lunes, 4 de julio de 2016

Mortificándose en un zarzal





 Jan Brueghel de Velours

San Benito sobre las zarzas 

Óleo sobre tela 

Museu de Montserrat



Jan Brueghel de Velours (1564-1625) fue un pintor flamenco, hijo de Pieter Brueghel el Viejo y padre de Jan Brueghel el Joven. Por su afición a vestir ropas de terciopelo es apodado de Velours (de terciopelo). 

Su obra pictórica se centró sobre todo a pintar naturalezas muertas, especialmente ramos de flores, aunque también pintó escenas bíblicas o hagiográficas. En general prefiere las escenas en ambiente boscoso, como en el caso de esta pintura.   

Miniatura del maestro de Fauvel representando a San Benito 
revolcándose entre las zarzas.
En el cuadro en cuestión aparece San Benito de Nursia, en la época que fue ermitaño en la cueva de Subiaco, cerca de Roma. El santo aparece desnudo, revolcándose por unas zarzas. La escena hace referencia a que San Benito, en su retiro eremítico, tuvo una vez pensamientos libidinosos imaginando a una mujer que había visto en una ocasión. Para sofocar todo deseo carnal decidió provocarse dolor revolcándose en una zarza y así evitar toda concupiscencia. 


La mortificación mediante el dolor autoinflingido fue más tarde una constante entre los místicos, que no sólo se autolesionaban con diversos procedimientos sino que si sufrían una enfermedad consideraban que era una prueba de elección divina: Dios les enviaba la dolencia como una prueba, como la oportunidad de emprender un camino de santidad. Esto cambió la idea de la enfermedad-castigo (hegemónica en la Biblia y en el Evangelio) por el nuevo concepto de enfermedad como ocasión de santificarse (1) y por lo tanto padecerla puede llegar a ser incluso una señal que Dios concede a los que elige para mostrarles - a través del dolor - el camino de perfección. 





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