miércoles, 21 de diciembre de 2016

El baño de Dionisos recién nacido







Infancia de Dionisos

Sarcófago de mármol época imperial
Museos Capitolinos. Roma.




En los Museos Capitolinos de Roma encontramos este sarcófago romano de mármol de época imperial con escenas de la infancia de Dionisos. 


Dionisos niño enseñando a los hombres a plantar viñas
Se trata de un relieve historiado en el que aparecen diversos pasajes del mito de la infancia del dios. Así, en la parte izquierda aparece Dionisos enseñando a plantar las viñas a los hombres, seguido de una escena en la que bebe el vino de un kylix, la copa chata que se usaba en el mundo clásico para beber vino. En el otro extremo aparecen unas muchachas ofreciendo frutos. 


Vista integral del sarcófago con escenas de la infancia de Dionisos 


Dionisos bebiendo, junto a un sátiro 
Pero la escena central es la que capta nuestra atención. Se trata de la escena inmediatamente posterior al nacimiento de Dionisos, en la que se procede al baño del recién nacido. Es fácil colegir que esta debía ser una escena habitual tras los nacimientos en la Antigua Roma. Podemos ver a una sirvienta que vierte agua caliente en un recipiente en donde va a ser bañado el niño, mientras la comadrona, que sostiene al niño desnudo en su regazo, prepara ya un paño para secarlo a continuación. En general es una escena que no difiere mucho de las posteriores representaciones medievales de los baños a los recién nacidos.   


Ofrenda de frutos
Muchas de estas escenas del nacimiento de Dionisos fueron tomadas más tarde por el cristianismo y así podemos encontrar algunos sarcófagos paleocristianos decorados con esta temática. Los pasajes del baño tras el parto fueron continuados por la iconografía cristiana, persistiendo en el arte medieval. Podemos encontrar numerosas escenas de baño de recién nacidos especialmente en las pinturas del Nacimiento de María y en el de San Juan Bautista. Aunque también existen alusiones en algunas en las representaciones del nacimiento de Jesús, son mucho menos frecuentes, ya que el entorno del establo de Belén era menos propicio a estas prácticas de higiene.  


Publicar un comentario