viernes, 25 de noviembre de 2016

Las lesiones cutáneas de Guillermo de Orange








Adriaen Thomasz Key


Guillermo I de Orange
"El Taciturno" 
(1579)

Óleo sobre tabla.
Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid. 





Adriaen Thomasz Key (1544 - después del 1589) aparece documentado por primera vez en Amberes en 1568. Se dedicó a la pintura histórica, los retablos de iglesia, el diseño de grabados y al retrato, alcanzando en este último género una gran maestría. Sus retratos hacen gala de una técnica muy minuciosa y de una presentación austera y sobria. 

El retrato que presentamos es el de Guillermo I de Nassau-Orange (1533-1584) que descontento por la falta de poder político de la nobleza local y la persecución de los protestantes neerlandeses por las tropas españolas, lideró el alzamiento de los Países Bajos contra la Corona Hispánica (Guerra de los 80 años). 

De acuerdo con la estética realista imperante en los Países Bajos, el rostro del retratado está nítidamente perfilado, sin omitir ninguno de los detalles que dan carácter a un hombre de 46 años: patas de gallo, ojeras, blefarocalasia (bolsas palpebrales), flaccidez de mejillas y arrugas en la frente. 

Un pequeño detalle ha llamado nuestra atención. En la zona malar derecha se observa una  pequeña mancha rojiza. Es probable que se trate de algún pequeño tumor vascular benigno, tan frecuente a esta edad, tal vez un pequeño angioma de los denominados "puntos rubí". O quizás una telangiectasia, una "araña vascular".  A pesar de que el cuadro es muy preciso, no podemos llegar a un diagnóstico exacto. 

En la versión del retrato del Rijksmuseum de Amsterdam,
se observan parecidas lesiones cutáneas
No son estas las únicas alteraciones cutáneas que encontramos en el retrato de Guillermo I de Orange.  En la punta de la nariz aparece, casi insinuado, un pequeño nevus intradérmico. Y en la parte superior del párpado derecho, una mancha amarillenta nos revela la presencia de un discreto xantelasma, ocasionado por el acúmulo de colesterol y otras grasas a este nivel. 

En otros retratos de Guillermo de Orange, como el que se conserva en el Rijksmuseum de Amsterdam, se observan similares lesiones cutáneas.  
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