jueves, 13 de febrero de 2020

La enfermedad, atracción de circo: (V) Juglares contorsionistas.









Canecillo contorsionista
 (época románica)

 Piedra esculpida.    
San Pedro de Cervatos 



Los canecillos son pequeños salientes del extremo de la viga de un edificio que sobresale al exterior de la fachada y sostiene la cornisa. Es un elemento frecuente en el arte románico donde puede encontrarse bajo la techumbre del ábside, por ejemplo. Suelen formar parte del programa decorativo del edificio. 

Los canecillos románicos son a veces meras ménsulas con motivos geométricos (volutas, espirales, bolas, etc...), pero en otras ocasiones se aprovechan como parte del programa decorativo o simbólico y representan caras, animales u otros motivos.  





Canecillos eróticos representando coitos o felaciones
en el exterior de una iglesia románica.

En general, el arte románico quiere dejar claro que la iglesia es un recinto sagrado, la casa de Dios. Por lo tanto, todo lo que contiene es algo puro y santo, antesala del cielo. Pero en contraposición, el exterior es el terreno de lo profano, de lo pecaminoso. En algunas zonas como en Cantabria o en Galicia no es raro encontrar en los canecillos escenas procaces: personajes mostrando el ano, haciendo ostentación de las nalgas o defecando; o bien explícitamente sexuales: monos masturbándose o mostrando los genitales; partos (probable alusión a los hijos ilegítimos); parejas practicando un coito o una felación; coitos anales e incluso imposibles y lascivas autofelaciones.  Parte de este programa simbólico es las representaciones de demonios o de animales impuros como cabras, toros, serpientes, cerdos o jabalíes. Y sobre todo simios, considerados la encarnación de la lujuria por excelencia.  


Pero además de todo eso también encontramos referencias a los juglares y saltimbanquis que frecuentaban las ferias y mercados. Solían ir en grupos ambulantes formados por músicos, contorsionistas, malabaristas y bailarinas (que con frecuencia eran también prostitutas) y cantaban sátiras y burlas obscenas sobre la vida presuntamente virtuosa del clero. No debían ser muy bien vistos por la Iglesia y por eso se añadían como "representaciones del mal" en los canecillos exteriores. Las figuras de músicos tocando instrumentos, danzantes y contorsionistas en inverosímiles posturas son frecuentes en los canecillos románicos.  

Los contorsonistas medievales eran un elemento bastante habitual entre estos grupos de la farándula. Tenemos testimonios de la práctica de este antiguo arte ya desde tiempos de los egipciosCiertamente, con una buena disciplina de entrenamiento se pueden conseguir efectos sorprendentes. Pero también no es menos cierto que algunas personas tienen una hiperlaxitud articular como consecuencia de padecer el síndrome de Ehlers-Danlos, que facilita y predispone a la realización de increíbles acrobacias.  

Este síndrome se caracteriza por un grupo de trastornos hereditarios caracterizado por tener las articulaciones extremadamente sueltas o laxas, así como la piel muy elástica en la que se forman hematomas con gran facilidad y vasos sanguíneos que se dañan fácilmente. 




Hay varios tipos de síndrome de Ehlers-Danlos, algunos de ellos muy discretos. Los síntomas principales son:
  • Dolor de espalda y de articulaciones
  • Hiperlaxitud de ligamentos
  • Piel que puede estirarse con gran facilidad
  • Trastornos de la cicatrización 
  • Pies planos
  • Aumento de la movilidad articular
  • Fácil dislocación de articulaciones
  • Piel muy suave y aterciopelada
  • Problemas de visión
La facilidad de estiramiento de la piel y las articulaciones ha hecho que muchos pacientes de esta patología se exhibieron en los circos como "el hombre de goma". En otra entrada del blog comentaremos la historia de uno de ellos.  

miércoles, 12 de febrero de 2020

La enfermedad, atracción de circo: (IV) Los enanos acondroplásicos





Pablo Picasso 

La nana
(1901)

 Óleo sobre tela   104,5 x 61 cm
Museu Picasso. Barcelona.  



Entre las patologías que eran exhibidas en los circos ocuparon un importante papel los enanos, que a veces eran exhibidos en grupos efectuando juegos malabares, equilibrios, etc. con un contenido de destreza al que frecuentemente se añadía un cierto carácter cómico. Muchas veces aparecían junto a gigantes, (para remarcar el contraste de tamaño) o junto a las vedettes (para comparar la belleza de ésta con los rasgos característicos de la acondroplasia). 


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Fernando Botero: Los enanos toreros (1988)

Como todos los espectáculos basados en exhibiciones de diversas patologías, los espectáculos de enanos eran crueles y poco afortunados. Sin embargo eran frecuentes. Tan frecuentes que casi se consideraban una de los números más habituales en los circos. 


Un cartel anunciando una novillada 
     cómica a cargo de enfermos de acondroplasia.  
También eran bastante comunes que los acondroplásicos participaran en espectáculos de toreo bufo: las novilladas del "Enano Torero" (realizadas normalmente en plazas de toros) tenían una gran popularidad. Según rezaban los carteles taurinos de la época  eran espectáculos dedicados a los niños (sic). 

Uno de los espectáculos más representados fue el del Bombero Torero, un personaje cómico inspirado en un bombero borrachín con un gran bigote que comenzó su gira por las ferias en 1928. 

A partir de 1953 se incorporaron al espectáculo un grupo de enanos acondroplásicosLas novilladas del "Enano Torero" (realizadas normalmente en plazas de toros) alcanzaron una gran popularidad. 


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Antiguo recorte de prensa con una foto de enfermos acondroplásicos en una corrida bufa.
Según rezaban los carteles taurinos de la época eran espectáculos dedicados a los niños (sic). Aunque cueste de creer este triste espectáculo y otros similares (que además ponían en peligro a los que lo realizaban, ya que las vaquillas eran mucho mayores en tamaño que los improvisados toreros) se representaron hasta 2017, aunque ya algunos años antes diversos ayuntamientos habían vetado este tipo de espectáculos con acondroplásicos. 


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Las exhibiciones de casos de enanismo en ferias y circos
fueron relativamente comunes hasta hace pocos años. 
En efecto, las exhibiciones de enfermos de acondroplasia no eran tan raras hasta hace pocos años. Uno de los lectores del blog (@xosecarreira) nos comenta via twitter que durante las fiestas de algunas ciudades (él recuerda las de San Froilán en Lugo) en el último cuarto del s. XX se mostraban en una barraca de feria itinerante "Las Hermanas Colombinas", otro caso de esta patología. Y esto es solamente un ejemplo de algo que fue relativamente común. 

El principal tipo de enanismo es la acondroplasia, una osteocondrodisplasia o condrodisplasia ocasionada como consecuencia a un trastorno genético. Se trata de una enfermedad rara, que afecta a uno de cada 25.000 nacimientosEn un 75% de los casos se trata de una mutación genética de novo y el 25% restante son trastornos autosómicos dominantes, es decir, heredados de los padres.

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Rouault: Enano de circo. 
(de la serie Cirque de l’Étoile filante

El transtorno genético que causa la acondroplasia es una mutación en el gen que codifica para el receptor 3 del factor de crecimiento de fibroblastos 3 (FGF3). Existen dos mutaciones que pueden afectan a este gen: G1138A y G1138C. 


Ambas son puntuales, donde dos pares de bases complementarias del ADN se intercambian: 

  • Mutación G1138A: Es la más frecuente (98% de los casos). En el nucleótido 1138, la guanina es sustituída por adenina.  


  • Mutación G1138C: También tiene lugar en el nucleótido 1138. La guanina es sustituída por citosina. La frecuencia de esta alteración es mucho menor, apenas en el 2% de los casos.
En ambas situaciones, la repercusión en la cadena de la proteína FGFR3 es la misma: el cambio de glicina por arginina. 

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Rouault: Enano y Payaso.
(de la serie Cirque de l’Étoile filante)  
La modificación del ADN ocasiona alteraciones en el receptor del factor de crecimiento 3 de los fibroblastos (FGF3), localizado en el cromosoma 4, lo que a su vez genera anomalías en la formación de cartílago y, por lo tanto, en el crecimiento de los huesos. 

Clínicamente en los acondroplásicos se observa una cabeza más grande de lo habitual (macrocefalia), hipoplasia de la región maxilar, y acortamiento de los huesos largos y dedos. Las extremidades son sensiblemente más cortas de lo habitual, mientras que el tronco conserva el tamaño promedio (enanismo rizomélico). A menudo se produce genu varo. Las articulaciones son hiperlaxas y las manos son cortas y en forma de tridente a causa de la separación entre el tercer y cuarto dedo (los huesos de los cuatro dedos largos son de longitud casi análoga y se distribuyen en tres grupos: (1) pulgar, (2) índice y corazón y (3) anular y meñique). 

La estatura promedio de los acondroplásicos es de 130 cm en varones y 120 en mujeres, aunque hay casos en los que no se rebasan los 65 cm de altura. La cifosis toracolumbar es muy común en la infancia. Las alteraciones son muy evidentes y fácilmente reconocibles en cualquier momento de la vida, por lo que el diagnóstico es fácil, incluso antes del nacimiento. 

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Celso Lagar: Enano durmiendo. 
Desde el punto de vista radiológico, se pone de manifiesto una platiespondilia, con disminución de la distancia interpedicular de la columna lumbar, deformidad de las regiones metafiso-epifisiarias, huesos ilíacos cuadrados y marcadamente disminuidos de altura y un foramen magnum estrecho, entre otras. 

La estenosis del foramen magnum puede causar compresión medular a nivel del agujero occipital en la infancia causando signos piramidales, hipopnea central e hipotonía. También hay un riesgo leve de hidrocefalia con incremento de la presión intracraneal.

La representación de acondroplásicos exhibidos en los circos en la pintura es muy frecuente. El mundo del circo -tal como era- cautivó a muchos pintores desde mediados del s. XIX y en sus obras encontramos frecuentes testimonios de esta enfermedad. Aportamos aquí algunos ejemplos (Picasso, Rouault, Celso Lagar...) pero hay muchos más. Y aún antes la acondroplasia había sido muy representada. Recordemos los bufones de las cortes del barroco, que muchas veces estaban afectos de esta patología. Velázquez por ejemplo, dejó diversos ejemplos, e incluso en Las Meninas encontramos una muestra de ello. Pero a este tema merece que le dedicaremos otras entradas de este blog.  



martes, 11 de febrero de 2020

La enfermedad, atracción de circo: (III) Otros casos de gigantismo







Esqueleto de Agustín Luengo
"el gigante extremeño"

 Restos humanos  
  
Museo de Antropología de Madrid




En una entrada anterior nos referíamos al gigantismo hipofisario (generalmente causados por adenomas)  y como fueron expuestos públicamente a la curiosidad pública en circos o espectáculos de feria en los s. XIX y primera mitad del XX. Comentaremos hoy algunos casos de gigantismo que fueron motivo de exhibición y que fueron particularmente notorios. 


La fotografía que encabeza la entrada de hoy es la del esqueleto de Agustín Luengo Capilla (1849-1875) que se encuentra en el Museo de Antropología de Madrid. Agustín era un gigante extremeño de 2,33 m, que se exhibía por su cuenta en ferias y mercados, por un módico precio. Pronto adquirió bastante popularidad e incluso el rey Alfonso XII le regaló un par de botas hechas a medida. No fue ésta su única prebenda: un antropólogo le ofreció 1500 pesetas por adelantado y una pequeña pensión para el resto de su vida (2,50 pesetas diarias) si Luengo accedía -y accedió- a cederle su esqueleto al morir. El joven dedicó aquel extravagante sueldo a divertirse en fiestas y saraos nocturnos en Madrid. Murió al cabo de poco tiempo de tuberculosis, a los 26 años. 



Agustín Luengo Capilla

Otro caso fue el de John A. Aasen (1890-1938), estadounidense de raíces noruegas. A los 10 años, tras morir sus padres, ingresó en un orfelinato. Para entonces ya medía 1,90 m de estatura. Con esa talla fuera de lo normal, nadie quería adoptarlo y la única salida que le quedó a Aasen, para huir de la triste vida del hospicio, fue huir y unirse a un circo donde exhibían otros fenómenos humanos. Aunque solamente medía 2,16 metros, una estatura que no puede considerarse patológica, el circo lo presentaba como un gigante de dos metros y medio, a fuerza de hacerle llevar zapatos con calzas y altísimas chisteras. Trabajó en los circos Barnum & Bailey and C.A. Wortham's World's Best Shows. 


John A. Aasen
En los años 20, fue descubierto como actor de cine. entre sus películas están Why worry? (1923); Bengal Tiger; Charlie Chan at the Circus; Growing Pains; Should Married Men go home?; Legionnaires in Paris; Two Flamming Youths;  The Sting of Stings; Long Fliv the King;  y sobre todo la inolvidable película de Tod Brewning Freaks (1932)

Aasen comenzó a ganar mucho dinero y una posición que cualquier freak envidiaría, pero su salud comenzó a resentirse y cayó en una profunda depresión que le llevó al alcoholismo, con lo que se precipitó su temprano final. 

Recluido en un psiquiátrico y con un largo historial de reyertas y escándalos en sus últimos años de gloria, Aasen murió sin haber llegado a cumplir los 50 años.

Robert Pershing Wadlow (1918-1940), a menudo conocido como el Gigante de Illinois nació en Alton, Illinois, el 22 de febrero de 1918, y fue el mayor de cinco hermanos. Poco después de su nacimiento, se le diagnosticó gigantismo, un raro trastorno genético que causa un exceso de producción de la hormona del crecimiento. Durante su infancia, creció rápidamente, alcanzando una altura de 106 cm a los 11 meses. a los 6 años era ya más alto que sus padres y alcanzó los 2 m a los 11 años. 

En la escuela tuvo que usar un escritorio especial. En 1936, después de graduarse de Alton High School, medía 2,55 m. aunque antes de su muerte alcanzaba los 2,72 m.  Su tamaño pronto comenzó a darle problemas: necesitaba aparatos especiales para las piernas para poder caminar, y tenía parestesias en los pies. Pero nunca usó una silla de ruedas.
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/8/8c/Wadlow_shoe_compared.jpg
A la izquierda,  un zapato normal. A la derecha, un zapato de Robert Wadlow
En 1936, Wadlow realizó una gira por los Estados Unidos con el Circo de Ringling Bros., y continuó participando en varias giras y apariciones públicas, hasta su muerte en 1940, causada por una infección parasitaria, con solo 22 años. Lo enterraron en un ataúd de 3 m de largo. 
Otro ejemplo fue el del vasco Migel Joakinel de Altzo (1818-1861), que llegaría a una altura de 2,42 m, lo que le convirtió en el más ilustre vecino de su pueblo natal Altzo (Guipúzcoa). Recorrió la península, exhibiéndose en este caso por su cuenta; en 1853 su delicado estado de salud hizo que se solicitase la clemencia regia para proporcionarle una paga y que no le fuera necesario ya dedicarse a un mundillo que siempre le había desagradado. Murió a los 43 años y su cadáver fue robado de la tumba y nunca se supo quye sucedió con ellos. 


Édouard Beaupré 


La extraordinaria altura corporal también puede verse en algunos casos acompañada también de una gran capacidad intelectual. Tal vez este era el caso de Édouard Beaupré (1881-1905) que hablaba cuatro idiomas. A los 9 años medía 1,80 m y llegó a medir 2,50 m. Exhibido con el nombre del Gigante de Willow Bunch, recorrió desde 1898 el circuito canadiense y estadounidense de ferias y espectáculos de rarezas, y a veces incluso combatía con forzudos como parte del número.  Fue contratado por el Circo Barnum & Bailey y cuando llegó con él a la Exposición Universal de Saint-Louis de 1904 empeoró de una tuberculosis que se le había diagnosticado dos años antes, muriendo al cabo de poco tiempo. 

Estos son solamente algunos de los casos de gigantismo (probablemente por trastornos hipofisarios) que han sido exhibidos en circos y espectáculos de feria. Curiosamente no eran tan cotizados como los enanos, y su puesto de trabajo dependía siempre de que no apareciera por el circo alguien más alto que ellos... 



lunes, 10 de febrero de 2020

La enfermedad, atracción de circo: (II) Gigantismo






Pierre-Antoine Watteau

Pierrot, también llamado Gilles
 (1720)

 Óleo sobre lienzo 184.5 × 149.5 cm  
  
Musée del Louvre. París



Gilles fue uno de los últimos cuadros de Pierre-Antoine Watteau (1684-1721) ya que el pintor murió prematuramente a los 37 años de edad. Gilles representa un payaso que mira al espectador melancólicamente. En Francia se llamaba Gilles a cualquier payaso, probablemente por Gilles le Niais, un famoso cómico y acróbata que fue muy popular en el s. XVII. En tiempos de Watteau, este personaje se asimilaba al de Pierrot, el conocido miembro de la Commedia dell'Arte, encarnando al simple inocente, que despertaba hilaridad entre el público (una figura que luego fue tomada por Charlie Chaplin, Buster Keaton o Stan Laurel). Lo más probable es que este cuadro se usara como anuncio de algún espectáculo o representación, farsa o entremés, para atraer a los transeúntes. Algunos críticos piensan que estuvo como reclamo en el café de un actor llamado Belloni. 

El personaje va vestido de blanco (como se estilaba en la Commedia dell'Arte) pero lejos de aparecer risueño y chistoso, su aspecto es triste y melancólico. Su actitud contrasta con la de los compañeros que están detrás de él sí se manifiestan desenvueltos, vitales y divertidos. Pierrot aparece inexpresivo, ocupando la casi totalidad del cuadro, que es de grandes dimensiones, y los pantalones le quedan cortos, cosa que unida a la comparación con los otros figurantes del cuadro hace pensar en un individuo de talla muy alta, tal vez un posible caso de gigantismo hipofisario. 


Foto de época 1860 TOM THUMB y ESPOSA Como niños pequeños Tom Thumb, Miss Lavinia / Warren The Giant / barnum circus
Warren, un caso de gigantismo. Barnum Circus (Foto de 1860) . 


El gigantismo -como la acromegalia- son síndromes producidos por la secreción excesiva de hormona de crecimiento (hipersomatropismo), casi siempre secundarios a un adenoma hipofisario. El gigantismo es un trastorno poco frecuente causado por la hipersecreción de GH comienza en la infancia, antes del cierre de las epífisis. En estos casos aumenta la velocidad de crecimiento de los huesos y la estatura final, pero con escasa deformidad ósea.  Con frecuencia, también se produce pubertad tardía o hipogonadismo hipogonadotrópico, que genera un hábito eunucoide. 

Si el aumento de GH tiene lugar después del cierre epifisario, aparece una acromegalia, que produce características faciales específicas. El diagnóstico de estos procesos es fundamentalmente clínico y se puede corroborar mediante radiografía del cráneo y de las manos y la medición de las concentraciones de hormona de crecimiento. 

Las hermanas Elsa (2,60 m) y Hilda (2,40 m) van Droysen
fueron exhibidas como atracción de circo 

Como ya apuntamos en una entrada anterior, los personajes con algún tipo de patología (como este posible caso de gigantismo) fueron exhibidos como atracción, al principio como casos aislados en ferias y mercados y luego formando parte de un conjunto de espectáculos, como en circos y music-hall. Para resaltar el contraste, con frecuencia se agrupaban con algunos casos de enanismo (enanismo hipofisario o acondroplasias...). Así, unos al lado de otros, la diferencia de talla resultaba todavía más exagerada.     


Los hermanos Hugo, de 2,59 m, naturales de Saint-Martin Vésubie.
Fueron exhibidos en Francia como "los gigantes de los Alpes".
(Fotografía de 1900-1905) 




viernes, 7 de febrero de 2020

La enfermedad, atracción de circo: (I) Historia del circo





Georges Pierre Seurat

El circo
 (1891)

 Óleo sobre lienzo 180 x 148 cm  
  
Musée d'Orsay. París




Durante el s. XIX, muchos estados patológicos fueron exhibidos como rarezas en los circos. Ya hemos mencionado en otras entradas del blog la exhibición de personas profusamente tatuadas, especialmente mujeres, generalmente con relatos truculentos de que habían sido capturadas por indios u otros pueblos "primitivos" y que las habían tatuado a la fuerza, a modo de tortura. 

Pero antes de considerar las diversas patologías expuestas a la curiosidad morbosa en ferias y circos, consideremos la propia historia de los circos, su aparición en Europa y América y los espectáculos que ofrecían. 

Puede considerarse que el circo moderno nació en 1768, cuando el sargento mayor de caballería Phillip Astley compró un terreno en Londres, donde montó una pista circular donde ofrecía espectáculos de acrobacias a caballo. 


Circo Astley (circa 1808). Harvard University.


Pronto descubrió que al galopar en círculos en la pista la fuerza centrífuga le permitía realizar movimientos acrobáticos muy arriesgados y espectaculares sobre su caballo. Sus intrépidas actuaciones tuvieron mucho éxito entre los londinenses, y pronto contrató a algunos acróbatas, saltimbanquis, malabaristas y funambulistas que actuaban entre las distintas exhibiciones de los jinetes. El origen militar del circo de Astley explica que muchos de los uniformes que aparecen en los circos (domadores, presentadores, etc.) tengan por tradición un cierto aspecto castrense, llenos de entorchados, cordones y botones brillantes, que recuerdan a los de algunos oficiales del ejército.  


Botero: Gente de circo
En el show de Astley también actuaba Billy Button, que interpretaba a un individuo muy torpe que intentaba montar un caballo. Button, era muy desgarbado y apenas se sostenía sobre la montura, hasta que un brusco frenazo del animal lo lanzaba por los aires, provocando las carcajadas del público.  Se iniciaba así la tradición de los personajes cómicos, que darían más tarde paso a los payasos. 

Astley supo realizar adecuadamente la publicidad y regentó tan bien su negocio que muy pronto tuvo grandes beneficios. No tardaron en salirle competidores e imitadores. 


Botero: El circo. 
Uno de ellos fue precisamente su discípulo Charles Hughes, que abandonó a su maestro, para crear The Royal Circus and Philarmonic Academy. Por primera vez se usó la palabra ‘circo’ para designar a estos espectáculos. Ciertamente era una reminiscencia del circo romano, en referencia a un espectáculo que se realizaba en una pista circular. Un error de origen, ya que los circos romanos (donde se realizaban carreras de carros) eran elípticos, no circulares. Eran los anfiteatros romanos los recintos redondos. Pero nadie se dio cuenta de este error y al moderno espectáculo de variedades le quedó el nombre de circo. 


Celso Lagar
Con el paso del tiempo nacieron otros, como el Ringling Brothers and Barnum and Bailey Circus de Estados Unidos (1871), que presentó a una de las primeras mujeres barbudas; el Circo de Moscú (1880), que estatalizó Lenin en 1919; el Cirkus Krone alemán, que se especializó en la doma de fieras (1905). 

En Catalunya, el primer espectáculo de estas características tuvo lugar en Reus en 1789 (a la sazón Reus era la segunda ciudad de Catalunya). Fue una exhibición ecuestre en el Teatre Principal (también llamado Teatre de les Comèdies) a cargo de la compañía francesa Jean Gadis Colman. Diez años después los italianos Francesco Frescara y Giacomo Chiarini realizaron una función con equilibristas, sombras chinas, y acrobacias. En Madrid, se creó el circo Price de Madrid (1868) que recibió su nombre de su fundador, un domador de caballos irlandés llamado Thomas Price. 


Picasso

A los espectáculos de circo se añadieron trucos de magia, payasos y domadores de fieras. Era una época en la que no era fácil ver animales salvajes, como leones, tigres o elefantes y exhibirlos sometidos a la voluntad de un domador suscitaba mucha expectación. En la actualidad cualquiera puede ver reportajes de animales en libertad y este tipo de exhibiciones no tienen ya sentido alguno. De hecho, los espectáculos con animales están ya prohibidos en muchos lugares. 



Hagenbeck-Wallace Circus, 1932 (Foto Kelty, Edward J.)


En los primeros tiempos del circo cualquier cosa capaz de provocar la admiración o la extrañeza del público era bienvenida. Fue este el caso de algunas enfermedades y deformaciones que fueron exhibidos como prodigios de la naturaleza. Casos de enanismo o gigantismo, mujeres barbudas, ictiosis u otros cuadros patológicos se equipararon con la exhibición de animales malformados, fieras o animales exóticos, habilidades de prestidigitación o malabares, trapecismo o funambulismo. Tales números fueron muy populares tanto en los EUA como en Europa  entre 1840 y 1965. De esta concepción de las enfermedades como espectáculo hablaremos en una próxima entrada del blog. 




Tod Brewning: Freaks (1932)