jueves, 30 de junio de 2016

Dalí y las hormigas






 Salvador Dalí

Busto de mujer retrospectivo 
(1933 / 1977)

Escultura. Técnica mixta (bronce pintado y dorado, escayola pintada, gorro de plumas, abalorio, banda de plástico, dos plumas y cristales de madera pintados con tinta)  71 cm

Museo Botero. Bogotá. 




En 1933, Salvador Dalí exhibió este busto de mujer en la Galerie Pierre Colle (una exposición colectiva de diversos artistas surrealistas) y en el Salon des Surindépendents de París). 

Salvador Dalí. Rostro de hormigas (1935). 
Aguada sobre papel negro. Fundación Gala-Dalí. Figueras.  
En este Busto de mujer retrospectivo, cuyo título original era "L'abondance" aparecen algunos de los temas más representativos de este momento de la obra daliniana y que el artista repetía obsesivamente. El pan, una barra de pan fálica, colocada sobre la cabeza de la mujer evoca el tema de Guillermo Tell (el pan sustituye en este caso a la manzana) simbolizando la mala relación que Dalí tenía con su padre. Encima del del pan, y transformada en una escribanía,  aparece la representación de los campesinos del Ángelus de Millet, repetida en tantas obras y de la que hace partir su método paranoico-crítico. Y sobre todo, la inquietante presencia de las hormigas, que paseándose en hileras y grupos sobre la cara del busto que, a pesar de su aspecto y la vivacidad de su mirada, nos indican claramente  la ausencia de vida real en este rostro. 


Salvador Dalí: Las hormigas (1929)


Las hormigas constituyen un leit-motiv en la obra de Dalí. Aparecen obsesivamente en muchas de sus obras (Rostro de hormigas, las hormigas, La persistencia de la memoria o El gran masturbador, entre otras) y también protagonizan una escena en la película Un chien andalou, inspirada por Salvador Dalí y realizada por Luis Buñuel. La presencia de las hormigas en la obra de Dalí transmite al espectador una vaga sensación de desasosiego, de inquietud, cuando no de un extraño vacío.

Luis Buñuel y Salvador Dalí: 
Fotograma de la película "Un chien andalou"


Las hormigas tienen en Dalí un significado negativo y evocan la muerte y a las primeras fases de la putrefacción a la que él aludía frecuentemente. La muerte además conlleva la falta de movimiento del cadáver y la imposibilidad de apartar a las hileras de insectos que pasean a sus anchas por un cuerpo que estuvo vivo y que ahora constituye un soporte inerte para ellas. 

Parece ser que el pánico y la obsesión por las hormigas deriva de algunas de sus experiencias infantiles y ya   aparecen en dibujos y óleos realizados en colaboración con Federico García Lorca en su primera etapa compositiva.   


Salvador Dalí. La persistencia de la memoria (1931) MoMa, New York.

Aparte de los temores y traumas infantiles de Dalí, muchas de las especies de hormigas no representan un gran peligro para los humanos. Sin embargo, algunos tipos de hormigas (especialmente las llamadas hormigas de fuego, como Solenopsis invicta y Solenopsis richteri) pueden morder y provocar lesiones en la piel por el ácido que inoculan. Estas especies de hormigas se distribuyen especialmente por Norteamérica, Australia, Filipinas, China y Taiwan. En los EEUU fueron introducidas accidentalmente por un barco procedente del Brasil y causan anualmente daños por valor de 5000 millones de dólares. 

El veneno de estas hormigas causa un hematoma con prurito e inflamación, y puede llegar a ser muy irritante y doloroso, especialmente cuando hay picaduras múltiples. Tras la picadura, suele formarse una pústula blanca, que se infecta con cierta facilidad. Además, algunas personas son alérgicas al tóxico, y se dan pueden casos de anafilaxia, que precisa un tratamiento de urgencia. 



Salvador Dalí. El gran masturbador (1929). Museo Reina Sofía. Madrid. 







Luis Buñuel: Un chien andalou (1928):



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