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lunes, 7 de agosto de 2023

Blanca de Anjou, una reina muerta de parto

versió catalana | versión española










Francesc de Montflorit

Sepulcro de la reina Blanca de Anjou

(1315) 

Escultura de alabastro 

Real Monasterio de Santes Creus 
(Catalunya)



Blanca de Anjou (1283-1310) era la octava hija de Carlos II el Cojo, rey de Nápoles, y de María, hija del rey húngaro Esteban V. Por el tratado de Anagni de 1295 se había concertado su matrimonio con el rey Jaume II de Aragón.  El matrimonio se celebró el 29 de octubre de 1295 en la abadía de  Vilabertran, cerca de Figueres. El rey tenía 28 años, y la reina, 12. El matrimonio entre Jaume II y Blanca sellaba la reconciliación con los Anjou y el rey de Francia, la paz entre los reyes de Aragón y Mallorca y el levantamiento de la excomunión papal, derivada de la época de Pere el Gran por el conflicto sobre la corona de Sicilia. 

Blanca fue una mujer de gran religiosidad que acompañó a su esposo en numerosas ocasiones, incluso en algunas expediciones militares. Había costeado el claustro del monasterio de Santes Creus, y como curiosidad diremos que ya que como que lo pagaba ella quiso que en los capiteles aparecieran figuras animales y humanas, contraviniendo la regla del Císter por la que en los monasterios de esta orden solamente pueden aparecer motivos vegetales o geométricos para no distraer a los monjes. Por esa razón el monasterio de Santes Creus es el único monasterio cisterciense en el que aparecen humanos y animales. La 
 soberana tenía en gran estima  este monasterio y no es de extrañar que quisiera ser sepultada allí. Cuando murió, tras su décimo parto, en Barcelona, sus restos fueron acogidos por este cenobio, en el que también se había enterrado su suegro, Pere el Gran, y más tarde lo haría su esposo, Jaume II (1330).    


 
Estado en el que se encontró la momia 
de la reina Blanca de Anjou. 


En diciembre de 1835, durante la primera guerra carlista, tropas gubernamentales integradas por la Legión extranjera francesa (procedentes de Argelia) y algunas compañías de migueletes se alojaron en el monasterio de Santes Creus, causando grandes destrozos y desmanes. La tumba de Blanca de Anjou y de su esposo Jaume II fueron profanadas. La momia del rey fue icinerada, y la de la reina, arrastrada por la plaza, paseada a punta de bayoneta y finalmente arrojada  a un pozo dentro de las dependencias monásticas. En 1854, sus restos fueron encontrados en el fondo del pozo del palacio abacial por Isidre Carbó, un monje de Poblet, que ayudado por el ex-monje de Santes Creus Miquel Mestre consiguieron recuperarlos y devolverlos al panteón. 

En 2010, se procedió a la apertura de la tumba para realizar el estudio paleopatológico de sus restos, junto a los del rey Pere el Gran (Pedro III de Aragón), su suegro, también sepultados en una tumba cercana, en la misma iglesia del monasterio. No se pudo hacer el estudio de Jaume II pues como ya hemos dicho, sus restos ya habían desaparecido. 

Tras la apertura del sepulcro se pudo constatar que en su interior estaban los restos del cuerpo casi completo de una mujer de baja estatura (aproximadamente 150 cm de altura). A la momia le faltaba un brazo, gran parte del cráneo y maxilar superior y parte del tórax.  

La piel de Blanca apareció con un tono amarillento y un aspecto acartonado. Si bien no se hallaron cabellos adheridos al cráneo sí que aparecieron algunos mechones de cabellos que por el análisis de ADN pudieron constatarse que pertenecían a la soberana. La reconstrucción facial revelaba que la reina fue una mujer bien parecida. Se hallaron restos de ácido carmínico, lo que revela que la reina usaba maquillaje. 


Algunos de los hallazgos revelan detalles del entierro. Por ejemplo, se encontró un hilo de seda adherido a la cara, que se interpreta que en el momento del sepelio, le cubrieron el rostro con un velo.  Pueden observarse todavía la marca de las medias en la pantorrilla derecha, así como trazas del vestido y el cinturón sobre la piel. En la rodilla y el tobillo se observaron marcas de heridas intencionadas, que probablemente se ocasionaron post-mortem en un intento de vencer el rigor mortis.  



Estatua yacente de  Blanca de Anjou en
su sepultura en el Monasterio de Santes Creus.



Autor: Philippe Froesch, Visualforensic.  
https://patrimoni.gencat.cat/ca/histories/esculpint-una-reina-blanca-danjou-peces-duna-vida-reconstruida



La dentadura de la reina apareció en un relativo buen estado, especialmente considerando el gran número de embarazos de Blanca. Apenas 3 o 4 caries de poca relevancia, con descalcificación en la 2.2 y lesiones puntiformes en la pieza 2.8 que afectaban solamente al esmalte. El relativo buen estado de la dentadura permitía suponer buenos hábitos higiénicos y alimentarios. 

































Blanca tenía un juanete (hallux valgus) en el pie derecho, lo que junto con la disposición en martillo del resto de los dedos permite suponer que estuviera provocado por el uso de calzado inadecuado o demasiado puntiagudo, siguiendo la moda de la época. Aunque también hay que contemplar una posible tendencia genética y el papel de un cierto sobrepeso.  


Proceso de inventariado de los restos en Santes Creus (Autor: Ignasi Millet)

https://patrimoni.gencat.cat/ca/histories/esculpint-una-reina-blanca-danjou-peces-duna-vida-reconstruida


La pelvis de la reina estaba cedida como consecuencia de los numerosos embarazos y la piel del abdomen apareció muy laxa. Teniendo en cuenta que la edad de la reina era de 27 años y que falleció durante su décimo parto, comprenderemos que prácticamente estuvo continuamente embarazada desde la pubertad. También pueden identificarse algunos órganos, como el útero momificado que apareció muy dilatado y voluminoso, como correspondía a una recién parida, ya que murió dos días después de dar a luz, sobresaliendo hacia adelante sobre el anillo pélvico. Gracias a un hallazgo del asesor histórico del proyecto, Ramón Sorobe, se pudieron confirmar los datos paleopatológicos con las fuentes documentales que disponemos, como una carta escrita por su esposo el rey que atestigua que Blanca de Anjou murió el 13 de octubre de 1310, a los 27 años, dos días después de alumbrar a su hija Violante de Aragón, en el que fue su décimo y último parto. Entre otros detalles, el monarca afirma que la reina había fallecido tras el parto:  “Us fem saber amb aquesta lletra, amb gran amargor i aflicció del cor, com la il·lustre senyora Blanca, de grata memòria, reina d’Aragó i caríssima muller nostra, plagué a Déu que morís i li lliurés l’esperit com a reina catòlica que era el dimarts darrer passat al vespre, després de gravíssims dolors que li calgué sofrir per raó del part, durant uns quants dies, i que l’escometeren repetidament”.


"Us fem saber amb aquesta lletra, amb gran amargor i aflicció del cor, com la il·lustre senyora Blanca, de grata memòria, reina d'Aragó i caríssima muller nostra, plagué a Déu que morís i li lliurés l'esperit com a reina catòlica que era, el dimarts darrer passat al vespre,  després de gravíssíms dolors que li calgué sofrir per raó del part" 
“Us fem saber amb aquesta lletra, amb gran amargor i aflicció del cor, com la il·lustre senyora Blanca, de grata memòria, reina d’Aragó i caríssima muller nostra, plagué a Déu que morís i li lliurés l’esperit com a reina catòlica que era el dimarts darrer passat al vespre, després de gravíssims dolors que li calgué sofrir per raó del part, durant uns quants dies, i que l’escometeren repetidament”. “Us fem saber amb aquesta lletra, amb gran amargor i aflicció del cor, com la il·lustre senyora Blanca, de grata memòria, reina d’Aragó i caríssima muller nostra, plagué a Déu que morís i li lliurés l’esperit com a reina catòlica que era el dimarts darrer passat al vespre, després de gravíssims dolors que li calgué sofrir per raó del part, durant uns quants dies, i que l’escometeren repetidament”.
("Os hacemos saber con esta carta, con gran amargura y aflicción de corazón, como la ilustre señora Blanca, de grata memoria, reina de Aragón y queridísima esposa nuestra, complació a Dios que muriera y le entregara el espíritu como reina católica que era el martes pasado por la noche, tras gravísimos dolores que tuvo que sufrir a causa del parto") 
(Traducción cast. Xavier Sierra) 
 


Amuleto protector de coral, que apareció en la tumba de la reina Blanca de Anjou
.

Centre de Restauració de Béns Mobles de Catalunya. Autor: Carles Aymeric i Ramon Maroto. 
https://patrimoni.gencat.cat/ca/histories/esculpint-una-reina-blanca-danjou-peces-duna-vida-reconstruida 


La reina, que había tenido su primer embarazo a los 13 años, era plenamente consciente de los peligros que entrañaba en aquel tiempo enfrentarse a un parto. Tanto es así que poco antes de su noveno parto (dos años antes de su muerte) hizo testamento. 



 Fragmento del retablo de la
Virgen de Vallmoll (1440- 1445)
de Jaume Huguet. MNAC. 


Otro detalle de esta conciencia de peligro es que en la tumba apareció un fragmento de pendiente de coral, material que se creía que podía servir como amuleto protector tanto en los partos como en los niños de corta edad.  El coral es un elemento que aparece como amuleto protector en retablos y pinturas góticas del s. XV, como los realizados por artistas como  Jaume Huguet o Lluís Dalmau. Por otra parte la reina, rechazaba abiertamente los lujos y vanidades cortesanas y se negaba a llevar joyas, fuera de estos amuletos protectores. 



Bibliografía

Armentano, N. Subirana M.;  Malgosa A; Prats-Muñoz G. Blanca d'Anjou, testimoni de la maternitat medieval (1280-1320) V Congrés d’Arqueologia medieval i moderna a Catalunya Barcelona, 22-25 de maig de 2014 ACTES. VOLUM II

Casas S. Blanca d'Anjou, retrat d'una reina. Sápiens, 94, agost 2010

Martínez Ferrando, J.E. (1948). Jaime II de Aragón. Su vida familiar. Barcelona, Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Patrimoni Cultural. Esculpint una reina. Blanca d'Anjou:  Peces d'una vida reconstruïda. https://patrimoni.gencat.cat/ca/histories/esculpint-una-reina-blanca-danjou-peces-duna-vida-reconstruida




Videos

Inspiradores. Blanca d'Anjou




Blanca d'Anjou. Peces d'una vida reconstruïda



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Blanca d'Anjou, una reina morta de part










Francesc de Montflorit

Sepulcro de la reina Blanca de Anjou

(1315) 

Escultura de alabastro 

Real Monasterio de Santes Creus 
(Catalunya)




Blanca d'Anjou (1283-1310) era la vuitena filla de Carles II el Coix, rei de Nàpols, i de Maria, filla del rei hongarès Esteve V. Pel tractat d'Anagni del 1295 s'havia concertat el seu matrimoni amb el rei Jaume II d'Aragó. El matrimoni es va celebrar el 29 d'octubre del 1295 a l'abadia de Vilabertran, a prop de Figueres. El rei tenia 28 anys i la reina, 12. El matrimoni entre Jaume II i Blanca segellava la reconciliació amb els Anjou i el rei de França, la pau entre els reis d'Aragó i Mallorca i l'aixecament de l'excomunió papal, derivada de l'època de Pere el Gran pel conflicte sobre la corona de Sicília.

Blanca va ser una dona de gran religiositat que va acompanyar el seu marit en nombroses ocasions, fins i tot en algunes expedicions militars. Havia pagat el claustre del monestir de Santes Creus, i com a curiositat direm que, com que era ella qui el finançava, va voler que apareguessin figures animals i humanes als capitells, contravenint la regla del Cister segons la qual als monestirs d'aquesta ordre només poden aparèixer motius vegetals o geomètrics per no distreure els monjos. Per aquesta raó el monestir de Santes Creus és l'únic monestir cistercenc on apareixen humans i animals. La sobirana tenia gran estima per aquest monestir i no és estrany que hi volgués ser sepultada. Quan va morir, després del desè part, a Barcelona, les seves restes van ser acollides per aquest cenobi, en el que també s’havia enterrat el seu sogre, Pere el Gran, i més tard ho faria el seu marit (1330).
 

 
Estat en què es va trobar la mòmia 
de la reina Blanca de Anjou. 
 

El desembre de 1835, durant la primera guerra carlina, tropes governamentals integrades per la Legió estrangera francesa (procedents d'Algèria) i algunes companyies de miquelets es van allotjar al monestir de Santes Creus, causant grans destrosses i excessos. La tomba de Blanca d'Anjou i del seu marit Jaume II van ser profanades. La mòmia del rei va ser incinerada, i la de la reina, passejada a punta de baioneta, arrossegada per terra i finalment llençada a un pou dins de les dependències monàstiques. El 1854, les seves restes van ser trobades per Isidre Carbó, monjo de Poblet i l'ex-monjo de Santes Creus Miquel Mestre que van aconseguir recuperar-les i retornar-les al panteó. 

El 2010, es va procedir a l'obertura de la tomba per realitzar l'estudi paleopatològic de les seves restes, juntament amb les del rei Pere el Gran (Pere III d'Aragó), el seu sogre, també sepultats en una tomba propera, a la mateixa església del monestir. rey Pere el Gran (Pedro III de Aragón), el seu sogre, també sepultats en una tomba properaNo es va poder fer l'estudi de Jaume II ja que com ja hem dit, les restes ja havien desaparegut.

Després de l'obertura del sepulcre es va poder constatar que a l'interior hi havia les restes del cos gairebé complet d'una dona de baixa estatura (aproximadament 150 cm d'alçada). A la mòmia li faltava un braç, gran part del crani i maxil·lar superior i part del tòrax.

La pell de Blanca va aparèixer amb un to groguenc i un aspecte encartronat. Si bé no es van trobar cabells adherits al crani, sí que van aparèixer alguns flocs de cabells que per l'anàlisi d'ADN es van poder constatar que pertanyien a la sobirana. La reconstrucció facial revelava que la reina va ser una dona ben semblant. Es van trobar restes d'àcid carmínic, cosa que revela que la reina feia servir maquillatge.

Algunes de les troballes revelen detalls de l'enterrament. Per exemple, es va trobar un fil de seda adherit a la cara, que s'interpreta que en el moment del sepeli li van cobrir la cara amb un vel. Poden observar-se encara la marca de les mitges al panxell dret, així com traces del vestit i el cinturó sobre la pell. Al genoll i al turmell es van observar marques de ferides intencionades, que probablement es van ocasionar post-mortem en un intent de vèncer el rigor mortis.


Estàtua jacent de  Blanca de Anjou a la seva sepultura
al Monestir de Santes Creus.


Autor: Philippe Froesch, Visualforensic.  
https://patrimoni.gencat.cat/ca/histories/esculpint-una-reina-blanca-danjou-peces-duna-vida-reconstruida



La dentadura de la reina va aparèixer en un relatiu bon estat, considerant especialment el gran nombre d'embarassos de Blanca. Tot just 3 o 4 càries de poca rellevància, amb descalcificació a la 2.2 i lesions puntiformes a la peça 2.8 que afectaven només l'esmalt. El relatiu bon estat de la dentadura permetia suposar bons hàbits higiènics i alimentaris.

Blanca tenia un galindó (hallux valgus) al peu dret, cosa que juntament amb la disposició en martell de la resta dels dits permet suposar que estigués provocat per l'ús de calçat inadequat o massa punxegut, seguint la moda de l'època. Tot i que també cal contemplar una possible tendència genètica i el paper d'un cert sobrepès.


Procés d'inventariat de les restes a Santes Creus (Autor: Ignasi Millet)

https://patrimoni.gencat.cat/ca/histories/esculpint-una-reina-blanca-danjou-peces-duna-vida-reconstruida


La pelvis de la reina estava cedida com a conseqüència dels nombrosos embarassos i la pell de l'abdomen va aparèixer molt laxa. Tenint en compte la reina tenia 27 anys i que va morir durant el desè part, comprendrem que pràcticament va estar contínuament embarassada des de la pubertat. També es poden identificar alguns òrgans, com l'úter momificat que va aparèixer molt dilatat i voluminós, com corresponia a una recent parida, ja que va morir dos dies després de donar a llum, sobresortint cap endavant sobre l'anell pelvià. Gràcies a una troballa de l'assessor històric del projecte, Ramon Sorobe, es van poder confirmar les dades paleopatològiques amb les fonts documentals de què disposem, com una carta escrita pel seu marit el rei que testifica que Blanca d'Anjou va morir el 13 d'octubre del 1310, als 27 anys, dos dies després de donar llum a la seva filla Violant d'Aragó, el que va ser el seu desè i últim part. Entre altres detalls, el monarca afirma que la reina havia mort després del part: 

"Us fem saber amb aquesta lletra, amb gran amargor i aflicció del cor, com la il·lustre senyora Blanca, de grata memòria, reina d'Aragó i caríssima muller nostra, plagué a Déu que morís i li lliurés l'esperit com a reina catòlica que era, el dimarts darrer passat al vespre, després de gravíssims dolors que li calgué sofrir per raó del part"  per raó del part, durant uns quants dies, i que l’escometeren repetidament”.


Amulet protector de corall, que 
va aparèixer a la tomba de la reina Blanca d'Anjou
.

Centre de Restauració de Béns Mobles de Catalunya.
Autor: Carles Aymeric i Ramon Maroto. 
https://patrimoni.gencat.cat/ca/histories/esculpint-una-reina-blanca-danjou-peces-duna-vida-reconstruida 

 

La reina, que havia tingut el seu primer embaràs als 13 anys, era plenament conscient dels perills que comportava en aquell temps enfrontar-se a un part. Tant és així que poc abans del seu novè part (dos anys abans de la seva mort) va fer testament.


Fragment del retaule de la
Verge de Vallmoll (1440-1445)
de Jaume Huguet. MNAC
 

Un altre detall d'aquesta consciència de perill és que a la tomba va aparèixer un fragment d’arracada de corall, material que es creia que podia servir com a amulet protector tant als parts com als nens de poca edat.  El corall és un element que apareix com a amulet protector en retaules i pintures gòtiques del s. XV, com els realitzats per artistes tals com Jaume Huguet o Lluís Dalmau. Per altra banda la reina, rebutjava obertamente els luxes i vanitats cortesanes i es negava a portar joies, llevat d'aquests amulets protectors.  



Bibliografía

Armentano, N. Subirana M.;  Malgosa A; Prats-Muñoz G. Blanca d'Anjou, testimoni de la maternitat medieval (1280-1320) V Congrés d’Arqueologia medieval i moderna a Catalunya Barcelona, 22-25 de maig de 2014 ACTES. VOLUM II

Casas S. Blanca d'Anjou, retrat d'una reina. Sápiens, 94, agost 2010

Martínez Ferrando, J.E. (1948). Jaime II de Aragón. Su vida familiar. Barcelona, Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Patrimoni Cultural. Esculpint una reina. Blanca d'Anjou:  Peces d'una vida reconstruïda. https://patrimoni.gencat.cat/ca/histories/esculpint-una-reina-blanca-danjou-peces-duna-vida-reconstruida



Videos


Inspiradores. Blanca d'Anjou






Blanca d'Anjou. Peces d'una vida reconstruïda





martes, 7 de febrero de 2023

Los parásitos de los agustinos

versió catalana | versión española







 Cementerio del convento 
de los Agustinos 

(s. X-XIV)
 
Restos humanos
Cambridge




Una reciente excavación arqueológica, liderada por la Universidad de Cambridge (Reino Unido), he estudiado los restos humanos del cementerio de los canónigos de San Agustín, más conocido como agustinos, una orden religiosa bastante extendida entre los siglos X y XIV en Cambridge. La sorpresa ha sido encontrar entre los esqueletos evidencias de parásitos intestinales en una proporción muy superior al resto de la población coetánea, según un artículo aparecido en agosto de 2022 en la revista International Journal of Paleopathology 

Desde luego, no es ningún secreto que los parásitos estaban muy extendidos en la Europa antigua y medieval. Las excavaciones en el norte del continente han descubierto rastros de muchos especímenes, como nematodos, la tenia del cerdo o incluso trematodos hepáticos de gran tamaño. El origen de algunas de estas infestaciones procedían del consumo de alimentos o bebidas contaminadas con heces, pero en otros casos se produjeron tras el simple consumo de carne o pescado. Como sucede en la actualidad, la contaminación era más frecuente cuanto menos medidas de higiene se aplicaban. Y hay que recordar que los medios de conservación de los alimentos eran muy precarios o casi inexistentes. 

En este sentido, el estudio de una comunidad monástica que vive en comunidad es muy interesante. En los monasterios habían instalaciones de letrinas, y fuentes de agua corriente procedente de cisternas, donde realizar preceptivas abluciones antes de comer y tras realizar las tareas habituales. Las normas de higiene están especificadas en la regla de San Benito, documento en el que se basaron después todas las reglas monásticas. En cambio, estas instalaciones no eran habituales en las casas de los campesinos. El saneamiento de las ciudades estaba basado en pozos negros en los que se acumulaban excrementos humanos, estiércol y otros desechos orgánicos. 

Sin embargo parece que en el caso de los Agustinos de Cambridge concretamente, el suministro de agua corriente no estaba garantizado y todavía no se ha excavado la zona de letrinas.

Los investigadores analizaron muestras de la pelvis de 19 agustinos que habían sido enterrados desde el s.X al s. XIV. Tras tratar adecuadamente las muestras y examinarlas al microscopio pudieron detectar huevos de parásitos intestinales. 

La sorpresa fue que mientras en el cementerio parroquial, en el que se enterraban los campesinos encontraron parásitos en un 32% de los casos, la proporción aumentaba a un 58% en los agustinos, que en teoría gozaban de mejores condiciones higiénicas y de agua corriente. 

Los arqueólogos creen que probablemente los agustinos solían abonar su huerto con el contenido de las letrinas, y que probablemente no practicaban habitualmente el lavado de manos regular (a pesar que así está estipulado en las reglas de San Agustín). Esto podría explicar la alta incidencia de parásitos intestinales en sus restos. 

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Religiosos medievals infestats de paràsits







 Cementiri del convent 
dels Agustins 

(s. X-XIV)
 
Restes humanes
Cambridge



Una recent excavació arqueològica liderada per la Universitat de Cambridge (Regne Unit), ha estudiat les restes humanes del cementiri dels canonges de Sant Agustí, més coneguts com a agustins, una ordre religiosa força estesa entre els segles X i XIV a Cambridge. La sorpresa ha estat trobar evidències de paràsits intestinals entre els esquelets en una proporció molt superior a la resta de la població coetània, segons un article aparegut l'agost del 2022 a la revista International Journal of Paleopathology . 

Sens dubte, no és cap secret que els paràsits estaven molt estesos a l'Europa antiga i medieval. Les excavacions al nord del continent han descobert rastres de molts espècimens, com nematodes, la tènia del porc o fins i tot trematodes hepàtics de grans dimensions. L'origen d'algunes infestacions procedia del consum d'aliments o begudes contaminades amb excrements, però en altres casos es van produir després del simple consum de carn o peix. Com passa actualment, la contaminació era més freqüent en la mesura que hi havia menys mesures d'higiene. I cal recordar que a l’època, els mitjans de conservació dels aliments eren molt precaris o gairebé inexistents.

En aquest sentit, l’estudi d’una comunitat monàstica que viu en comunitat és molt interessant. Als monestirs hi havia instal·lacions de latrines, i fonts d'aigua corrent procedent de cisternes, on fer preceptives ablucions abans de dinar i després de fer les tasques habituals. Les normes d'higiene estan especificades a la regla de Sant Benet, document en què es van basar després totes les regles monàstiques. En canvi, aquestes instal·lacions no eren habituals a les cases dels camperols. El sanejament de les ciutats estava basat en pous negres on s'acumulaven excrements humans, fems i altres deixalles orgàniques.

Tot i això sembla que en el cas dels Agustins de Cambridge concretament, el subministrament d'aigua corrent no estava garantit i encara no s'ha excavat la zona de les latrines.

Els investigadors van analitzar mostres de la pelvis de 19 agustins que havien estat enterrats des del s.X al s. XIV. Després de tractar adequadament les mostres i examinar-les al microscopi van poder detectar ous de paràsits intestinals.

La sorpresa va ser que mentre al cementiri parroquial, on s'enterraven els pagesos van trobar paràsits en un 32% dels casos, la proporció augmentava a un 58% en els agustins, que, en teoria, gaudien de millors condicions higièniques i d'aigua corrent.

Els arqueòlegs creuen que probablement els agustins adobaven adobar el seu hort amb el contingut de les latrines, i que probablement no practicaven de forma habitual el rentat de mans regular (tot i que així està estipulat a les regles de
Sant Agustí). Això podria explicar l'alta incidència de paràsits intestinals a les seves restes.

martes, 23 de agosto de 2022

Bacterias patógenas en una momia

versió catalana | versión española







Momia de Giovanni d'Avalos

(1538-1586)
 
Restos humanos
Abadia de San Domenico Maggiore
Nápoles



En la abadía de San Domenico Maggiore, de Nápoles, solían enterrarse algunos nobles italianos del Renacimiento. Según la costumbre de la época, antes del sepelio, los cuerpos eran cuidadosamente embalsamados,  y esto ha permitido que hayan llegado a nosotros sus momias en un notable estado de conservación. 

Uno de estos nobles era Giovanni d'Avalos, que sufría una litiasis biliar que le produjo una colecistitis crónica, enfermedad que terminó por causarle la muerte en 1586, cuando contaba con 48 años de edad. En 1983 sus restos mortales, junto a los de otros nobles fueron exhumados. 

Recientemente, Erick Denamur ha estudiado los cálculos biliares de Giovanni. Denamur, ha podido demostrar la existencia de la bacteria Escherichia coli en esta muestra. Una bacteria de más de 400 años, de la que ha podido identificar su genoma.  

Según el artículo que ha publicado en la revista Communications Biology, los análisis y la reconstrucción del genoma de esta bacteria ancestral muestran que sus 4.446 genes pertenecen al filogrupo A ya una secuencia excepcionalmente rara del tipo 4995. 

El filogrupo A de E. coli generalmente está presente en el intestino de las personas que viven en áreas rurales o comunidades escasamente urbanizadas. También se encuentra con frecuencia en casos de infecciones biliares. Además, esta no es la única bacteria que se ha encontrado en la momia: también se han identificado fragmentos de Klebsiella aerogenes. Los dos gérmenes incluso habrían intercambiado genes durante su cohabitación en las vías biliares de Giovanni d'Avalos. 

E. coli forma parte habitualmente de la flora intestinal de la mayoría de personas, pero ciertas cepas de esta bacteria son responsables de intoxicaciones alimentarias a veces graves que pueden incluso progresar a septicemia, afectando especialmente a las personas más frágiles: ancianos, inmunodeprimidos o niños pequeños. Es pues un germen oportunista, que puede ser muy peligroso en determinadas circunstancias, como probablemente fue el caso del noble napolitano. 

Parte de la gravedad de las infecciones por E.coli se debe a la capacidad de esta bacteria para resistir a los tratamientos habituales, la famosa "resistencia a los antibióticos". Comprender cómo se adquirieron esta o más bien estas resistencias permitiría a los médicos orientar mejor los tratamientos y, por lo tanto, tratar a los pacientes. 



Escherichia coli

De ahí el interés por disponer de cepas antiguas anteriores a la existencia de la penicilina. En el caso de Giovanni d'Avalos no se ha encontrado un factor de virulencia específico ni resistencia adquirida a los antibióticos. Pero algunos de los genes que pueden inducir la resistencia ya están presentes en esta cepa. 

Aunque conocemos bastantes detalles sobre grandes epidemias de hace algunos siglos, como por ejemplo la peste negra del s. XIV, que causó la muerte a más de un tercio de la población europea, no tenemos muchos datos sobre epidemias menores, más circunscritas y de las que no nos han llegado apenas testimonios documentales. Por esto no sabemos cuantos muertos pueden ser atribuidos a patógenos como Escherichia coliPseudomonas aeruginosa o Staphylococcus aureus, aunque probablemente su mortalidad puede ser muy superior a la que imaginamos. Estudios como los que se han realizado en las momias de la abadía de San Domenico Maggiore puedes ser muy esclarecedores.  


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Bacteris patògens a una momia


 



Momia de Giovanni d'Avalos

(1538-1586)
 
Restos humanos
Abadia de San Domenico Maggiore
Nápoles



A l'abadia de San Domenico Maggiore, de Nàpols, solien enterrar-se alguns nobles italians del Renaixement. Segons era tradició a l'època, abans del sepeli, els cossos eren curosament embalsamats i això ha permès que ens hagin arribat les seves mòmies en un notable estat de conservació.

Un d'aquests nobles era Giovanni d'Avalos, que patia una litiasi biliar que li va produir una colecistitis crònica, malaltia que va acabar per causar-li la mort el 1586, quan ell tenia 48 anys. El 1983 les seves restes mortals, juntament amb les d'altres nobles, van ser exhumades.

Recentment, Erick Denamur ha estudiat els càlculs biliars de Giovanni. Denamur, ha pogut demostrar l'existència del bacteri Escherichia coli en aquesta mostra. Un bacteri de més de 400 anys, del qual s’ha pogut identificar el genoma.

Segons l'article que ha publicat a la revista Communications Biology, les anàlisis i la reconstrucció del genoma d'aquest bacteri ancestral mostren que els seus 4.446 gens pertanyen al filogrup A i a una seqüència excepcionalment rara del tipus 4995.

El filogrup A d'E. coli generalment és present a l'intestí de les persones que viuen en àrees rurals o comunitats escassament urbanitzades. Sovint es troba també en casos d'infeccions biliars. A més, aquest no és l'únic bacteri que s'ha trobat a la mòmia: també s'hi han identificat fragments de Klebsiella aerogenes. Els dos gèrmens fins i tot haurien intercanviat gens durant la seva cohabitació a les vies biliars de Giovanni d'Avalos.

E. coli forma part habitualment de la flora intestinal de la majoria de persones, però algunes soques d'aquest bacteri són responsables d'intoxicacions alimentàries de vegades greus que fins i tot poden progressar a septicèmia, afectant especialment a les persones més fràgils: ancians, immunodeprimits o nens petits. És, doncs, un germen oportunista, que pot ser molt perillós en determinades circumstàncies, com probablement va ser el cas del noble napolità.

Part de la gravetat de les infeccions per E.coli és deguda a la capacitat d'aquest bacteri per resistir als tractaments habituals, la famosa "resistència als antibiòtics". Comprendre com es van adquirir aquesta o més aviat aquestes resistències permetria als metges orientar millor els tractaments i, per tant, tractar els pacients. D'aquí l'interès per disposar d’antigues soques anteriors a l'existència de la penicil·lina. En el cas de Giovanni d'Avalos, no s'ha trobat un factor de virulència específic ni resistència adquirida als antibiòtics, si bé alguns dels gens que poden induir la resistència ja són presents en aquesta soca.


Escherichia coli


Encara que coneixem força detalls sobre grans epidèmies de fa alguns segles, com per exemple la pesta negra del s. XIV, que va causar la mort a més d'un terç de la població europea, no tenim gaires dades sobre epidèmies menors, més circumscrites i de les quals gairebé no ens han arribat testimonis documentals. Per això no sabem quants morts poden ser atribuïts a patògens com Escherichia coli, Pseudomones aeruginosa o Staphylococcus aureus, encara que probablement la seva mortalitat pot ser molt superior a la que imaginem. Estudis com els que s'han realitzat a les mòmies de l'abadia de San Domenico Maggiore poden ser molt aclaridors.