jueves, 22 de diciembre de 2016

La fimosis de Luis XVI (I): El matrimonio no consumado






Antoine-François Callet

Luis XVI con el atuendo de la consagración (detalle)
(1788)

Óleo sobre lienzo. 278 x 196 cm.
Palacio de Versalles  



Para cualquier persona, tener alguna malformación del pene que dificulte la cópula constituye una cuestión preocupante y que puede dificultar el mantenimiento de una relación sentimental. Pero para un rey además puede tener implicaciones políticas y dinásticas.

Este era el caso de Luis XVI (1754-1793). De carácter tímido y retraído, había sido educado en una estricta moral católica, y veía con cierta aprensión a las mujeres. Por motivos políticos, se casó con una joven pincesa, María Antonieta, hija de Francisco I y María Teresa de Austria. La boda tuvo lugar en 1770. Luis tenía 15 años. María Antonieta, 14. Los testigos señalaron que Luis estuvo nervioso y tembloroso durante toda la ceremonia y que rehuyó la mirada de la novia al entregarle el anillo.


Boda del Delfín (futuro Luis XVI) con María Antonieta, 
archiduquesa de Austria en 1770. Grabado de la época.
Durante el banquete que siguió a la boda, el abuelo del novio, el rey Luis XV, tomó al recién casado en un aparte y le aconsejó, musitándole discretamente al oído: 


 - "Procura no cargar mucho el estómago esta noche"
  - "¿Por qué lo dices? - contestó el joven esposo - Yo duermo mucho mejor cuando he cenado bien!"
Una respuesta ciertamente poco habitual antes de una noche de bodas. Efectivamente, eso es lo que hizo aquella noche el delfín: dormir. Apenas rozó un momento la mano a su mujer. Al día siguiente se levantó muy pronto, para ir a cazar. En su diario, el rey Luis XV, anotó aquel día lacónicamente: 
- "Nada"
A partir del día siguiente, Luis volverá a dormir en sus aposentos. Esporádicamente intentaba cumplir con sus deberes matrimoniales y dinásticos en los siguientes meses. De vez en cuando iba a ver a la princesa e intentaba hacerla su mujer. Tras cuatro caricias inexpertas, intentaba el coito en vano. Luis nunca tuvo una gran inclinación por el sexo. De hecho es el único rey francés a quien no se le conoce ninguna amante. 


Además de su escaso interés, Luis sufría un problema médico: tenía una importante fimosis que le impedía abatir el prepucio. Por otra parte, María Antonieta, recién salida de la infancia tampoco estaba en condiciones muy favorables: su vagina era demasiado estrecha y la escasa delicadeza e inexperiencia del gélido y huidizo Delfín no era la manera más adecuada para conseguir una buena lubricación vaginal. 

Transcurrieron algunos meses y la joven princesa comenzó a preocuparse. Lo comentó con su madre, la Emperatriz María Teresa de Austria, que solicitó la ayuda del Dr Van Swieten, archimédico de la Corte de Viena (autor de algunas pócimas reputadas en su tiempo para el tratamiento de la sífilis), por si podía administrar alguna droga afrodisíaca. Pero Van Swieten contestó con evasivas. O sea que los consejos de la emperatriz se limitaron a recomendar a su hija ternura, risas y caricias. Pero el delfín seguía durmiéndose como un bendito al lado de su mujer, extenuado por sus interminables partidas de caza.  


Luis XVI y Maria Antonieta no consumaron su matrimonio hasta siete años después de su boda.


El rey Luis XV pidió entonces al cirujano Dr. La Martinière su opinión al respecto. El monarca era conocedor de la fimosis de su nieto y le pidió que lo reconociera para ver si era conveniente plantear una intervención quirúrgica. Pero La Martinière concluyó que el delfín era impotente y que poco había que hacer. Una opinión parecida fue la del Dr. Lassone, dos años más tarde. El matrimonio seguía sin consumarse. 

En 1774 la viruela acabó con la vida de Luis XV y convirtió a Luis y María Antonieta en los nuevos Reyes de Francia y de Navarra. Ahora el problema se volvía acuciante: tras cuatro años de casados, el matrimonio todavía no se había consumado. En una carta, el conde de Aranda comentaba: 

"Unos dicen que el frenillo comprime tanto al prepucio que no se abate en el momento de la introducción y le causa un vivo dolor que obliga a Su Majestad a moderar el impulso necesario para realizar el acto. Otros suponen que el prepucio tiene adherencias y que no permite dejar salir el extremo del pene, lo que impide la erección completa. Si se trata del primer supuesto, algo parecido les sucede a muchas personas e incluso puede pasar habitualmente en los primeros intentos; pero como estas personas tienen un mejor apetito carnal que su Majestad, a causa de su temperamento más apasionado, el frenillo se desgarra por entero o por lo menos de forma suficiente para que pueda ser usado, lo que poco a poco regulariza el acto por completo. Pero cuando los sujetos son tímidos, el cirujano debe intervenir realizando una pequeña incisión y les libra del obstáculo. Si se da el segundo caso, se debe realizar una operación más dolorosa y grave a su edad, ya que requiere una especie de circuncisión, porque si no se realiza una excisión redondeando los labios de la incisión, el acto será imposible". (Besenval: Memorias, 1805)


Dibujo de sátira pornográfica política.
La desdeñosa María Antonieta aparta de su lado a un
fláccido Louis XVI. Bibliothèque Nationale de France
Hacia finales de 1774 se comentó que Luis iba finalmente a acudir a un cirujano, aunque al final no se decidió a hacerlo. La impotencia de Luis XVI era vox populi, tanto en la Corte como en los barrios de París. Las ofensivas coplas satíricas contra los reyes se cantaban ya por doquier. La propia reina Maria Antonieta confesaba sus preocupaciones a su madre, comentando que su falta de actividad sexual con su esposo andaba ya en boca de todos y era motivo de libelos burlescos. También le comentaba que a ella se le atribuían amantes de ambos sexos. 


Libelo satírico sobre los supuestos amores
lésbicos de María Antonieta


Esto plantea la cuestión de las tendencias lesbianas o bisexuales de María Antonieta. Su insatisfacción sexual la empujó a buscar en las relaciones extramaritales la salida a sus libidinosos deseos. 

Los despiadados panfletos populares ironizaban sobre la desenfrenada vida sexual de la reina, suponiendo que mantenía relaciones lésbicas con sus inseparables amigas Therèse de Saboya, princesa de Lamballe y con la duquesa Gabrielle de Polignac. La odiada soberana concentraba así todo el odio popular al quebrantar a la vez diversos tabús: al despotismo y derroche económico se unía la infidelidad, la homosexualidad y el desenfreno. La indignación popular desencadenaría más tarde la salvaje violación, linchamiento y descuartizamiento de la princesa de Lamballe en las calles de París. 

Pero la insatisfacción sexual de María Antonieta no se limitó a reflejarse en relaciones homosexuales. También tuvo amantes de sexo masculino, comenzando por su propio cuñado, el conde d'Artois (hermano menor de Luis XVI y que años más tarde, con la Restauración borbónica reinaría con el nombre de Carlos X). Otros amantes destacados fueron el duque de Coigny y el conde sueco Hans Axel von Fersen


Grabado pornográfico antimonárquico, que satiriza sobre 
la relación entre María Antonieta y el conde de Fersen.


En 1777, el hermano de María Antonieta, José II visitó a los monarcas francesas. Sometió a Luis XVI a un auténtico interrogatorio, pero que no incomodó al francés que incluso le solicitó su consejo. La opinión de rey austríaco es tajante: Luis debía someterse de inmediato a una circuncisión, y él incluso se ofrece a sostener al paciente en este trance.


Joseph S. Duplessis: Dr Joseph de Lassone, médico del Rey Luis XVI
Óleo sobre lienzo (1785)
 Aunque el informe del médico real Lassonne se mantuvo en riguroso secreto, podemos deducir que la intervención fue un éxito, aunque no sabemos quien la llevó a cabo ni cómo se realizó la intervención quirúrgica

Tres meses más tarde, la reina María Antonieta escribía una carta a María Teresa de Austria: 
"He llegado a la felicidad más esencial (...) hace más de ocho días que el matrimonio ha sido plenamente consumado. La prueba ha sido repetida ayer todavía de forma más completa que la primera vez (...) Creo que no estoy embarazada todavía, pero por lo menos tengo la esperanza de poder estarlo de un momento a otro" 
Según sugiere el urólogo Androutsos, se puede comprender fácilmente que bajo el eufemismo "He llegado a la felicidad más esencial", María Antonieta revelaba a su madre que por fin había podido conseguir un orgasmo.


Bibliografía:  


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ARNETH A.-R.: Maria Theresia und Marie-Antoinette. Ihr Briefwechsel während der Jahr. 1770-1780. Leipzig, Köhler, Paris, Jung-Treuttel, Wien, Wilhelm Braumüller, 1866, 19-32.

BESENVAL P.-V. Mémoires. Tomo  1, Paris, F. Buisson, 1805, 12-25.

BRETON G. Histoires d’amour de l’histoire de France, Tomo 5, Paris, Noir et Blanc, 1964, p. 203.

CAMPAN J.L.H. Mémoires sur la vie privée de Marie-Antoinette, reine de France et de Navarre. Suivis de souvenirs et anécdotes historiques sur les regnes de Louis XIV, de Louis XV et de Louis XVI. Tomo 1, Paris, Baudouin Frères, 1823, 123-156.

DELORME PH. Histoire des reines de France: Marie-Antoinette. Paris, Pygmalion/Watelet, 1999, 124-126.

KUNSTKER C. La vie privée de Marie-Antoinette. Paris, Hachette, 1938, 28-68.

De LAMBALLE M.-TH. Memoirs. 2 vols, Tomo 1, Londres, Treuttel & Würtz, Jun. & Richter, 1826, 59-88.

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MORRIS BJ. Why circumcision is a biomedical imperative for the 21(st) century. Bioessays. 2007 Nov;29(11):1147-58


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