sábado, 23 de diciembre de 2017

Melanoma tras el transplante renal







Joel Babb 

Primer transplante de riñón 
(1968)

Óleo sobre lienzo 178 - 223 cm 
Biblioteca Countway. Universidad de Harvard



Joel Babb (1947- ) es el autor de este gran lienzo mural enmarcado en caoba, que representa el primer transplante de riñón efectuado con éxito, que tuvo lugar el 23 de diciembre de 1954. 

La composición de la obra se puede dividir en cuatro zonas. A la izquierda, un grupo de cirujanos centra la mirada del espectador. Es el equipo del Dr. Joseph Murray, que están implantando un riñón al paciente Richard Herrick. En el centro, un poco más atrás, entra un personaje con indumentaria quirúrgica, que viene de otro quirófano más alejado llevando una bandeja en sus manos, transportando previsiblemente el riñón a implantar. Se trata de Francis Moore, un cirujano ayudante que coordinó todos los equipos participantes. Detrás de esta figura se ve otro quirófano en el que un segundo equipo quirúrgico se encuentra realizando la extracción del riñón del donante, el gemelo sano de Herrick. 

A la derecha del cuadro se ve un grupo de médicos mirando a través de la puerta lo que esta sucediendo en el interior de ese quirófano. Son los urólogos, nefrólogos y anatomopatólogos que han tomado parte en el proceso. El pintor quiere destacar su importante función en este esfuerzo colectivo. 

Las escenas representadas en el cuadro reflejan muy fielmente la realidad de los hechos porque el autor, Babb, se basó en fotografías realizadas ese día y con retratos de cada uno de los protagonistas, que pueden reconocerse e identificarse perfectamente. Babb, en este cuadro utilizó la técnica del sfumato, ideada ya por Leonardo Da Vinci y que fue muy ampliamente usada en el renacimento. Hace un perfecto tratamiento y estudio de la luz en el cuadro, situando dos focos: uno posterior que ilumina de manera etérea el quirófano donde se realiza la extracción, para simbolizar la esperanza que supondrán en el futuro los transplantes renales; y un segundo foco exterior que ilumina desde una posición angular a los personajes del primer plano.


J. Carney. Molde de corrosión de los vasos sanguíneos del riñón (1968)
Resina. Harry Brookes Allen Museo de Anatomía y Patología. Universidad de Melbourne


Los transplantes renales supusieron un gran avance médico a mediados del s. XX, y abrió la puerta a otros transplantes de órganos, como el transplante de corazón. 

Desde el punto de vista dermatológico hace poco, me ha llamado la atención un reciente artículo publicado en la prestigiosa revista médica JAMA Dermatology. Según este estudio, las personas a las que se les ha transplantado un riñón presentan un mayor riesgo de presentar un melanoma que la población general. 

Para llegar a esta conclusión, los investigadores han usado la base de datos del United States Renal Data System (USRDS). Han analizado las historias clínicas de 105.174 transplantados entre 2004 y 2012. El 60% eran varones, con una media de edad era de 49,6 años. Se excluyeron del estudio los pacientes que habían presentado melanoma con anterioridad al transplante. El resultado fue que 488 pacientes (0'4%) presentaron melanoma tras el transplante, lo que supone un riesgo aumentado de 4,99% más frecuente que entre la población general.  

Este aumento de frecuencia se debe a diversos factores (sexo, edad, tratamientos con ciclosporina o con sirolimus) que deben ser considerados para realizar una prevención lo más eficaz posible. 


Bibliografía

Asha M et al. Risk factors for melanoma in renal transplants recipients. JAMA Dermatol. 2017; 153(11): 1130-1136. doi:10.1001/jamadermatol.2017.2291 
https://jamanetwork.com/journals/jamadermatology/article-abstract/2644964?redirect=true

Culebras JM. El primer transplante de riñón con éxito. NefroPlus 2008; 1: 0 http://www.revistanefrologia.com/es-publicacion-nefroplus-articulo-el-primer-trasplante-rinon-con-exito-X188897000800001X

Khayat. Les patients ayant subi une greffe de rein ont un risque accru de développer un mélanome. Sciences et avenir. https://www.sciencesetavenir.fr/sante/cancer/les-patients-ayant-subi-une-greffe-de-rein-ont-un-risque-accru-de-developper-un-melanome_118913




jueves, 21 de diciembre de 2017

El aceite, un trofeo muy apreciado







Ánfora trofeo de figuras negras
(c. 333-332 aC)

Realizada en Atenas
Hallada en la Cirenaica (Libia) 
British Museum. Londres.



Esta gran vasija de cerámica conteniendo unos 45 litros de aceite es un ejemplo de los trofeos que eran entregados en los Juegos Panatenaicos. El aceite procedía del olivar sagrado de Atenea en el Ática. Atenea, además de ser la protectora de la ciudad de Atenas y a la que estaban dedicados los Juegos, se consideraba la diosa que había traído el olivo y el aceite.  


Una de las caras de la gran jarra,
mostrando la efigie de Atenea entre dos
columnas rematadas por victorias aladas
En una cara se observa la escena deportiva objeto del trofeo, en este caso una carrera de larga distancia. Los corredores, representados con la habitual técnica de figuras negras, son mostrados dosificando el esfuerzo, elevando el pecho y flexionando los brazos, lo que da una sensación de que están corriendo a un ritmo constante. En la otra cara aparece Atenea, la diosa  a la que estaban dedicados los juegos, con sus tradicionales atributos: casco, lanza y escudo. Se muestra erguida, de pie entre dos representa de pie entre dos  estatuillas de Niké, la divinidad alada de las victorias. 

El premio debía ser muy apreciado por los participantes en la competición deportiva. Además de las grandes dimensiones del trofeo, que recuerda las grandes copas de los torneos futbolísticos actuales, estaba su contenido: una no desdeñable proporción de aceite, probablemente perfumado,  producto que era usado habitualmente por los atletas. 


Diversos utensilios para la higiene y el cuidado cosmético  de la piel de los deportistas. Detrás, a la izquierda, gran alabastrón donde se guardaba el aceite perfumado para después del baño. En el centro, aríbalo que los atletas llevaban a la cintura para usarlo mientras se bañaban, para disolver la suciedad de la piel. Los restos de aceite, sudor  y arena eran eliminados frotándose con los estrígilos (delante y a la derecha)  

En efecto, antes de competir, los atletas se frotaban el cuerpo con aceite de oliva, que solían llevar en pequeños frascos redondos (aríbalos) colgado a la cintura. Después del entrenamiento se lavaban. Como no conocían el jabón, se frotaban el cuerpo con arena fina y luego se ungían con aceite. Así el agua disolvía las partículas hidrosolubles y el aceite, las liposolubles. Los restos de suciedad, sudor, arena y aceite eran retirados con el estrígilo, instrumento de bronce en forma de hoz, con el borde ligeramente acanalado, que se frotaba sobre la piel. Se conseguía así no solamente la limpieza deseada, sino un cierto efecto peeling eliminando las capas más superficiales de la piel y las escamas desprendidas. Al final se volvían a ungir con aceite perfumado, un material caro y suntuoso. La piel quedaba así limpia e hidratada.  

Este era el motivo de que el premio a las competiciones fuese tan preciado. Seguro que, además, era de gran utilidad para los vencedores de los juegos, que tendrían para una larga temporada de lavados e hidratación cutánea.  


miércoles, 20 de diciembre de 2017

Presidentes de los EEUU con cáncer de piel.





Nelson Shanks

Retrato oficial del 
presidente Bill Clinton 
(2005) 

Óleo sobre lienzo 
Smithsonian National Portrait Gallery Washington




Nelson Shanks (1937-2015) fue un pintor estadounidense, especializado en retratos de personajes ilustres, entre los que podemos recordar el de Luciano Pavarotti, Mstislav Rostropovich, Diana de Gales, Margaret Thatcher, el papa Juan Pablo II y varios presidentes de los EEUU. Hoy aportamos aquí los retratos oficiales de Clinton y Reagan, sobre los que tratará el artículo de hoy.  

En un artículo anterior nos referíamos a John F. Kennedy, (1917-1963) presidente de los EEUU de 1961 a 1963, que sufría síndrome de Addison. También nos referimos en otra ocasión al probable melanoma del presidente Roosevelt. Hoy vamos a comentar los casos de otros presidentes de este país, que presentaron carcinomas basocelulares, un frecuente tipo de cáncer cutáneo. Un diagnóstico cada vez más común, ya que cada año se diagnostican cerca de un millón de casos en los EEUU. La exposición solar en personas de fototipos claros es la causa más frecuente de este tipo de tumor. 

El presidente Bill Clinton, por ejemplo, que ocupó la presidencia entre 1993 a 2001. De tez clara y con un fototipo I-II presentó una lesión en la espalda que experimentaba un cierto crecimiento. La lesión, de apariencia plana, fue hallada durante un examen médico al que el presidente de EEUU se sometió en el Hospital Naval de Bethesda (Maryland, en las afueras de Washington) en 2001, cuando él tenía 55 añosLa histopatología de la lesión confirmó el diagnóstico clínico, demostrando que se trataba de un carcinoma basocelular. 

A Clinton, por otra parte ya le habían tratado previamente diversas lesiones precancerosas (queratosis actínicas) aunque ninguna había llegado a ser propiamente un carcinoma.


Nelson Shanks: Ronald Reagan
Clinton no fue el único presidente norteamericano que ha presentado este tipo de patología. Un antecesor suyo, Ronald Reagan (1911-2004) que presidió el país entre 1981 y 1989 fue sometido en julio de 1985 a la extirpación de una lesión en el dorso de la nariz. Esto creó una cierta expectación ya que el presidente, que entonces tenía 74 años, había sido intervenido hacía poco tiempo de un cáncer de colon. Su lesión cutánea resultó ser un carcinoma basocelular. 

El carcinoma basocelular es una patología muy frecuente en la raza blanca y el tumor maligno más habitual en la especie humana, aunque también el de mejor pronóstico, siempre que se diagnostique precozmente. Suele localizarse en la cara, en personas expuestas habitualmente al sol, especialmente de fototipos claros. Comienza como una ligera sobreelevación de la piel en la que se distinguen algunas pequeñas formaciones globulares a modo de "perlas", así como unas finas ramificaciones vasculares (telangiectasias). En su centro es habitual la formación de una costra o escama, que se desprende con facilidad, volviéndose a formar posteriormente. Su evolución es lenta y permite su precoz identificación si se acude a tiempo al dermatólogo. De todas formas si se neglige su tratamiento puede llegar a ocasionar graves ulceraciones, que pueden destruir los tejidos de alrededor. Desde un punto de vista biológico es un cáncer auténtico, ya que las células que lo componen presentan alteraciones nucleares indiscutiblemente cancerosas, aunque le falta una de las características mas temidas de los tumores malignos: la posibilidad de diseminación a distancia (metástasis).  

Una hija de Reagan, Maureen Reagan, falleció en 2001 a los 60 años de edad, a causa de un melanoma, tras luchar durante cinco años con esta enfermedad, de pronóstico mucho más infausto que el carcinoma basocelular. 

martes, 19 de diciembre de 2017

Olga Sacharoff: Bocio






Olga Sacharoff 

Busto femenino
(circa 1915)

Óleo sobre tela
Colección Artur Ramon. Barcelona




Hace pocos días pude asistir a la espléndida exposición temporal sobre la obra de Olga Sacharoff organizada por el Museu d'Art de Girona, en la que se reúne una representativa muestra de las obras de esta pintora, así como algunas fotografías y datos biográficos de su autora. En 2017 se han cumplido 50 años de la muerte de la pintora y este evento es un broche de oro para tal efemérides. 


Olga Sacharoff
Confieso que salí muy impresionado de la exposición, que considero que es uno de los eventos artísticos más relevantes de este año en la ciudad. Recomiendo su visita a quien pueda acercarse a Girona a disfrutarla.

Olga Sacharoff (1889-1967) fue una pintora vanguardista rusa que se estableció en Barcelona, ciudad en la que desarrolló la mayor parte de su actividad artística. 

Olga estudió Bellas Artes en Tiflis, su ciudad natal y luego en Munich (1910), donde entró en contacto con el expresionismo alemán. Se instaló después en París (1911) donde acusó la influencia del cubismo, como puede verse en el cuadro con el que iniciamos este artículo. 


Olga Sacharoff: Autorretrato (c. 1932)
Museu de Valls
Al estallar la I Guerra Mundial buscó refugio en Céret, junto con su pareja Otto Lloyd, pintor y fotógrafo. Céret es un pequeño pueblo de la Catalunya Nord, localidad en la que Manolo Hugué tenía una casa y donde se refugiaron muchos artistas cubistas: Albert Gleizes, Marie Laurencin, Francis Picabia y los Delaunay. Como muchos de ellos, Olga Sacharoff se estableció después en Barcelona. Hay quien sostiene que Olga sería una de las introductoras del cubismo en Catalunya. También la localidad de Tossa de Mar, en la Costa Brava fue un escenario de muchos encuentros de estos pintores vanguardistas. También fue un referente la Galeria Dalmau que acogía su obra en eventos y exposiciones. 


Olga Sacharoff: Madre e hija (1952)
Colección Natalia Kournikova, Moscú
Cuando empezaba a ser conocida en Barcelona, estalló una profunda crisis de pareja y se separó de Otto. Víctima de una gran depresión dejó de pintar durante 5 años. En 1934 reapareció con una exposición en las Galerías Layetanas. 

Al estallar la Guerra española en 1936, Olga se reencuentra con Otto en París y vuelven a exponer juntos. Acabada la guerra, regresan a Barcelona. Su casa se convirtió en sede de una animada tertulia con todo tipo de intelectuales, de la que queda como testimonio un cuadro, La Colla, con 41 personajes, la mayoría intelectuales, músicos y artistas muy influentes en la ciudad condal.


Olga Sacharoff: Muchacha con palomas (c. 1920)
Colección particular
Su estilo pictórico se alejó del vanguardismo a partir de los años 30, encuadrándose más bien en el noucentisme aunque con algunas influencias naif. Adoptó rasgos líricos y amables, y se puso al servicio de una visión idealizada de Catalunya, visible en los paisajes, costumbres y tipos populares. En general, predominan las composiciones con muchos personajes, realizadas con trazos esquemáticos y vivo colorido, con algunas notas de fino humor. Destaca también su actividad como ilustradora de libros: La casa de Claudine de Colette (1944), Donde crecen las lilas de CirlotSempre i ara de Clementina ArderiuNetochka Nezvanova de Fiódor Dostoyevski (1949).

A partir de los años 40, su estilo se tornó más decorativo y y repetitivo, en respuesta a la demanda y para integrarse en el circuito de galerías más comerciales.  

Volviendo al cuadro con el que se inicia este artículo, Busto femenino, nos llama la atención el abultamiento que se observa en la base del cuello. Este bulto se puede interpretar como la presencia de un bocio, un aumento de volumen de la glándula tiroides que suele manifestarse por la presencia de un abultamiento a este nivel, aunque también puede ocasionar tos, ronquera o dificultad al respirar. Entre las principales causas del bocio destacan: déficit de yodo, exposición a ciertas sustancias, embarazo, tumores...  

Como me comenta mi amigo Josep Boladeras, médico de Pollença y compañero de juventud, el edema de los párpados y de la cara en general, así como la mirada triste y poco expresiva puede sugierir en este caso un hipotiroidismo por déficit de yodo. 

En otras ocasiones nos hemos referido ya a obras de arte que reflejan diversos grados de bocio: la Madonna del Parto, algunos dibujos de Ribera, una Virgen de Mantegna... Esta obra de Olga Sacharoff puede engrosar esta lista de una patología que es bastante frecuente y fácilmente detectable a la vista. 


lunes, 18 de diciembre de 2017

La quemadura de Bernini






Gian Lorenzo Bernini 

San Lorenzo en la parrilla
(1617)

Mármol 66 x 108 cm
Colección Contini Bonacossi. 
Museo degli Uffizi. Florencia




La escultura de San Lorenzo en la parrilla es una obra juvenil de Bernini. No se sabe quien encargó al escultor la realización de esta obra, aunque sabemos que a principios del s. XVIII estaba en una villa romana propiedad de la familia Strozzi, de la que fue llevada posteriormente al Palazzo Strozzi de Florencia. De hecho, en la base de madera de la escultura aparece, en relieve, el escudo de la familia Strozzi. En 1935 pasó a formar parte de la Colección Contini Bonacossi, incorporándose en 1969 a los bienes del Estado Italiano. 

Autorretrato de Gian Lorenzo Bernini, 1623
San Lorenzo aparece representado durante el martirio, echado en una parrilla atravesada por lenguas de fuego. Elevando su vista a lo alto, el santo está pidiendo a Dios la protección de Roma  la ciudad de Roma. Su sufrimiento físico le lleva al éxtasis. 

El genial escultor Gian Lorenzo Bernini (1598-1680) estaba obsesionado por representar la expresión del rostro humano en diversas situaciones y emociones. A veces trasladaba a sus creaciones lo que él creía que vivían sus personajes. 

En el éxtasis de Santa Teresa de la iglesia romana de Santa Maria della Vittoria, por ejemplo, el escultor intentó representar en la cara de la santa el éxtasis que ella sentía. Pero Bernini, que no era un místico, no sabía muy exactamente lo que era un éxtasis, o sea que representó lo que a él se le antojó más parecido: el rostro de una mujer en pleno orgasmo. Eso sí que lo había visto bastantes veces.  

Éxtasis de Santa Teresa, de Bernini.
Iglesia de Santa Maria della Vittoria, Roma. 
Al genial escultor le gustaba experimentar en su propia carne, observándose al espejo para intentar captar con precisión los rasgos faciales ante diversas sensaciones. Desde luego, no hay nada mejor para plasmar una situación que vivirla en primera persona.

Según cuenta su propio hijo, Domenico, al ir a realizar la estatua de San Lorenzo en la parrilla, Bernini se planteó qué cara debía poner el santo mártir al sentir el dolor causado por las llamas sobre su piel. Decidió, como en otras ocasiones, experimentar él mismo. Así que se situó ante el espejo, cogió una brasa incandescente y la acercó a su propio muslo, intentando esbozar rápidamente en un papel sus propias facciones contraídas por el dolor. 

Con este tipo de experimentos, no es raro que Bernini consiguiera plasmar con sumo realismo la expresión que se dibuja en la cara de los protagonistas de sus esculturas ante las diversas vivencias. 


Gianlorenzo Bernini: 




Bernini. Arquitectura y escultura barroca italiana:



domingo, 17 de diciembre de 2017

El color de la piel de los romanos






Tondo de Djemila
(199 d.C.)

Pintura mural 
Staatliche Museum zu Berlin




En este tondo procedente de Djemila (Argelia) se representan cuatro personajes. En la parte superior, detrás de las otras figuras, al emperador Septimio Severo y a su esposa, la siríaca Julia Domna; y delante de ellos a sus hijos Caracalla (derecha) y Geta (izquierda). Este última o presenta el rostro borrado, probablemente por una damnatio memoriae (condena al olvido) cuando su hermano Caracalla lo asesinó y se hizo con el poder absoluto. Uno de los detalles que saltan a la vista de este grupo imperial es el marcado tono oscuro, muy moreno, de la tez del emperador Septimio Severo. 

Arco de Septimio Severo en una de las vías
de su ciudad natal, Leptis Magna (Libia) 
Septimio Severo (146-211) fue emperador desde 193 a 211 d.C. y con él se originó la llamada dinastía de los Severos, a la que dio el nombre. Había nacido en la ciudad norteafricana de Leptis Magna (actualmente en Libia). Su familia materna eran ciudadanos romanos que habían emigrado de la península Itálica y por parte de padre, eran libio-púnicos, por lo que debía tener el color de la piel bastante similar al de los libios actuales. Algunos historiadores dicen que Septimio Severo hablaba latín con un marcado acento cartaginés, delatando su procedencia africana. Desde luego debía estar orgulloso de su origen porque embelleció considerablemente a su ciudad, que aún hoy es uno de los yacimientos arqueológicos romanos más espectaculares que se conservan. 


Victoria alada. Arco de Septimio Severo. Leptis Magna. 

Entre el 264 y el 146 a.C, el Mediterráneo estaba partido. Roma, una potencia emergente, al norte, se enfrentaba con Cartago, una potencia norteafricana (en el actual Túnez). Tras diversas vicisitudes Roma resultó triunfadora e incorporó a su territorio la totalidad de Hispania y el norte de África, con la consiguiente aportación étnica que esto supuso. Aunque la mezcla étnica era ya muy importante con anterioridad: en el ejército cartaginés, formado por mercenarios destacaban por su valentía y arrojo los soldados celtas procedentes de la Gallaecia (actual Galicia). O sea que la mezcla racial era ya de cierta importancia tras esta primera expansión de Roma, y fue adquiriendo cada vez más importancia con el paso del tiempo. 

En los inicios del s.III el Imperio Romano se había convertido ya en un crisol de culturas, religiones y etnias. Hacía casi 100 años de las conquistas de Trajano (98-117) que había realizado una gran expansión territorial, anexionando la Dacia (territorio que comprende la actual Rumania y Moldavia, con algunas zonas de los países adyacentes), el reino de los nabateos (Jordania y península del Sinaí), y Mesopotamia, llegando a las mismas puertas de la India.  Por cierto que Trajano convirtió la Dacia en un auténtico campo de concentración: allí deportaba a bárbaros vencidos, malhechores y esclavos fugitivos. Algunos historiadores creen ver el origen de la gran diversidad de fototipos actuales de Rumania en este hecho histórico.  


Monumento a Septimio Severo en Leptis Magna.
Al fondo, mausoleo de Gasr Duirat (s. II d.C.)
Aunque las fronteras (limes) romanas sufrieron un cierto repliegue a partir de la época de Adriano (117-138), esta formidable extensión territorial facilitó una increíble mezcla de etnias, culturas y religiones. Los romanos tenían una gran tolerancia a todo tipo de creencias y las integraban fácilmente. Era la llamada "concordia" romana, integradora de una sociedad múltiple y de gran diversidad de etnias, culturas y lenguas. Ni siquiera el idioma oficial era común, ya que el latín era usado en la mitad occidental del territorio, pero en las partes orientales no consiguió desbancar al griego, que era usado habitualmente, incluso en documentos oficiales. Lo único que se requería para considerarse súbdito del Imperio era prestar culto al emperador como una divinidad más, lo que equivalía a una especie de reconocimiento del poder del Estado. Precisamente este punto se convirtió en un motivo de conflicto para las creencias monoteístas: la judía y sobre todo, la emergente religión cristiana. Los cristianos se negaban a adorar al emperador, ya que para ellos eso era idolatría, lo que originó diversas persecuciones y ejecuciones de los rebeldes seguidores de Cristo. En cambio las religiones politeístas no tenían inconveniente en añadir una divinidad más y eran aceptadas sin problema. Era el caso de los cultos de Isis, Mitra o Dionisos


Lucerna romana con cabeza de rasgos negroides
Pero dejando aparte los temas ideológicos, lo importante es comprender que Roma integraba fácilmente a los pueblos conquistados, lo que previsiblemente convertía a su población en un auténtico mosaico, una mezcla de culturas y etnias. Como vemos, el propio emperador Septimio Severo era norteafricano y la emperatriz, siria, lo que ya nos da una idea del "melting pot" en el que se había convertido el Imperio. 


Mosaico de los baños de Timgad:
negro orinando
Septimio Severo estaba casado con una mujer siria (¡tampoco la emperatriz había nacido en Roma!), con quien tuvo a sus hijos Caracalla y Geta, que le sucedieron compartiendo el trono imperial. Pero pronto el mayor, Caracalla, hizo asesinar a su hermano y se hizo con el poder absoluto. Por eso en el tondo que aportamos Geta tiene el rostro borrado. Es probable que tras su asesinato se quiso hacer desaparecer completamente su recuerdo. 


Busto de Caracalla.
Museo Archeologico Nazionale.
Nápoles. 





En el año 212, Caracalla  (188-217) promulgó un edicto por el que se reconocía la ciudadanía romana a todos los habitantes libres del Imperio. Hasta entonces solamente eran ciudadanos romanos los hombres libres y miembros de familias patricias y los hijos que nacían en el seno de sus familias legítimas. A partir del edicto de Caracalla accedieron a la ciudadanía los nativos de los territorios conquistados (excepto los esclavos y las mujeres). Los motivos de base de esta apertura eran fundamentalmente económicos, ya que hacían falta cada vez más contribuyentes para sostener un Imperio tan extenso. Pero el caso es que esto abrió todavía más las puertas a la creciente mezcla étnica del pueblo de Roma. Un auténtico antecedente de la globalización, como afirma la ilustre romanista Mary Beard.

Busto de Septimio Severo. Museo de Trípoli (Libia)
En otra entrada nos preguntábamos por el color de la piel de los egipcios, que ha quedado como un secreto al que no tenemos acceso y sobre el que hay diversas opiniones. Más claro está que los romanos tenían diversos tonos de piel, como afirma Antoni Janer en su magnífico blog Batecs Clàssics: es decir, el mundo romano era multirracial. Aunque en las clásicas películas de "peplum" estábamos acostumbrados a ver los soldados romanos con una piel blanca bastante uniforme, en las legiones romanas reales combatían legionarios negros y de otros fototipos oscuros. 

En un video de divulgación histórica para niños de la BBC (que se adjunta al final de este artículo) aparece un legionario romano de piel negra dando órdenes a sus legionarios destacados en Britania. Una lectura mucho más adecuada de la historia de la tradicional, en la que se consideraba que todos los romanos tenían la piel blanca. 


       

En los retratos del Fayum (época romana) encontramos 
pruebas evidentes de la multietnicidad de los pobladores del Imperio, 
con coloración cutánea bastante oscura



Life in Roman Britain History. The Story of Britain




Bibliografía


Altares G. Mary Beard: Los romanos crearon el mundo globalizado. El País 8 junio 2016
http://elpaissemanal.elpais.com/documentos/mary-beard-los-romanos-crearon-mundo-globalizado/

Janer A. Eren blancs els romans? 

http://www.antonijaner.com/miscel-lania/item/1126-eren-blancs-els-romans

Beard M. SPQR. Una historia de la Antigua Roma. (3ª ed.) Ed. Crítica. Barcelona, 2016.