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viernes, 11 de marzo de 2022

Celestino Mutis y la Quina

 versió catalana | versión española






R. Cristóbal

Celestino Mutis 
(1930) 

Óleo sobre lienzo 
Wellcome Collection. Londres. 



José Celestino Mutis (1732-1808) fue un científico que destacó especialmente como botánico, geógrafo y matemático. 

Mutis nació en Cádiz, donde comenzó a estudiar Medicina en el Real Colegio de Cirugía que había fundado en esta ciudad Pere Virgili.  Tras terminar sus estudios en la Universidfad de Sevilla, ejerció como médico en el hospital de Cádiz. Más tarde, pasó a trabajar de suplente en la cátedra de Anatomía de Madrid, donde tuvo la oportunidad de ampliar sus conocimientos botánicos en el Jardín del Soto de Migas Calientes. Antes de cumplir los 30 años viajó a América como médico personal de Pedro Messía de la Cerda, nombrado virrey de Nueva Granada. 

Se instaló así en Santafé de Bogotá (que es la actual ciudad de Bogotá) y no tardó en observar que  la educación en el virreinato estaba muy alejada de las ideas ilustradas que se habían adoptado en Europa. Se planteó así organizar los estudios de medicina y comenzó a impartir él mismo matemáticas, física y astronomía. En sus clases, enseñaba las innovadoras ideas de Newton, Galileo y Copérnico, por lo que pronto fue acusado ante la Santa Inquisición por heterodoxo. Para evitar una condena, abandonó la docencia e ingresó en la Compañía de Jesús, llegando a ordenarse sacerdote. 

Pero su nueva vida como jesuita no le hizo abandonar su actividad científica. Fundó el observatorio astronómico de Bogotá, impulsó nuevas técnicas de minería y realizó importantes aportaciones en investigación médica. Durante la epidemia de viruela de 1782 optó por inocular cepas debilitadas de la enfermedad a personas sanas, lo que se convirtió en una campaña de vacunación providencial a pesar de las reticencias de los gobernantes.  

Estaba muy interesado por la gran variedad de plantas del Nuevo Mundo. Una de ellas era la quina, reputada como febrífuga y que se usaba frente a la malaria, una enfermedad devastadora, por su contenido en quinina. 

Corteza de quina

La quinina es el más fuerte de los cuatro alcaloides que se encuentran en la corteza de los árboles del género Cinchona. Su descubrimiento se remonta a una de las grandes expediciones científicas en el Nuevo Mundo bajo el patrocinio de la Corona Española durante los siglos XVII y XVIII. La primera descripción de la corteza de quina la hizo el militar y científico Miguel de Santisteban durante una expedición a Loja y sur de Quito en el Reino de Nueva Granada. En este viaje hizo amistad con Mutis y le regaló varios ejemplares de quinas. Mutis estudió y analizó las muestras de quina que le iban enviando diversas exploraciones. 

Así, Mutis descubrió hasta siete especies del género Cinchona, destacando que no todas tienen un contenido apreciable de quinina. 

Los resultados los mostró en su celebrada obra «Arcano de la Quina» y también en otras obras y dibujos, algunos de ellos conservados en el Jardín Botánico de Madrid. 

En 1629 fue administrada a Ana de Osorio, condesa de Chinchón y esposa del virrey del Perú, que padecía la "fiebre de los pantanos" (paludismo), con notable éxito. 

Los monjes utilizaron este remedio para salvar de la muerte a la condesa de Chinchón, Ana de Osorio, esposa del virrey de Perú, aquejada de lo que por entonces denominaban ‘fiebre de los pantanos’. 

Esta curación fue muy comentada y por esta razón le fue impuesto el nombre de Cinchona con el que se conoció a partir de entonces este género botánico. 

Mutis mantenía una activa correspondencia con Carl Linné (Linneo), uno de los científicos más relevantes del siglo XVIII y padre de la taxonomía, es decir, de la clasificación de los seres vivos, a quien le envió muestras de las increíbles plantas que se podían encontrar en Nueva Granada. Linneo se interesó mucho en las especies que le comentaba Mutis. Tanto que en su honor le dio el nombre de Mutisia a una orquídea. Precisamente, la que observa Mutis con su lupa, en el óleo que encabeza este escrito.   

La quina como tratamiento fue conocida a través de los tiempos con distintos nombres: «cascarilla», «polvos de Loja», «polvos de la condesa» y «polvos de los jesuitas». Esta última denominación no gustó a los protestantes ingleses que se negaban a tomarlo y se decidió cambiar el nombre por el de «el remedio inglés». 

Años más tarde, tras aislar la quinina, responsable de su acción antimalárica, el joyero y empresario alemán Jacob Schweppes (sí, el de los refrescos), ideó el procedimiento industrial para la elaboración de bebidas carbonatadas en 1792, y posteriormente elaboró un agua carbonatada a la que añadiría quinina, dando origen a la conocida Agua Tónica, muy consumida después para prevenir la malaria a las tropas británicas destinadas en la India. Como su sabor era muy amargo y algunos soldados se las ingeniaban para poner cualquier excusa y evitar el mal trago, decidieron añadir limón y ginebra creando sin saberlo el Gin-Tonic. Por supuesto, ningún soldado quiso saltarse desde entonces su ración de quinina.



La imagen de Celestino Mutis fue reproducida
en un billete de 2000 pesetas (1992)


Además de su labor botánica, Celestino Mutis fue un gran defensor de la vacunación antivariólica de Jenner. Edward Jenner había iniciado su sistema de vacunación en Europa en 1796 y muy poco después, en 1803, salió de España la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna que lideraba Francisco Javier Balmis. A pesar de las reticencias de algunos, Mutis promovió las campañas de vacunación contra la viruela. Incluso investigó el uso de cepas debilitadas de la enfermedad y se autoinoculó a través de una pequeña incisión una muestra purulenta de un enfermo. Después hizo lo mismo con algunos de sus alumnos y a 36 niños enfermos de un orfanato. Al cabo de unos días nadie enfermó y los niños enfermos mejoraron. La población, esta vez convencida de la eficacia, accedieron a ella salvándose así miles de vidas.

Mutis estudió y aplicó en medicina la Ipecacuana, el té de Bogotá, el bálsamo de Tolú… pero su saber no se limitó a la botánica, la farmacia y la medicina, sino que también fue un apasionado y célebre astrónomo que apoyó la teoría sobre el sistema heliocéntrico de Copérnico e hizo contribuciones a otros conocimientos como las técnicas aplicadas en  la minería de la plata y la recopilación del vocabulario y la gramática indígena.


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Celestino Mutis i la quina






R. Cristóbal

Celestino Mutis 
(1930) 

Óleo sobre lienzo 
Wellcome Collection. Londres. 


José Celestino Mutis (1732-1808) va ser un científic que va destacar especialment com a botànic, geògraf i matemàtic.

Mutis va néixer a Cadis, on va començar a estudiar Medicina al Reial Col·legi de Cirurgia que havia fundat Pere Virgili en aquesta ciutat. Després d'acabar els estudis a la Universitat de Sevilla, va exercir com a metge a l'hospital de Cadis. Més tard, va treballar de suplent a la càtedra d'Anatomia de Madrid, on va tenir l'oportunitat d'ampliar els seus coneixements botànics al Jardí del Soto de Migas Calientes. Abans de fer els 30 anys va viatjar a Amèrica com a metge personal de Pedro Messía de la Cerda, nomenat virrei de Nova Granada.

Es va instal·lar a Santafé de Bogotà (que és l'actual ciutat de Bogotà) i no va trigar a observar que l'educació al virreinat estava molt allunyada de les idees il·lustrades que s'havien adoptat a Europa. Es va plantejar així organitzar els estudis de medicina i va començar a impartir ell mateix matemàtiques, física i astronomia. A les seves classes, ensenyava les innovadores idees de Newton, Galileu i Copèrnic, per la qual cosa aviat va ser acusat davant la Santa Inquisició per heterodox. Per evitar una condemna, va abandonar la docència i va ingressar a la Companyia de Jesús, arribant a ordenar-se sacerdot. 

Però la seva nova vida com a jesuïta no el va fer abandonar la seva activitat científica. Va fundar l'observatori astronòmic de Bogotà, va impulsar noves tècniques de mineria i va fer importants aportacions en investigació mèdica. Durant l'epidèmia de verola del 1782 va optar per inocular soques debilitades de la malaltia a persones sanes, cosa que es va convertir en una campanya de vacunació providencial malgrat les reticències dels governants.

Estava molt interessat per la gran varietat de plantes del Nou Món. Una d’elles era la quina, coneguda com a febrífuga i que es feia servir per la malària, una malaltia devastadora, pel seu contingut en quinina.

Escorça de quina

La quinina és l’alcaloide més fort dels quatre que es troben a l'escorça dels arbres del gènere Cinchona. El seu descobriment es remunta a una de les grans expedicions científiques al Nou Món sota el patrocini de la Corona Espanyola durant els segles XVII i XVIII. La primera descripció de l'escorça de quina la va fer el militar i científic Miguel de Santisteban durant una expedició a Loja i al sud de Quito al Regne de Nova Granada. En aquest viatge va fer amistat amb Mutis i li va regalar diversos exemplars de quines. Mutis va estudiar i analitzar les diferents mostres de quina que li anaven enviant diverses exploracions.

Així Mutis va descobrir fins a set espècies del gènere Cinchona, destacant que no totes tenen un contingut apreciable de quinina.

Els resultats els va mostrar en la seva celebrada obra “Arcano de la Quina” i també en altres obres i dibuixos, alguns dels quals es conserven al Jardí Botànic de Madrid.

El 1629 va ser administrada a Ana d'Osorio, comtessa de Chinchón i esposa del virrei del Perú, que patia la "febre dels pantans" (paludisme), amb un èxit notable.

"Els monjos van utilitzar aquest remei per salvar de la mort la comtessa de Chinchón, Ana d'Osorio, esposa del virrei del Perú, afligida del que aleshores anomenaven 'febre dels pantans'."

Aquesta curació va ser molt comentada i per aquesta raó li va ser imposat el nom de Cinchona amb què es va conèixer a partir de llavors aquest gènere botànic.



Mutis mantenia una activa correspondència amb Carl Linné (Linneo), un dels científics més rellevants del segle XVIII i pare de la taxonomia, és a dir, de la classificació dels éssers vius, a qui va enviar mostres de les increïbles plantes que es podien trobar a Nova Granada. Linneo es va interessar molt en les espècies que li comentava Mutis. Tant va ser així que en honor seu li va donar el nom de Mutisia a una orquídia. Precisament, la que observa Mutis amb la seva lupa, a l'oli que encapçala aquest escrit.

La quina com a tractament va ser coneguda a través dels temps amb diferents noms: «cascarilla», «pòlvores de Loja», «pòlvores de la comtessa» i «pòlvores dels jesuïtes». Aquesta darrera denominació no va agradar als protestants anglesos que es negaven a prendre-la i es va decidir canviar-li el nom pel de «remei anglès». 

Posteriorment, després d'aïllar la quinina, responsable de la seva acció antimalàrica, el joier i empresari alemany Jacob Schweppes (sí, el dels refrescos), va idear el procediment industrial per a l'elaboració de begudes carbonatades el 1792, i anys després va elaborar una aigua carbonatada a la que afegiria quinina, donant origen a la coneguda Tònica, molt consumida després per prevenir la malària a les tropes britàniques destinades a l'Índia. Com que el seu sabor era molt amarg i alguns soldats se les enginyaven per posar qualsevol excusa i evitar prendre-s’ho, van decidir afegir llimona i ginebra creant sense saber-ho el gin-tònic. Per descomptat, cap soldat es va voler saltar des de llavors la seva ració de quinina.



La imatge de Celestino Mutis va ser reproduïda
en un bitllet de 2000 pessetes (1992)


A més de la seva tasca botànica, Celestino Mutis va ser un gran defensor de la vacunació antivariolosa de Jenner. Edward Jenner havia iniciat el seu sistema de vacunació a Europa el 1796 i molt poc després, el 1803, va sortir d'Espanya la Reial Expedició Filantròpica de la Vacuna que va liderar Francisco Javier Balmis. Tot i les reticències d'alguns, Mutis va promoure les campanyes de vacunació contra la verola. Fins i tot va investigar l'ús de soques afeblides de la malaltia i es va autoinocular a través d'una petita incisió una mostra purulenta d'un malalt. Després va fer el mateix amb alguns dels alumnes i amb 36 nens malalts d'un orfenat. Al cap d'uns dies ningú no es va posar malalt i els nens malalts van millorar. La població, aquesta vegada convençuda de l'eficàcia, van accedir-hi salvant-se així milers de vides.

Mutis va estudiar i va aplicar en medicina la ipecacuana, el te de Bogotà, el bàlsam de Tolú… però el seu saber no es va limitar a la botànica, la farmàcia i la medicina, sinó que també va ser un apassionat i cèlebre astrònom que va recolzar la teoria sobre el sistema heliocèntric de Copèrnic i va fer contribucions a altres coneixements com les tècniques aplicades en la mineria de la plata i la recopilació del vocabulari i la gramàtica indígena.


jueves, 20 de enero de 2022

Cocodrilos y remedios populares

 versió catalana | versión española



 


Cocodrilo disecado 

Animal disecado de 4,5 m.

Museo Regional de Nayarit (México)
 


El Museo Regional de Nayarit posee esta pieza taxidérmica de cocodrilo (Crocodylus acutus) y que ha sido sometido hace poco a una restauración. Se cree que es un animal que tenía unos 70 años cuando se cazó furtivamente y fue donado al museo en 1992. 

Los primeros cocodrilos aparecieron hace 230 millones de años. Actualmente hay unas 23 especies repartidas en diversas zonas tropicales del mundo, que pueden alcanzar entre 1,5 y 6 m. 

En muchas civilizaciones antiguas se usaron diversos productos de los cocodrilos como ingrediente de medicamentos. Ciertamente, muchos de estos remedios tienen un escaso fundamento, y son solamente soluciones mágicas. 



Wilhelm Kuhnert. Cocodrilos del Nilo. Litografía.  



Entre los mexicas por ejemplo, se usaban las piedras de cocodrilo, los gastrolitos presentes en el estómago de estos reptiles, para el mal de piedra (calcinosis); las glándulas de amizcle que tienen cerca de la garganta, contra las calenturas; o el estómago, lavado y seco, contra la litiasis renal. 

Los antiguos egipcios veneraban a los cocodrilos como divinidades (Sobek) y también se usaban ciertos productos de los cocodrilos, como terapéuticos, por ejemplo contra la ceguera de río (oncocercosis) y los excrementos de cocodrilo, envueltos en un paño fino eran depositados en la vagina como anticonceptivos. 



Cocodrilos momificados en el templo de Kom-Ombo (Egipto) 


Evidentemente estos remedios son fórmulas mágicas sin eficacia comprobada. Sin embargo, recientemente se han aislado de la sangre de los saurios ciertas sustancias, como la cocodrilina, que parece puede ser efectiva para combatir ciertas bacterias, una especie de antibiótico natural, que de todos modos necesita estudios más precisos. 

Sin embargo, hay que advertir que muchos campesinos usan directamente la sangre del cocodrilo como una panacea para muchas enfermedades. Una práctica peligrosa y contra producente, que debe ser claramente desaconsejada, ya que aparte de no tener todavía propiedades demostradas, en muchas ocasiones se usa en lugar de acudir a una consulta médica.    



El "dragón" del Patriarca, en realidad un cocodrilo. Museo del Patriarca, Valencia. 

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Cocodrils i remeis populars




Cocodril dissecat 

Animal dissecat de 4,5 m.

Museo Regional de Nayarit (México) 


Al Museu Regional de Nayarit hi trobem aquesta peça taxidèrmica de cocodril (Crocodylus acutus) que fa poc ha estat sotmès a una restauració. Es creu que és un animal que tenia uns 70 anys quan es va caçar furtivament i va ser donat al museu el 1992.

Els primers cocodrils van aparèixer fa 230 milions d’anys. Actualment hi ha unes 23 espècies repartides en diverses zones tropicals del món, que poden assolir entre 1,5 i 6 m.

En moltes civilitzacions antigues es van fer servir diversos productes dels cocodrils com a ingredient de medicaments. Certament, molts d'aquests remeis tenen un fonament escàs, i són només solucions màgiques.



Wilhelm Kuhnert. Cocodrils del Nil. Litografia.  


Entre els mexiques per exemple, s’empraven les pedres de cocodril, els gastròlits presents a l'estómac d'aquests rèptils, per al mal de pedra (calcinosi); les glàndules de ramell que tenen prop de la gola, contra les febres; o l'estómac, rentat i sec, contra la litiasi renal.

Els antics egipcis veneraven els cocodrils com divinitats (Sobek) i també usaven determinats productes dels cocodrils, com a terapèutics, per exemple contra la ceguesa de riu (oncocercosi) i els excrements de cocodril, embolicats en un drap fi eren dipositats a la vagina com a anticonceptius.



Cocodrils momificats en el temple de Kom-Ombo (Egipte) 


Evidentment aquests remeis són fórmules màgiques sense eficàcia comprovada. No obstant això, recentment s'han aïllat de la sang dels saures certes substàncies, com la cocodrilina, que sembla que pot ser efectiva per combatre certs bacteris, una mena d'antibiòtic natural, que de totes maneres necessita estudis més precisos.

Amb tot, cal advertir que molts pagesos utilitzen directament la sang del cocodril com una panacea per a moltes malalties. Una pràctica perillosa i contraproduent, que ha de ser clarament desaconsellada, ja que a banda de no tenir encara propietats demostrades, sovint es fa servir en lloc d'anar a una consulta mèdica.



El "dragó" del Patriarca, en realitat un cocodril. Museu del Patriarca, València. 


martes, 24 de agosto de 2021

El sueño de Morfeo (III): de la morfina a la heroína


versió catalana | versión española






Albert Matignon

Morfina 
(1905) 

Óleo sobre lienzo 105 x 145 cm 
Castillo-Museo de Nemours.



En un artículo anterior dábamos cuenta de que en el s. XIX el uso de la morfina se extendió considerablemente en Europa. Pero ¿cómo se produjo esta situación? 



Lámina botánica representando la flor y el fruto
de la adormidera  (Papaver somniferum L.) 




La savia de la adormidera (Papaver somniferum L.), contiene los principales alcaloides activos. La savia que mana de las cápsulas de la adormidera (normalmente por incisiones) se deja secar y se muele dando como resultado el opio. Las virtudes de la adormidera eran conocida en Europa desde el Neolítico (6 milenio a.C.). Se han encontrado evidencias de su cultivo en asentamientos de finales de la Edad de Piedra en los alrededores de los ríos Rin, Ródano, Po y Danubio, así como en Bélgica y en las riberas del Mediterráneo. 

Pero el auge de su consumo tuvo lugar a partir de finales del s. XVIII. En aquel momento, China exportaba muchos productos a Inglaterra (té, seda, especias) pero en cambio los británicos tenían poco que ofrecerles y esto provocó un gran desequilibrio comercial. En 1773, el Imperio Británico conquistó la provincia de Bengala, en la India, que era en aquel momento el mayor productor de opio. Los británicos decidieron exportar opio a China para intentar compensar su balanza comercial. Pronto, el apego al opio se había extendido tanto en China que en 1839 el emperador mandó quemar todo el opio introducido a través de las naves británicas. Esto supuso el inicio de las guerras del opio, en las que el Imperio Británico derrotó a China y pudo reanudar el comercio del opio. Muchos chinos, ya adictos al opio, emigraron posteriormente a Norteamérica, introduciendo allí su consumo. 


Friedrich Wilhelm Sertürner
 (1783-1841)






















En la primera década del s. XIX, un ayudante de farmacia alemán llamado Friedrich Wilhelm Sertürner (1783-1841) sumergió opio crudo en agua caliente amoniacal, obteniendo una pasta cristalina de color blanco amarillento. Lo administró a unos perros, que murieron poco después. Luego, Sertürner probó dosis más pequeñas en sí mismo y observó que producía euforia y alivio del dolor. También observó que a altas dosis la droga causaba náuseas, vómitos, estreñimiento y dificultad respiratoria. También eliminaba la tos. Los efectos analgésicos de este producto eran 10 veces superiores a los observados con el opio. Sertürner decidió dar a su compuesto el nombre de morfina, en honor a Morfeo, el dios de los sueños.  



Eugène Grasset: La morfinómana (1897)



El consumo de morfina pronto comenzó extenderse. La droga era producida comercialmente a mediados del s. XIX y se usaba tanto como alternativa al opio y como terapia substitutiva para curas de desintoxicación de opio. En 1853, se perfeccionó la primera aguja hipodérmica, con lo que su administración era más rápida y eficaz. Las inyecciones de morfina se convirtieron en una práctica habitual de las clases sociales distinguidas.

Al llegar la I Guerra Mundial, el consumo de morfina se extendió en el ejército, que ya se había popularizado considerablemente entre los combatientes de la Guerra de Secesión americana. Los soldados encontraban en la morfina un analgésico eficaz que les hacía olvidar las heridas, congelaciones y sobre todo del "pie de las trincheras", una temido mal que afectaba a las tropas de primera línea. Durante esta guerra las trincheras tuvieron un especial protagonismo. A veces los soldados permanecían horas en unas condiciones extremas, en trincheras anegadas de agua. La humedad constante, el frío y la falta de circulación sanguínea - dificultada por la compresión de las botas militares - causaban la maceración e infección del pie con gran hinchazón, linfangitis y dolor. En estos casos el potente efecto analgésico de la morfina era un gran consuelo. Al mismo tiempo, les permitía evadirse de su nada envidiable situación. La adicción a la morfina llegó a conocerse como la "enfermedad del soldado".




Paul Besnard: Adictas a la morfina (1887)




En 1878 Charles Romey Adler Wright obtuvo un derivado, la diacetilmorfina, al acetilar el clorhidrato de morfina. A finales del s. XIX, otro químico, Felix Hoffmann, la resintetizó. Creyó que su poder adictivo iba a ser mucho menor que la morfina y que podría salvar muchas vidas al conservar sus propiedades analgésicas y sedantes sin los riesgos de la dependencia. Por este motivo decidió llamarla "heroína" ya que creía que sería un producto que salvaría heroicamente muchas vidas. Su visión no fue desde luego nada profética.  



Uno de los envases de Heroin®,
comercializada por Bayer


Publicidad de un jarabe de heroína

























También hay quien pensaba que este nombre se derivaba sobre todo de la los efectos de la sustancia: la exaltación que producía hacía que quien la consumía se sintiera como un héroe. Sea cual fuere el origen etimológico de la palabra, lo cierto es que los Laboratorios Bayer comercializaron esta sustancia con este nombre: "Heroína" en 1898. 

Podemos corroborar que era una opinión generalizada que la heroína tenía menos efectos secundarios que la morfina. En la 11ª edición de la Enciclopedia Británica (1910) se afirmaba: 
"En la tos de la tuberculosis es de recibo utilizar pequeñas dosis de morfina, pero para esta enfermedad en particular es mejor reemplazarla con frecuencia por codeína o heroína, que alivian la tos seca sin los efectos narcóticos posteriores a la administración de morfina".

Más tarde se descubrió que la heroína se convierte en gran medida en morfina al ser absorbida en el hígado. En poco tiempo se demostró que la adicción generada por utilizar este compuesto es mucho más intensa en comparación a la de la morfina. Durante muchos años, los médicos no se dieron cuenta de los peligros de usar clínicamente la heroína. Finalmente, se descubrió que algunos pacientes que habían estado usando grandes cantidades de heroína durante mucho tiempo comenzaban a presentar síntomas de adicción.

El consumo de heroína se extendió mucho en la segunda mitad del s. XX, y particularmente a partir de los años 70. 

A finales de la década de 1970 y la década de 1980, la guerra de Afganistán, en la que intervino la URSS , condujo a un aumento de la producción en las regiones fronterizas de Afganistán y Pakistán, ya que los rebeldes muyahidines que luchaban contra la URSS y el gobierno socialista afgano necesitaban financiación para la compra de armas.​  En 1980, el 60% de la heroína vendida en Estados Unidos, país que apoyaba a los muyahidines, provenía de Afganistán. 



Cartel ruso alertando de los
peligros de la heroína

Cartel alemán alertando a los
heroinómanos del peligro de
contraer sida al que se exponen
























Cuando apareció el sida en 1981, su propagación se hizo en gran medida entre los heroinómanos, que solían compartir la misma jeringuilla. Al principio incluso se llamaba al sida "la enfermedad de las 4 H" (heroinómanos, homosexuales, hemofílicos y haitianos). La dramática irrupción del sida y la concienciación del peligro que suponía para los adictos a la heroína provocó la disminución en el uso de las drogas de administración parenteral y también que se extremaran las medidas higiénicas entre los adictos, evitando compartir jeringuillas entre ellos.   

Xavier Sierra Valentí



El somni de Morfeu (III): de la morfina a l'heroïna  






Albert Matignon

Morfina 
(1905) 

Óleo sobre lienzo 105 x 145 cm 
Castillo-Museo de Nemours.



En un article anterior explicàvem que al segle XIX l'ús de la morfina es va estendre considerablement a Europa. Però com es va produir aquesta situació?




Làmina botànica representant la flor i el fruit
del cascall  (Papaver somniferum L.) 




La saba del cascall (Papaver somniferum L.), conté els principals alcaloides actius. La saba que raja de les càpsules del cascall (normalment per incisions) es deixa assecar i es mol, i així s'obté l'opi. Les virtuts del cascall eren conegudes a Europa des del Neolític (6è mil·lenni a.C.). S'han trobat evidències del seu cultiu en assentaments de finals de l'Edat de Pedra a les rodalies dels rius Rin, Roine, Po i Danubi, així com a Bèlgica i a les riberes de la Mediterrània.

Però el seu consum massiu va començar a finals del segle XVIII. En aquell moment, la Xina exportava molts productes a Anglaterra (te, seda, espècies) però en canvi els britànics tenien poc per oferir-los i això va provocar un gran desequilibri en el comerç d'ambdós països. El 1773, l'Imperi Britànic va conquerir la província de Bengala, a l'Índia, que era el principal productor d'opi en aquell moment. Els britànics van decidir exportar opi a la Xina per intentar compensar la seva balança comercial. Aviat, el consum d'opi s'havia estès tant a la Xina que el 1839 l'emperador va manar cremar tot l'opi introduït per les naus britàniques. Això va suposar l'inici de les guerres de l'opi, en les que l'Imperi Britànic va derrotar a la Xina i va poder reprendre el comerç de l'opi. Molts xinesos, ja addictes a l'opi, van emigrar posteriorment a Amèrica del Nord, introduint el seu consum en aquest territori.


Friedrich Wilhelm Sertürner
 (1783-1841)


A la primera dècada del segle XIX, un ajudant de farmàcia alemany anomenat Friedrich Wilhelm Sertürner (1783-1841) va submergir opi cru en aigua calenta amoniacal, obtenint una pasta cristal·lina de color blanc groguenc. La va administrar a uns gossos, que van morir poc després. Posteriorment, Sertürner va provar dosis més petites amb ell mateix i va observar que produïa eufòria i alleugeriment del dolor. També va observar que a altes dosis la droga causava nàusees, vòmits, restrenyiment i dificultat respiratòria. També eliminava la tos. Els efectes analgèsics d'aquest producte eren 10 vegades superiors als observats amb l'opi. Sertürner va decidir donar-li el nom de morfina al seu compost, en honor a Morfeu, el déu dels somnis.


Eugène Grasset: La morfinòmana (1897)


Aviat el consum de morfina va començar estendre’s. La droga és produeix comercialment a mitjans del segle XIX i es fa servir com a alternativa a l'opi i com a teràpia substitutiva per a cures de desintoxicació d'opi. El 1853, es perfecciona la primera agulla hipodèrmica, de manera que la seva administració és més ràpida i eficaç. Les injeccions de morfina es converteixen en una pràctica habitual de les classes socials distingides.

A l'arribar la I Guerra Mundial, el consum de morfina s'estèn a l'exèrcit, on ja s'ha popularitzat bastant entre els combatents de la Guerra de Secessió americana. Els soldats trobaven en la morfina un analgèsic eficaç que els feia oblidar les ferides, congelacions i sobretot del "peu de les trinxeres", un temut mal que afectava les tropes de primera línia. Durant aquesta guerra les trinxeres van tenir un protagonisme especial. De vegades els soldats romanien hores en unes condicions extremes, en trinxeres negades d'aigua. La humitat constant, el fred i la manca de circulació sanguínia - dificultada per la compressió de les botes militars - causaven la maceració i infecció del peu amb gran inflor, limfangitis i dolor. En aquests casos el potent efecte analgèsic de la morfina era un gran consol. Al mateix temps, els permetia evadir-se de la seva situació precària. L'addicció a la morfina es va arribar a conèixer com la "malaltia del soldat". 



Paul Besnard: Addictes a la morfina (1887)

 
El 1878 Charles Romey Adler Wright va obtenir un derivat, la diacetilmorfina, a l'acetilar el clorhidrat de morfina. Al final del segle XIX, un altre químic, Felix Hoffmann, la va resintetitzar. Va creure que el seu poder addictiu seria molt menor que el de la morfina i que podria salvar moltes vides al conservar les seves propietats analgèsiques i sedants sense els riscos de la dependència. Per aquest motiu va decidir anomenar-la "heroïna" ja que creia que seria un producte que salvaria heroicament moltes vides. Però la seva visió no va resultar ser gaire profètica.



Un dels envasos d'Heroin®,
comercialitzada per Bayer


Publicitat d'un xarop d'heroïna
























També hi ha qui pensa que aquest nom es deriva sobretot dels efectes de la substància: l'exaltació que produïa feia que qui la consumia se sentís com un heroi. Sigui quin sigui l'origen etimològic de la paraula, la veritat és que els Laboratoris Bayer van comercialitzar aquesta substància amb el nom d’"Heroïna" el 1898.

Podem corroborar que era una opinió generalitzada que l'heroïna tenia menys efectes secundaris que la morfina. A la 11ª edició de l'Enciclopèdia Britànica (1910) s'afirma:
"Per la tos de la tuberculosi està indicat usar petites dosis de morfina, però per a aquesta malaltia en particular és millor reemplaçar-la amb freqüència per codeïna o heroïna, que alleugen la tos seca sense els efectes narcòtics posteriors a l'administració de morfina".
Posteriorment es va descobrir que l'heroïna es converteix en gran mesura en morfina quan és absorbida pel fetge. En poc temps es va demostrar que l'addicció generada per utilitzar aquest compost és molt més intensa en comparació a la de la morfina. Durant molts anys, els metges no es van adonar dels perills d'utilitzar clínicament l'heroïna. Finalment, es va descobrir que alguns pacients que havien estat utilitzant grans quantitats d'heroïna durant molt temps començaven a presentar símptomes d'addicció.

El consum d'heroïna es va estendre molt durant la segona meitat de segle XX, i particularment a partir dels anys 70.

A finals de la dècada de 1970 i la dècada de 1980, la guerra de l'Afganistan, en què va intervenir l'URSS, va causar un augment de la producció a les regions frontereres de l'Afganistan i el Pakistan, ja que els rebels mujahidins que lluitaven contra la URSS i el govern socialista afganès necessitaven finançament per a la compra d'armes. El 1980, el 60% de l'heroïna venuda als Estats Units, país que donava suport als mujahidins, provenia de l'Afganistan.



Cartell rus alertant dels
perills de la heroïna

Cartell alemany alertant als
heroïnòmans del perill a què
s'exposen de contraure sida 
























Quan va aparèixer la sida el 1981, la seva propagació es va fer en gran mesura entre els heroïnòmans, que solien compartir la mateixa xeringa. Al principi fins i tot es deia a la sida "la malaltia de les 4 H" (heroïnòmans, homosexuals, hemofílics i haitians). La irrupció dramàtica de la sida i la conscienciació del perill que suposava per als addictes a l'heroïna va provocar la disminució de l'ús de les drogues d'administració parenteral i també que s'extremessin les mesures higièniques entre els addictes, evitant compartir xeringues entre ells.

Xavier Sierra i Valentí