lunes, 16 de enero de 2017

Artemisa, una diosa con mucho pecho







Artemisa efesia "La Bella" (detalle)
(Comienzos del s. II d. C.)

Estatua de mármol. 1'74 m. altura.
Museo arqueológico de Éfeso (Turquía)





En Medicina, se da el nombre de polimastia a la presencia de más de dos mamas en la especie humana. En algunos casos pueden observarse tres, cuatro o incluso más glándulas mamarias desarrolladas, aunque no es esta una alteración muy común. Hay diversos grados de polimastia que van desde la formación de tejido glandular pero sin pezón a la formación de una mama completa, con pezón, aréola, conductos galactóforos y estroma.  

En cambio, la politelia (presencia de más de un pezón) es bastante frecuente. Cualquier médico algo experimentado recordará casos de pacientes con más de un pezón. Los pezones supernumerarios se disponen a lo largo de una línea imaginaria que va desde la axila al pubis, de forma simétrica. En la mayoría de los casos se trata de pezones atróficos que constituyen una mera curiosidad, poco más de un granito, sin ninguna importancia. Es más, muchos de estos individuos ni siquiera saben que aquellas pequeñas formaciones corresponden a pezones. Incluso hay casos en los que los pezones son tan rudimentarios que solamente se ve un pequeño mechón de pelos sin más. Pero a veces los pezones se hallan bien formados y pueden acomplejar y preocupar a los pacientes. En estos casos se pueden eliminar quirúrgicamente, intervención que no suele presentar especial dificultad. 


        
Esculturas de diosas-madre neolíticas. Museo de las civilizaciones anatólicas. Ankara (Turquía)
  

En la mitología de los pueblos mediterráneos, las diosas-madre ocupan un importante lugar. Muchos siglos atrás, encontramos culto a esta figura, que encarnaba el culto a la fecundidad, a la maternidad (7000 a.C.). En efecto, era un tiempo en el que era muy necesario el aumento de población. Pero no era tan fácil: la alta mortalidad infantil y el gran número de mujeres fallecidas en el parto o por fiebres puerperales convertían la reproducción en un objetivo tan esperado como lleno de peligros. En estas circunstancias, la maternidad era considerada el bien supremo.

El culto de la diosa-madre que más sobresalió fue el de Artemisa en Éfeso. Artemisa (Ἄρτεμις), hija de Zeus y Leto y hermana gemela de Apolo, era la diosa de la caza y era virgen y madre. Un gran templo, el Artemision le fue erigido en esta ciudad, y sus devotos venían de muy lejos a rendirle culto. Los primeros vestigios del Artemision datan del s. VII a.C. en un lugar donde manaba una fuente sagrada y tal vez el tronco de un árbol donde fue encontrada - según la leyenda - la primera estatua de la diosa. El templo sufrió sucesivas destrucciones y reconstrucciones a través de los siglos, de forma que por lo menos 5 veces fueron construídos templos sucesivos. 


Arriba: Ruinas actuales del Artemision. Éfeso.
Abajo: Modelo ideal del Artemision en tiempos helenísticos. Parque de las Miniaturas (Miniaturk). Estambul.


El más famoso fue sin duda el Artemision helenístico, erigido hacia el s. III a.C. y que atrajo a multitud de peregrinos. Se llegaba a él por una majestuosa escalera, y entre sus columnas estriadas, de 18 metros de altura, mostraba estatuas de los mejores artistas, como Praxiteles o Scopas. Cuando Lisímaco emn el 267 a.C. trasladó la ciudad de Éfeso algunos kilómetros al SO, el templo quedó aislado. En época de Neron, primero (s. I d.C.) y luego la invasión goda (263 d.C.) sus tesoros fueron saqueados. Pero el golpe definitivo lo sufrió tras el decreto de Teodosio (s. IV) que prohibía todos los cultos no cristianos. El Artemision quedó entonces reducido a una cantera de piedras para la construcción de las basílicas de San Juan en Éfeso y Santa Sofía, en Constantinopla.  Actualmente pocos vestigios quedan del que fuera un templo colosal, referente de la arquitectura helenística en todo el mundo. 






.Artemis La Bella (s. II d.C.). 
A los lados, dos figuras animales: 
Artemis era la diosa protectora de los animales.
Museo de Éfeso (Turquía).

Las estatuas de la Artemis efesia presentan unas características muy concretas. Muchas de ellas están realizadas con piedras negras, probablemente procedentes de meteoritos. Este material "caído del cielo" gozaba de mucha veneración local, creencia que persistió mucho tiempo, y que dió origen por ejemplo a la Kaaba, el meteorito venerado por los musulmanes. También hay quien ve en estas estatuas negras de la diosa virgen y madre Artemis el claro antecedente de la veneración de las vírgenes negras cristianas (muy frecuentemente encontradas casualmente, como en el mito de la diosa efesia). De hecho no deja de llamar la atención que fue precisamente en el Concilio de Éfeso donde se declaró el dogma de María, Virgen y Madre. En Éfeso, donde se había rendido culto secular a Artemis, virgen y madre. 



Artemisa efesia. Galleria Doria Pamphilj. Roma.
Abajo, Artemisa efesia. Museo Archeologico de Nápoles
La imagen de la Artemis efesia presenta todo el pecho lleno de mamas (lo que en cierto modo nos recuerda una polimastia). La razón de estas mamas múltiples era propiciar la fecundidad, subrayar la maternidad de la diosa. La mama múltiple o hipertrófica en la mujer - como el pene enorme e hiperbólico en el varón - son atributos votivos vinculados a la fertilidad. 

Algunos arqueólogos son de la opinión que las numerosas formas esferoidales u ovoideas que recubren a las figuras de Artemis efesia no representarían mamas, puesto que carecen de pezones. Según ellos serían testículos de toro, el animal tótem de la masculinidad por excelencia en el Mediterráneo y que la diosa revestiría una especie de gran collar confeccionado con los testículos de este bóvido. 

No me pronunciaré sobre este punto, pero quiero destacar que no varía sustancialmente el hecho simbólico: si las mamas múltiples simbolizan la maternidad de la diosa, su posible collar de testículos taurinos pone de relieve la fertilidad masculina, en un ritual de conjunción reproductiva macho/hembra. 


Artemisa efèsia. Museos vaticanos. Roma. 
Artemisa La Grande. s. I d.C. Museo de Éfeso 
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