miércoles, 23 de noviembre de 2016

María Antonieta (y III): La súbita canicie antes de la ejecución






Reconstrucción de la celda de Maria Antonieta

Conciergerie. Paris




Como hemos visto en entradas anteriores, la suerte de María Antonieta y de Luis XVI había cambiado mucho desde la Revolución. La reina era muy odiada por el pueblo por su vida dispendiosa y frívola anterior. Desde que la familia real había sido detenida por su intento de fuga en Varennes, se les tenía por traidores y desertores. 

Interrogado por una delegación de la Asamblea Constituyente, el rey contesta con evasivas. Sus respuestas despiertan la ira del pueblo que reclama el derrocamiento del monarca. Finalmente el 13 de septiembre Luis XVI acepta la Constitución, para salvar la Corona, pero veta algunas medidas contra los nobles exiliados de la nueva Asamblea Constituyente. 


Luis XVI se despide de su familia antes de ser guillotinado. 
El pueblo ve en esto una nueva maniobra de Maria Antonieta, a quien llaman "Madame Veto" acusándola de querer sumir a la capital en un baño de sangre. El 20 de junio de 1792 los sans-culottes llenos de ira y armados de palos, asaltan las Tullerías, pidiendo la comparecencia de la reina. Nuevamente el coraje y la altivez de María Antonieta consigue contener a los asaltantes. 


Pero finalmente los reyes y sus hijos son encerrados en la Torre del Temple. En enero de 1793, Luis XVI es condenado a muerte y guillotinado. María Antonieta, a quien ya han separado de sus hijos es conducida algunos meses más tarde a la Conciergerie (agosto de 1793). 


     
  Tras ser linchada, el cadáver de la princesa de Lamballe, desnudo
y profanado, yace en las calles de París. Posteriormente será descuartizado.
Pero no es sólo la ejecución de su esposo Luis XVI lo único que causará una viva impresión a María Antonieta. Su íntima amiga, la princesa de Lamballe (de quien se decía incluso que era su amante lésbica) es acusada de traición, torturada, violada y luego linchada por la plebe. Un revolucionario se atavía con su vello púbico a guisa de bigote. Su cabeza, cortada y ensartada en una lanza, es cuidadosamente peinada y paseada por las calles de París, entre el alborozo del populacho. Dicen que incluso llevan su cabeza al calabozo de María Antonieta, anunciándole que la princesa de Lamballe la ha venido a ver. Al recibir esta macabra visita, María Antonieta cae desmayada. 


La Conciergerie, última prisión de María Antonieta, a orillas del Sena

Los revolucionarios, que insisten en referirse a ella como la viuda de Luis Capeto (A pesar de que ella insiste en que se llama María Antonieta de Habsburgo-Lorena) la someten a un juicio sumarísimo, declarándola culpable de traición y finalmente la condenan a morir guillotinada el 16 de octubre de 1793.

Al mediodía del día siguiente, María Antonieta es conducida al cadalso. La puerta de su calabozo es muy baja, y al salir no tiene más remedio que inclinar su cabeza ante los guardias de la Revolución. Al salir, a todos les llama la atención que presenta todo el cabello blanco. Un encanecimiento súbito que se ha producido en pocos días. 

Maria Antonieta sale de su celda en la Conciergerie para ser guillotinada. 

Desde entonces se conoce con el nombre de síndrome de María Antonieta o canities subita al blanqueamiento repentino del cabello, tras un trauma emocional importante. Sin embargo el caso de la infortunada reina de Francia no ha sido el único caso en el que se ha podido observar este fenómeno. Un caso muy parecido al de María Antonieta fue el del mártir inglés Sir Thomas Moore (1478-1535) cuyos cabellos se volvieron totalmente blancos en su celda de la Torre de Londres la noche anterior a su ejecución. Y Shakespeare, en su obra Henry IV, pone en boca de uno de sus personajes: "la barba de tu padre ha blanqueado al recibir esta noticia". Y Walter Scott, en su poema Marmion decía: "el terror puede avanzar los años y hacer blanquear el pelo en una noche". Tal vez el primer caso fue ya referido en el Talmud, que cuenta el caso de un estudiante que tras una importante sobrecarga vió blanquear su cabello. También se han referido casos similares tras los bombardeos de la II Guerra Mundial. 


La hoja de guillotina que presuntamente seccionó la cabeza
de María Antonieta. Museo de Madame Tussaud. Londres.
En la actualidad, muchos consideran que el síndrome de María Antonieta, muy poco frecuente,  es una variante de alopecia areata difusa o una afectación autoinmune selectiva, que propicia la caída brusca de los cabellos pigmentados, respetando los blancos. 

Otra explicación es que el cabello puede producir peróxido de hidrógeno, una sustancia muy usada para decolorar el pelo. Esta hipótesis deriva de los estudios experimentales que se realizaron en ratones: Las células productoras de melanina podrían producir también peróxido de hidrógeno, que normalmente se diluye con una enzima llamada catalasa. En determinadas condiciones se interrumpiría la producción de catalasa y el peróxido de hidrógeno decoloraría el cabello. 

Ha habido varios casos registrados en revistas médicas. En 1851, un tal E.R. Smilie publicó una serie de casos en el Boston Medical and Surgical Journal, entre los que destacaba el de un minero que había sido herido y que vió como un oso se acercaba a su cama para lamer los restos de sangre: al día siguiente su cabello había encanecido totalmente!.  

En 1957 un dermatólogo americano atestiguó haber atendido un caso de un hombre de 63 años cuyo cabello se volvió totalmente blanco pocas semanas después de caerse por una escalera. El paciente refería una importante caída de cabello (aunque sin placas bien delimitadas) y presentó un extenso vitíligo algunos meses más tarde.  El síndrome de María Antonieta ha sido motivo de controversia. Para unos es una simple ficción histórica, basada en una leyenda poco creíble mientras que para otros se trata de una patología real. En 1972, un profesor americano realizó una completa revisión de todos los casos documentados históricamente. En 1982, el piloto Eric Moody presentó una canicie súbita tras verse forzado a realizar un aterrizaje forzoso en Java en un vuelo de pasajeros en el que fallaron los cuatro motores del avión. En 2008 en Journal of the Royal Society of Medicine, otro autor volvía a revisarlos, con cierta dosis de escepticismo, en un artículo que titulaba "Blanqueamiento súbito del cabello: una ficción histórica?". También se ha descrito un caso que había comenzado con una placa de alopecia areata y presentó un súbito encanecimiento posterior (Navarini y cols 2009). 



Ejecución de María Antonieta. Tras ser decapitada, su cabeza es exhibida a la plebe.
Después fue ensartada en una lanza para júbilo de los curiosos. 


Actualmente se acepta que el papel desencadenante del mecanismo autoinmune podrían ser las situaciones de terror intenso,  o también un estrés extremo, ataques de rabia, o las malas noticias inesperadas. 

Pero ¿que pasó con María Antonieta? Tras salir del calabozo con el pelo canoso, fue montada en un carro y maniatada para ser conducida al cadalso, mientras era insultada y abucheada por todo el pueblo, que se apiñaba en las calles para verla pasar.

Altiva hasta el final se negó a confesarse con el sacerdote constitucional que se le propuso. 



Isidor Stanislas Helman: La ejecución de María Antonieta

María Antonieta, maniatada,
es conducida al patíbulo.
Apunte de David


Al subir al patíbulo, tropezó y pisó al verdugo que iba a guillotinarla. 


- "Disculpe señor, no lo hice a propósito", se excusó. 

Poco después la afilada hoja de la guillotina cayó silbando sobre su cuello y seccionó su cabeza. Su verdugo ensartó su cabeza en una lanza para exhibirla ante los gritos de júbilo del populacho. La enterraron en el cementerio de la Madeleine, con la cabeza entre las piernas. En 1815 su cuerpo fue exhumado para trasladarlo al panteón real de Saint Denis, donde actualmente reposa al lado de su esposo.  



Anónimo. La ejecución de María Antonieta. Finales del s. XVIII. 

Bibliografía:

Chalon J. María Antonieta: del esplendor a la tragedia. Vergara, Barcelona, 2003. 

Lever E. María Antonieta, la última reina de Francia. El Ateneo, 2007.

Mesegur E y Sánchez F. María Antonieta: la caída de una reina. Historia de National Geographic. Nº32. 2006.

Navarini AA, Nobbe S, Trüeb RM. Marie-Antoinette Syndrome  Arch Dermatol. 2009; 145(6): 656. doi:10.1001/archdermatol.2009.51

Weissmann, G.  "Post-Traumatic Stress Disorder: Obama, Palin and Marie-Antoinette". The FASEB Journal. 2009, 23 (10): 3253–3256. doi:10.1096/fj.09-1001




La muerte de María Antonieta: 












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