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martes, 3 de enero de 2023

Las sondas dilatadoras de Beniqué

 versió catalana | versión española






Christian Schad

Retrato del Dr. Haustein 

(1880-1881) 

Óleo sobre lienzo 80,5 x 55 cm

Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid. 



El retrato del Dr. Haustein es una obra de Christian Schad (1894-1982) un pintor expresionista alemán, encuadrado en la Nueva Objetividad que se conserva en el museo Thyssen-Bornesmisza de Madrid.  

Hans Haustein fue un destacado dermatólogo y venereólogo alemán, de origen judío. Tras licenciarse en Medicina en Berlín (1918) se formó con Abraham Buschke en el hospital Rudolf Virchow de esta ciudad. Haustein publicó numerosos artículos médicos, especialmente sobre sífilis y enfermedades de transmisión sexual. Su consulta privada era muy frecuentada por muchos intelectuales y artistas. La promiscua vida sexual del Berlín de entreguerras comportaba también una alta incidencia de enfermedades venéreas. Además de su actividad médica, eran conocidas en la ciudad las tertulias que Haustein celebraba habitualmente en su domicilio. 



Hans Haustein, en una fotografía de 1925


El retrato del Dr. Haustein, es una inquietante pintura que no deja indiferente al observador. El retrato es bastante fiel a la fisonomía del médico, que conocemos bien por las fotografías de la época, si bien los ojos aparecen aumentados de tamaño, lo que le proporciona una mirada penetrante y difícil de esquivar. El doctor, elegantemente vestido, entrelaza sus manos en una actitud concentrada y reflexiva que queda todavía más realzada por los blancos y elegantes puños de la camisa que sobresalen de su chaqueta. 

Al fondo del cuadro se perfila una sombra inquietante. Aunque algunos quieren ver en ella la forma de un feto con sífilis congénita, lo cierto es que esta teatral sombra alude a una mujer, probablemente la amante de Haustein. Según comentó el propio Schad durante la inauguración de una exposición, la esposa del médico, Friedel, se suicidó en 1931 al enterarse del adulterio de su marido con una tal Sonja o Sonia, que sería la representada en el fondo de su retrato. 

La actividad profesional del médico queda patente en el instrumento que asoma en su bolsillo: una sonda de Beniqué, que destaca sobre el fondo oscuro de su traje. La sonda se usaba para realizar exploraciones y dilataciones uretrales y durante mucho tiempo constituyó un símbolo perfectamente identificable de la Urología o la Venereología. Actualmente olvidada, algunos críticos de arte no saben ya interpretar correctamente su significado, confundiéndola con otros instrumentos médicos. 



Beniqués de grosor progresivo, usados para realizar dilataciones uretrales.


El instrumento en cuestión fue ideado alrededor de 1838 por Pier Jules Beniqué (1806-1851), de la Escuela Politécnica de Francia, para realizar dilataciones en los casos de estenosis uretral. La estrechez del conducto uretral solía ser una de las secuelas más frecuentes de las gonorreas, una de las infecciones de transmisión sexual más comunes. El doctor Beniqué dedicó gran parte de su vida a este problema, publicando libros como "Rétention d'urine et d'une nouvelle methode pour introduire les bougies et les sondes dans la vessie" (Paris, 1838) y "Réflexions et observations sur le traitement des rétrécissements de l'urètre(Paris, 1844). 

Las sondas de Beniqué (también llamadas coloquialmente beniqués) tenían diferentes calibres y se iban introduciendo progresivamente, aumentando su grosor, para conseguir la dilatación de la estenosis uretral. Solían estar numeradas del número 24 al 60 (de menor a mayor grosor).

Volviendo al Dr. Haustein, no podemos dejar de referirnos a su trágico final. Su ideología socialdemócrata y sobre todo su origen judío lo habían puesto en el punto de mira de los nazis tras su ascensión al poder en 1933. El Dr. Haustein fue apartado del ejercicio de la medicina, al igual que muchos otros médicos judíos. Al final, el 12 de noviembre de 1933, sabiendo que la Gestapo se dirigía a su casa para detenerlo, se suicidó envenenándose con una cápsula de cianuro potásico. 




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Les sondes dilatadores de Beniqué




Christian Schad

Retrat del Dr. Haustein 

(1880-1881) 

Oli sobre tela 80,5 x 55 cm

Museu Thyssen-Bornemisza. Madrid. 


El retrat del Dr. Haustein és una obra de Christian Schad (1894-1982) un pintor expressionista alemany, emmarcat en la Nova Objectivitat, que es conserva al museu Thyssen-Bornesmisza de Madrid.

Hans Haustein va ser un destacat dermatòleg i venereòleg alemany, d'origen jueu. Després de llicenciar-se en Medicina a Berlín (1918), es va formar amb Abraham Buschke a l'hospital Rudolf Virchow d'aquesta ciutat. Haustein va publicar nombrosos articles mèdics, especialment sobre sífilis i malalties de transmissió sexual. A l’època, la seva consulta privada era molt freqüentada per molts intel·lectuals i artistes. La promíscua vida sexual del Berlín d'entreguerres també comportava una alta incidència de malalties venèries. A més de la seva activitat mèdica, eren reconegudes les tertúlies que Haustein celebrava habitualment al seu domicili.

El retrat del Dr. Haustein és una pintura inquietant que no deixa indiferent a l'observador. El retrat és força fidel a la fesomia del metge, que coneixem bé per les fotografies de l'època, si bé els ulls apareixen augmentats de mida, fet que li proporciona una mirada penetrant i difícil d'esquivar. El doctor, vestit elegantment, entrellaça les mans en una actitud concentrada i reflexiva, realçada pels blancs i elegants punys de la camisa que sobresurten de la jaqueta.  

Al fons del quadre es perfila una ombra inquietant. Encara que alguns volen veure-hi la forma d'un fetus amb sífilis congènita, la veritat és que aquesta ombra teatral fa referència a una dona, probablement l'amant de Haustein. Segons va comentar el mateix Schad durant la inauguració d'una exposició, l'esposa del metge, Friedel, es va suïcidar el 1931 en assabentar-se de l'adulteri del seu marit amb una tal Sonja o Sònia, que seria la representada al fons del seu retrat. 

L'activitat professional del metge queda palesa en l'instrument que li sobresurt de la butxaca: una sonda de Beniqué, que destaca sobre el fons fosc del seu vestit. La sonda s'utilitzava per fer exploracions i dilatacions uretrals i durant molt temps va esdevenir un símbol perfectament identificable de la Urologia o la Venereologia. Actualment oblidada, alguns crítics d'art ja no saben interpretar correctament el seu significat, confonent-la amb altres instruments mèdics.

Aquest instrument va ser ideat al voltant del 1838 per Pier Jules Beniqué (1806-1851), de l'Escola Politècnica de França, per fer dilatacions en els casos d'estenosi uretral. L'estretor del conducte uretral solia ser una de les seqüeles més freqüents de les gonorrees, una de les infeccions de transmissió sexual més comunes. El doctor Beniqué va dedicar gran part de la seva vida a aquest problema, publicant llibres com "Rétention d'urine et d'un nouvelle method pour introduir les bougies et les sondes dans la vessie" (Paris, 1838) i "Réflexions et observations sur le traitement dels rétrécissements de l'urètre" (Paris, 1844).

Les sondes de Beniqué (també anomenades col·loquialment beniqués) tenien diferents calibres i s'anaven introduint progressivament, augmentant el seu gruix, per aconseguir la dilatació de l'estenosi uretral. Solien estar numerades del número 24 al 60 (de menor a més gruix).

Tornant al Dr. Haustein, no podem deixar de referir-nos al seu tràgic final. La seva ideologia socialdemòcrata i sobretot el seu origen jueu l'havien posat al punt de mira dels nazis després de la seva ascensió al poder l’any 1933. El Dr. Haustein va ser apartat de l'exercici de la medicina, igual que molts altres metges jueus. Finalment, el 12 de novembre de 1933, sabent que la Gestapo es dirigia a casa seva per arrestar-lo, es va suïcidar enverinant-se amb una càpsula de cianur potàssic.


viernes, 13 de diciembre de 2019

Félicien Rops: prostitución, sífilis y muerte






Félicien Rops

La parodia humana
(1878) 

Pastel sobre papel  
Museo provincial Félicien Rops. Namur




Félicien Rops (1833-1898) fue un pintor, grabador e ilustrador belga, que trabajó tanto en su país natal como en Francia, a donde se trasladó en 1874. Su vasta y variada obra incluye paisajes, retratos y sobre todo, representaciones de escenas de la vida contemporánea, que refleja sin ningun pudor y con gran causticidad. Fue una figura destacada de la vanguardia belga, tal vez más conocido por sus grabados e ilustraciones de libros (1870-1890), que por su embriagadora y transgresora mezcla de imágenes eróticas (frecuentemente directamente pornográficas) y macabras, que  lo convierten en uno de los grandes figuras del movimiento decadente de finales del s. XIX. 

Rops conoció a Charles Baudelaire (1821-1867) durante los dos años que el poeta pasó en Bélgica (1864-1866) con quien trabó una gran amistad que influenció definitivamente su trayectoria artística y personal. Baudelaire había ido a Bélgica en abril de 1864 para dar una serie de conferencias y escapar de sus numerosos acreedores. Sifilítico desde los 25 años, su enfermedad se había agravado, y presentaba numerosas lesiones cutáneas y dolores intensos que intentaba paliar con opio y hachís. Acosado por sus achaques y sus deudas, Baudelaire era un hombre destrozado, y manifestaba su desesperación con feroces ataques misantrópicos contra Bélgica y los belgas. Rops era conocido por entonces como caricaturista. Sus sátiras sociales y políticas al estilo de Daumier y Gavarni, se publicaban en varios periódicos y revistas belgas, y también pintaba temas realistas, muy influido por Courbet

En mayo de 1864 el editor y amigo de Baudelaire Auguste Poulet-Malassis (que también había buscado refugio en Bélgica huyendo de sus deudas), presentó a Félicien Rops al poeta maldito, lo que significó el principio de una gran amistad. De hecho, según comentaba el propio Baudelaire, la compañía de Rops y de Poulet-Malassis fueron sus únicos consuelos en los años que pasó en Bélgica, que él calificaba como los "años tristes", y que precedieron a su muerte. Fue en compañía de estos dos amigos cuando Baudelaire tuvo un episodio convulsivo, seguido de una parálisis y una afasia de etiología sifilítica que anunciaba ya su próximo fin.  

Las imágenes de esqueletos evocados en los poemas de Baudelaire influyeron en Rops, que le confió a Poulet-Malassis que compartía el 
Félicien Rops: La prostituta sifilítica. 

"... amor por la forma cristalográfica primaria del poeta: la pasión por el esqueleto" 
En la obra de Félicien Rops, los esqueletos, guadañas y ataúdes    - inequívocos símbolos de la muerte- se combinan frecuentemente con prostitutas demacradas, en una evidente alusión a la sífilis, una patología tan frecuente en la época. Recordemos que en aquellos años, según evaluación del gran sifiliógrafo Alfred Fournier (1832-1914), más de un 15% de la población de París estaba infectada por la sífilis (125.000 luéticos solamente en la ciudad). 

En la obra que encabeza esta entrada, una prostituta en plena calle, muestra seductora su máscara a un posible cliente. Rops titula esta obra como La parodia humana, haciendo referencia a que no todo es lo que parece. En efecto: tras la bella cara artificial de la buscona se esconde la calavera, indicando el inevitable contagio al que llevará al que goce de sus encantos. 

Otra obra similar es La prostituta sifilítica, un aguafuerte en el que tras una vieja y demacrada prostituta aparece la guadaña, símbolo de la consecuencia de frecuentar prostitutas y del alto riesgo de contagio que conlleva. 



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Félicien Rops: Satanás sembrando "las taras" sobre París.
Un Satanás gigantesco apoya un pie sobre las torres de Notre-Dame, y como un sembrador, esparce "semillas" sobre la ciudad. Las semillas son prostitutas que propagan la sífilis por la ciudad. La sífilis congénita causaba muchas taras en

 aquel tiempo y constituía un grave problema social.

En otras obras de Rops se muestra a un gigantesco Satán cruzando París mientras distribuye las semillas de la discordia (en una de estas imágenes, que adjuntamos, las semillas son mujeres, en una interpretación misógina y restrictiva del origen del contagio sifilítico).  

En aquellos años era creencia generalizada que la sífilis se contagiaba exclusivamente con la prostitución, lo que explica estas imágenes. Esta relación justificaba también el carácter vergonzante de las llamadas enfermedades venéreas (infecciones de transmisión sexual) y retrasaba frecuentemente su tratamiento, o incluso eran automedicadas recurriendo a manuales de autoayuda. 

miércoles, 27 de noviembre de 2019

La erisipela de San Juan de la Cruz (I)






Emilio Laiz Campos 

Monumento a San Juan de la Cruz
 (1962)

Estatua de bronce
(Foto: Juan Alcor, 2003)

Mauritshuis. La Haya. 




Juan de Yepes, más conocido como San Juan de la Cruz (1542-1591) fue un destacado poeta y místico castellano del renacimiento, que colaboró con Santa Teresa de Jesús en la reforma de la orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo y en la fundación de la Orden de los Carmelitas Descalzos.

Autor de poesías místicas, es considerado no sólo como el máximo representante de la poesía mística castellana, sino también como el más destacado poeta de todos los tiempos en esta lengua.   

Juan nació en el pueblo abulense de Fontiveros, en el seno de una familia de judíos conversos. Tuvo una infancia llena de dificultades económicas y hay quien atribuye a la mala alimentación su corta estatura (al parecer medía 1,48 m, y Sta. Teresa lo llamaba jocosamente "mi medio fraile"). Sin embargo, la mejoría económica que supuso para la familia la boda ventajosa del hermano mayor, facilitó que Juan pudiese estudiar en el colegio de los jesuitas, recibiendo una sólida formación humanística. De todos modos también pagaba parte de sus estudios con su trabajo en el Hospital de Nuestra Señora de la Concepción de Medina del Campo, especializado en enfermedades venéreas.  


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Anónimo: San Juan de la Cruz (s. XVII) 


A los 21 años ingresó en el Convento de los Padres Carmelitas de Medina del Campo, con el nombre de Fray Juan de San Matías. Tras el noviciado, se traslada a Salamanca para estudiar Artes. Tras recibir las órdenes de presbítero, en 1567, conoce a Teresa de Cepeda y Ahumada (Sta. Teresa de Jesús) que le convence para emprender la reforma de la Orden del Carmelo, ya que estaba cada vez más relajada. Al año siguiente funda el primer convento de carmelitas descalzos (reformados) y para evidenciar más la reforma, cambia su nombre por el de Fray Juan de la Cruz. Junto con Teresa de Jesús, inicia una incansable tarea de fundar conventos de carmelitas descalzos. 


Santa Teresa de Jesús
(copia de un original de Fray Juan de la Miseria)

Pronto tiene que enfrentarse al conflicto entre Carmelitas Calzados y Carmelitas Descalzos. El conflicto no era solamente por los distintos enfoques de la vida religiosa sino que subyace una lucha entre el poder real y el pontificio para tener el pleno control de las órdenes religiosas. Esto desemboca incluso en su encarcelamiento en una prisión conventual de Toledo durante ocho meses (1577), lo que aprovecha para escribir el Cántico espiritual y otras poesías místicas de altísimo nivel literario. En 1578 protagoniza una rocambolesca fuga de la prisión. 

En 1590 es nuevamente destituido de todos sus cargos y trasladado a Úbeda, en donde al cabo de poco tiempo desarrolla una erisipela que a pesar de diversos tratamientos le producirá una septicemia y finalmente lo llevará a la muerte. 

Pero de la erisipela, de sus complicaciones y muerte de San Juan de la Cruz hablaremos en otro post del blog


Cántico espiritual (fragmento) 

¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ido.

Pastores, los que fuerdes
allá por las majadas al otero:
si por ventura vierdes
aquel que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.

Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.



Poesía "Noche oscura" de S. Juan de la Cruz:




San Juan de la Cruz. Vivo sin vivir en mí:



miércoles, 19 de julio de 2017

La oferta peligrosa







Ramón Manchón

La oferta peligrosa
(1927)

Cartel (papel impreso)




La concienciación de que era necesario emprender campañas para frenar la progresión de las enfermedades venéreas comienza a tomar impulso a partir de 1920. En el Dispensario Azúa de Madrid a partir de 1924 se realizan conferencias sobre Venereología a cargo de los médicos del servicio, con la participación de algunas personalidades extranjeras. Poco después con la inauguración del Dispensario Martínez Anido (1928) se emprenden las actividades de propaganda antivenérea de manera organizada. En este dispensario, bajo la dirección de Julio Bravo Sanfeliu (1894-1986), dermatólogo y formado en varios países europeos y en los Estados Unidos, se centralizaron todos los asuntos referentes a la propaganda de la lucha antivenérea. En 1929, la oficina había editado y repartido 18.000 carteles y había realizado una exposición con carteles de otros países. Se produjo así mismo la película La terrible lección, un documental de ficción para prevenir del peligro de la sífilis. Estos antecedentes influyeron de forma decisiva para que la República Española creara en 1931, una Sección de Higiene Social y Propaganda en la Dirección General de Sanidad.


Julio Bravo
Sin embargo, el Comité Ejecutivo Antivenéreo había editado anteriormente carteles referentes a la lucha antivenérea. En 1927, se convocó un concurso de carteles para seleccionar los más adecuados. Obtuvieron premio los carteles Detrás de la cortina de la ilusión, La oferta peligrosa y Ciego de amor que advertían de los peligros de la prostitución, ya que en la época se consideraba a la prostitución como la única fuente transmisora de estas infecciones. 

El cartel La oferta peligrosa tiene unas ciertas influencias modernistas. Muestra a una mujer - sin duda una prostituta - muy maquillada y con una sonrisa algo forzada que sostiene en su mano una rosa (símbolo del efímero placer que ofrece). Lleva una serpiente enroscada en su cuerpo, como representación de la sífilis que se ha apoderado de ella y que va a transmitir. La mujer engaña pues a través de su belleza para conducir a los hombres a una muerte segura.  A su espalda aparece la muerte, triste consecuencia de su ofrecimiento. 

Las imágenes de estos carteles establecían una conexión entre la transmisión de las enfermedades venéreas y la mujer fatal, la prostituta peligrosa. Más adelante estos carteles modificaron sus temáticas, presentando a las esposas y a los niños como víctimas inocentes de las “conductas irresponsables” de esposos adúlteros. 

Durante 1928, se continuaron editando carteles cuyo texto y composición eran obra de Julio Bravo: Un caballero español, No vivas en la obscuridad, Tu salud no es solo tuya, ¿Quieres aumentar tus ingresos?, La sonrisa es una fuerza y España necesita hombres sanos y fuertes; todos ellos con el siguiente texto a pie del cartel: 

Si padeces, o sospechas padecer, de una enfermedad venérea, acude inmediatamente a un médico especialista de competencia y honorabilidad reconocidas y, si no tienes recursos, ten presente que el Estado no te abandona. El Dispensario Azua, Segovia, 4, y el Dispensario Martínez Anido, Sandoval, 5, son instituciones modelo en su género y, a expensas del Estado, encontrarás en ellos asistencia médica gratuita. 

El cartelismo sanitario tenía así una añadida publicidad ideológica y moral. Julio Bravo se había formado en Estados Unidos, donde la propaganda de las enfermedades de transmisión sexual había alcanzado un gran desarrollo y donde las campañas por el autocontrol de la sexualidad masculina eran entendidas como un deber moral y patriótico. No se trataba pues solamente de evitar la propagación de la sífilis sino en reafirmar la responsabilidad del varón y su obligación de cuidar de la familia, la sociedad y la raza. Esto es especialmente evidente en el cartel Tu salud no es solo tuya, donde se mostraba a la esposa y al niño, las posibles víctimas inocentes de una conducta irresponsable. Lo mismo puede decirse de la película La terrible lección, de un marcado tono moralista. El remordimiento y los escrúpulos morales eran aprovechados para sembrar el temor al contagio y a sus nefastas consecuencias. 

Los carteles, tomaron también tintes nacionalistas cultivando tópicos genuinamente españoles, como el del caballero español, al que se le pide: “Esfuérzate por hacerte digno de ese título sin par”, “respeta a la mujer como a tu hermana”. 

La salud se planteaba también como una inversión. Se realizaban también advertencias y consejos de tipo económico: “Aumenta el rendimiento de tu organismo”, “coloca tu dinero en salud y cobrarás buenos dividendos”; así como alusiones a actividades que facilitaran la abstención sexual: “Alterna tu trabajo con el recreo al aire libre”, “Afíliate a un club deportivo”, enmarcados en una valoración del vigor y la fortaleza física: “Hazte fuerte”, “el triunfo, tarde o temprano, es de los fuertes”. El autocontrol, las diversiones puras y honestas y la educación física eran las bases en las que descansaba la abstención sexual. Se insistía en estos nuevos valores que trataban de romper la doble moral sexual que permitía un comportamiento sexual diferente para cada sexo. 

Estas nuevos posicionamientos morales, defendidos por los abolicionistas, eran  también apoyadas por los sectores feministas. En 1929, en el ciclo de conferencias de profilaxis venérea en el Dispensario Martínez Anido, Clara Campoamor decía: 

En este programa nada puede igualar a la acción del médico, no solamente porque posee una base científica que ha de servirle para el mejor desarrollo de su gestión, sino porque el médico hace mal, cuando en general se atiene exclusivamente a difundir los peligros de índole sanitaria, apartándose de aquellas nociones de responsabilidad moral que no son opuestas en nada a sus exposiciones científicas y que son necesariamente, en cambio, el complemento para que la juventud a quien van dirigidas, comprenda que hay algo más que el derecho a ser sano, que hay también el derecho a ser puro. 

La campaña también luchaba contra el intrusismo médico, muy extendido en aquel momento. Era frecuente encontrarse con curanderos, charlatanes y vendedores de fórmulas milagrosas. Las prácticas de autocuración estaban también muy extendidas. El cartelismo sanitario advertía de esos peligros colaterales, con diversos mensajes: “No es la enfermedad la que mata, sino la ignorancia”, “no pidas consejo sobre tu enfermedad a personas ajenas a la medicina” y “no pretendas curarte ti mismo con depurativos de la sangre”. 

La composición de los carteles, obra de Julio Bravo, seguía el estilo figurativo y en general tenía un escaso interés artístico. En 1929, la oficina había editado y repartido 18.000 carteles, algunos de ellos diseñados por el propio Julio Bravo, y había realizado una exposición con carteles de otros países. 

El objetivo de los carteles de la Lucha Antivenérea era aumentar la demanda de estos servicios por parte de la población, ya que estaban muy infrautilizados. Aparte del importante papel que jugaba la vergüenza y el evitar los comentarios ajenos, los Servicios Antivenéreos seguían siendo relacionados indisociablemente con la prostitución por lo que la población se resistía a acudir a ellos. 




lunes, 10 de julio de 2017

La preocupante resistencia de la gonorrea







La penicilina cura la gonorrea 
en 4 horas
(1949)

Fotografía histórica




A finales de los años 40 del s. XX, la penicilina se comenzó a fabricar y a distribuir. Puede decirse que la introducción de este antibiótico supuso una auténtica revolución en la medicina de la época. Muchas enfermedades pudieron curarse fácilmente, con rapidez y sin apenas efectos secundarios. Entre ellas, las enfermedades venéreas, como la sífilis y la gonorrea. Un buen testimonio es esta fotografía que muestra la publicidad que se hizo en aquel momento: la gonorrea se podía curar en 4 horas. Una afirmación que no ha resistido al paso de la historia. 

En aquel momento, el cambio fue tan grande que se llegó a hablar de la probable desaparición de la sífilis y la gonorrea a corto plazo. Aunque esta era una previsión muy optimista que no se cumplió (algún día analizaremos las causas) se había perdido el miedo a las infecciones de transmisión sexual (ITS), lo que posibilitó el masivo cambio de comportamiento sexual. Así, durante los años 60 y 70 del s. XX llegó la llamada "revolución sexual". Hasta que la llegada de una nueva enfermedad, el sida, volvió a cambiarlo todo.

     
       Leucocitos con gonococos  (Neisseria gonorrhoeae)       
Actualmente, la gonorrea o blenorragia sigue siendo una de las ITS más frecuentes en el mundo. La infección afecta habitualmente a los órganos genitales, en los que puede provocar supuración uretral y disuria, y también al recto o a la garganta. Si no se trata adecuadamente pueden aparecer complicaciones como estenosis uretrales, enfermedad inflamatoria pelviana, esterilidad y un mayor riesgo de infecciones por VIH. 

Según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), setenta y ocho millones de personas se infectan anualmente, según los datos recogidos en 77 países distintos: 35,2 millones en el Pacífico Occidental (Australia, Polinesia, China, Japón...); 11,4 millones en el Sudeste Asiático; Otros 11 millones en Africa y otros tantos en Sudamérica; y 5 millones en Europa y en la región mediterránea oriental. Esta alta incidencia está favorecida, según la OMS, a la disminución del uso de preservativos, la cada vez más frecuente costumbre de viajes intercontinentales, y a que los médicos han abandonado la aplicación de técnicas de cribado sistemático.  

Incidencia de algunas ITS en España.
La gráfica en rojo corresponde a los casos de gonorrea. 
Además el tratamiento de la gonorrea se está complicando. Según un reciente informe de la OMS (7 de julio de 2017), el gonococo Neisseria gonorrhoeae, el germen productor de la blenorragia es ya resistente a casi todos los antibióticos conocidos, y especialmente a los antibióticos más antiguos y baratos, que hasta ahora eran especialmente útiles para tratar la enfermedad en los países más pobres. Por otra parte en los países con más medios para tratar la enfermedad, se ha detectado que algunas cepas son resistentes a todo tratamiento conocido. 

Efectivamente, desde hace mucho tiempo la comunidad científica viene alertando de un creciente peligro de bacterias multirresistentes, capaces de sobrevivir a la acción de la mayoría de antibióticos de última generación. Es decir, estamos sin armas para combatir algunas de las enfermedades más comunes y potencialmente más peligrosas de nuestra historia. La solución, como advierte la organización médica, pasa por un uso más racional de los medicamentos así como por la búsqueda de nuevos métodos de tratamiento diferentes de las moléculas antibióticas conocidas hasta ahora.


Pero la investigación sobre nuevos antibióticos no es muy atractiva para los laboratorios. Los tratamientos antibióticos se administran puntualmente durante cortos períodos de tiempo, lo que deja una escasa ganancia económica. Es mucho más lucrativo dedicar los esfuerzos de la investigación a medicamentos que palien las enfermedades crónicas, sin llegar a curarlas, lo que representa el uso de medicamentos durante largos períodos de tiempo y una mayor ganancia para las empresas farmacéuticas. Por este motivo en el momento actual solamente se están investigando tres nuevas moléculas. 

A la larga, se necesitará una vacuna, lo que supondría una auténtica solución al problema. Pero mientras tanto, la OMS insiste en la prevención de las ITS, recomendando comportamientos sexuales más seguros, y especialmente el uso del preservativo. 


Gonorrea por países 
(número de casos /100.000 hab). 
Distribución actual de la gonorrea en el mundo 
   sin datos
   menos de 10
   10-20
   20-30
   30-40
   40-50
   50-75
   75-100
   100-115
   115-130
   130-145
   145-160
   más de 160

martes, 21 de marzo de 2017

Las purgaciones de Luis XV





Gustav Lundberg

Retrato de Luis XV
(1730-1740)

Óleo sobre lienzo
   Palacio de Versalles   




Luis XV de Borbón (1710-1774) rey de Francia y de Navarra entre 1715 y 1774, era un monarca libertino, que tuvo una gran cantidad de amantes (se conoce el nombre de más de 80 de ellas).  

En su juventud, aparte de mantener una relación estable con su amante del momento, la condesa de Mailly, solía salir disfrazado para recorrer las calles de Versalles o de Saint-Germain-en-Laye  con un grupo de amigos, entre los que no solía faltar su prima Mademoiselle de Charolais. Las juergas nocturnas de esta pandilla eran proverbiales y no faltaban orgías y episodios galantes de todo tipo. 


La prima de Luis XV, Mademoiselle de Charolais, que
solía acompañarle en sus libertinas correrías nocturnas.

Jean-Marc Nattier. Mademoiselle de Charolais (1731)

Algunos cortesanos estaban escandalizados: el joven monarca se exponía a ser reconocido o contagiarse de alguna enfermedad venérea. 

En febrero de 1738, el rey se mostró indispuesto y no salió de su aposento durante bastantes días. El monarca no sabía lo que le pasaba - o tal vez lo sabía demasiado y no se atrevía a quejarse - y se quedaba en su habitación con la excusa de tener un gran resfriado. Pero pronto trascendió la verdad, que fue muy comentada en todo París. El abogado Barbier, con la frescura que caracteriza a sus crónicas lo refirió así:   
« Según los rumores de la Corte, ya no hay duda de que el rey tiene unas purgaciones que dicen que le ha contagiado la hija de un carnicero de Poissy o de Versalles, que el rey encontró que era muy guapa, y que se la hizo traer por Bachelier, su primer ayuda de cámara y su alcahuete. Dicen que uno de sus guardias habría contraído unas purgaciones parecidas con la mencionada carnicera, y que viendo como el rey estaba mal, y sabiendo que la chica había estado en los apartamentos reales, fue a ver al Sr. cardenal de Fleury y le contó que él todavía sufría las purgaciones de la muchacha, y que si el rey se había visto con ella, podría tener lo mismo. Eso fue lo que ocasionó las frecuentes visitas del señor de La Peyronie, primer cirujano. Se ha curado, y tomará - dicen - la leche en el mes de mayo. No se sabe como Madame de Mailly saldrá de este asunto, y si ella también habrá sufrido sus consecuencias. » 


Las purgaciones era el nombre vulgar de la gonorrea, una enfermedad venérea con escaso tratamiento en aquel tiempo y que tantas complicaciones podía acarrear. Uno de los tratamientos que se proponían era tomar leche de burra ("la primera leche del mes de mayo") o efectuar dilataciones uretrales para evitar las estenosis, una complicación muy frecuente. 



Lo cierto es que tras este episodio, a Luis XV le quedó el miedo a contraer enfermedades venéreas toda su vida. Tal vez por eso, prefería mantener relaciones con chicas jóvenes, preferentemente vírgenes o "casi nuevas". Años más tarde, cuando instaló un auténtico burdel en el "Parque de los ciervos" de Versalles - en la que Mme. de Pompadour ejercía como alcahueta - eran estas jovencitas las que retozaban con él allí.