dijous, 31 d’agost de 2017

Historia del condón (II): Las gomas, prevención y clandestinidad





Condón reutilizable
(1948)

Látex
Science Museum. Londres













En una entrada anterior considerábamos la evolución histórica de los preservativos hasta el s. XVIII.  Pero no fue hasta mediados del s XIX que se populizaría su uso, gracias al invento de la vulcanización del caucho, descubierto en 1939 por Charles Goodyear y patentado en 1844 (Goodyear y Hancock). Se llama vulcanización al método de tratar el caucho crudo con ácido sulfúrico y someterlo a calor intenso (se le dió este nombre por Vulcano, el dios del fuego). El añadido de sales de plomo aumentaba su elasticidad. Este proceso convertía al caucho en un material elástico, pero fuerte y resistente.  El primer preservativo de caucho se fabricó en 1855 y a finales de la década se fabricaron preservativos de goma masivamente y a un precio mucho más asequible. Atendiendo a su interés profiláctico, los condones (que a partir de entonces también se llamaron «gomas») empezaron a venderse en las farmacias. 


  

La distribución de condones en los Estados Unidos fue limitada por el paso de las leyes de Comstock, "Supresión del Comercio y la Circulación de la Literatura Obscena y Artículos de Uso Inmoral" (1873). La consecuencia fue la prohibición de  la fabricación y venta de condones en treinta estados. Tampoco estaban bien vistos por las feministas, que no se fiaban de su eficacia para evitar embarazos. Y es que en las prácticas sexuales del siglo XIX, el uso de los condones  quedaba prácticamente limitado a los burdeles (que por cierto, eran muy frecuentados en aquel tiempo). Así, los encontramos mencionados repetidamente en una parodia pornográfica del Don Juan Tenorio de 1874, o en otra parodia hacia 1880, la del Diablo mundo de Espronceda. En cambio, no parecen sino haber tenido un uso muy restringido en las relaciones sexuales conyugales.

Tampoco la comunidad médica estimulaba su uso. La opinión más generalizada era considerar que las ETS eran un castigo por mala conducta sexual. El estigma en las víctimas de estas enfermedades era tan grande que algunos hospitales llegaron a negarse a tratar a las personas que tenían sífilis.

Desde principios del siglo XX, es relativamente fácil encontrar anuncios de preservativos,  tanto en la prensa festiva, como también en diarios de información general, o incluso en revistas de gran prestigio intelectual. 

En el semanario La Hoja de Parra, se podían encontrar, por ejemplo, publicidad de este tipo en los años 1913-1914: 

«SEGURIDAD ABSOLUTA La tendréis si usáis las gomas higiénicas que vende LA MASCOTA.  
GATO, 4. Catálogo gratis enviando sello»

«EL FENÓMENO sigue bien desde que compra gomas irrompibles de las mejores marcas que vende LA INGLESA.  
San Vicente, 164, Valencia. Catálogo gratis enviando sello» 

«LA INGLESA. Primera casa en gomas higiénicas. 
MONTERA, 35, (Pasaje) y VICTORIA, 3, Ortopedia. Catálogo gratis enviando sello» 

Como podemos ver, LA INGLESA era una marca de prestigio, que no dudaba en ofrecer total garantía en sus productos: 
«Estos preservativos tienen la duración mínima de un año, teniendo cuidado de desinfectarlos después de cada uso con agua tibia sublimada, e inmediatamente después secarlos bien y llenarlos de polvos de talco o fécula de patata por dentro y fuera, dejándolos así hasta que se vuelvan a usar, que se desocuparán los polvos y se arrollarán para su mejor colocación».



También facilitaba consejos acerca de la utilización y de la conservación del preservativo: 
«Después de cada uso, debe lavarse el preservativo con agua y jabón, o simplemente con agua hervida, e inmediatamente después secarlo bien, procurando tenerlo en sitio fresco hasta que haya de usarse nuevamente. Para su colocación basta enrollarlos, dejando entre la extremidad del pene y el fondo del preservativo un espacio libre de dos o tres centímetros, destinado a recibir la esperma eyaculada». 

Diversos anuncios de "gomas" aparecidos
en la prensa en el primer tercio del s. XX

   



En la España de la época franquista, estos tipos de publicidad desaparecieron pero no la venta de condones, si bien pasó a ser semi clandestina. La ley del 24 de enero de 1941 prohibía en su artículo 14 cualquier forma de propaganda anticonceptiva: 
«La divulgación pública, en cualquier forma que se realizare, de medios o procedimientos para evitar la procreación, así como todo género de propaganda anticoncepcionista, será castigada con la pena de arresto mayor en su grado mínimo (de un mes y un día a dos meses) y multa de 500 a 5000 pesetas. Será castigada con igual pena la exposición pública y ofrecimiento en venta de objetos destinados a evitar la procreación»



El Código Penal de 1944 condenaba igualmente en su artículo 416, dentro del apartado dedicado al aborto, la utilización, la divulgación y la venta de medios destinados a prohibir la procreación: 
«Serán castigados con arresto mayor y multa de 1.000 a 25.000 pesetas los que, con relación o medicamentos, sustancias, objetos, instrumentos, aparatos, medios o procedimientos capaces de provocar o facilitar el aborto o de evitar la procreación realicen cualquiera de los actos siguientes: [...} 4º La divulgación en cualquier forma que se realizare de los destinados a evitar la procreación, así como su exposición pública y ofrecimiento en venta»
Pese a ello, la venta de preservativos siguió en rastros o puestos de tabaco y chicle, y a partir de los años cincuenta, se podían encontrar en algunas farmacias. Aunque en muchas de ellas se rehusaba venderlos, alegando motivos de moralidad, ya que se consideraba como un aditamento que facilitaba la prostitución. Los condones, en esta época se usaron más como profiláctico de enfermedades de transmisión sexual que como método anticonceptivo y quedaron vinculados a burdeles y las llamadas clínicas de gomas y lavajes en los que se ofrecían servicios higiénicos preventivos y eventual asistencia médica. 


  

Los establecimientos de gomas y lavajes, eran frecuentes en el Barrio Chino de Barcelona


Bibliografía

Rubio B. Historia del condón o preservativo, también llamado profiláctico. Anales Médicos. Hosp. ABC. 39, 166-167, 1994

Martos Rubio, A. Breve historia del condón y de los métodos anticonceptivos. 2010. ISBN13:9788497637848 

Guereña JL. Elementos para la historia del preservativo en la España contemporánea. Hispania LXIV/3, num 2118 (2004)




Capítulo anterior: 

Un dermatólogo en el museo: Historia del condón (I): Los orígenes del preservativo. 



Capítulos siguientes: 

Un dermatólogo en el museo: Historia del condón (III): las Guerras Mundiales 

Un dermatólogo en el museo: Historia del condón (IV): Progresos técnicos 

Un dermatólogo en el museo: Historia del condón (V): La revolución sexual 





Barrio Chino de Barcelona: 




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