sábado, 4 de enero de 2020

Epifanía: el rey negro





Gentile da Fabriano
(1423)

Adoración de los Magos

 Tempera sobre tabla. 303 x 282 cm.
Galleria degli Uffizi, Florencia. 



En el ciclo navideño, la figura de los Reyes Magos tiene una gran implantación en los países católicos del sur de Europa. En la Península Ibérica (España y Portugal) son los encargados de traer los regalos a los niños el día 6 de enero. También en la Provenza, e incluso en Italia, si bien en este último país es la Befana (el nombre proviene de una corrupción de Epifanía, palabra que viene del griego επιφάνεια  que significa "acción de mostrarse"). En Italia, la Epifanía se personifica en una vieja, la Befana, una especie de bruja buena que sustituye a los Reyes Magos en la labor de llevar regalos. Popularmente, se conoce a los tres Magos como el rey blanco (Melchor), el rey rubio (Gaspar) y el rey negro (Baltasar). Tal vez de ellos es el rey negro el que goza del mayor favor y predilección por parte de los niños. 

Pero ¿existió realmente un rey negro? ¿a qué se debe la creencia en tan curioso personaje? La única mención que encontramos en los evangelios sobre las figuras de los Reyes Magos es la de San Mateo :

Resultado de imagen de epifanía velázquez
Velázquez: Adoración de los Magos. Museo del Prado.
 
"Nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos Magos llegaron de Oriente (...) y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta pararse sobre el sitio donde estaba el Niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Y entrando en la casa, vieron al Niño con María su Madre, y postrándose le adoraron: luego abrieron sus cofres y le ofrecieron sus presentes: oro, incienso y mirra" (Mt. 2,1)

Así pues, según el escueto relato evangélico, poco sabemos de estos misteriosos personajes. Solamente que eran Magos, lo que en el contexto de la época y lugar equivale a unos sabios, tal vez astrónomos (por la estrella) probablemente tomados de la tradición zoroastrista imperante en de Oriente Medio. Pero aparte de esta suposición, nada sabemos de ellos. ¿Cuántos eran? ¿que edad tenían? ¿cómo se llamaban? ¿de donde venían? ¿de qué etnia eran?. Tampoco nada hace suponer que fueran reyes, ni siquiera nobles. Todo esto ha sido producto de una construcción mítica posterior, una progresiva elaboración del mito. 

Adoracion de los Magos. Catacumba de Priscila, Roma (s. III)
La iconografía más antigua de tales personajes se remonta al s. III, en las catacumbas romanas, aunque el número de estos personajes era variable, oscilando entre dos y cuatro. 


Probablemente, la primera imagen de los Magos la hallamos en la catacumba de Priscila (s. III), aunque no debe ser mucho más antigua que las de las de la catacumba de Domitila y la de S. Pedro. En estas representaciones aparecen tres personajes, tocados con gorros frigios, y son de piel blanca, aparentan la misma edad y no lucen ningún distintivo real.  

Representación de los Magos en Ravenna. Sant'Apollinare Nuovo (s. VI)

Tal vez a partir de los presentes a los que alude S. Mateo (oro, incienso y mirra) comenzó a suponerse que eran tres personajes (uno por regalo). En el mosaico de la iglesia de Sant'Apollinare Nuovo de Ravenna (s.VI) los encontramos representados en el muro norte como tres personajes ataviados con ropas exóticas y gorros frigios (típicos de Asia Menor). Es decir, se les alude como extraños forasteros (no judíos). Por primera vez aparecen sus nombres: Sanctus Balthassar, Sanctus Melchior, Sanctus Gaspar.  


Reyes Magos en el frontal de altar de Avià (s. XII), 
correspondientes a las tres edades del hombre. MNAC. Barcelona


Fue a lo largo de la Edad Media cuando la figura de los misteriosos eruditos orientales se fue metamorfoseando en reyes, representándolos con lujosos ropajes, exhuberantes presentes y un más o menos suntuoso séquito. Esta transformación debe entenderse como una apología de la monarquía en una sociedad jerárquica feudal. Tal vez la exégesis bíblica se basó en el Salmo 72, convirtiendo a los Magos en monarcas: 

"Los reyes de Tarsis y las islas le traerán presentes, que los reyes de Seba y Sabas le pagarán tributo: ante él se rendirán todos los reyes, le servirán todas las naciones”. 


Cortejo del rey Baltasar, los Médici aparecen a caballo a mano izquierda. Primero 
aparece Piero il Gottoso (hijo de Cosimo) que monta un caballo blanco,  justo detrás Cosimo il Vecchio sobre una mula marrón (símbolo de sus orígenes humildes) 
y más hacia atrás otros miembros de la familia.

Cuando la pintura profana se recupera a partir del s. XV, las representaciones de los Reyes Magos aparecen más a menudo. Se trata de una pintura a caballo entre lo religioso y lo profano, en la que frecuentemente se hace una clara propaganda del poder político y económico. En 1495, el poderoso banquero florentino Cósimo Médici "el Viejo" (1389-1464) encargó a Benozzo Gozzoli la decoración de la capilla de su palacio con  frescos que representaran una fastuosa Cabalgata de los Reyes Magos. Las figuras de los monarcas eran en realidad retratos de toda la familia Médici, que manifestaba así su devoción al tiempo que exhibían su ascendente prestigio, pompa, poder y riqueza. Un excelente ejemplo de la pintura como propaganda política y económica. 



Los tres Reyes Magos de la Cappella dei Magi, de Benozzo Gozzoli. Baltasar (en el centro) se parece a Ioannes VIII Palaialogus (1425-1448), penúltimo emperador de Bizancio. Por primera vez se le representa con la cara morena, aunque todavía no es del todo negro.



Hasta ahora, los Magos habían sido representados siempre con la piel blanca. Su número plural y el hecho de que fuesen gentiles (no judíos) fue aprovechado para resaltar la diversidad humana. Primero se tomaron como la representación de las tres edades del hombre, y ya aparecen así en el mosaico de Sant'Apollinare de Ravenna (juventud, madurez y vejez). Pero hasta ahora no aparecía ninguna diferencia racial entre ellos.  


Hugo van der Goes. Altar Monforte. Los Magos representan las tres edades del hombre. 


La primera obra que representa a uno de los tres reyes de color negro fue el Tríptico de la Epifanía de Hans Memling, datado alrededor de 1470. Aquí los Magos intentan representar no sólo las tres edades del hombre, sino que también los tres continentes: Asia, el más anciano, Europa, el maduro y África el continente más joven. A partir de aquí este modelo se impuso ampliamente.  


Probablemente esta tabla constituye la primera representación del rey negro. 
Hans Memling. Adoración de los Reyes Magos, tabla central del 
Tríptico de la Epifanía (circa 1470) Museo del Prado. Madrid.  


Sin embargo, no faltaron excepciones a la regla. En la pintura de Veronese (1580), los Reyes Magos presentan otra vez la piel blanca los tres. En este caso es bastante comprensible, porque tras las figuras de los Reyes se representan los donantes, tres nobles venecianos que pueden identificarse perfectamente por sus escudos nobiliarios que están representados en la ropa de sus pajes. 


Paolo Veronese pinta hacia 1580 esta Adoración, donde vuelven a aparecer tres reyes blancos, hecho explicable porque cada uno de ellos representa a uno de los tres nobles venecianos que encargaron la obra, sus escudos aparecen sobre las vestimentas de sus pajes. Musée de Beaux Arts de Lyon.


Las representaciones posteriores, en los s. XVII y XVIII conservaron  la tradición de representar al rey Baltasar como negro. Es más sus ropajes se fueron modificando, adoptando una estética más musulmana-otomana que propiamente africana. Muchas veces, la corona real se sustituye por un turbante. 

Las representaciones populares (pesebres, cabalgatas...) fueron también fieles a esta estética que subrayaba el ecumenismo de Jesús y su mensaje universal. La primera cabalgata popular de Reyes Magos parece que tuvo lugar en Alcoy en 1886, tal vez con la influencia de las fiestas de Moros y Cristianos de esta ciudad. La fiesta tuvo mucho éxito y festejos parecidos se propagaron rápidamente a toda España. 


Mathias Stomer Adoración de los Reyes Magos (circa 1601-1650). 
Musée des Grands Augustins, Toulouse.

El sueño de los Magos. Miniatura del Misal de Salzburgo (s. XV)





Benozzo Gozzoli. Cappella dei Magi: 



Adoración de los Magos, Rubens: 




viernes, 3 de enero de 2020

La mirra (y II): Cosmético, perfume, bálsamo





Hyeronimus Bosch (El Bosco)

Tríptico de la adoración 
de los Magos
(circa 1494)

Óleo sobre tabla de madera de roble
Museo del Prado. Madrid




Hyeronimus Bosch (circa 1450-1516) fue un pintor flamenco, miembro de una familia con seis generaciones de pintores. Conocido como El Bosco, su pintura es de gran originalidad, enigmática y onírica, llena de simbolismos no siempre bien descifrados, que en cierto modo anticipan el surrealismo. 

En el tríptico de la Adoración de los Magos, El Bosco demuestra su maestría como pintor, como puede verse en la riqueza de los materiales, en la opulencia de las vestiduras de los magos y de sus ofrendas, y sobre todo, en el modo magistral con que trata la luz, con finos toques. 

La obra está cuajada de simbolismos. Citaremos solamente uno de ellos. En la esclavina metálica del mago que ofrece mirra en una bandeja de plata se puede ver representada a la reina de Saba ofreciendo sus presentes a Salomón  (1 Reyes 10, 1-13). Esta asociación de ideas es una referencia al país de la legendaria reina, uno de los países de los que procede la mirra


Gaspar y Baltasar ofreciendo inciedso y mirra. 
Fresco de Santa María de Taüll
Como aludíamos en una entrada anterior la mirra era una preciada resina que tenía virtudes medicinales. Pero también cosméticas. Se usaba para el cuidado del cabello, tanto para su limpieza e higiene, por sus propiedades astringentes. Se usaba especialmente en casos de alopecia y para tratar la caspa, ya que tenía una importante actividad antiseborreica. 

Como cosmético cutáneo, la mirra purificaba y limpiaba la piel, disminuía la aparición de comedones y retardaba la aparición de arrugas. 

También se usaba la mirra para la elaboración del aceite balsámico que se usaba para limpiar, nutrir y perfumar la piel. Tal vez por esas virtudes tan unidas a la belleza, el arbusto de la mirra estuvo unido a la leyenda de Adonis, el prototipo de belleza masculina por antonomasia, como nos recuerda Antoni Janer en su blog: Esmirna, hija del rey de Siria Ciniras, había quedado embarazada incestuosamente por su padre. Avergonzada, se refugió en el bosque, donde Afrodita se apiadó de ella y la transformó en el arbusto de la mirra. Pero su hijo siguió desarrollándose en su seno. Cuando llegó a término, la corteza del árbol se desprendió y de su interior nació el hijo de Esmirna, el bello Adonis. 


Una fiesta en el antiguo Egipto (Reino Nuevo). Las damas asistentes, ricamente adornadas llevan en sus cabezas un cono con un cerato perfumado con mirra. A la izquierda, una esclava semidesnuda les sirve vino. También ella lleva el cono perfumado. 


La mirra también formaba parte de la composición de los conos de cera que las damas egipcias solían poner sobre sus pelucas durante los banquetes. Los conos se fundían progresivamente desparramando el perfume sobre la cabeza de su portadora y llenando de aroma el ambiente.  


  Momia de Tamit. Dinastía XXV(722-664 a.C.) 
 Museo Egipcio. Turín. 
El uso de la mirra en todo tipo de perfumes era bastante habitual. De hecho todavía hoy la mirra es una sustancia muy usada en perfumería. En Egipto uno de los perfumes más conocidos era una mezcla de aceite de bellota, mirra y resinas. La reputación de este perfume llegó a Roma donde se importaba en cantidades importantes. 

Pero no solamente la mirra era usada como medicamento y cosmético para los vivos. También se usaba como conservante para embalsamar a los muertos. Según el testimonio de Heródoto, la mirra era una de las sustancias usadas para momificar los cuerpos en el antiguo Egipto y también fue habitual en los tiempos bíblicos. 


Momia egipcia. Museos Vaticanos. Roma. 

El simbolismo de la mirra en la Epifanía era precisamente el de poner de manifiesto la naturaleza humana de Jesús. Un hombre sujeto, como todos, a los vaivenes de la salud y la enfermedad, que finalmente moriría en la cruz y a su tumba acudirían las santas mujeres con la intención de embalsamarlo, probablemente con ungüentos de mirra. Todo un símbolo de la vida del hombre, en el camino que transcurre desde el nacimiento al sepulcro.  


Velázquez. La adoración de los Magos. Museo del Prado, Madrid. 

jueves, 2 de enero de 2020

La mirra (I): Un preciado medicamento







Giotto di Bondone

La adoración de los Magos
(s. XIV)

Fresco
Cappella degli Scrovegni. Padua




La capilla de los Scrovegni es una maravilla de la pintura al fresco. Está situada en la ciudad de Padua, donde fue encargada a Giotto por esta influyente familia, para ser usada como panteón familiar y para expiar los pecados de su padre, conocido usurero. La capilla está decorada con diversas escenas de la vida de Cristo. Una de ellas corresponde a la Epifanía, es decir a la adoración de los Reyes Magos a Jesús niño. Una curiosidad de esta escena es que en ella aparece la estrella de Belén en forma de cometa. Al parecer, Giotto había tenido la ocasión de ver el cometa Halley hacía poco tiempo y se inspiró en este meteoro. En todo caso, en mi opinión se trata de una de las representaciones de la Epifanía más bellas que conozco. 


Albarelo de farmacia del s. XIX con la leyenda
"Mirrha". Facultad de Farmacia. Barcelona
La noche del 5 de enero se celebra en mi país la llegada de los Reyes Magos. Los Reyes llegan de Oriente y son recibidos con ilusión por los niños, con la esperanza de que les traerán  juguetes y regalos. La fiesta tiene su origen en las tres ofrendas que los Magos llevaron al recién nacido Jesús, y que ahora se perpetúa en regalos a todos los niños buenos. En todos los pueblos y ciudades se organizan cabalgatas en la que los Reyes, con su séquito de pajes, son recibidos con gran algarabía. 

Hace años estaba presenciando una de estas cabalgatas cuando una amiga, que asistía a contemplar el paso del cortejo con su nieto, al ver los tradicionales regalos que los tres monarcas llevaban al portal de Belén - oro, incienso y mirra - me comentó: 
- Oye, ¿tú sabes qué es la mirra? Porque yo sé lo que es el incienso, que queman en las iglesias y naturalmente sé muy bien lo que es el oro. Pero no tengo ni idea de que es la mirra. 
Esto me hizo pensar que a diferencia de las dos primeras ofrendas, la mirra es un producto que ha quedado mucho más alejado de nuestro mundo actual y que muchos ignoran que es y para que se ha usado. Y sobre todo para que se plantee la pregunta de porque tiene tanta categoría para que se equipare a productos tan preciados como el oro o el incienso


Sarcófago paleocristiano. A la derecha, una de las escenas más antiguas de la adoración de los Magos, que llevan sus ofrendas a María y el Niño. Museos Vaticanos. Roma.

Y en cambio la mirra fue un material muy apreciado en el mundo antiguo, y no es casualidad que los tres Reyes lo ofrecieran en paridad con el oro y el incienso. 

Como el incienso, la mirra es una resina, una goma oleorresinosa que se obtiene al hacer incisiones en un arbolito silvestre  de la familia Burseraceae, Commiphora mirrha. También se le conoce como resina abisínica, ya que el árbol que la origina  se distribuye por Etiopía, Djibuti, Somalia y parte de Kenia, así como por la península arábiga. 

Commiphora mirrha en una lámina del
Kohler Medizinal Pflanden
Commiphora mirrha es un árbol espinoso, de hojas trifoliadas y corteza plateada, que puede llegar a 4 metros de altura. Crece en ambientes secos y en suelos ligeros de tierra caliza, y entre 250-1300 m. de altitud. 

Su resina seca, la mirra, toma su nombre del árabe "murr", que significa amargo, y se apreciaba por sus virtudes medicinales y cosméticas, ya conocidas por los antiguos egipcios, ya que es mencionada en el papiro médico de Ebers (circa 1500 a.C.). Era una sustancia muy apreciada y aparece involucrada en varias leyendas mitológicas como la de Adonis, como recuerda Antoni Janer en su magnífico blog Batecs Clàssics

La mirra es un magnífico astringente y útil para detener las hemorragias, desinfectar y acelerar la cicatrización de heridas, por lo que se usaba para restañar las heridas de los guerreros heridos. En la Ilíada se menciona su uso en la guerra de Troya. 

Dioscórides
En el s. I, el griego Dioscórides en su libro "De Materia Medica(Περί ὕλης ἰατρικήςcomentó su utilidad en la composición de medicamentos bucodentales y para aliviar ciertas dolencias de la garganta, como ronquera y afonía y para tratar las infecciones pulmonares.

También ha sido usada como antiséptico en el tratamiento de enfermedades de la piel como acné, forúnculos, tiñas y otras infecciones cutáneas. Sus virtudes cicatrizantes y regeneradoras lo han hecho también apreciado en el tratamiento de úlceras.  Y finalmente se usaba como analgésico y hasta como anestésico en algunos enfermos terminales como nos recuerda Fernando Navarro.

Las tres ofrendas de los Reyes Magos tienen para muchos, una interpretación simbólica. Los tres presentes revelarían la triple naturaleza de Jesús. El oro, haría referencia a Cristo como rey, el monarca supremo de la Creación. El incienso, perfume usado tradicionalmente en el culto divino, subrayaría que es Dios. Finalmente la mirra, usada como medicamento, evidenciaría su naturaleza humana, susceptible de enfermar y de morir. Precisamente éste es otro de los usos de la mirra: el embalsamamiento de cadáveres, función a la que nos referiremos en una nueva entrada del blog


Resina de mirra




martes, 31 de diciembre de 2019

La verdad, el Tiempo y la Historia






Francisco de Goya y Lucientes

La Verdad, la Historia y el Tiempo
(1797 -1800) 

Óleo sobre lienzo 294 x 244 cm
Nationalmuseum, Estocolmo.




Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828) pintó esta obra en 1804-1805, que junto con otra obra alegórica, La Poesía debían estar destinadas al palacio del poderoso ministro Godoy en Madrid. 

La pintura se compone de tres figuras. Un viejo con grandes alas que lleva un reloj de arena en la mano; una hermosa joven con un sencillo vestido blanco que sostiene un cetro con la mano izquierda y un librito en la derecha; y una segunda mujer, sentada sobre una roca y casi desnuda, solamente cubierta por un lienzo verde, y que gira su cabeza hacia atrás mientras escribe en un gran libro. 

El simbolismo de la obra ha tenido diversas interpretaciones. En mi opinión, representa al tiempo (el viejo), inspirado en Cronos, con sus atributos más conocidos: el reloj de arena; las alas, muestra de la fugacidad del tiempo y la propia edad del personaje, muestra de su añeja perdurabilidad. 

La mujer de pie representaría la Verdad. Tal vez el níveo vestido blanco es una alusión a su veracidad y inocencia. Es cierto que la Verdad suele representarse desnuda. Y así aparece en un boceto previo de Goya, probablemente censurado por la pacata moral del momento. En él, todos los personajes aparecen desnudos. 


Frabncisco de Goya. Boceto de la obra (1797)

La tercera figura, la mujer sentada, simboliza la Historia. Sentada sobre una roca, gira la cabeza hacia el pasado, y consigna lo que aconteció en un gran libro, para conservar su recuerdo. 

Es cierto que posteriormente este cuadro, algo enigmático, fue objeto de otras interpretaciones. Algunos consideraron a la figura que está en pie como una alegoría de la Constitución liberal de Cádiz, ya que sostiene el cetro (símbolo de la soberanía) y el librito (que sería la Constitución). Los que sostienen esta interpretación creen ver otros simbolismos: La luz que la mujer vestida de blanco recibe desde el ángulo superior izquierdo sería la luz que disipa las tinieblas del oscurantismo. El reloj de arena, sostenido por el Tiempo presenta toda la arena en la parte superior, como auspiciando una nueva era. Pero teniendo en cuenta que la Constitución fue proclamada en 1812, siete años después de la datación de esta obra, es difícil dar crédito a esta lectura. 

En la exposición de 1900 la obra fue presentada como "El tiempo mostrando a España ante la Historia". Personalmente me parece una interpretación muy forzada, cuya razón es fruto del exaltado nacionalismo español que intentaba recomponer el maltrecho ánimo de los ciudadanos tras el desastroso final de la guerra colonial de la independencia cubana (1898). La figura de blanco no presenta ninguno de los atributos tradicionales con los que tradicionalmente se ha representado España, por lo que creemos que  es una interpretación forzada y tendenciosa, sin base real. 

Por eso, me decanto por la primera interpretación. Me parece interesante esta asociación Tiempo - Historia - Verdad, muy adecuada para ocupar un espacio en este blog, en el que intentamos escudriñar en el pasado para descubrir detalles médicos y artísticos. Y muy adecuada también para este fin de año, en el que la reflexión sobre el paso del Tiempo y de la Historia está presente en todos nosotros. 

Aprovecho para desear un feliz y venturoso año 2020 a todos los lectores del blog y que la nueva década nos sea propicia. 

lunes, 30 de diciembre de 2019

¿Por que comenzamos el año en invierno?








Helios, el dios sol, en su carro
(circa 400-300 a.C.)


Base de cuenco de plata dorada
British Museum. Londres




Este cuenco de plata dorada fue hallado en una tumba de Elis (sur de Grecia). En su base, una representación de Helios, el dios sol, coronado de rayos, conduciendo su carroza, probablemente una alusión simbólica a una nueva vida. El mito del eterno retorno, se basa muchas veces en los ciclos de la naturaleza, en la que cuando todo parece perdido, renace nuevamente. Como el día que amanece cada mañana; como el año, que toma nueva vida en primavera

Estas consideraciones nos plantean una pregunta: ¿por qué celebramos el cambio de año en pleno invierno? ¿no sería más lógico celebrarlo en primavera, cuando todo parece reiniciarse? 

De hecho así era en tiempos remotos. Por eso el zodíaco comienza en Aries, signo en el que tiene lugar el equinoccio de primavera. Sin embargo los romanos trasladaron el inicio del año al invierno, cuando se celebraban las saturnales, fiestas de excesos, consagradas a Saturno, el dios del Tiempo, que todo lo devora, y de que nosotros hemos transformado en nuestras fiestas de Navidad y Año Nuevo.  


Estatua de Jano, el dios de las dos caras,
que miraba a la vez al pasado
y al futuro y que dió nombre al mes de enero.
Museos Vaticanos Roma
La razón es que en este momento del solsticio invernal es cuando el sol renace. Los días comienzan a alargarse, y el sol que parecía que iba a morir toma nueva  fuerza. Es el renacimiento del sol el que celebramos. 

Así nos lo explica Ovidio, en su obra Fastos, que trataba de las fiestas del año. En esta ocasión el poeta conversa con el dios Jano, el de las dos caras, que miraba al pasado y al futuro y que dio nombre al mes de enero (Januarius). Ovidio pregunta al dios bifronte la razón de celebrar el comienzo del año en invierno, a lo que Jano le responde que Febo (el sol) y el año toman el mismo comienzo:  
“Dime, por favor, ¿por qué comienza el Año Nuevo con los fríos, cuando más bien debería comenzar en primavera? Todo florece entonces; entonces hay una fase nueva de tiempo y se hincha la yema nueva en la vid preñada; el árbol se cubre de hojas recién formadas y el tallo de la semilla asoma en la superficie del suelo;  los pájaros endulzan el aire tibio con sus cantos orquestados y los rebaños juegan y retozan en los prados. Entonces los rayos del sol son suaves y sale la golondrina exótica y fija en la viga alta su nido de barro; entonces permite el campo su cultivo y se renueva con el arado. Con justicia había que llamarlo el Año Nuevo”. 
Le había preguntado por extenso; él, sin detenerse mucho, redujo sus palabras a dos versos de la siguiente manera: 
“El invierno es lo primero del Año Nuevo y lo último del viejo; Febo y el año toman el mismo comienzo”.
Dixerat, et vultu, si plura requirere vellem,  
Se mihi difficilem non fore, fassus erat:  
Sumpsi animum, gratesque deo non territus egi, 
Verbaque sum spectans pauca locutus humum:  
Dic, age, frigoribus quare novus incipit annus,  
Qui melius per ver incipiendus erat? 
Omnia tunc florent, tunc est nova temporis aetas,  
Et nova de gravido palmite gemma tumet, 
Et modo formatis operitur frondibus arbos,  
Prodit et in summum seminis herba solum, 
Et tepidum volucres concentibus aëra mulcent,  
Ludit et in pratis luxuriatque pecus. 
Tum blandi soles, ignotaque prodit hirundo,  
Et luteum celsa sub trabe fingit opus. 
Tum patitur cultus ager, et renovatur aratro.  
Haec anni novitas jure vocanda fuit. 
Quaesieram multis: non multis ille moratus,  
Contulit in versus sic sua verba duos: 
Bruma novi prima est, veterisque novissima solis:  
Principium capiunt Phoebus et annus idem.
(Ovidio, Fastos, I, v. 145 y ss(Traducción de Bartolomé Segura Ramos. Editorial Gredos, 2001)

Sirva este fragmento para comentar la relación del ciclo anual con el solsticio solar. 


"Dies solis". Helios en el carro del sol.
Fragmento del Tapiz de la Creación (s. XI)
Museo de la Catedral de Girona

























No en vano el emperador Constantino trasladó el día de Navidad también al día del solsticio solar. El Día del Sol Invicto se transformó así en la fiesta de Navidad en los países católicos  (la Iglesia Ortodoxa la sigue celebrando el día de la Epifanía, el 5 de enero). 

En todo caso, os deseo un feliz y venturoso año nuevo. Disfrutad de los beneficios del sol y recordad que os debéis exponer a sus rayos de forma prudente. ¡El radiante Helios no siempre tiene misericordia de los humanos!