viernes, 3 de septiembre de 2021

Un íbero orejudo

versió catalana | versión española







El orejudo 
(Cabeza masculina) 
(300-50 aC)

Figura de terracota ibera.
Procedente del Tossal de Manises
Museu Arqueològic d'Alacant





Acabo de visitar la exposición "El enigma íbero" en el Museu de Arqueología de Catalunya. Se trata de una exposición magnífica, con piezas muy bien seleccionadas, una interesante y didáctica exposición, con explicaciones concisas y claras. Destacan también los audiovisuales, atractivos y didácticos, que nos acercan no sólo a qué aspecto tenían los individuos de este pueblo prerromano, sino como molían el grano, como forjaban una espada o como moldeaban y decoraban las abundantes piezas de cerámica que usaban en su vida cotidiana. Reconozco que ha sido un verdadero placer este recorrido por el mundo de los pobladores de la parte oriental de la península, a veces desconocido o tratado  superficialmente. 

Entre las numerosas piezas que se exponen, me ha llamado la atención una de ellas, conocida entre los arqueólogos como "el orejudo". Se trata de una figurilla cerámica que representa una cabeza masculina, probablemente un retrato de un personaje real. La estatuilla presenta los rasgos que caracterizan al arte ibérico: ojos grandes y almendrados, simplicidad de formas, y una vaga impresión orientalizante. 

Pero lo que llama la atención de este personaje son sus orejas, grandes, incluso desproporcionadas y asimétricas. Mientras la izquierda permanece pegada a la cabeza, la derecha sobresale más adoptando una forma que actualmente llamaríamos "oreja en soplillo", y que constituye uno de los motivos más frecuentes de acudir a las consultas de cirugía plástica para su posible corrección quirúrgica. Naturalmente, en el mundo ibérico, estas anomalías no eran motivo de reparación alguna.  

Observando con más atención la cabeza de terracota, podemos observar una ligera asimetría facial.  La boca cae un poco hacia la izquierda y la mejilla de este lado aparece algo más inflada. El aspecto puede recordar una parálisis facial, en la que puede haber afectación de alguna rama del nervio trigémino. A veces esta patología puede observarse como secuela de un traumatismo o de un herpes zóster, aunque muchas veces es un trastorno idiopático, favorecido por el aire frío (parálisis "a frigore"). 

Aunque naturalmente todo esto son meras asociaciones de ideas. Lo más probable es que el artista que la hizo no prestó demasiada atención a conservar una estricta simetría facial. Y es que en esto de los diagnósticos retrospectivos nunca tenemos seguridad absoluta, y muchas veces los presuntos diagnósticos son más evocaciones imaginarias fruto de la asociación de ideas de los casos clínicos que hemos visto en la consulta que diagnósticos de certeza con base fundamentada. No podemos hacer ya una historia clínica, ni explorar adecuadamente al presunto paciente. Lamentablemente, el orejudo hace ya más de 22 siglos que dejó de existir.  

 

  


 


Un iber orellut








L'orellut 
(Cap masculí) 
(300-50 aC)

Figura de terracota ibera.
Procedent del Tossal de Manises
Museu Arqueològic d'Alacant




Fa un temps vaig visitar l'exposició "L'enigma iber" al Museu d'Arqueologia de Catalunya (MAC). Era una exposició magnífica, amb peces molt ben seleccionades, una interessant i didàctica exposició, amb explicacions concises i clares. Destacaven també els audiovisuals, atractius i didàctics, que permeten apropar-se no només a l’aspecte que tenien els individus d'aquest poble pre-romà, sinó també conèixer com molien el gra, com forjaven una espasa o com modelaven i decoraven les abundants peces de ceràmica que feien servir en la seva vida quotidiana. Reconec que va ser un veritable plaer aquest recorregut pel món dels pobladors de la part oriental de la península, de vegades desconegut o tractat superficialment.

Entre les nombroses peces que s'exposaven, una d’elles em va cridar especialment l'atenció. És la coneguda entre els arqueòlegs com "L’orellut". Es tracta d'una figureta ceràmica que representa un cap masculí, probablement un retrat d'un personatge real.

L'estatueta presenta els trets que caracteritzen l'art ibèric: ulls grans i ametllats, simplicitat de formes, i una vaga impressió orientalitzant.

Però el que crida especialment l'atenció d'aquest personatge són les seves orelles, grans, fins i tot desproporcionades i asimètriques. Mentre l'esquerra roman enganxada al cap, la dreta sobresurt més, adoptant una forma que actualment anomenaríem "orella en nansa", i que constitueix actualment un dels motius més freqüents d'acudir a les consultes de cirurgia plàstica per a la seva possible correcció quirúrgica. Naturalment, en el món ibèric, aquestes anomalies no eren un motiu de reparació de cap mena. 

Observant amb més atenció el cap de terracota, podem observar una lleugera asimetria facial. La boca cau una mica cap a l'esquerra i la galta d'aquest costat es veu una mica més inflada. L'aspecte pot recordar una paràlisi facial, en la qual podria haver-hi una afectació d'alguna branca del nervi trigemin. De vegades aquesta patologia pot observar-se com a seqüela d'un traumatisme o d'un herpes zòster, encara que moltes vegades és un trastorn idiopàtic, afavorit per l'aire fred (paràlisi "a frigore").

Naturalment tot això són meres associacions d'idees. El més probable és que l'artista que la va fer no va prestar massa atenció a conservar una estricta simetria facial. I és que en això dels diagnòstics retrospectius mai tenim seguretat absoluta, i moltes vegades els presumptes diagnòstics són més evocacions imaginàries fruit de l'associació d'idees dels casos clínics que hem vist a la consulta que de diagnòstics de certesa amb base fonamentada. Com que no podem fer una història clínica, ni explorar adequadament el presumpte pacient ens quedem sempre amb el dubte, amb la sospita. Lamentablement, no posdem preguntar res al pacient, ja que l’orellut fa més de 22 segles que va deixar d'existir.

martes, 31 de agosto de 2021

Oscar Wilde: ¿dermatitis por tinte capilar?

 versió catalana | versión española




Henri de Toulouse-Lautrec 

Retrato de Oscar Wilde
(1895)
 
Óleo sobre cartón 58,5 x 48 cm

Colección particular 



Toulouse-Lautrec conoció a Oscar Wilde durante el viaje que realizó a Londres en mayo de 1895. Wilde estaba siendo juzgado por un delito de sodomía en aquel momento. Tal vez por este motivo, el escritor se negó a posar para Lautrec, que lo tuvo que pintar de memoria, con un cierto aire caricaturesco. Para algunos, Henri estudió el rostro de Wilde mientras éste declaraba ante el tribunal. Tras el famoso escritor se observa el perfil de la torre del Big Ben, que tal vez se puede tomar como símbolo de la rectitud de las costumbres inglesas durante la época victoriana. 

Oscar Wilde (1854-1900) había nacido en Dublín, y fue un prolífico escritor, quizás el dramaturgo y poeta más importante del período victoriano tardío. Dotado de un agudo ingenio, un gran sentido del humor, brillante conversación y extravagante atuendo, Wilde fue una celebridad y un referente de su tiempo. Provocador e impertinente, se granjeó numerosos enemigos. 



Retrato de Oscar Wilde. Obsérvese la melena que le cae sobre los hombros,
que explicaría una posible dermatitis de contacto en cara, hombros y parte superior de la espalda.
 


En pleno apogeo de su fama, Wilde fue acusado de homosexualidad. Su pasión por el joven Alfred Douglas escandalizaba a la estricta moral victoriana. La homofobia imperante hizo que fuera sometido a una serie de juicios por el delito de sodomía, siendo condenado finalmente a dos años de prisión y trabajos forzados. Tras cumplir la condena impuesta, Wilde se exilió a París, donde probablemente volvió a coincidir con Lautrec, muriendo en plena indigencia como consecuencia de una meningoencefalitis a los 47 años.

Quiero comentar aquí un curioso detalle patológico del escritor.  Wilde padecía una erupción cutánea intermitente, muy pruriginosa, que se caracterizaba por la aparición de máculas eritematosas en la cara, hombros y tercio superior del tronco. En alguna ocasión había achacado su mal a la ingesta de mejillones. También afirmó que su enfermedad había desaparecido tras recibir la bendición del papa León XIII. 



Harper Pennington: Retrato de Oscar Wilde (1881).
Tate Gallery. Londres. 


Pero estas supuestas explicaciones etiológicas no nos parecen muy convincentes. Wilde era un perfecto "dandy" que no toleraba los cambios que el paso del tiempo iba causando en su aspecto. Llevaba el cabello largo y al parecer usaba habitualmente un tinte capilar para ocultar las canas. Esto nos permite sospechar por los datos que tenemos de su erupción (máculas eritematosas, prurito) y por su evolución en brotes sucesivos (no permanente), que podría tener relación con el tinte de sus cabellos. La media melena habitual del escritor sería otro factor a tener en cuenta en la distribución de las lesiones. 

La dermatitis de contacto a los tintes capilares es una de las más frecuentes y se caracteriza por la poca afectación del cuero cabelludo, con desarrollo de lesiones alrededor del cabello, orejas y párpados. La sustancia sensibilizante es en general la parafenilendiamina, presente en los tintes capilares y también en la henna, que se usa para el teñido de cabello y los pseudotatuajes no permanentes. 

 


Aubrey Beardsley: Oscar Wilde escribiendo Salomé en francés.
Ilustración del libro Bibliography of Oscar Wilde. Tate Britain. Londres. 



 


Oscar Wilde: Dermatitis per tint capil·lar?




Henri de Toulouse-Lautrec 

Retrat d'Oscar Wilde
(1895)
 
Oli sobre cartró 58,5 x 48 cm

Col·lecció particular 


Toulouse-Lautrec va conèixer a Oscar Wilde durant el viatge que va realitzar a Londres el maig de 1895. En aquell moment, Wilde estava sent jutjat per un delicte de sodomia. Potser per aquest motiu, l'escriptor es va negar a posar per Lautrec, que el va haver de pintar de memòria, amb un cert aire caricaturesc. Per a alguns, Henri va estudiar la cara de Wilde mentre aquest declarava davant del tribunal. Darrera del famós escriptor s'observa el perfil de la torre del Big Ben, que potser es pot interpretar com a símbol de la rectitud de les costums angleses a l'època victoriana.

Oscar Wilde (1854-1900) va néixer a Dublín, i va ser un escriptor prolífic, potser el dramaturg i poeta més important del període victorià tardà. Dotat d'un enginy agut, un gran sentit de l'humor, conversa brillant i vestit extravagant, Wilde va ser una celebritat i un referent del seu temps. Provocador i impertinent, es va guanyar nombrosos enemics.  



Retrat d'Oscar Wilde. Hi observem la cabellera que li cau per sobre les espatlles,
el que explicaria una possible dermatitis de contacte a la cara, espatlles i part 
superior de l'esquena.


En plena efervescència de la seva fama, Wilde va ser acusat d'homosexualitat. La seva passió pel jove Alfred Douglas escandalitzava l'estricta moral victoriana. L'homofòbia imperant va fer que fos sotmès a una sèrie de judicis pel delicte de sodomia, sent condemnat finalment a dos anys de presó i a treballs forçats. Després de complir la condemna, Wilde es va exiliar a París, on probablement va tornar a coincidir amb Lautrec, morint en plena indigència com a conseqüència d'una meningoencefalitis als 47 anys.

Vull comentar aquí un curiós detall patològic de l'escriptor. Wilde patia una erupció cutània intermitent, molt pruriginosa, que es caracteritzava per l'aparició de màcules eritematoses a la cara, espatlles i terç superior del tronc. En alguna ocasió havia atribuït el seu mal a la ingesta de musclos. També va afirmar que la seva malaltia havia desaparegut després de rebre la benedicció del papa Lleó XIII.



Harper Pennington: Retrat d'Oscar Wilde (1881).
Tate Gallery. Londres. 


Però aquestes suposades explicacions etiològiques no semblen del tot convincents. Wilde era un perfecte "dandi" que no tolerava els canvis que el pas del temps provocava en el seu aspecte. Portava el cabell llarg i sembla que normalment utilitzava un tint capil·lar per tapar els cabells blancs. Això ens permet sospitar, per les dades que tenim de la seva erupció (màcules eritematoses, pruïja) i per la seva evolució en brots successius (no permanent), que podria tenir relació amb el tint dels seus cabells. La mitja cabellera habitual de l'escriptor seria un altre factor a tenir en compte en la distribució de les lesions.

La dermatitis de contacte als tints capil·lars és una de les més freqüents i es caracteritza per la poca afectació del cuir cabellut, amb lesions que es desenvolupen al voltant de cabells, orelles i parpelles. La substància sensibilitzant és, en general, la parafenilendiamina, present en els tints capil·lars i també en la henna, que s'usa per al tenyit de cabell i per als pseudotatuatges no permanents.



Aubrey Beardsley: Oscar Wilde escrivint Salomé en francès.
Il·lustració del llibre Bibliography of Oscar Wilde. Tate Britain. Londres.