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martes, 4 de julio de 2023

Diarreas en tiempos bíblicos

 versió catalana | versión española






Michael Avi-Yonah

Ciudad de Jerusalén
(fragmento)
(1966)

Maqueta  269 x 396 cm

Museo de Israel. Jerusalén 




La diarrea causada por parásitos intestinales era frecuente en Jerusalén en el s. VII a.C. según prueban recientes investigaciones. Hasta ahora se conocían algunos textos médicos mesopotámicos en los que se menciona la diarrea con el nombre de "Sà si-sá" (s. II a.C.) pero los recientes descubrimientos arqueológicos evidencian que este mal, que debía ser muy común, afectaba a la población de Jerusalén por lo menos desde quinientos años antes. Según un estudio de las Universidades de Cambridge y Tel-Aviv publicado en la revista Parasitology, una de las causas de la diarrea, la giardiasis, era frecuente en la época en la que Jerusalén era la capital del reino de Judá (s. VII a.C.)

La giardiasis es una parasitosis digestiva debida a un protozoo flagelado (Giardia duodenalis, antes conocida como Giardia lamblia o Giardia intestinalis). En la mayoría de los casos el parásito no causa síntoma alguno, pero en otras ocasiones puede causar diarreas graves, acompañadas de náuseas y vómitos. Los investigadores han encontrado trazas de Giardia en dos letrinas que databan del s. VIII-VII de nuestra era. Las letrinas, en un magnífico estado de conservación, eran mansiones de clase alta y fueron destruídas por la invasión de las huestes babilónicas de Nabucodonosor II (586 a.C.). Estas versiones antiguas de los actuales W.C. consistían en un bloque de piedra con un agujero grande para la defecación y uno más pequeño para orinar, que desembocaban en una cloaca que recogía las deyecciones. 



Una de las letrinas estudiadas fue descubierta en 2019 y corresponde
a la época del rey Manasés, que gobernó Judá durante 55 años. 


Que los parásitos se hayan encontrado en las dos letrinas prueba que debían ser infestaciones muy comunes en la época en el Reino de Judá. Algunos estudios anteriores habían identificado otros parásitos intestinales, entre los que destacaban gusanos como la tenia, huevos de oxiuros y tricocéfalos. Las clases populares no disponían de letrinas en sus domicilios.  



Giardia duodenalis


Por otra parte este hallazgo se corresponde con uno similar en Çatalhöyük, una ciudad de Anatolia, probablemente una de las primeras ciudades del Neolítico, habitada entre el 7.500 y el 5.600 a.C. En esta ciudad se encontraron coprolitos con huevos microscópicos de parásitos intestinales.  



A la izquierda, esqueleto 30928, que probablemente corresponde a una mujer
de 35-50 años encontrado en Çatalhöyük (Turquía), datado en 6.700-6.500 a.C.
A la derecha, huevo microscópico de Trichiuris trichiura. La barra negra de la derecha marca marca 20 micrómetros. 
(Foto de Evilena Anastasiou publicada en Ancient Origins)


Se calcula que en aquel tiempo Jerusalén era una ciudad bastante importante (entre 8.000 y 25.000 habitantes) y Çatalhöyuk entre 5.000 y 8.000 habitantes. La presencia de estas parasitosis intestinales puede explicarse por el paso de la sociedad nómada de cazadores recolectores a la de agricultores y ganaderos. La concentración humana en las ciudades facilitaría la transmisión de estos parásitos. Por otra parte la convivencia cercana con otras especies animales y el uso de heces como abono de los campos de cultivo puede también explicar los contagios y la expansión de este tipo de infestaciones. Otros factores que favorecerían el contagio podrían ser la abundancia de moscas y la escasez de agua corriente. Este tipo de investigaciones arqueológicas son útiles para reconstruir la vida de estos primitivos pobladores de ciudades, ya que la escritura no aparecería hasta 3.000 años después.


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Diarrees en temps bíblics






Michael Avi-Yonah

Ciutat de Jerusalén
(fragment)
(1966)

Maqueta  269 x 396 cm

Museu d'Israel. Jerusalem 




La diarrea causada per paràsits intestinals era freqüent a Jerusalem al s. VII aC. segons proven recents investigacions. Fins ara es coneixien alguns textos mèdics mesopotàmics en els quals s'esmenta la diarrea amb el nom de "Sà si-sà" (s. II aC.) però els recents descobriments arqueològics evidencien que aquest mal, que havia de ser molt comú, afectava a la població de Jerusalem almenys des de cinc-cents anys abans. Segons un estudi de les Universitats de Cambridge i Tel-Aviv publicat a la revista Parasitology, una de les causes de la diarrea, la giardiosi, era freqüent a l'època en què Jerusalem era la capital del regne de Judà (s. VII aC.)

La giardiosi és una parasitosi digestiva causada per un protozou flagel·lat (Giardia duodenalis, abans coneguda com Giardia lamblia o Giardia intestinalis). En la majoria dels casos el paràsit no causa cap símptoma, però en altres ocasions pot causar diarrees greus, acompanyades de nàusees i vòmits. Els investigadors han trobat traces de Giardia en dues latrines que dataven del s. VIII-VII de la nostra era. Les latrines, en un magnífic estat de conservació, eren mansions de classe alta i van ser destruïdes per la invasió de les tropes babilòniques de Nabucodonosor II (586 aC). Aquestes versions antigues dels actuals W.C. consistien en un bloc de pedra amb un forat gran per a la defecació i un de més petit per a orinar, que desembocaven en una claveguera que recollia les dejeccions.



Una de les latrines estudiades fou descoberta el 2019 i correspon
a l'època del rei Manassès, que va governar Judà durant 55 anys. 


El fet que s'hagin trobat paràsits a les dues latrines prova que havien de ser infestacions molt comunes a l'època del Regne de Judà. Alguns estudis anteriors havien identificat altres paràsits intestinals, entre els quals destacaven cucs com la tènia, ous d’oxiürs i tricocèfals. Les classes populars no disposaven de latrines als seus domicilis.



Giardia duodenalis


D'altra banda aquesta troballa es correspon amb una de similar de Çatalhöyük, una ciutat d'Anatòlia, probablement una de les primeres ciutats del Neolític, habitada entre el 7.500 i el 5.600 aC. En aquesta ciutat es van trobar copròlits amb ous microscòpics de paràsits intestinals.



A l'esquerra, l'esquelet 30928, que probablemente correspon a una dona
de 35-50 anys trobat a Çatalhöyük (Turquia), datat el 6.700-6.500 a.C.
A la dreta, ou microscòpic de Trichiuris trichiura. 
La barra negra de la dreta marca 20 micròmetres. 
(Foto d'Evilena Anastasiou publicada a Ancient Origins)


Es calcula que en aquell temps Jerusalem era una ciutat força important (entre 8.000 i 25.000 habitants) i Çatalhöyuk tenia entre 5.000 i 8.000 habitants. La presència d'aquestes parasitosis intestinals es pot explicar pel pas de la societat nòmada de caçadors recol·lectors a la de pagesos i ramaders. La concentració humana a les ciutats facilitaria la transmissió d'aquests paràsits. D'altra banda, la convivència propera amb altres espècies animals i l'ús de femtes com a adob dels camps de cultiu també pot explicar els contagis i l'expansió d'aquest tipus d'infestacions. Altres factors que afavoririen el contagi podrien ser l’abundància de mosques i l’escassetat d'aigua corrent. Aquest tipus d'investigacions arqueològiques són útils per a reconstruir la vida d'aquests pobladors primitius de ciutats, ja que l'escriptura no apareixeria fins 3.000 anys després.

martes, 7 de febrero de 2023

Los parásitos de los agustinos

versió catalana | versión española







 Cementerio del convento 
de los Agustinos 

(s. X-XIV)
 
Restos humanos
Cambridge




Una reciente excavación arqueológica, liderada por la Universidad de Cambridge (Reino Unido), he estudiado los restos humanos del cementerio de los canónigos de San Agustín, más conocido como agustinos, una orden religiosa bastante extendida entre los siglos X y XIV en Cambridge. La sorpresa ha sido encontrar entre los esqueletos evidencias de parásitos intestinales en una proporción muy superior al resto de la población coetánea, según un artículo aparecido en agosto de 2022 en la revista International Journal of Paleopathology . 

Desde luego, no es ningún secreto que los parásitos estaban muy extendidos en la Europa antigua y medieval. Las excavaciones en el norte del continente han descubierto rastros de muchos especímenes, como nematodos, la tenia del cerdo o incluso trematodos hepáticos de gran tamaño. El origen de algunas de estas infestaciones procedían del consumo de alimentos o bebidas contaminadas con heces, pero en otros casos se produjeron tras el simple consumo de carne o pescado. Como sucede en la actualidad, la contaminación era más frecuente cuanto menos medidas de higiene se aplicaban. Y hay que recordar que los medios de conservación de los alimentos eran muy precarios o casi inexistentes. 

En este sentido, el estudio de una comunidad monástica que vive en comunidad es muy interesante. En los monasterios habían instalaciones de letrinas, y fuentes de agua corriente procedente de cisternas, donde realizar preceptivas abluciones antes de comer y tras realizar las tareas habituales. Las normas de higiene están especificadas en la regla de San Benito, documento en el que se basaron después todas las reglas monásticas. En cambio, estas instalaciones no eran habituales en las casas de los campesinos. El saneamiento de las ciudades estaba basado en pozos negros en los que se acumulaban excrementos humanos, estiércol y otros desechos orgánicos. 

Sin embargo parece que en el caso de los Agustinos de Cambridge concretamente, el suministro de agua corriente no estaba garantizado y todavía no se ha excavado la zona de letrinas.

Los investigadores analizaron muestras de la pelvis de 19 agustinos que habían sido enterrados desde el s.X al s. XIV. Tras tratar adecuadamente las muestras y examinarlas al microscopio pudieron detectar huevos de parásitos intestinales. 

La sorpresa fue que mientras en el cementerio parroquial, en el que se enterraban los campesinos encontraron parásitos en un 32% de los casos, la proporción aumentaba a un 58% en los agustinos, que en teoría gozaban de mejores condiciones higiénicas y de agua corriente. 

Los arqueólogos creen que probablemente los agustinos solían abonar su huerto con el contenido de las letrinas, y que probablemente no practicaban habitualmente el lavado de manos regular (a pesar que así está estipulado en las reglas de San Agustín). Esto podría explicar la alta incidencia de parásitos intestinales en sus restos. 

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Religiosos medievals infestats de paràsits







 Cementiri del convent 
dels Agustins 

(s. X-XIV)
 
Restes humanes
Cambridge



Una recent excavació arqueològica liderada per la Universitat de Cambridge (Regne Unit), ha estudiat les restes humanes del cementiri dels canonges de Sant Agustí, més coneguts com a agustins, una ordre religiosa força estesa entre els segles X i XIV a Cambridge. La sorpresa ha estat trobar evidències de paràsits intestinals entre els esquelets en una proporció molt superior a la resta de la població coetània, segons un article aparegut l'agost del 2022 a la revista International Journal of Paleopathology . 

Sens dubte, no és cap secret que els paràsits estaven molt estesos a l'Europa antiga i medieval. Les excavacions al nord del continent han descobert rastres de molts espècimens, com nematodes, la tènia del porc o fins i tot trematodes hepàtics de grans dimensions. L'origen d'algunes infestacions procedia del consum d'aliments o begudes contaminades amb excrements, però en altres casos es van produir després del simple consum de carn o peix. Com passa actualment, la contaminació era més freqüent en la mesura que hi havia menys mesures d'higiene. I cal recordar que a l’època, els mitjans de conservació dels aliments eren molt precaris o gairebé inexistents.

En aquest sentit, l’estudi d’una comunitat monàstica que viu en comunitat és molt interessant. Als monestirs hi havia instal·lacions de latrines, i fonts d'aigua corrent procedent de cisternes, on fer preceptives ablucions abans de dinar i després de fer les tasques habituals. Les normes d'higiene estan especificades a la regla de Sant Benet, document en què es van basar després totes les regles monàstiques. En canvi, aquestes instal·lacions no eren habituals a les cases dels camperols. El sanejament de les ciutats estava basat en pous negres on s'acumulaven excrements humans, fems i altres deixalles orgàniques.

Tot i això sembla que en el cas dels Agustins de Cambridge concretament, el subministrament d'aigua corrent no estava garantit i encara no s'ha excavat la zona de les latrines.

Els investigadors van analitzar mostres de la pelvis de 19 agustins que havien estat enterrats des del s.X al s. XIV. Després de tractar adequadament les mostres i examinar-les al microscopi van poder detectar ous de paràsits intestinals.

La sorpresa va ser que mentre al cementiri parroquial, on s'enterraven els pagesos van trobar paràsits en un 32% dels casos, la proporció augmentava a un 58% en els agustins, que, en teoria, gaudien de millors condicions higièniques i d'aigua corrent.

Els arqueòlegs creuen que probablement els agustins adobaven adobar el seu hort amb el contingut de les latrines, i que probablement no practicaven de forma habitual el rentat de mans regular (tot i que així està estipulat a les regles de
Sant Agustí). Això podria explicar l'alta incidència de paràsits intestinals a les seves restes.

miércoles, 1 de febrero de 2023

Los piojos en la frase más antigua

versió catalana | versión española







Peine de marfil

(circa 1.750 a.C.)


Yacimiento de Tel Lachish (Israel) 





Recientemente, un equipo de arqueólogos israelíes han descubierto la primera oración gramatical escrita conocida en cananeo. Esta lengua, hablada por los antiguos habitantes  de Canaán usaba un alfabeto, inventado hacia el 1.800 a.C que más tarde daría lugar a la mayoría de los otros alfabetos del mundo. Hasta el momento sólo se han encontrado una docena de frases escritas con este alfabeto. 

Canaán era una antigua civilización de Asia Occidental, situada entre el mar Mediterráneo y el río Jordán y que abarcaba parte de la franja sirio-fenicia conocida también como el Creciente fértil. En la actualidad se corresponde con Israel, Palestina (la Franja de Gaza y Cisjordania), la zona occidental de Jordania y algunos puntos de Siria y Líbano.

La frase, compuesta por siete palabras escritas con 17 caracteres cananeos, fue grabada hace más de 3.700 años en un peine de marfil tallado en un colmillo de elefante. El peine se descubrió en un asentamiento de la Edad de Bronce situado en una antigua ciudad de Judá llamada Tel Lachish, que está a unos 40 kilómetros de Jerusalén. Es pequeño, mide aproximadamente 3,5 por 2,5 cm y tiene dientes en ambos lados.

La inscripción de este peine dice: 

“que este colmillo elimine los piojos del cabello y de la barba”.


El peine tenía dientes en ambos lados (actualmente rotos, aunque son bien visible sus bases). Uno de los lados, con seis dientes gruesos era usado para desenredar el cabello, mientras que el otro lado, con catorce dientes finos, se usaba como liendrera, es decir, para eliminar los piojos y sus huevos (liendres). Es decir, estaba diseñado de la misma manera que los peines para piojos actuales.

Que el peine era usado para eliminar piojos es seguro, ya que al examinar la pieza al microscopio, pudo detectarse la presencia de restos de la membrana quitinosa exterior de piojos de la cabeza (Pediculus capitis) de 0,5 a 0,6 mm de tamaño, en el segundo diente. Un análisis minucioso de los restos permitió concluir que los restos correspondían a la fase de ninfas, es decir, de ejemplares jóvenes que acaban de salir de la liendre eclosionada. 

En Canaán no había elefantes, por lo que un peine de marfil era forzosamente un costoso objeto suntuario de importación, probablemente procedente de Egipto, lo que demuestra que las clases altas también estaban afectadas por los piojos de la cabeza, que debía ser una parasitosis muy común. 







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Els polls, a la frase més antiga








Pinta d'ivori

(circa 1.750 a.C.)


Jaciment de Tel Lachish (Israel) 




Recentment, un equip d'arqueòlegs israelians han descobert la primera oració gramatical escrita coneguda en cananeu. Aquesta llengua, parlada pels antics habitants de Canaan usava un alfabet, inventat cap al 1.800 aC que més tard donaria lloc a la majoria dels altres alfabets del món. Fins ara només s'han trobat una dotzena de frases escrites amb aquest alfabet.

Canaan era una antiga civilització de l'Àsia Occidental, situada entre el mar Mediterrani i el riu Jordà i que abastava part de la franja sirio-fenícia coneguda també com el Creixent fèrtil. Actualment es correspon amb Israel, Palestina (la Franja de Gaza i Cisjordània), la zona occidental de Jordània i alguns punts de Síria i el Líban.

La frase, composta per set paraules escrites amb 17 caràcters cananeus, va ser gravada fa més de 3.700 anys en una pinta d'ivori tallada en un ullal d'elefant. La pinta es va descobrir en un assentament de l'Edat de Bronze situat en una antiga ciutat de Judà anomenada Tel Lachish, que està a uns 40 quilòmetres de Jerusalem. És petita, mesura aproximadament 3,5 per 2,5 cm i té dents a banda i banda.

La inscripció d'aquesta pinta diu:

“que aquest ullal elimini els polls del cabell i de la barba”.

La pinta tenia dents a banda i banda (actualment trencades, encara que són ben visibles les seves bases). Un dels costats, amb sis dents gruixudes s’utilitzava per desenredar el cabell, mentre que l'altra banda, amb catorze dents fines, s'usava com a llemenera, és a dir, per eliminar els polls i els seus ous (llémenes). Estava dissenyada de la mateixa manera que les pintes actuals que s'usen per treure polls.

És segur que la pinta es feia servir per eliminar polls, ja que en examinar la peça al microscopi, es va poder detectar la presència de restes de la membrana quitinosa exterior de polls del cap (Pediculus capitis) de 0,5 a 0,6 mm de mida, a la segona dent. Una anàlisi minuciosa de les restes va permetre concloure que corresponien a la fase de nimfes, és a dir, d'exemplars joves que acaben de sortir de la llémena eclosionada.

A Canaan no hi havia elefants, per la qual cosa una pinta d'ivori era forçosament un costós objecte sumptuari d'importació, probablement procedent d'Egipte, cosa que demostra que les classes altes també estaven afectades pels polls del cap, el que havia de ser una parasitosi molt comuna a aquell temps.





martes, 18 de enero de 2022

Cazando pulgas a la luz de la vela

 versió catalana | versión española








Andries Both 

Cazando pulgas a la luz de las velas
(1630) 

Óleo sobre lienzo
Museo de Bellas Artes
Budapest



El pintor holandés Andries Both (1612-1642) formó parte del grupo de pintores flamencos y holandeses establecidos en Roma y que fueron conocidos como los bamboccianti . Este nombre hacía referencia a uno de los más destacados pintores del grupo, Pieter van Laer, llamado Il bamboccio (en italiano significa muñeco feo, marioneta grotesca). Los bamboccianti solían pintar escenas cotidianas y de género, inspiradas en la tradición holandesa de representar la vida de los campesinos. En Roma representaban algunos momentos de la vida de las clases populares.

Este cuadro muestra una escena que debía ser frecuente en el s. XVII. Un personaje está desparasitando a otro, arrodillado ante él, a la luz de las velas que sostienen otros componentes del grupo. En ausencia de insecticidas efectivos el único método para luchar contra las pulgas era la desparasitación manual. La escena recuerda a la que se puede verse con frecuencia entre los grandes primates en algunos zoos. 

Al parecer, las pulgas suelen cazarse mejor en estas condiciones de penumbra. En otros cuadros, como el de Georges Latour (La mujer de la pulga), se plasman también escenas similares de desparasitación a la luz de una vela. Recuerdo haber leído en algún libro antiguo de Dermatología un curioso método para visualizar las pulgas. Con el individuo a desparasitar desnudo, solamente con calcetines blancos apagar la luz durante unos momentos y encenderla de golpe. Según afirmaba el libro, las pulgas aparecían todas sobre los calcetines blancos. Reconozco que nunca me atreví a realizar esta maniobra diagnóstica. No quería ni imaginar la cara del paciente si por la razón que fuera, el método no surtiera efecto.  



Georges Latour. La femme à la puce. Musée historique Lorrain. Nancy. 


En el cuadro de Andries Both, la escena tiene lugar de noche, ya que, aunque era muy común en la época, la infestación de pulgas se consideraba socialmente degradante y podía conllevar la marginación de los afectados. Efectivamente, todavía hoy, en la consulta de Dermatología diagnosticar sarna, piojos, ladillas o pulgas suele ser bastante conflictivo. Este tipo de parasitosis se asocian, con motivo o sin él, a condiciones de suciedad y falta de higiene, lo que hace que el diagnóstico no siempre es aceptado de buen grado por los afectados.  

Las condiciones de vida de la mayoría de la población antes del s. XIX eran bastante precarias y favorecían este tipo de parasitosis que debían ser muy habituales. La falta de agua corriente y la escasa higiene personal y pública eran las principales causas de enfermedad. Entre ellas, la infección por pulgas era la más común y molesta. La convivencia íntima de humanos y animales era común, y frecuentemente en los establos dormían también pastores, cuidadores del ganado u otros miembros del servicio. Esta íntima convivencia era más frecuente durante los meses de invierno, en los que la paja y la cercanía de los animales proporcionaba una temperatura más cálida. 



Pehr Hillestrom. Una mujer atrapando pulgas a la luz de una vela. Nationalmuseum, Estocolmo. 


Las pulgas -nombre común del orden Siphonaptera- son insectos parásitos que se nutren de la sangre de sus huéspedes, mamíferos entre los que pueden estar los humanos. La especie más común es Pulex irritans. Gracias al gran desarrollo de sus patas posteriores pueden dar saltos de más de 20 cm, una distancia espectacular si consideramos que el tamaño del insecto no supera los 2 mm. Esta capacidad de propulsión facilita su transmisión a las personas o animales del entorno. Las pulgas no afectan solo a los humanos y frecuentemente los perros u otros animales domésticos pueden ser portadores. Y también las ratas. Recordemos que la gran epidemia de peste del s. XIV se transmitió por las pulgas de las ratas que inoculaban la Yersinia pestis a los humanos. Así que el problema de las pulgas no se limita a su picadura: también pueden transmitir y propagar infecciones. 

Cuando la pulga pica para succionar la sangre del huésped, aparece sobre la piel una reacción inflamatoria con edema y eritema, parecido a la picadura de un mosquito, si bien de una dimensión algo mayor. Es característico que en el centro de la lesión aparezca la herida por donde se ha perforado la piel, de un característico color rojo oscuro. A veces incluso puede verse una pequeña vesícula, que suele ser muy efímera. 



Bartolomé E. Murillo. Joven mendigo. Musée del Louvre. París. 


Es característico que aparezcan varias lesiones en la zona donde te han picado las pulgas, formando grupos (el itinerario de los saltos de la pulga). A veces si hay varias pulgas sobre la piel, los grupos de picaduras suelen ser muy numerosos.  Las zonas donde más frecuentemente se observan son las piernas, los antebrazos y la cintura. Además de la inflamación local, a veces pueden observarse síntomas generales a partir del quinto dia: fiebre y escalofríos intensos, dolores corporales y musculares, pérdida de apetito, náuseas, vómitos, dolor de estómago, tos, y erupciones cutáneas (suele aparecer hacia el quinto día de la enfermedad).



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Caçant puces a la llum de l'espelma








Andries Both 

Caçant puces a la llum de l'espelma

(1630) 

Oli sobre tela
Museu de Belles Arts
Budapest



El pintor holandès Andries Both (1612-1642) va formar part del grup de pintors flamencs i holandesos establerts a Roma coneguts com els bamboccianti. Aquest nom feia referència a un dels pintors més destacats del grup, Pieter van Laer, anomenat Il bamboccio (en italià significa ninot lleig, marioneta grotesca). Els bamboccianti solien pintar escenes quotidianes i de gènere, inspirades en la tradició holandesa de representar la vida dels camperols. A Roma representaven alguns moments de la vida de les classes populars.

Aquest quadre mostra una escena freqüent al segle XVII. Hi veiem un personatge que està desparasitant a un altre, agenollat davant d'ell, a la llum de les espelmes que sostenen altres membres del grup. En absència d'insecticides efectius, l'únic mètode per lluitar contra les puces era la desparasitació manual. L'escena recorda la que es pot veure sovint entre els grans primats en alguns zoos.

Pel que sembla, les puces solen caçar-se millor en aquestes condicions de penombra. En altres quadres, com el de Georges Latour (La dona de la puça), també es plasmen escenes similars de desparasitació a la llum d'una espelma. Recordo haver llegit en algun llibre antic de Dermatologia un curiós mètode per visualitzar les puces. Amb l'individu a desparasitar nu, només amb mitjons blancs, apagar la llum durant uns moments i encendre-la de cop. Segons afirmava el llibre, les puces apareixien totes sobre els mitjons blancs. Reconec que mai no em vaig atrevir a fer aquesta maniobra diagnòstica. No volia ni imaginar la cara del pacient si per la raó que fos, el mètode no fos efectiu.



Georges Latour. La femme à la puce. Musée historique Lorrain. Nancy. 


Al quadre d'Andries Both, l'escena té lloc de nit, ja que encara que era molt comú a l'època, la infestació de puces es considerava socialment degradant i podia comportar la marginació dels afectats. Encara avui, diagnosticar sarna, polls, lladelles o puces a la consulta de Dermatologia sol ser força conflictiu. Aquest tipus de parasitosi s'associen, amb motiu o sense, a condicions de brutícia i manca d'higiene, cosa que fa que el diagnòstic no sempre sigui ben acceptat pels afectats.

Les condicions de vida de la majoria de la població abans del s. XIX eren força precàries i afavorien aquest tipus de parasitosi que eren molt habituals. La manca d'aigua corrent i l'escassa higiene personal i pública eren les principals causes de malaltia. Entre elles, la infecció per puces era la més comuna i molesta. La convivència íntima d'humans i animals era comuna, i sovint als estables dormien també pastors, cuidadors del bestiar o altres membres del servei. Aquesta convivència íntima era més freqüent durant els mesos d'hivern, en què la palla i la proximitat dels animals proporcionava una temperatura més càlida. 



Pehr Hillestrom. Una dona agafant puces a la llum d'una espelma. Nationalmuseum, Estocolm. 


Les puces -nom comú de l'ordre Siphonaptera- són insectes paràsits que es nodreixen de la sang dels hostes, mamífers entre els quals també hi ha els humans. L'espècie més comú és Pulex irritans. Gràcies al gran desenvolupament de les potes posteriors poden fer salts de més de 20 cm, una distància espectacular si considerem que la mida de l'insecte no supera els 2 mm. Aquesta capacitat de propulsió en facilita la transmissió a les persones o animals de l'entorn. Les puces no afecten només els humans i sovint els gossos o altres animals domèstics en poden ser portadors. També les rates. Recordem que la gran epidèmia de pesta del s. XIV es va transmetre per les puces de les rates que inoculaven la Yersinia pestis als humans. Així que el problema de les puces no es limita a la picada: també poden transmetre i propagar infeccions.

Quan la puça pica per succionar la sang de l'hoste, apareix una reacció inflamatòria amb edema i eritema a la pell, semblant a la picada d'un mosquit, si bé és d’una dimensió una mica més gran. És característic que al centre de la lesió aparegui la ferida per on s'ha perforat la pell, d'un color vermell fosc característic. De vegades fins i tot es pot veure una petita vesícula, que sol ser molt efímera.


Bartolomé E. Murillo. Jove captaire. Musée del Louvre. París. 

És característic que apareguin diverses lesions a la zona on t'han picat les puces, formant grups (l'itinerari dels salts de la puça). De vegades si hi ha diverses puces sobre la pell, els grups de picades solen ser molt nombrosos. Les zones on s'observen més sovint són les cames, els avantbraços i la cintura. A més de la inflamació local, de vegades poden observar-se símptomes generals a partir del cinquè dia: febre i calfreds intensos, dolors corporals i musculars, pèrdua de gana, nàusees, vòmits, mal d'estómac, tos, i erupcions cutànies (sol aparèixer cap al cinquè dia de la malaltia).