrar en museos o exposiciones. Una manera de hacer confluir mis dos licenciaturas, la de Medicina y la de Humanidades, en un intento de superar la clásica y ficticia división del conocimientos en los dos campos clásicos de "Ciencias" y "Letras", que muchos creen compartimentos estanco. 

La verdad es que comencé sin un propósito muy claro,  sin fijar un horizonte concreto de tiempo. Lo inicié como un proyecto temporal, creyendo que lo abandonaría en pocos meses, por falta de nuevas ideas o por simple cansancio. Pero a medida que escribía, los temas afluían a pesar de la alta frecuencia de publicación (6 entradas por semana los tres primeros años, que se han reducido luego a los 5 posts semanales que aparecen ahora). Progresivamente, se estableció también una fructífera comunicación con los lectores, que aportaban ideas, solicitaban aclaraciones, enviaban fotografías o destacaban algunos detalles a través de las redes sociales. Así hemos llegado a las 1.400 entradas actuales y a unas 1.050.000 lecturas.

Además alrededor del blog se han producido algunos eventos derivados: numerosas conferencias, cursos, publicaciones y reportajes en prensa escrita, radio y televisión, entrevistas... También el blog ha sido recomendado por diversas entidades médicas y culturales (Colegio de Médicos de Barcelona, Colegio de Médicos de Girona, Hospital Trueta de Girona, Acadèmia de Ciències Mèdiques de Catalunya i Balears, Academia Española de Dermatología y Venereología, Reial Acadèmia de Medicina de Catalunya, Universitat de Barcelona, Universitat de Girona...)  

Gracias a todos. Por vuestra participación, por vuestros amables comentarios, por vuestras propuestas de nuevos temas y también por contribuir a corregir algún error. 

A todos vosotros, colaboradores, lectores y amigos, mi agradecimiento más sincero. ¡Seguimos!

martes, 14 de enero de 2020

Venenos e intrigas políticas en Roma: (II) el banquete de Nerón.










Esclavo con una jarra, 
sirviendo en un banquete 

Mosaico romano de opus tessellatum. 
Museo del Bardo. Túnez. 




Tras el envenenamiento de Claudio, Nerón, hijo de Agripina la Menor, ascendió al trono imperial. Pero una sombra se cernía sobre él: la posibilidad de que su hermanastro, Británico le pudiese arrebatar el trono imperial. 


Su hermanastro era Tiberio Claudio César, más conocido como Británico, nombre que le fue otorgado por el Senado en memoria de las victorias de su padre en este país. Era hijo biológico de Claudio y Mesalina (su tercera esposa), y Nerón temía que se aliara con la guardia pretoriana y que le disputara el poder, a pesar de que solamente tenía 14 años. Decidió pues que lo mejor era eliminarlo, con la ayuda de Locusta. 
Resultado de imagen de Tiberio Claudio César Británico
Mesalina, tercera esposa de Claudio, 
sosteniendo en brazos al hijo de ambos, Británico

Según nos relata el historiador Tácito, el inductor del envenenamiento de Británico fue Nerón, usando un método similar al que el que había aplicado previamente su madre, Agripina para deshacerse de Claudio. Por esto Nerón recurrió una vez más a Locusta, su envenenadora en la sombra, que ya había demostrado su habilidad al envenenar discretamente a su antecesor, y que se había convertido, según palabras de Tácito, en un «instrumento del Estado».

Nerón ordenó a Locusta que envenenara a su hermanastro. La esclava, tal vez temerosa de que la acusaran del crimen, preparó una bebida que solamente ocasionó una fuerte diarrea a Británico, pero que no llegó a matarle. Cuando Nerón se enteró del intento fallido, montó en cólera. Pero le dio a Locusta una segunda oportunidad.  


Conium maculatum.jpg
     Hojas y flores de la cicuta (Conium maculatum), una planta que  
se encuentra frecuentemente en las regiones mediterráneas
En este caso, Locusta introdujo algunos cambios en el método. Esta vez no podía fallar. Nerón organizó una cena a la que invitó a Británico. Como era habitual en los banquetes, el vino se sirvió en abundancia. Trajeron un caldo excesivamente caliente y el degustator, que lo probó, dio su visto bueno pero lo encontró  caliente en exceso, por lo que dispuso que los esclavos trajeran agua fresca para rebajarlo. 

Los esclavos trajeron el agua. Pero en la jarra destinada a Británico, el agua iba mezclada con veneno. Pero ¿que tipo de veneno? 

Los romanos conocían diversos venenos, tanto de origen vegetal como mineral, por lo que tenemos varias posibilidades. Los venenos vegetales fueron probablemente los que alcanzaron una mayor difusión. Entre ellos podríamos recordar el beleño, el estramonio, la belladona y la mandrágora, el acónito, el extracto de tejo, el cianuro (obtenido de la semilla de melocotón), el opio o la cicuta. Entre los tóxicos minerales el más habitual era el arsénico. 

El cianuro de hidrógeno (o mejor, lo que hoy llamaríamos  ácido cianhídrico o ácido prúsico [H-C≡N(ac)] era un veneno  bien conocido, y al que Nerón recurrió en otras ocasiones. El cianuro de hidrógeno puro es un líquido incoloro, muy tóxico y altamente volátil, que hierve a 26 °C.  Está presente en la semilla del melocotón, pero se disuelve mal, por lo que parece poco probable que fuese en este caso el veneno elegido, ya que hubiera enturbiado el agua. 

Otra posibilidad es la estricnina, tóxico rápido y fatal, también de origen vegetal. Sin embargo su gusto fuertemente amargo hubiera sido detectado por Británico al primer sorbo. 

El arsénico era otra posibilidad (un veneno, de origen mineral). O tal vez la cicuta, un tóxico muy usado, que se disuelve bien y no altera apenas el sabor. Estos dos últimos parecen los más probables.  

Flores de sardonia (Ranunculus sceleratus)

Pero además la mezcla letal posiblemente también llevara sardonia, una planta venenosa bien conocida por Locusta. La sardonia (Ranunculus sceleratus) crece en lugares húmedos y arenosos y que abunda en la isla de Cerdeña (de ahí su nombre). La sardonia contiene anemonina, una sustancia muy tóxica. Por eso,
 hasta las abejas evitan libar su néctar. En contacto con la piel esta sustancia produce una dermatitis vesiculosa. El envenenamiento por arsénico, por su parte, se caracteriza por causar una sensación urente en la boca, dolor abdominal intenso, convulsiones, edema agudo de pulmón,  y shock por miocardiopatía. 


  Estatua en bronce de Británico   
En medio del banquete, Británico comenzó a sentir un intenso dolor gástrico e intensas convulsiones. 

Nerón, impasible, le restó importancia afirmando que se trataba de uno de sus habituales ataques epilépticos e hizo que lo sacasen del salón. Ninguno de los presentes se atrevió a pronunciar delante del nuevo emperador las sospechas de que el hijo de Claudio acababa de ser envenenado

Británico murió pocas horas más tarde. Por disposición de Nerón, su cadáver fue incinerado esa misma noche. Sus cenizas se depositaron en el mausoleo de Augusto, cerca del Ara Pacis, con poca pompa y sin disimular las prisas.