viernes, 1 de septiembre de 2017

Historia del condón (III): las Guerras Mundiales









Cartel de propaganda para estimular el uso de condones

(1942-1945)

Cartel de propaganda del ejército aliado




En anteriores artículos hemos considerado el origen de los preservativos y como en el s. XIX y principios del XX fueron usados sobre todo como preventivo de ITS, y vinculados sobre todo a los burdeles y la prostitución. Veamos ahora otros aspectos de su evolución en el s. XX.


Sobre conteniendo preservativo distribuído a
los oficiales alemanes de la Wehrmacht: 

"Solamente para el uso del ejército alemán.
Destruir inmediatamente tras su uso" (1944)
A principios de s. XX loa gran mayoría de condones estaban fabricados en Alemania y fueron distribuídos en el ejército germano durante la guerra de 1914. También otros soldados de países enemigos recurrieron a este método preventivo durante la I Guerra Mundial.

Pero no fue así en las tropas norteamericanas, que fueron las únicas que tenían prohibido por ley usar condones. El congresista Anthony Comstock (1844-1915) había conseguido que el Congreso aprobara una ley considerando ilegal la venta, publicidad y uso de condones, considerando que era un accesorio anticristiano e inmoral. El Acta Comstock prohibía incluso la mención de tal objeto por su nombre por escrito. Con ello se prescribió el uso del correo para enviar tales materiales y se autorizó a las oficinas de Correos a confiscar los envíos prohibidos. La consecuencia fue que se confiscaron 65.000 preservativos y algunos médicos fueron encausados, enfrentándose a condenas de hasta 10 años de prisión. 

El Acta Comstock impidió también que los soldados estadounidenses que combatieron en la I Guerra Mundial pudieran beneficiarse de la protección de los profilácticos. Esta disposición tuvo terribles consecuencias en la salud de los soldados americanos. El costo de las ITS en la I Guerra Mundial supuso gastar una importante  suma de dinero y perder casi 10.000 hombres por las bajas provocadas por sífilis y gonorrea. Al final de la guerra, el ejército estadounidense había diagnosticado casi 400.000 casos de sífilis y gonorrea (70% del total de los combatientes).
  
Cartel de propaganda sanitaria de
ITS durante la II Guerra Mundial
A este respecto, hay una curiosa anécdota. El Secretario de Estado de la Marina era un firme partidario del Acta Comstock, y consideraba que el preservativo era algo inmoral y sucio. La única protección que recomendaba a sus soldados era la continencia y la oración. Afortunadamente, a su alrededor, no todos pensaban lo mismo. Uno de sus jóvenes asistentes, un tal Franklin Roosevelt aprovechaba los momentos en los que su jefe se ausentaba de la oficina para distribuir preservativos entre los marinos. Los repartía en forma de paquetes profilácticos que contenían pomadas, antisépticos, gasas y condones. Más tarde, este osado joven llegaría a ser el Presidente de los EUA. Aquellos a los que ayudó con sus paquetes, debieron formar parte del 30% de soldados que pudieron volver a casa sanos.

Con la mala experiencia de la I Guerra Mundial y su triste legado de ITS, la política del ejército americano cambió completamente a partir de 1927. Los altos oficiales médicos en el ejército estadounidense comenzaron a promover la distribución de condones y programas educativos para miembros del ejército y la marina. Hacia 1931, los condones eran estándar para todos los miembros del ejército de los Estados Unidos. En la  II Guerra Mundial y tuvieron lugar numerosas campañas propagandísticas, incluyendo películas, carteles y conferencias. Una serie de consignas fueron acuñadas por los militares, como la de "Don't forget — put it on before you put it in". Hay incluso una leyenda por la cual, durante el desembarco en Normandía, los soldados americanos protegían el cañón de sus fusiles del agua con sus condones, a guisa de fundas.  

El uso del preservativo fue a partir de entonces generalizado. Además se permitía su venta en farmacias, atendiendo a su función protectora frente a ITS, lo que contribuyó mucho a aumentar su consumo. 

A pesar de todo, había muchos oponentes prominentes de los condones. Hasta las primeras décadas del s. XX incluso los médicos desconfiaban de su eficacia. Entre ellos, el fundador del psicoanálisis Sigmund Freud, que se oponía a todos los métodos de control de la natalidad basándose en que sus tasas de fracaso eran demasiado altas. Además, basaba su oposición porque según él reducía el placer sexual. También algunas feministas siguieron oponiéndose a los anticonceptivos como los condones por considerarlos controlados por hombres. Preferían otros sistemas como diafragmas o irrigaciones vaginales. 

La principal oposición vino de parte de los eclesiásticos. En 1920, la Conferencia de Lamberth de la Iglesia de Inglaterra condenó todos los "medios antinaturales de evitar la concepción". El obispo de Londres, Arthur Winnington-Ingram se quejó del enorme número de preservativos desechados en callejones y parques, especialmente después de los fines de semana y días festivos. Es conocida la postura contraria al uso del preservativo por parte de la Iglesia Católica, que lo ha condenado en diversas encíclicas de los papas León XIII (Divinae Sapientiae), Pío XI (Castii connubii) y Pablo VI (Humanae vitae), especialmente por su función anticonceptiva. Sobre este punto, que merece un comentario más detenido volveremos próximamente. 



Bibliografía

Guereña JL. Elementos para la historia del preservativo en la España contemporánea. Hispania LXIV/3, num 2118 (2004)

Angus McLaren Historia de los anticonceptivos: de la antigüedad a nuestros días. Minerva Ediciones, 1991. 

Rubio B. Historia del condón o preservativo, también llamado profiláctico. Anales Médicos. Hosp. ABC. 39, 166-167, 1994

Martos Rubio, A. Breve historia del condón y de los métodos anticonceptivos. 2010. ISBN13:9788497637848 

La historia del condón http://www.soc.ucsb.edu/sexinfo/article/history-condom



Capítulos anteriores: 

Un dermatólogo en el museo: Historia del condón (I): Los orígenes del preservativo. 

Un dermatólogo en el museo: Historia del condón (II): Las gomas, prevención y clandestinidad. 



Capítulos siguientes: 

Un dermatólogo en el museo: Historia del condón (IV): Progresos técnicos 

Un dermatólogo en el museo: Historia del condón (V): La revolución sexual



IIWW Venereal Disease Film Fight Syphilis






jueves, 31 de agosto de 2017

Historia del condón (II): Las gomas, prevención y clandestinidad





Condón reutilizable
(1948)

Látex
Science Museum. Londres













En una entrada anterior considerábamos la evolución histórica de los preservativos hasta el s. XVIII.  Pero no fue hasta mediados del s XIX que se populizaría su uso, gracias al invento de la vulcanización del caucho, descubierto en 1939 por Charles Goodyear y patentado en 1844 (Goodyear y Hancock). Se llama vulcanización al método de tratar el caucho crudo con ácido sulfúrico y someterlo a calor intenso (se le dió este nombre por Vulcano, el dios del fuego). El añadido de sales de plomo aumentaba su elasticidad. Este proceso convertía al caucho en un material elástico, pero fuerte y resistente.  El primer preservativo de caucho se fabricó en 1855 y a finales de la década se fabricaron preservativos de goma masivamente y a un precio mucho más asequible. Atendiendo a su interés profiláctico, los condones (que a partir de entonces también se llamaron «gomas») empezaron a venderse en las farmacias. 


  

La distribución de condones en los Estados Unidos fue limitada por el paso de las leyes de Comstock, "Supresión del Comercio y la Circulación de la Literatura Obscena y Artículos de Uso Inmoral" (1873). La consecuencia fue la prohibición de  la fabricación y venta de condones en treinta estados. Tampoco estaban bien vistos por las feministas, que no se fiaban de su eficacia para evitar embarazos. Y es que en las prácticas sexuales del siglo XIX, el uso de los condones  quedaba prácticamente limitado a los burdeles (que por cierto, eran muy frecuentados en aquel tiempo). Así, los encontramos mencionados repetidamente en una parodia pornográfica del Don Juan Tenorio de 1874, o en otra parodia hacia 1880, la del Diablo mundo de Espronceda. En cambio, no parecen sino haber tenido un uso muy restringido en las relaciones sexuales conyugales.

Tampoco la comunidad médica estimulaba su uso. La opinión más generalizada era considerar que las ETS eran un castigo por mala conducta sexual. El estigma en las víctimas de estas enfermedades era tan grande que algunos hospitales llegaron a negarse a tratar a las personas que tenían sífilis.

Desde principios del siglo XX, es relativamente fácil encontrar anuncios de preservativos,  tanto en la prensa festiva, como también en diarios de información general, o incluso en revistas de gran prestigio intelectual. 

En el semanario La Hoja de Parra, se podían encontrar, por ejemplo, publicidad de este tipo en los años 1913-1914: 

«SEGURIDAD ABSOLUTA La tendréis si usáis las gomas higiénicas que vende LA MASCOTA.  
GATO, 4. Catálogo gratis enviando sello»

«EL FENÓMENO sigue bien desde que compra gomas irrompibles de las mejores marcas que vende LA INGLESA.  
San Vicente, 164, Valencia. Catálogo gratis enviando sello» 

«LA INGLESA. Primera casa en gomas higiénicas. 
MONTERA, 35, (Pasaje) y VICTORIA, 3, Ortopedia. Catálogo gratis enviando sello» 

Como podemos ver, LA INGLESA era una marca de prestigio, que no dudaba en ofrecer total garantía en sus productos: 
«Estos preservativos tienen la duración mínima de un año, teniendo cuidado de desinfectarlos después de cada uso con agua tibia sublimada, e inmediatamente después secarlos bien y llenarlos de polvos de talco o fécula de patata por dentro y fuera, dejándolos así hasta que se vuelvan a usar, que se desocuparán los polvos y se arrollarán para su mejor colocación».



También facilitaba consejos acerca de la utilización y de la conservación del preservativo: 
«Después de cada uso, debe lavarse el preservativo con agua y jabón, o simplemente con agua hervida, e inmediatamente después secarlo bien, procurando tenerlo en sitio fresco hasta que haya de usarse nuevamente. Para su colocación basta enrollarlos, dejando entre la extremidad del pene y el fondo del preservativo un espacio libre de dos o tres centímetros, destinado a recibir la esperma eyaculada». 

Diversos anuncios de "gomas" aparecidos
en la prensa en el primer tercio del s. XX

   



En la España de la época franquista, estos tipos de publicidad desaparecieron pero no la venta de condones, si bien pasó a ser semi clandestina. La ley del 24 de enero de 1941 prohibía en su artículo 14 cualquier forma de propaganda anticonceptiva: 
«La divulgación pública, en cualquier forma que se realizare, de medios o procedimientos para evitar la procreación, así como todo género de propaganda anticoncepcionista, será castigada con la pena de arresto mayor en su grado mínimo (de un mes y un día a dos meses) y multa de 500 a 5000 pesetas. Será castigada con igual pena la exposición pública y ofrecimiento en venta de objetos destinados a evitar la procreación»



El Código Penal de 1944 condenaba igualmente en su artículo 416, dentro del apartado dedicado al aborto, la utilización, la divulgación y la venta de medios destinados a prohibir la procreación: 
«Serán castigados con arresto mayor y multa de 1.000 a 25.000 pesetas los que, con relación o medicamentos, sustancias, objetos, instrumentos, aparatos, medios o procedimientos capaces de provocar o facilitar el aborto o de evitar la procreación realicen cualquiera de los actos siguientes: [...} 4º La divulgación en cualquier forma que se realizare de los destinados a evitar la procreación, así como su exposición pública y ofrecimiento en venta»
Pese a ello, la venta de preservativos siguió en rastros o puestos de tabaco y chicle, y a partir de los años cincuenta, se podían encontrar en algunas farmacias. Aunque en muchas de ellas se rehusaba venderlos, alegando motivos de moralidad, ya que se consideraba como un aditamento que facilitaba la prostitución. Los condones, en esta época se usaron más como profiláctico de enfermedades de transmisión sexual que como método anticonceptivo y quedaron vinculados a burdeles y las llamadas clínicas de gomas y lavajes en los que se ofrecían servicios higiénicos preventivos y eventual asistencia médica. 


  

Los establecimientos de gomas y lavajes, eran frecuentes en el Barrio Chino de Barcelona


Bibliografía

Rubio B. Historia del condón o preservativo, también llamado profiláctico. Anales Médicos. Hosp. ABC. 39, 166-167, 1994

Martos Rubio, A. Breve historia del condón y de los métodos anticonceptivos. 2010. ISBN13:9788497637848 

Guereña JL. Elementos para la historia del preservativo en la España contemporánea. Hispania LXIV/3, num 2118 (2004)




Capítulo anterior: 

Un dermatólogo en el museo: Historia del condón (I): Los orígenes del preservativo. 



Capítulos siguientes: 

Un dermatólogo en el museo: Historia del condón (III): las Guerras Mundiales 

Un dermatólogo en el museo: Historia del condón (IV): Progresos técnicos 

Un dermatólogo en el museo: Historia del condón (V): La revolución sexual 





Barrio Chino de Barcelona: 




miércoles, 30 de agosto de 2017

Historia del condón (I): Los orígenes del preservativo





Condón encontrado en Lund
(1640)

Tripa de cerdo
Museo del Tirol (Austria)




Mas yo quiero del todo asegurarte, 
facilitando del condón el uso; 
feliz principio a esta artimaña 
puso de un fraile la inventiva, 
que de un fraile sólo, 
o del diablo, ser invención pudo. 

Nicolás Fernández de Moratín, El arte de las putas.






Los preservativos o condones se han usado desde tiempos muy antiguos. Sin embargo debemos diferenciarlos de las fundas itifálicas, una especie de funda ritual para cubrir el falo que fue usada en ciertas civilizaciones, especialmente en África. Esta es la función, a mi modo de ver, del llamado preservativo de Tutankhamon y que no tenía probablemente ninguna prestación anticonceptiva ni profiláctica.

Condó al Museu del Caire
Funda itifálica de aponeurosis bovina 


Ajuar de Tutankhamon, XVIII dinastía (1354 a.n.e. circa

Museo Egipcio, El Cairo 
Algunos piensan que la etimología de la palabra "condón" deriva del latín. El verbo condo significa "fundar" (de ahí viene la locución  Ab urbe condita, abreviada a.u.c, o Anno urbis conditae, «desde la fundación de la ciudad»), pero también "esconder" (de ahí proceden palabras como recóndito, esconder) y podría referirse al falo escondido en la funda. También nos podemos referir al condón con la palabra preservativo (del latín prae- , “delante” + servo, “guardar”) y profiláctico (del griego προ, “delante” + φυλάττω, “vigilar”). En castellano aparece a mediados del s. XVIII y aparece en la obra de Nicolás Fernández Moratín, El arte de las putas. Podéis ampliar información sobre etimología en la página de Antoni Janer. En castella

Sin embargo, la opinión más extendida es que deriva  del conde de Condom, médico personal del rey Carlos II de Inglaterra (1630-1685). Por encargo del monarca, que era muy mujeriego, el Dr. Condom habría diseñado un nuevo preservativo que proporcionara cierta protección frente a la sífilis, una enfermedad que desde hacía poco más de un siglo devastaba Europa. De todos modos, es difícil probar que el invento fuera obra de este médico inglés. Parece que la leyenda se basa en una afirmación no bien contrastada de Franz Xaver Swediaur en un libro sobre enfermedades venéreas publicado en 1826. Algunos, como el experto en salud sexual y contracepción Norman E. Himes concluyeron incluso que el hipotético doctor Condom nunca había existido y que era un personaje legendario. Los orígenes del preservativo quedan envueltos en un halo de misterio. 

Gabriel Fallopio, anatomista y profesor
de la Facultad de Medicina de Padua, inventó
un primitivo preservativo
Lo cierto es que el uso de ciertas formas primitivas de preservativo anteceden con mucho al reinado de Carlos II. Tenemos algunos indicios de su uso por parte de los romanos, aunque tampoco eso está muy documentado. Al legendario rey Minos también se le atribuye el uso de preservativos. 

El italiano Gabriele Fallopius (1523-1562) escribió el libro De morbo gallico sobre la sífilis. Fallopius, que era un prestigioso anatomista (a él se debe la descripción de las trompas de Falopio, entre otras aportaciones)  describió un preservativo que era como un tubo de tela de lino que se adaptaba como una capucha al glande y se sujetaba por la base con unas cintas. El médico probó el utensilio con más de mil varones y ninguno de ellos contrajo la sífilis (cosa realmente interesante, ya que la alta incidencia de la que entonces se conocía como el "mal francés"  hacía más que probable un alto porcentaje de contagios).








Condón del s. XVIII. British Museum. 
En el British Museum se conservan algunos preservativos de los s. XVI, XVII y XVIII que fueron encontrados al excavar unas letrinas en el castillo de Dudley. Están confeccionados con intestinos de animales y estaban cosidos en un extremo y en el otro llevan unas cintas para sujetarlos a la base del pene. Sorprende que algunos de ellos son casi tan finos como los actuales de látex. Lo curioso es que estos preservativos son mucho más angostos que los actuales: miden 34 mm de ancho, en comparación con los 52 mm de hoy. 

Uno de los condones mejor conservados data de 1640. Fue encontrado en Lund (Suecia). Está confeccionado con intestino de cerdo e iba acompañado de un manual de instrucciones redactado en latín en el que se aconsejaba sumergirlo previamente en leche tibia antes de cada uso (era reutilizable) especialmente antes de mantener relaciones sexuales con prostitutas.  


Grabado representando a Casanova en un salón (probablemente un burdel) 
rodeado de damas e hinchando preservativos (1872) Library of Congress. 

En el s. XVIII el escritor Giacomo Casanova (1725-1743), famoso por sus numerosas conquistas amorosas, mencionaba frecuentemente los condones en sus memorias. Se refería a ellos con el nombre de “Redingote Anglaise” (capota inglesa). En sus memorias ("Histoire de Ma Vie"), escribió con relación a los preservativos de intestino de oveja lo siguiente:
“... no esperes verme encerrado en una piel muerta para probarte que estoy vivo...”.
En otra ocasión, hacia 1758, le dijo a una de sus acompañantes:
“... hace años hubiera considerado al condón como una invención del diablo, pero ahora reconozco que su inventor debe haber sido un hombre de bien...”.
También era aficionado a usarlos el marqués de Sade (1740-1814). En aquel tiempo los condones eran muy caros y por supuesto se usaban varias veces. 

Mme. de Sevigné escribiendo.
Pintura anónima s. XVIII. Museo Carnavalet. París
En 1671, Mme de Sevigné (1626-1696) en una carta dirigida a su hija la condesa de Grignan, alude a una cubierta refiriéndose a ella como 
"una armadura contra el placer y una tela de araña contra el peligro". 
Las palabra condón aparece citada así es en un libro sobre gonorrea de William Cockburn (1705) y en uno de 1717 de Daniel Turner sobre la sífilis. Por cierto, Turner fue el autor de uno de los primeros tratados de Dermatología que conocemos. 

Recientemente, en el Archivo Histórico Nacional de Toledo, los investigadores que estudiaban documentos de hace 200 años, encontraron algo que parecía una nota de papiro. Al examinarlos con más atención descubrieron que eran dos condones de la época, reutilizables, que se habían guardado con disimulo entre las páginas de un libro. Este hallazgo testimonia que el uso del condón era habitual para protegerse de las ITS y que su uso era poco menos que clandestino. 



Bibliografía

Blázquez Martínez JM. Los anticonceptivos en la Antigüedad clásica. en Alfaro Giner – M. Tirado Pascual (eds.), Actas del Segundo Seminario de Estudios sobre la Mujer en la Antigüedad, Valencia, 135-146.

Angus McLaren Historia de los anticonceptivos: de la antigüedad a nuestros días. Minerva Ediciones, 1991. 

Casanova G. Histoire de ma vie. Paris, Gallimard, 1986

Rubio B. Historia del condón o preservativo, también llamado profiláctico. Anales Médicos. Hosp. ABC. 39, 166-167, 1994

Martos Rubio, A. Breve historia del condón y de los métodos anticonceptivos. Nowtilus, 2010. ISBN13:9788497637848 

Jané A. Batecs Clàssics. Condons contra la sífilis. Sàpiens 
http://blogs.sapiens.cat/batecsclassics/2015/07/05/condons-contra-la-sifilis/

Swediaur FX, Tratado completo de los síntomas, efectos, naturaleza y verdadero método de curación de las enfermedades venéreas, Traducido de la quinta y última edición francesa, con notas y adiciones, por Don Bartolomé COLOMAR, Médico de número de los Reales Ejércitos, y de los Hospitales General y Pasión de esta Corte, e individuo de la Real Academia Médica de Madrid &, Madrid, En la Imprenta de Repullés, vol. Ill, 1808, p. 76.



Capítulos siguientes: 


Un dermatólogo en el museo: Historia del condón (II): Las gomas, prevención y clandestinidad. 

Un dermatólogo en el museo: Historia del condón (III): las Guerras Mundiales 

Un dermatólogo en el museo: Historia del condón (IV): Progresos técnicos 

Un dermatólogo en el museo: Historia del condón (V): La revolución sexual 



The history of condoms































martes, 29 de agosto de 2017

Zorros contra enfermedad de Lyme

   




Franz Marc

Zorro negro azulado 
(1911) 


 Óleo Sobre lienzo 
Von der Heydt Museum. Wuppertal 




En el último año, en Francia ha habido una alta incidencia de enfermedad de Lyme, lo que ha provocado un cierto revuelo social. La enfermedad de Lyme es la enfermedad transmitida por las garrapatas que se declara con más frecuencia en Estados Unidos. En 2010, se notificaron casi 28,921 casos confirmados y 7,500 casos probables de la enfermedad de Lyme a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Aunque ya había sido vislumbrada en Europa donde recibió el nombre de "eritema crónico migrañoso" (Afzelius, 1909), fue plenamente descrita en 1975 en la ciudad de Lyme (Connecticut), de donde recibe su nombre actual. 

La enfermedad de Lyme está causada por la bacteria llamada Borrelia burgdorferi. Las garrapatas de patas negras (Ixodes ricinus) y otras especies similares pueden ser portadoras de estas bacterias. Las garrapatas las adquieren cuando pican ratones o venados infectados con dicha bacteria. Así, las personas que tienen un mayor riesgo de contraer la enfermedad son las que realizan actividades al aire libre que incrementan la exposición a las garrapatas (por ejemplo, jardinería, cacería o excursionismo) en un área en donde se sabe que se presenta frecuentemente la enfermedad de Lyme. También caminar en pastizales altos o tener una mascota que pueda llevar garrapatas a casa pueden aumentar el riesgo. 

La enfermedad de Lyme pueden distinguirse tres fases:
  • Etapa primaria, también llamada enfermedad de Lyme temprana y localizada. La infección aún no se ha propagado por todo el cuerpo. 
  • Los síntomas de la enfermedad de Lyme temprana y localizada comienzan días o semanas después de la infección. 
  • Los síntomas son similares a la gripe y pueden incluir fiebre y escalofríos, malestar general, dolor de cabeza, dolores articulares y rigidez de cuello. 
  • Frecuentemente se presenta una erupción en "forma de escarapela", una mancha roja y plana o ligeramente elevada en el sitio de la picadura de la garrapata, a menudo con un área clara en el centro. Esta lesión puede expandirse centrífugamente y llegar a ser bastante grande. Esta erupción se denomina eritema centrífugo migratorio. Sin tratamiento, puede durar 4 semanas o más.

Eritema migratorio en la enfermedad de Lyme

  • Etapa secundaria, llamada enfermedad de Lyme de diseminación temprana. La bacteria ha comenzado a propagarse por todo el cuerpo. 
  • El cuadro de la enfermedad de Lyme de diseminación temprana pueden iniciarse semanas o meses después de la picadura de la garrapata 
  • Los síntomas pueden incluir: entumecimiento o dolor en la zona del nervio; parálisis o debilidad en los músculos de la cara; problemas cardíacos, como palpitaciones irregulares, dolor torácico o dificultad para respirar; problemas neurológicos (visión borrosa, deterioro del lenguaje, alucinaciones, parálisis facial, movimientos inconexos).

  • Etapa terciaria, llamada enfermedad de Lyme de diseminación tardía. La bacteria se ha diseminado por todo el cuerpo. 
  • La etapa de diseminación tardía puede ocurrir meses o años después de la infección. 
  • Los síntomas más comunes son el dolor muscular, artritis y transtornos neurológicos más graves (confusión, transtornos del sueño, pérdidas de memoria, problemas del habla o problemas de visión)

Borrelia burgdoferi

En las primeras etapas, en caso de sospecha precoz de la enfermedad pueden administrarse antibióticos (doxiciclina) en determinados grupos de pacientes. Más tarde el diagnóstico de la enfermedad de Lyme puede comprobarse mediante análisis como ELISA para la enfermedad de Lyme. Los resultados se deben confirmar mediante una inmunotransferencia (Western blot), aunque hay que señalar que en las personas en las que se ha administrado doxiciclina, estas pruebas pueden ser negativas. Cuando la infección se ha propagado es conveniente efectuar exploraciones complementarias (electrocardiograma, ecocardiograma, resonancia magnética cerebral y análisis del líquido cefalorraquídeo) 



Paul de Vos. Zorra corriendo (1636-1638)
Óleo sobre lienzo, 84 x 81 cm. Museo del Prado. Madrid. 
La enfermedad de Lyme está producida por una Borrelia, una bacteria que es transmitida a los humanos por la picadura de las garrapatas, que generalmente parasitan primero a roedores. En las áreas en donde hay una alta incidencia de esta enfermedad, la presencia  de zorros y comadrejas parece que puede tener una cierta incidencia para moderar la epidemia. O por lo menos esto es lo que parece que puede deducirse de un estudio publicado el 19 de julio de 2017 en The Royal Society. 

Tras la eclosión de los huevos de garrapata, las larvas de ácaros parasitan a los organismos a los que pueden tener un acceso más fácil, como los roedores, cuyo cuerpo está a poca distancia del suelo. Y estos animales son frecuentemente portadores de infecciones  transmitidas por garrapatas, que las inoculan con sus picaduras. Por este motivo, si los predadores reducen el número de roedores reservorio, se reduce también la incidencia de la infección. 

Franz Marc. Zorros. 
Para comprobar esta teoría los investigadores estudiaron lo que sucedía en 20 hectáreas forestales de una hectárea en los Países Bajos, con diferente densidad de predadores, instalando centenares de cámaras. Los resultados obtenidos comprobaron que cuanto mayor era la población de zorros (Vulpes vulpes) y comadrejas (Martes foina) menos garrapatas infectadas (Ixodes ricinus) se encontraban en aquella zona. Las capturas de garrapatas se efectuaron cada cuatro semanas, desde abril a septiembre, período de actividad de estos ácaros. Y se investigó la presencia de tres tipos de bacterias en cada ácaro, especialmente la Borrelia 

Los investigadores pudieron comprobar también que los roedores de las zonas donde los zorros eran abundantes presentaban menos garrapatas sobre su cuerpo. ¿Los predadores espantan a los ácaros? La respuesta debe matizarse: si hay un mayor número de zorras y comadrejas, los roedores, prudentes, salen menos de sus madrigueras, lo que puede comprobarse con las cámaras de vigilancia. Al salir menos (y realizar salidas más cortas) la posibilidad de que las garrapatas se adhieran a su piel es mucho menor. Las escasas posibilidades de parasitar a los roedores hace que las garrapatas parasiten a otras especies animales, pero éstas no son portadoras de Borrelia y por lo tanto no se propaga tanto la enfermedad de Lyme. 

Las zorras y las comadrejas pueden pues ayudar a los humanos, o al menos disminuir las posibilidades de contagio de la enfermedad de Lyme. ¡El sabio equilibrio de la Naturaleza! 


How to recognize symptoms of Lyme disease