viernes, 5 de enero de 2018

La mirra (y II): Cosmético, perfume, bálsamo





Hyeronimus Bosch (El Bosco)

Tríptico de la adoración 
de los Magos
(circa 1494)

Óleo sobre tabla de madera de roble
Museo del Prado. Madrid




Hyeronimus Bosch (circa 1450-1516) fue un pintor flamenco, miembro de una familia con seis generaciones de pintores. Conocido como El Bosco, su pintura es de gran originalidad, enigmática y onírica, llena de simbolismos no siempre bien descifrados, que en cierto modo anticipan el surrealismo. 

En el tríptico de la Adoración de los Magos, El Bosco demuestra su maestría como pintor, como puede verse en la riqueza de los materiales, en la opulencia de las vestiduras de los magos y de sus ofrendas, y sobre todo, en el modo magistral con que trata la luz, con finos toques. 

La obra está cuajada de simbolismos. Citaremos solamente uno de ellos. En la esclavina metálica del mago que ofrece mirra en una bandeja de plata se puede ver representada a la reina de Saba ofreciendo sus presentes a Salomón  (1 Reyes 10, 1-13). Esta asociación de ideas es una referencia al país de la legendaria reina, uno de los países de los que procede la mirra


Gaspar y Baltasar ofreciendo inciedso y mirra. 
Fresco de Santa María de Taüll
Como aludíamos en una entrada anterior la mirra era una preciada resina que tenía virtudes medicinales. Pero también cosméticas. Se usaba para el cuidado del cabello, tanto para su limpieza e higiene, por sus propiedades astringentes. Se usaba especialmente en casos de alopecia y para tratar la caspa, ya que tenía una importante actividad antiseborreica. 

Como cosmético cutáneo, la mirra purificaba y limpiaba la piel, disminuía la aparición de comedones y retardaba la aparición de arrugas. 

También se usaba la mirra para la elaboración del aceite balsámico que se usaba para limpiar, nutrir y perfumar la piel. Tal vez por esas virtudes tan unidas a la belleza, el arbusto de la mirra estuvo unido a la leyenda de Adonis, el prototipo de belleza masculina por antonomasia, como nos recuerda Antoni Janer en su blog: Esmirna, hija del rey de Siria Ciniras, había quedado embarazada incestuosamente por su padre. Avergonzada, se refugió en el bosque, donde Afrodita se apiadó de ella y la transformó en el arbusto de la mirra. Pero su hijo siguió desarrollándose en su seno. Cuando llegó a término, la corteza del árbol se desprendió y de su interior nació el hijo de Esmirna, el bello Adonis. 


Una fiesta en el antiguo Egipto (Reino Nuevo). Las damas asistentes, ricamente adornadas llevan en sus cabezas un cono con un cerato perfumado con mirra. A la izquierda, una esclava semidesnuda les sirve vino. También ella lleva el cono perfumado. 


La mirra también formaba parte de la composición de los conos de cera que las damas egipcias solían poner sobre sus pelucas durante los banquetes. Los conos se fundían progresivamente desparramando el perfume sobre la cabeza de su portadora y llenando de aroma el ambiente.  


Momia de Tamit. Dinastía XXV(722-664 a.C.)
 Museo Egipcio. Turín. 
El uso de la mirra en todo tipo de perfumes era bastante habitual. De hecho todavía hoy la mirra es una sustancia muy usada en perfumería. En Egipto uno de los perfumes más conocidos era una mezcla de aceite de bellota, mirra y resinas. La reputación de este perfume llegó a Roma donde se importaba en cantidades importantes. 

Pero no solamente la mirra era usada como medicamento y cosmético para los vivos. También se usaba como conservante para embalsamar a los muertos. Según el testimonio de Heródoto, la mirra era una de las sustancias usadas para momificar los cuerpos en el antiguo Egipto y también fue habitual en los tiempos bíblicos. 


Momia egipcia. Museos Vaticanos. Roma. 


El simbolismo de la mirra en la Epifanía era precisamente el de poner de manifiesto la naturaleza humana de Jesús. Un hombre sujeto como todos a los vaivenes de la salud y la enfermedad y que finalmente moriría en la cruz y a su tumba acudirían las santas mujeres con la intención de embalsamarlo, probablemente con ungüentos de mirra. Todo un símbolo de la vida del hombre, en el camino que transcurre desde el nacimiento al sepulcro.  


Velázquez. La adoración de los Magos. Museo del Prado, Madrid. 

jueves, 4 de enero de 2018

La mirra (I): Un preciado medicamento







Giotto di Bondone

La adoración de los Magos
(s. XIV)

Fresco
Cappella degli Scrovegni. Padua




La capilla de los Scrovegni es una maravilla de la pintura al fresco. Está situada en la ciudad de Padua, donde fue encargada a Giotto por esta influyente familia, para ser usada como panteón familiar y para expiar los pecados de su padre, conocido usurero. La capilla está decorada con diversas escenas de la vida de Cristo. Una de ellas corresponde a la Epifanía, es decir a la adoración de los Reyes Magos a Jesús niño. Una curiosidad de esta escena es que en ella aparece la estrella de Belén en forma de cometa. Al parecer, Giotto había tenido la ocasión de ver el cometa Halley hacía poco tiempo y se inspiró en este meteoro. En todo caso, en mi opinión se trata de una de las representaciones de la Epifanía más bellas que conozco. 

La noche del 5 de enero se celebra en mi país la llegada de los Reyes Magos. Los Reyes llegan de Oriente y son recibidos con ilusión por los niños, con la esperanza de que les traerán  juguetes y regalos. La fiesta tiene su origen en las tres ofrendas que los Magos llevaron al recién nacido Jesús, y que ahora se perpetúa en regalos a todos los niños buenos. En todos los pueblos y ciudades se organizan cabalgatas en la que los Reyes, con su séquito de pajes, son recibidos con gran algarabía. 

Hace años estaba presenciando una de estas cabalgatas cuando una amiga, que asistía a contemplar el paso del cortejo con su nieto, al ver los tradicionales regalos que los tres monarcas llevaban al portal de Belén - oro, incienso y mirra - me comentó: 
- Oye, ¿tú sabes qué es la mirra? Porque yo sé lo que es el incienso, que queman en las iglesias y naturalmente sé muy bien lo que es el oro. Pero no tengo ni idea de que es la mirra. 
Esto me hizo pensar que a diferencia de las dos primeras ofrendas, la mirra es un producto que ha quedado mucho más alejado de nuestro mundo actual y que muchos ignoran que es y para que se ha usado. Y sobre todo para que se plantee la pregunta de porque tiene tanta categoría para que se equipare a productos tan preciados como el oro o el incienso


Sarcófago paleocristiano. A la derecha, una de las escenas más antiguas de la adoración de los Magos, que llevan sus ofrendas a María y el Niño. Museos Vaticanos. Roma.

Y en cambio la mirra fue un material muy apreciado en el mundo antiguo, y no es casualidad que los tres Reyes lo ofrecieran en paridad con el oro y el incienso. 

Como el incienso, la mirra es una resina, una goma oleorresinosa que se obtiene al hacer incisiones en un arbolito silvestre  de la familia Burseraceae, Commiphora mirrha. También se le conoce como resina abisínica, ya que el árbol que la origina  se distribuye por Etiopía, Djibuti, Somalia y parte de Kenia, así como por la península arábiga. 

Commiphora mirrha en una lámina del
Kohler Medizinal Pflanden
Commiphora mirrha es un árbol espinoso, de hojas trifoliadas y corteza plateada, que puede llegar a 4 metros de altura. Crece en ambientes secos y en suelos ligeros de tierra caliza, y entre 250-1300 m. de altitud. 

Su resina seca, la mirra, toma su nombre del árabe "murr", que significa amargo, y se apreciaba por sus virtudes medicinales y cosméticas, ya conocidas por los antiguos egipcios, ya que es mencionada en el papiro médico de Ebers (circa 1500 a.C.). Era una sustancia muy apreciada y aparece involucrada en varias leyendas mitológicas como la de Adonis, como recuerda Antoni Janer en su magnífico blog Batecs Clàssics

La mirra es un magnífico astringente y útil para detener las hemorragias, desinfectar y acelerar la cicatrización de heridas, por lo que se usaba para restañar las heridas de los guerreros heridos. En la Ilíada se menciona su uso en la guerra de Troya. 

Dioscórides
En el s. I, el griego Dioscórides en su libro "De Materia Medica(Περί ὕλης ἰατρικήςcomentó su utilidad en la composición de medicamentos bucodentales y para aliviar ciertas dolencias de la garganta, como ronquera y afonía y para tratar las infecciones pulmonares.

También ha sido usada como antiséptico en el tratamiento de enfermedades de la piel como acné, forúnculos, tiñas y otras infecciones cutáneas. Sus virtudes cicatrizantes y regeneradoras lo han hecho también apreciado en el tratamiento de úlceras.  Y finalmente se usaba como analgésico y hasta como anestésico en algunos enfermos terminales como nos recuerda Fernando Navarro.

Las tres ofrendas de los Reyes Magos tienen para muchos, una interpretación simbólica. Los tres presentes revelarían la triple naturaleza de Jesús. El oro, haría referencia a Cristo como rey, el monarca supremo de la Creación. El incienso, perfume usado tradicionalmente en el culto divino, subrayaría que es Dios. Finalmente la mirra, usada como medicamento, evidenciaría su naturaleza humana, susceptible de enfermar y de morir. Precisamente éste es otro de los usos de la mirra: el embalsamamiento de cadáveres, función a la que nos referiremos en una nueva entrada del blog


Resina de mirra




miércoles, 3 de enero de 2018

Medio millón de lecturas!





El blog "Un dermatólogo en el museo ha comenzado el año con buen pie. Acabamos de alcanzar el medio millón de lecturas. 

El blog "Un dermatólogo en el Museo" ha sobrepasado las 500.000 lecturas. 

¡Muchas gracias a todos por 
vuestra fidelidad e interés!


Países en los que el blog "Un dermatólogo en el museo" es más leído
En verde claro: Países con más de 5.000 lecturas
En verde oscuro: Países con más de 140.000 lecturas


Gracias: 

- A todos los que colaboráis con el blog - algunos desde muy lejos - con vuestras sugerencias, comentarios, opiniones o preguntas. Cada vez hay más y todas son bienvenidas, vengan por la vía que vengan (twitter, facebook, whatsapp, comentarios al blog...)  

- A los otros bloggers con intereses similaress que mediante un fructífero diálogo complementan y mejoran los contenidos de este blog.  


- A los que ayudáis a la difusión del blog recomendando su lectura a nuevos amigos, tanto por consejo directo como a través de las redes sociales. 

- A todos los lectores de este blog, tanto ocasionales como habituales. Sin vosotros el blog no tendría sentido.  

A todos, muchas gracias!

martes, 2 de enero de 2018

Los riesgos de los tatuajes







Charles Goldie

All'e Same t'e Pakeha
(Te Aho-o-te-Rangi Wharepu, Ngati Mahuta)

Óleo sobre lienzo
Dunedin Public Art Gallery.




Nos hemos referido en otras entradas a los tatuajes (1, 2). Aunque esta práctica no es nueva y tenemos evidencias de que fue realizada desde tiempos ya muy antiguos (Neolítico, Antiguo Egipto, Japón...) ha alcanzado desde las últimas décadas del s. XX una gran difusión, entre todas las capas sociales, muy diferente a los tatuajes de países lejanos o de ambientes marginados de los s. XIX y primera mitad del s. XX. Se calcula que en el momento actual más de un 10% de la población europea presenta algún tatuaje sobre la piel (entre un 30-35% de los adultos de menos de 40 años), lo que representa un fuerte aumento respecto a mediados del siglo pasado por ejemplo. 

Tal extensión de los tatuajes han motivado la atención de este fenómeno desde el punto de vista médico. En Francia, la  Académie de Médecine ha suscrito un communicado (26 septiembre de 2017), que opina que esta práctica es "inquietante" y con un control sanitario "insuficiente". Sin caer en el alarmismo hay que reconocer que - como cualquier práctica que interactúe con el cuerpo humano - es susceptible de presentar un cierto grado de complicaciones y que todos los aspectos de su práctica deberían ser supervisados estrictamente desde un punto sanitario para garantizar que los tatuajes no se conviertan en un factor de patogenicidad. En este sentido, según un reciente estudio alemán, los problemas cutáneos ligados a las tintas y a la realización de los tatuajes llegan a observarse en un 68 % de los casos, y las complicaciones sistémicas pueden detectarse en un 7% de los casos. Incluso en algunos hospitales se ha abierto un consultorio especializado en complicaciones derivadas de los tatuajes. 

Los médicos, farmacéuticos, enfermeros y tatuadores deberían declarar oficialmente los efectos indeseables graves que puedan observarse. En Francia la Agencia Nacional del Medicamento y de los productos sanitarios (ANSM) ha concretado esta obligación por una disposición legal (de principios de 2017), aunque también esta medida fue juzgada insuficiente por la Academia de Medicina.

La primera de las posibles complicaciones es la posibilidad de una sobreinfección. Obviamente, cualquier actuación que consista en introducir una sustancia en la dermis mediante una aguja, puede conllevar la introducción de agentes patógenos. La práctica del tatuaje podría pues transmitir infecciones bacterianas y víricas, entre las que se podría destacar la hepatitis B, hepatitis C, sífilis y VIH. Aunque afortunadamente, desde la última década del s. XX, los talleres de tatuajes están sometidos a prácticas de higiene que deberían ser suficientes (guantes, material desechable, envases de tinta de un solo uso), hay que asegurarse de que se respeten estas condiciones y exigir la destrucción del material empleado para que no sea reutilizado. 

Otras complicaciones derivan de los propios pigmentos introducidos en la dermis. La policromía de los tatuajes actuales justifica el uso de una gran cantidad de tintas, muchas de reciente introducción y de una procedencia muy variada. En los últimos años, algunas de estas tintas están compuestas por metales a veces en cantidades importantes y frecuentemente micronizados en forma de nanopartículas (titanio). También se han introducido nuevos ingredientes. No siempre se conoce su composición con exactitud, lo que dificulta mucho el estudio y comprensión de los posibles efectos indeseables. Sabemos que muchos de ellos pueden causar reacciones alérgicas y/o reacciones de fotosensibilidad. Esta interacción con la luz solar es más frecuente en pigmentos rojos y verdes, aunque no son descartables fenómenos similares en otros colores. 

La tinta de los tatuajes migra por los vasos linfáticos, llegando a los ganglios linfáticos regionales. Es frecuente encontrar pigmento en el interior de estos ganglios y que se produzca una hipertrofia de alguno de ellos. Estos ganglios engrosados pueden confundir ciertas exploraciones para descartar procesos cancerígenos (como la del ganglio centinela). Las sustancias contenidas en estos pigmentos pueden interactuar física y químicamente con las células cutáneas y posiblemente con el sistema inmunológico, de forma todavía no bien conocida. 

Actualmente, están en boga los tatuajes muy grandes, y frecuentemente la superficie tatuada ocupa más del 50% de la superficie corporal. A razón de 1 mg/cm2 la cantidad de tinta inyectada es muy importante. Esta es una de las razones principales para plantear la cuestión de la posible toxicidad de las tintas. 

Tampoco la remoción de los tatuajes con láser es garantía de que estas sustancias desaparezcan. Lo que se consigue en estos casos es micronizar y dispersar el pigmento de la dermis, convirtiéndolo en menos visible desde el exterior. Pero las sustancias no desaparecen, sino que se dispersan. 

Las medidas que se proponen para la regulación sanitaria de los tatuajes son: 

1) Profesionales sanitarios y tatuadores: 
  • Ficha individual de las "intervenciones" realizadas en las que conste los materiales usados (tinta, pigmento, metales...) 
  •  Declaración de todos los efectos indeseados observados

2) Autoridades sanitarias: 

  • Supervisar estrictamente que se respeten las normas y disposiciones legales en vigor
  •  Publicar una  lista de sustancias de probada inocuidad y reglamentar su uso 

3) Usuarios:  
  • Informar y divulgar los peligros de ciertas tintas y prácticas de tatuaje 
  • Informar de la difícil reversibilidad de estas prácticas 

En definitiva, la práctica del tatuaje, con amplia demanda social, no tiene porque conllevar ninguna complicación, pero debe realizarse en condiciones higiénicas adecuadas y prever posibles complicaciones. 


domingo, 31 de diciembre de 2017

¿Por que comenzamos el año en invierno?








Helios, el dios sol, en su carro
(circa 400-300 a.C.)


Base de cuenco de plata dorada
British Museum. Londres




Este cuenco de plata dorada fue hallado en una tumba de Elis (sur de Grecia). En su base, una representación de Helios, el dios sol, coronado de rayos, conduciendo su carroza, probablemente una alusión simbólica a una nueva vida. El mito del eterno retorno, se basa muchas veces en los ciclos de la naturaleza, en la que cuando todo parece perdido, renace nuevamente. Como el día que amanece cada mañana; como el año, que toma nueva vida en primavera

Estas consideraciones nos plantean una pregunta: ¿por qué celebramos el cambio de año en pleno invierno? ¿no sería más lógico celebrarlo en primavera, cuando todo parece reiniciarse? 

De hecho así era en tiempos remotos. Por eso el zodíaco comienza en Aries, que comienza en el equinoccio de primavera. Sin embargo los romanos trasladaron el inicio del año al invierno, cuando celebraban las saturnales, fiestas de excesos, consagradas a Saturno, el dios del Tiempo, que todo lo devora, y de que nosotros hemos transformado en nuestras fiestas de Navidad y Año Nuevo.  


Estatua de Jano, el dios de las dos caras,
que miraba a la vez al pasado
y al futuro y que dió nombre al mes de enero.
Museos Vaticanos Roma
La razón es que en este momento del solsticio invernal es cuando el sol renace. Los días comienzan a alargarse, y el sol que parecía que iba a morir toma nueva  fuerza. Es el renacimiento del sol el que celebramos. 

Así nos lo explica Ovidio, en su obra Fastos, que trataba de las fiestas del año. En esta ocasión el poeta conversa con el dios Jano, el de las dos caras, que miraba al pasado y al futuro y que dio nombre al mes de enero (Januarius). Ovidio le pregunta por la razón de celebrar el comienzo del año en invierno y Jano le responde que Febo (el sol) y el año toman el mismo comienzo:  
“Dime, por favor, ¿por qué comienza el Año Nuevo con los fríos, cuando más bien debería comenzar en primavera? Todo florece entonces; entonces hay una fase nueva de tiempo y se hincha la yema nueva en la vid preñada; el árbol se cubre de hojas recién formadas y el tallo de la semilla asoma en la superficie del suelo;  los pájaros endulzan el aire tibio con sus cantos orquestados y los rebaños juegan y retozan en los prados. Entonces los rayos del sol son suaves y sale la golondrina exótica y fija en la viga alta su nido de barro; entonces permite el campo su cultivo y se renueva con el arado. Con justicia había que llamarlo el Año Nuevo”. 
Le había preguntado por extenso; él, sin detenerse mucho, redujo sus palabras a dos versos de la siguiente manera: 
“El invierno es lo primero del Año Nuevo y lo último del viejo; Febo y el año toman el mismo comienzo”.

Dixerat, et vultu, si plura requirere vellem,  
Se mihi difficilem non fore, fassus erat:  
Sumpsi animum, gratesque deo non territus egi, 
Verbaque sum spectans pauca locutus humum:  
Dic, age, frigoribus quare novus incipit annus,  
Qui melius per ver incipiendus erat? 
Omnia tunc florent, tunc est nova temporis aetas,  
Et nova de gravido palmite gemma tumet, 
Et modo formatis operitur frondibus arbos,  
Prodit et in summum seminis herba solum, 
Et tepidum volucres concentibus aëra mulcent,  
Ludit et in pratis luxuriatque pecus. 
Tum blandi soles, ignotaque prodit hirundo,  
Et luteum celsa sub trabe fingit opus. 
Tum patitur cultus ager, et renovatur aratro.  
Haec anni novitas jure vocanda fuit. 
Quaesieram multis: non multis ille moratus,  
Contulit in versus sic sua verba duos: 
Bruma novi prima est, veterisque novissima solis:  
Principium capiunt Phoebus et annus idem.
(Ovidio, Fastos, I, v. 145 y ss(Traducción de Bartolomé Segura Ramos. Editorial Gredos, 2001)

"Dies solis". Helios en el carro del sol.
Fragmento del Tapiz de la Creación (s. XI)
Museo de la Catedral de Girona
Sirva este fragmento para comentar la relación del ciclo anual con el solsticio solar. 

No en vano el emperador Constantino trasladó el día de Navidad también al día del solsticio solar. El Día del Sol Invicto se transformó así en la fiesta de Navidad en los países católicos  (la Iglesia Ortodoxa la sigue celebrando el día de la Epifanía, el 5 de enero). 

En todo caso, os deseo un feliz año nuevo. Disfrutad de los beneficios del sol y recordad que os debéis exponer a sus rayos de forma prudente. ¡El radiante Helios no siempre tiene misericordia de los humanos!   

¡Feliz Año Nuevo 
a todos los seguidores de nuestro blog!