viernes, 25 de octubre de 2019

El almirante Nelson: (II) un retrato retocado

Resultado de imagen de nelson guzzardi





Leonardo Guzzardi

Retrato del almirante 
Horacio Nelson 
(circa 1800) 


 Óleo sobre lienzo.  
Colección privada.  




En una entrada anterior del blog hemos comentado algunos aspectos biográficos del almirante Nelson, el gran marino británico, que a consecuencia de sus numerosas batallas presentaba algunas heridas y cicatrices, entre las que destacaba una gran cicatriz en la frente. 

En 1799, el artista italiano Leonardo Guzzardi pintó este retrato de Lord Nelson. La obra fue vista por última vez en 1897 y después se le perdió la pista. 
Recientemente, el historiador y comerciante británico de obras plásticas Philip Mould la encontró formando parte de  una pinacoteca privada en los EE.UU. 
Mould procedió a restaurar y a limpiar el cuadro. Su sorpresa fue que la restauración reveló que a Nelson le faltaba una de sus cejas y que presentaba una gran cicatriz en el rostro, que sin duda era a consecuencia de una herida sufrida en la batalla del Nilo en Egipto, en 1798, donde al frente de su flota obtuvo una decisiva victoria frente a las tropas de Napoleón. 


The welt over Nelson’s right eye, which was caused by a fragment of shot during the Battle of the Nile, had been covered up before the painting was rediscovered
Un detalle del retrato de Nelson donde puede verse con claridad
la cicatriz que ha aflorado tras la restauración del cuadro. 

El retrato de Nelson había sido repintado con técnicas relativamente rudimentarias, cubriendo con pintura la zona frontal, para esconder los defectos faciales del héroe más famoso de la Marina Real británica. Según comentó el propio Philip Mould: 
"Fue como revertir una cirugía plástica para ver el verdadero aspecto de Nelson. No era raro que los restauradores poco sofisticados del siglo pasado creyeran que estaban 'mejorando' las obras originales para esconder los defectos de sus protagonistas"
En efecto, como hemos comentado en diversas ocasiones en este blog, las enfermedades cutáneas, incluyendo cicatrices y otras alteraciones se consideran asociadas a los personajes malvados o a los enemigos, mientras que los héroes y personalidades ejemplares están libres de ellas. Lo mismo sucede por ejemplo con la vellosidad cutánea, que también suele reservarse para denostar a determinados personajes con la intención de  que sean más fácilmente identificables como censurables. 

Finalizada adecuadamente su restauración, la pintura se exhibió por primera vez en Londres en la galería Philip Mould & Co de Londres durante unos meses de 2017 y 2018. 


Portrait of Nelson discovered @ Philip Mould & Co.




jueves, 24 de octubre de 2019

El almirante Nelson: (I) Biografía







Lemuel Francis Abbott

Horatio Nelson, 
vizconde de Nelson 
(circa 1800) 


 Óleo sobre lienzo.  74,9 x 62,2 cm.
National Portrait Gallery




Horatio Nelson (1758 - 1805) fue un marino inglés famoso por dirigir importantes batallas navales. 

Desde muy joven (a los 12 años) se enroló en la Armada real, navegando en el barco de un tío suyo; a los veinte era ya capitán de navío. Participó en importantes combates navales, como la toma de Córcega (en donde perdió un ojo, 1774) y la Guerra de la Independencia contra las Trece Colonias británicas de Norteamérica (1775-83). Pero fue en las guerras contra la Francia revolucionaria en las que se convirtió en un símbolo de heroísmo para los británicos: en aquellas guerras alcanzó el grado de almirante, siendo premiado con diversos títulos nobiliarios (barón en 1798 y vizconde en 1801). 


  

En algunos retratos, como estos realizados por Beechey (arriba), 
se puede apreciar también la cicatriz. 




Como en 1797 España era aliada de Francia, Nelson tomó parte en la batalla del cabo San Vicente contra la flota española y en el fallido ataque a Tenerife (en el que perdió un brazo). Al mando de una escuadra, no consiguió llegar a tiempo de impedir que Napoleón saliera del puerto de Tolón, pero le persiguió por todo el Mediterráneo hasta hundir a la flota francesa en Abukir (1798), dejando aislado en tierra al ejército napoleónico y frustrando así la campaña de Egipto. Nelson dejó a la marina francesa extremadamente debilitada y se convirtió en un héroe nacional para los británicos (batalla del Nilo). 

Tras esta batalla, la Francia de Napoleón tuvo que contentarse con la hegemonía continental, limitándose a combatir el dominio británico de los mares empleando aliados que dispusieran de una flota: primero Dinamarca (a la que Nelson derrotó en Copenhague en 1801) y luego España.

En el retrato de Nelson, realizado por 
John Hoppner, se recurre a situar un mechón 
de pelo tapando la zona de la cicatriz. 
En este segundo caso, Nelson hubo de hacer frente a una escuadra hispano-francesa mandada por Pierre Charles de Villeneuve y por Federico Gravina, que planeaba la invasión de Gran Bretaña. La escuadra se dirigió a América en una maniobra de distracción, pero Nelson la persiguió cruzando dos veces el Atlántico y, tras una primera escaramuza frente al cabo Finisterre, la siguió hasta Cádiz, donde el almirante Villeneuve se había refugiado olvidando el objetivo de invadir las islas Británicas. 

En una memorable batalla frente a las costas del cabo de Trafalgar (1805), Nelson se impuso a una fuerza superior gracias a los errores de Villeneuve y al ardor que consiguió imprimir a sus hombres, si bien resultó mortalmente herido cuando la suerte de la batalla ya estaba decidida. Con aquella victoria aseguró la hegemonía marítima de Gran Bretaña, indiscutida hasta más de cien años después.

Nelson presentaba algunas cicatrices en la frente, como consecuencia de la batalla del Nilo. Pueden observarse en algunos de sus retratos, como los realizados por Beechey. Otros pintores como John Hoppner, prefirieron disimularlas haciendo caer un mechón de cabellos sobre la frente, que impedía la visión de esta zona. 

Recientemente se ha restaurado un retrato del almirante que muestra algunas de sus cicatrices que habían sido enmascaradas. Pero de esto hablaremos en otra entrada del blog


F.J. Haydn: Lord Nelson Mass: 
(Sugerido por el Foro Dermatitis seborreica)










miércoles, 23 de octubre de 2019

Testimonios de enfermos en la antigua Grecia








Exvotos 


Lápidas conmemorativas con inscripciones. Asclepeion 
Ruinas de Pérgamo (Turquía) 



El Asclepeion de Pérgamo era un complejo de edificios alrededor del templo de Asclepio, el dios de la Medicina, donde acudían los enfermos en busca de curación. Los que conseguían curar sus males tras acudir al templo, estaban obligados a llevar, en agradecimiento un exvoto. Muchas veces estas ofrendas conmemorativas representaban la zona anatómica que se había conseguido sanar: una pierna, orejas, unos ojos... pero otras veces consistían en lápidas con un relato de la enfermedad y de como se había obtenido la curación. 


Via Tecta, a la entrada del Asclepeion de Pérgamo.
A lo largo de esta vía se acumulaban los exvotos
Estas ofrendas votivas se colocaban a lo largo de la vía procesional, para que los nuevos enfermos que acudían al templo pudieran conocer el poder curativo del dios. Es de suponer que servían también de sugestión y que contribuían a predisponer a quien los observaba a recuperar su propia salud. 

Las lápidas con inscripciones nos proporcionan interesantes testimonios de los casos clínicos que allí acudían, y nos permiten conocer que tipo de patología podía verse en estos complejos de salud. 

Aportaremos dos ejemplos. Uno de ellos parece un caso de litiasis renal: 
"Euphanes, un muchacho de Epidauros. Sufría de mal de piedra y se fue a dormir al templo. El dios, de pie ante él, le preguntó: Que me darás, si te curo?. Diez monedas, le contestó. El dios le sonrió y le dijo que lo curaría. Cuando amaneció, se fue sano." 

(Edelstein, 1945, estela 1-8)

 Otra inscripción parece aludir a un caso de pediculosis (Pediculus humanus corporis):
"Cleinatas de Tebas tenía piojos. Acudió al templo con muchos piojos en el cuerpo, durmió en el templo y tuvo una visión. Sintió como el dios lo despertaba y le hizo levantarse, desnudo, y con un cepillo le sacó los piojos del cuerpo. Se fue curado"

(Edelstein, 1945, estela 11-28)


Estos ejemplos nos parecen muy ilustrativos sobre las enfermedades que aquejaban a los griegos y de los rituales curativos de los templos de la salud. 

martes, 22 de octubre de 2019

Gangrenas tras la batalla







Edward Stauch

El soldado Milton E. Wallen, con gangrena en el muñón del brazo 
 (1863)

Litografía
Publicada en:
 The Medical and Surgical History of the War 
of the Rebellion, Part II, Vol. II (1876)




Edward Stauch (1830-?) fue un escultor de origen alemán que emigró a los EEUU en 1860, donde trabajó para el Departamento de Guerra realizando dibujos y pinturas acerca de las heridas producidas en el combate de los soldados de la Unión.

Algunas de estas obras pudieron ser reproducidas mediante la litografía, una técnica ya conocida desde finales del s. XVIII.  El procedimiento se basaba en realizar el dibujo directamente sobre una piedra caliza pulimentada, para después añadir los colorantes grasos, que eran retenidos por la imagen dibujada, dejándola preparada para su impresión. De esta forma, el molde litográfico permitía la obtención de un elevado número de estampas idénticas, tras la repetición del proceso de tinción e impresión. Finalmente, el autor firmaba y numeraba a mano cada uno de los ejemplares editados. La litografía permitía una rápida reproducción de dibujos, permitiendo su divulgación en múltiples copias y su uso en la ilustración de libros, carteles y sobre todo en la docencia. 

Aportamos hoy dos ejemplos de las obras de Stauch. La primera (con la que iniciamos este escrito) es la de un soldado con un brazo amputado, en una cama de hospital. Se trata del soldado Milton E. Wallen de la Compañía C, 1er regimiento de caballería Kentucky, que había sido herido por una bala Minié, a consecuencia de la que perdió el brazo. Wallen fue hecho prisonero el 4 julio de 1863. En agosto de 1863 estaba siendo tratado en el hospital por una gangrena sobrevenida en el muñón, cuando Edward Stauch viajó desde Washington para dibujar el apunte que aportamos. Sabemos que Wallen pudo sobrevivir a la infección y fue dado de alta del hospital en octubre de 1863. 


E. Stauch: Pierna gangrenada del sargento G.W. Gardner (1863) Litografía
Museo Nacional de Salud y Medicina. Silver Spring. Washington 


En la otra imagen que comentamos hoy (se describe la herida de bala sufrida en una pierna por el sargento de caballería Gardner. Tras la extracción del proyectil, el herido fue trasladado al Hospital Emory de Washington, donde la herida fue lavada con agua caliente, agua oxigenada y posterior vendaje. 
Pero a pesar de estas curas, la herida se infectó y la gangrena no pudo evitarse. En la litografía se puede observar el tono grisáceo de la piel del dorso del pie, que revela ya un proceso de necrosis. 

Con el nombre de gangrena (del latín gangraena, y éste, a su vez, del griego γάγγραινα, [gángraina], que significa 'putrefacción'), se conoce la muerte de tejidos (necrosis)  como consecuencia de la falta de irrigación sanguínea o de una infección bacteriana grave. Afecta comúnmente las extremidades, como los miembros, los dedos de las manos y de los pies, pero también puede ocurrir en los músculos y órganos internos.

Aunque en el proceso infeccioso están involucradas generalmente diversas bacterias, cabe destacar la frecuente acción de Clostridium perfringens, que produce diversos enzimas causantes de la destrucción tisular y de la formación de gas (gangrena gaseosa) responsable del mal olor de las lesiones.  

Los síntomas de la gangrena suelen ser: 


  • Cambios de coloración de la piel 
  • Hinchazón o formación de ampollas llenas de líquido
  • Una línea nítida entre la piel sana y la piel afectada
  • Dolor intenso y repentino y sensación de entumecimiento
  • Secreción de olor desagradable de una úlcera
  • Piel delgada, brillante y fría 
El tratamiento actual de las gangrenas debe realizarse mediante desbridamiento quirúrgico, llegando incluso si es preciso a la amputación del miembro afectado, y la administración de antibióticos adecuados.

En el caso del sargento Gardner sabemos que se procedió a la amputación de la pierna, una de las intervenciones de Cirugía de Guerra más habituales, en un intento de atajar la infección y evitar su propagación por todo el cuerpo. Sin embargo, en ausencia de antibióticos no pudieron evitarse las complicaciones y el militar falleció al poco tiempo.  

lunes, 21 de octubre de 2019

Curso "Medicina i art"





Xavier Sierra Valentí

Curso "Medicina i art"

Institut de Formació Mèdica i Lideratge
Col·legi de Metges de Barcelona (CoMB)




La semana pasada comenzamos con la primera sesión del curso sobre Medicina y arte, que se inscribe en las actividades del Institut de Formació Mèdica i Lideratge del Col·legi de Metges de Barcelona. 

Se trata de un novedoso curso que relaciona la Medicina con el arte. El arte como expresión social y manifestación del pensamiento de la sociedad. El arte como testimonio de una actividad humana importante, la Medicina, la ciencia encargada de curar y aliviar las enfermedades. Una actividad dirigida no solamente a alargar la vida sino a luchar contra el sufrimiento, a consolar y a acompañar al paciente. Una labor pues que no puede dejar de reflejarse en el arte, en la expresión plástica de la sociedad. 

El curso ha tenido muy buena acogida, tanto en el número de asistentes como en la disposición y atención de los mismos. Espero que del intercambio fructífero de ideas se pueda ampliar más la visión que los propios médicos y sanitarios tenemos de la imagen de nuestra profesión. 

La primera sesión se dedicó a los aspectos mitológicos y hagiográficos aportados por la arqueología destacando el papel que el pensamiento mítico concede a las figuras sobrenaturales como causa de las enfermedades y también a su poder de curación de las mismas. 

En próximas conferencias trataremos de otros aspectos, como la representación artística de médicos y enfermedades, así como al arte como testimonio de la evolución de las técnicas médicas. 


Gracias a todos por vuestro interés. 





Medicina i art. (Dr. Xavier Sierra)

Institut de Formació Mèdica i Lideratge
Col·legi de Metges de Barcelona (CoMB)


Passeig de la Bonanova 47

08017 Barcelona

Telf: 93 567 88 88 Ext. 1132