domingo, 4 de octubre de 2015

Felipe IV, adicto al sexo y sifilítico






Diego Velázquez

Retrato de Felipe IV 
(1653-1655) 


Óleo sobre tela. 69 x 56 cm
Museo del Prado. Madrid.




Tras la prematura muerte de Felipe III, su hijo Felipe IV (1605-1665) heredó los reinos hispánicos desde 1621 hasta su muerte. Muy poco interesado en ejercer el gobierno, delegó esta función en su valido Gaspar de Guzmán, Conde Duque de Olivares, a pesar de los graves problemas políticos y la crisis económica y social con la que se enfrentaban sus súbditos. El monarca estaba más interesado en la caza y en las espectaculares fiestas barrocas de la Corte, que celebraba con gran boato. Era además un auténtico adicto al sexo y mantenía continuas aventuras galantes con todo tipo de mujeres: 
Toda clase de mujeres eran buenas para su erótico deporte: doncellas, casadas y viudas, altas damas, sirvientas de palacio, burguesas, actrices, menestralas y hasta tusonas y cantoneras, como entonces se decía a las que hacían tráfico profesional de su cuerpo. Desde el Alcázar a la mancebía, pasando por el corral de comedias, no había frontera para sus ardores; pero sus preferencias iban más a las mujeres humildes que a las linajudas.” 


  Retrato que se atribuye a La Calderona, peinándose.
Monasterio de las Descalzas Reales, Madrid
Felipe frecuentaba además los burdeles de Madrid y los teatros, en los que conocía a muchas actrices de costumbres ligeras:  Precisamente una de ellas, la joven actriz María Calderón, conocida con el apodo de la Calderona, protagonizó uno de los más sonados amoríos reales. El rey se enamoró perdidamente de ella, y esta historia de amor tuvo como consecuencia el nacimiento de un hijo, Juan José de Austria en 1629. Fue éste el único de los hijos ilegítimos reconocido por el rey (1642). Juan José fue criado por una aya y recibió una esmerada educación. Como que el monarca no podía instalarlo en el Real Alcázar por su condición de hijo bastardo, lo instaló en el Palacete de la Zarzuela (actual residencia de los Reyes de España, y a la sazón, pabellón de caza). Probablemente, Felipe IV pensó en él como una posible alternativa sucesoria. La Calderona no quiso continuar la relación amorosa con el monarca y profesó  como monja benedictina en el monasterio de Valfermoso, en la Alcarria (del que llegaría a ser abadesa años más tarde).


Como decimos, Felipe IV tuvo un sinfín de correrías amorosas (algunas muy novelescas, como la de seducir a monjas del convento de San Plácido, al que el rey accedía discretamente por un túnel oculto). No se sabe exactamente el número de hijos ilegítimos que tuvo, aunque se le calculan entre 36 y 40. Aunque solamente Juan José de Austria fue reconocido,  la mayoría de ellos gozaron de la protección real y llegaron a ocupar importantes jerarquías, especialmente como altos cargos eclesiásticos. 


José de Ribera: Retrato ecuestre de Juan José de Austria

Como consecuencia de su voraz apetito sexual, Felipe IV contrajo una sífilis, mal muy frecuente en aquel momento. Tal vez fue la Calderona quien se la contagió, o quizá la contrajo en algún burdel. Lo cierto es que probablemente la transmitió a la reina Doña Isabel primero, y a su segunda esposa y sobrina Mariana de Austria más tarde. La sífilis y el alto grado de consanguineidad de los Habsburgo explicarían la desgraciada historia de abortos y mortalidad infantil de la descendencia legítima del rey. 



La infanta Margarita Teresa (la de Las Meninas)
hija de Mariana de Austria y Felipe IV
Velázquez: El príncipe Baltasar Carlos a caballo.
Hijo de Isabel de Borbón y Felipe IV.
Murió prematuramente a los 17 años.
















En efecto, mientras Felipe tenía un gran número de bastardos, no tenía fortuna con los hijos habidos con las reinas. Con Isabel de Borbón tuvo ocho hijos de los que solamente dos vivieron más de 2 años: María Teresa, que se casaría con Luis XIV de Francia y Baltasar Carlos, que era el heredero del reino, pero que murió inesperadamente a los 17 años. 


Tras la muerte de la reina Isabel, Felipe IV se casó con su sobrina Mariana de Austria, una jovencita que estaba  previsto que se casara inicialmente con el príncipe Baltasar Carlos. Con Mariana tuvo 5 hijos más (además de una niña nacida muerta), De éstos sólo dos alcanzaron la edad adulta.

La primera fue una niña, Margarita Teresa (la infanta rubia central del famoso cuadro de Las Meninas, de Velázquez). Margarita se casó más tarde con el emperador Leopoldo I de Austria. 

El otro hijo que sobrevivió fue Carlos. Éste último reunía un cúmulo de patologías probablemente debidas al alto grado de consanguineidad y  probablemente también a una sífilis congénita (acromegalia, retraso mental, posible síndrome de Klinefelter, entre otras) lo que hizo que sus padres se avergonzaran de él y fue inicialmente ocultado. Sin embargo, a falta de otra alternativa, llegó a reinar con el nombre de Carlos II el Hechizado (1665-1700). Con él se extinguió la Casa de Austria de la monarquía hispánica y estalló la sangrienta Guerra de Sucesión, que tantas consecuencias trajo y que terminó con la instauración de la dinastía de Borbón. 


Otros ojos para ver el Prado. Felipe IV, de Velázquez: 






Felipe IV y su familia:






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