Josep Cañas i Cañas Monumento al Dr. Ferran (1972) Piedra, mármol y bronce Passeig Maragall. Barcelona |
Jaume Ferran i Clua
Josep Cañas i Cañas Monument al Dr. Ferran (1972) Pedra, marbre i bronze Passeig Maragall. Barcelona |
Un museo puede interpretarse de muchas maneras. A la visión artística, histórica o antropológica, un dermatólogo puede aportar nuevos enfoques sobre patología, cosméticos, terapéutica, simbolismos, usos u otros aspectos de interés.
Josep Cañas i Cañas Monumento al Dr. Ferran (1972) Piedra, mármol y bronce Passeig Maragall. Barcelona |
Jaume Ferran i Clua
Josep Cañas i Cañas Monument al Dr. Ferran (1972) Pedra, marbre i bronze Passeig Maragall. Barcelona |
versió catalana | versión española
Antoine-Auguste-Ernest HebertMalaria (1848-1850) Óleo sobre lienzo 193 x 135 cm Musée d'Orsay. Paris. |
Antoine-Auguste-Ernest Herbert (1817-1908), fue un destacado representante del Romanticismo francés. Natural de Grenoble, su pintura se caracteriza por un gran uso de la luz y el color, representando sobre todo escenas campesinas, con cierto melancólico lirismo, en las que destaca la serenidad de los personajes. También cultivó el retrato. Herbert fue discípulo del pintor parisino Paul Delarauche (1797-1856), quien contribuyó notablemente en el desarrollo un estilo muy personal, que también se vio fuertemente influenciado por el ambiente artístico de Italia, donde vivió durante más de treinta años.
En Italia se inspiró para realizar el cuadro “Malaria” (1848-1850) que le otorgaría gran fama a nivel internacional. En la escena, bajo una luz crepuscular, un grupo de personas sobre una barca, navegan por el río huyendo de un foco palúdico que se ha desatado en alguna región próxima. Un hombre, situado de espaldas al espectador, mira ansioso el horizonte y dirige la barca y el destino de los embarcados, entre los que podemos ver varias mujeres y un niño de corta edad. La melancólica escena y la resignación de los personajes contrasta con la gravedad del momento que vivía la población ante la propagación de la enfermedad.
La malaria o paludismo constituyó un grave problema en las zonas pantanosas de Italia y de toda la Europa meridional. El italiano Francesco Torti (1658-1741) fue quien puso nombre a la enfermedad (malaria), ya que creía que el origen de la enfermedad se debía a los residuos y miasmas evaporados de los ríos, lagunas y áreas pantanosas. Esta relación con los pantanos y zonas palúdicas originó también el nombre de paludismo con la que también se conoce el mal. Herbert presenció frecuentemente este tipo de situaciones y las migraciones que ocasionaban para huir de la enfermedad.
Ciclo del Plasmodium, agente productor de la malaria |
Se conocen unas 175 especies de Plasmodium, de las cuales las que afectan más frecuentemente a los seres humanos son: :
«Tampoco conviene que haya laguna cerca de los edificios, ni camino real, porque aquella despide con los calores un vapor pestilencial y produce enjambres espesísimos de insectos que vienen volando sobre nosotros armados de aguijones dañinos […] son causa muchas veces de que se contraigan unas enfermedades desconocidas, cuyos motivos ni aun los médicos pueden descubrir».
En 1880 se descubrió el agente causal de la malaria. Alphonse Laveran, un cirujano del ejército francés que estaba de servicio en Argelia. Laveran solía observar muestras de sangre fresca, contrariamente a la tendencia de la época en que la mayoría de los médicos utilizaban fijadores químicos que evitaban que las estructuras celulares se descompusieran, pero a costa de matar el movimiento de los microbios. Ese día en particular, Laveran dejó el microscopio por un tiempo y cuando regresó, la muestra de un paciente con malaria estaba llena de plasmodios retorcidos, posiblemente gametos masculinos que tomaron la disminución de temperatura como señal de haber salido del cuerpo humano y estar dentro de un mosquito, donde podrían encontrar gametos femeninos. Los trabajos de Laveran hicieron que se le concediera el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1907. Pero Laveran agregó otra atrevida y, en ese momento, ignorada especulación: que la malaria era transmitida por mosquitos.
Charles-Louis-Alphonse Laveran (1845-1922), descubridor del parásito causante del paludismo. |
Esta suposición de Laveran fue confirmada poco después. En 1897 el británico sir Ronald Ross, un cirujano militar que trabajaba en Secunderabad (India), demostró que el paludismo era transmitida por mosquitos del género Anopheles, que actuaban como vectores. Su picadura transmitía diferentes especies de Plasmodium, agente causante de la infección. También, un año más tarde lo corroboró el italiano Giovanni Battista Grassi. Como tantas veces en la Historia de la Medicina esto generó una agria disputa entre las escuelas inglesa e italiana sobre la autoría del descubrimiento.
Con la eliminación de los mosquitos vectores, el paludismo fue erradicado de la mayoría de zonas endémicas de Europa. Aunque las transformaciones ambientales producidas por el cambio climático hacen temer un posible regreso del paludismo a algunas zonas de nuestro país.
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Paludisme
Antoine-Auguste-Ernest HebertMalària (1848-1850) Oli sobre tela 193 x 135 cm Musée d'Orsay. Paris. |
• P. falciparum (causa la malària terciana maligna).• P. vivax (causa més freqüent de la malària terciana benigna).• P. ovale (causa menys freqüent de la malària terciana benigna)• P. malariae (causa la malària quaternària benigna).
«Tampoc no convé que hi hagi cap llacuna a prop dels edificis, ni camí real, perquè amb les calors acomiaden un vapor pestilencial i produeix eixams espessíssims d'insectes que venen volant sobre nosaltres armats de fiblons nocius […] són moltes vegades la causa que es contreguin malalties desconegudes, els motius de les quals ni els metges poden descobrir».
versió catalana | versión española
Emil NoldeNubes de verano (1913) Óleo sobre lienzo 73,3 x 88,5 cm Museo Thyssen-Bornesmisza. Madrid |
Emil Nolde (1867-1956) fue uno de los pintores más representativos del expresionismo alemán. Algunas de las características de la pintura de Nolde son su fuerte cromatismo y la sencillez de las obras, sin grandes detalles. A veces se decanta por un cierto monocromatismo, con un fuerte componente simbólico. Es el caso de Nubes de verano, en el que refleja un paisaje marino, pintado con un grueso empaste de pinceladas vigorosas, en el que aparecen unas nubes amenazantes que parecen anunciar una violenta tormenta sobre el mar, que transmite una gran tensión al espectador.
Esta visión amenazante de los nubarrones puede transportarnos hoy al nuevo y preocupante papel que para la medicina actual pueden tener las nubes, su relación con la resistencia bacteriana a los antibióticos.
En 2018, la OMS alertaba de la posibilidad de encontrarnos pronto sin ningún antibiótico eficaz ante las bacterias patógenas más comunes. Actualmente la resistencia bacteriana es la causa de más de un millón de muertes anuales en todo el mundo. Y según los expertos esta cifra podría verse multiplicada por diez a mediados del s. XXI.
Todavía más inquietante es que esta resistencia puede pasar de una especie a otra, al transmitir los genes necesarios para la resistencia. Y un nuevo aspecto es eque esta transmisión genética podría realizarse a gran distancia, a causa de las nubes. Así se afirma en un artículo publicado en la revista Science of the Total Environment (20 de marzo de 2023).
El equipo de investigadores canadienses y franceses estudiaron las nubes en la región de Puy-de-Dôme, gracias a un laboratorio especializado en el estudio de las nubes, situado a 1465 m. de altura. Los científicos han aspirado muestras de 12 nubes que pasaron por esta región entre septiembre de 2019 y octubre de 2021. Analizaron estas muestras para buscar bacterias y genes de antibiorresistencia. Sobre un total de 33 genes investigados, han encontrado 29, de los que 6 estaban presentes en un 75% de los genes estudiados. Es pues el primer estudio que demuestra que las nubes pueden transportar genes de resistencia bacteriana en concentraciones similares a otros entornos naturales.
Emil Nolde: Landschaft unter einer grossen, blauen Wolke (Paisaje con una gran nube azul) Acuarela sobre papel ( ca.1930/1940) |
Como media, cada una de las nubes contenía alrededor de 8.000 bacterias por mililitro de agua y más de 20.000 copias de genes de antibiorresistencia por mililitro de agua. Si bien esta concentración es 100 veces más baja que la que se encuentra en ríos y lagos, es superior a la de los mares. En definitiva, una concentración de unos 5.400 genes de antibiorresistencia por metro cúbico de aire. Si esto se pudiera extrapolar a todas las nubes del planeta cada año podría haber más de 10 cuatrillones (un uno seguido de 24 ceros) de copias de genes de antibiorresistencia balanceándose sobre nuestras cabezas y que podrían llegar a la tierra gracias a las precipitaciones, aumentando considerablemente el número de resistencias bacterianas.
Los investigadores señalan también que estos genes son diferentes según su procedencia. Los que son transportados por nubes que vienen del continente son sobre todo genes de resistencia contra sulfamidas, tetraciclinas y macrólidos, antibióticos de uso veterinario frecuente en Francia. En cambio, las nubes que proceden del Atlántico transportan sobre todo genes de resistencia a las quinolonas, unos medicamentos menos usados en Europa.
Núvols i resistència bacteriana
Emil NoldeNubes de verano (1913) Óleo sobre lienzo 73,3 x 88,5 cm Museo Thyssen-Bornesmisza. Madrid |
Emil Nolde (1867-1956) va ser un dels pintors més representatius de l'expressionisme alemany. Algunes de les característiques de la pintura de Nolde són el fort cromatisme i la senzillesa de les seves obres, sense grans detalls. De vegades es decanta per un cert monocromatisme, amb un fort component simbòlic. És el cas de Núvols d'estiu, en el qual reflecteix un paisatge marí pintat amb un gruixut empastament de pinzellades vigoroses, on apareixen uns núvols amenaçadors que semblen anunciar una tempesta violenta sobre el mar, que transmet una gran tensió a l'espectador.
Aquesta visió amenaçadora de les nuvolades pot transportar-nos avui al nou i preocupant paper que per a la medicina actual poden tenir els núvols, la seva relació amb la resistència bacteriana als antibiòtics.
El 2018, l'OMS alertava de la possibilitat de trobar-nos properament sense cap antibiòtic eficaç davant dels bacteris patògens més comuns. Actualment la resistència bacteriana és la causa de més d'un milió de morts anuals a tot el món. I segons els experts aquesta xifra es podria veure multiplicada per deu a mitjans del s. XXI.
I més inquietant és encara que aquesta resistència pot passar d'una espècie a l'altra, en transmetre els gens necessaris per a la resistència. I un nou aspecte és que aquesta transmissió genètica podria realitzar-se a gran distància, a causa dels núvols. Així s'afirma en un article publicat a la revista Science of the Total Environment (20 de març del 2023).
L'equip d'investigadors canadencs i francesos van estudiar els núvols a la regió de Puy-de-Dôme, gràcies a un laboratori especialitzat en l'estudi dels núvols, situat a 1465 m. d'alçada. Els científics han aspirat mostres de 12 núvols que van passar per aquesta regió entre el setembre del 2019 i l'octubre del 2021. Van analitzar aquestes mostres per buscar bacteris i gens d'antibioresistència. Sobre un total de 33 gens investigats, n'han trobat 29, dels quals 6 estaven presents en un 75% dels gens estudiats. És doncs el primer estudi que demostra que els núvols poden transportar gens de resistència bacteriana en concentracions semblants a altres entorns naturals.
Emil Nolde: Landschaft unter einer grossen, blauen Wolke (Paisatge amb un gran núvol blau). Aquarel·la sobre paper ( ca.1930/1940) |
De mitjana, cadascun dels núvols contenia al voltant de 8.000 bacteris per mil·lilitre d'aigua i més de 20.000 còpies de gens d'antibioresistència per mil·lilitre d'aigua. Si bé aquesta concentració és 100 vegades més baixa que la que es troba a rius i llacs, és superior a la dels mars. En definitiva, una concentració d’uns 5.400 gens d’antibioresistència per metre cúbic d’aire. Si això es pogués extrapolar a tots els núvols del planeta cada any podria haver-hi més de 10 quatrilions (un seguit de 24 zeros) de còpies de gens d'antibioresistència balancejant-se sobre els nostres caps i que podrien arribar a la terra gràcies a les precipitacions, augmentant considerablement el nombre de resistències bacterianes.
Els investigadors assenyalen també que aquests gens són diferents segons la procedència. Els que són transportats per núvols que vénen del continent són principalment gens de resistència contra sulfamides, tetraciclines i macròlids, antibiòtics d'ús veterinari freqüent a França. En canvi, els núvols que procedeixen de l'Atlàntic transporten sobretot gens de resistència a les quinolones, uns medicaments menys utilitzats a Europa.