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domingo, 10 de septiembre de 2017

Una vieja con boqueras




Giorgione

Retrato de una vieja
(1506 circa)

Óleo sobre lienzo. 68 x 59 cm. 
Galleria dell'Accademia. Venecia.  




Giorgio o Zorzo de Castelfranco era el nombre real de este pintor, que ha pasado a la historia del arte con el nombre de Giorgione (1478-1510). Su pintura se caracterizaba por un uso personal del color, muy cargado y luminosos, rico en difuminados y claroscuros, que son especialmente evidentes en los paisajes y en los fondos. 

La producción pictórica de Giorgione es relativamente escasa, ya que murió bastante joven a causa de la peste. Entre sus obras figuran diversos retratos de personajes importantes de su época y este retrato de una vieja, que tal vez era su madre, si hemos de creer lo que dice un inventario de 1569. La obra impresionó a Miguel Ángel que la recordó al pintar las expresivas figuras de las Sibilas en la bóveda de la Capilla Sixtina. 


Detalle del pergamino, con la leyenda "Col tempo"
La mujer, tocada con un gorro blanco, surge del fondo oscuro, con el busto hacia la izquierda y la cara hacia la derecha. Esta doble rotación aumenta su expresividad. La vieja se dirige hacia el espectador mirándolo, con una expresión mal contenida de dolor. Su boca semiabierta, parece como si quisiera decir alguna cosa, tal vez relativa al pergamino que sostiene en una mano, y que lleva la leyenda "Col tempo" (con el tiempo). 

La mujer y las palabras del pergamino probablemente quieren suscitar una amarga reflexión sobre la vejez. En efecto, la mujer presenta los estigmas propios del paso del tiempo: piel arrugada, queratosis actínicas, flaccidez cutánea, cabellos canosos y fotoenvejecimiento. 


En el ángulo derecho de la boca de la vieja
se aprecia una boquera. 
Además en un ángulo de la comisura bucal podemos constatar la presencia de una boquera (queilitis angular), una inflamación de la boca con la formación de una pequeña grieta central, rodeada por un exudado blanquecino. Esta alteración, muy frecuente en la vejez, está generalmente motivada por una micosis, causada por hongos del género Candida y muchas veces está precipitada por un estado de inmunosupresión o por formación de arrugas labiales en las que se acumula saliva. También puede estar ocasionada por algunos transtornos nutricionales como carencia en vitamina B12, ácido fólico o hierro.  

domingo, 3 de enero de 2016

El fumador de pipa.





Jan Baptiste de Wael "el Joven"

Fumador de pipa 
contando monedas
(1658-1669)

Aguafuerte. 89 x 13,2 cm 
Biblioteca Nacional. Madrid.



Este grabado flamenco del s. XVII, (cuya fotografía debo agradecer a la dermatóloga Paola Pasquali) refleja una escena popular, un género que gozó de gran difusión en los Países Bajos en esta época.  El personaje que se representa, con rasgos algo caricaturizados, probablemente con una cierta intención jocosa, está contando monedas y su cara refleja una cierta satisfacción. 

Lo que llama más la atención del protagonista es la pipa que lleva colgada en el sombrero. Es sin duda, un fumador empedernido, que lleva su pipa siempre preparada y que ha hallado este cómodo lugar para su transporte. 

La costumbre de fumar se había introducido con bastante éxito en Europa a partir del s. XVI. Las hojas de tabaco se mascaban, se aspiraban (rapé) e incluso se aplicaban en enemas. Pero sobre todo se fumaban, y lo más habitual era fumarlas en pipa. El tabaco (Nicotiana tabacum) había sido introducido en España en 1559 y un año más tarde llegó a Francia de la mano del diplomático Jean Nicot, a la sazón embajador de Francia en Lisboa, que envió unas muestras a la reina madre Catalina de Médicis por su supuesta acción medicinal (a Nicot se debe el nombre el nombre genérico de la planta Nicotiana y el de nicotina para designar a su principal alcaloide). 

Se suscitó entonces un gran interés por esta planta. Entre 1571 y 1578 el botánico español Francisco Hernández de Boncalo realizó una expedición a Nueva España para estudiar las nuevas plantas y le dedicó interesantes descripciones. En 1585 fue llevado a Inglaterra por Sir Francis Drake, y el navegante Walter Raleigh introdujo en 

 a corte isabelina la costumbre de fumar en pipa en donde pronto se consideró como un signo de elegancia y distinción. Tras la muerte de la reina Isabel (1603) le sucedió en el trono Jaime I, que odiaba la constumbre de fumar. Además el nuevo rey emprendió una política de persecuciones religiosas, por lo que muchos ingleses se refugiaron en  Holanda y Francia, llevando consigo sus pipas y las técnicas para su fabricación. Por eso, durante la Guerra de los Treinta años (1618-1648), las pipas holandesas adquirieron un verdadero auge. 



En el fumador que nos ocupa se ve una lesión en ábito inveterado de fumar. el borde del labio. Su interpretación clínica es difícil, debido a la escasez de detalles que podemos distinguir. Podría tratarse de una simple boquera, ya que está situada justamente en la comisura bucal. La costumbre de llevar la pipa en esta zona puede provocar acúmulos de saliva y la consiguiente proliferación de hongos del género Candida. Sin embargo, la lesión parece algo más engrosada, con un cierto aspecto indurado y bordes algo anfractuosos. El roce repetido puede inducir la aparición de una liquenificación.  O incluso - teniendo en cuenta el poder irritativo y cancerígeno de la nicotina - la presencia de un carcinoma espinoso, tan frecuente en personas con el hábito inveterado de fumar. 

sábado, 25 de abril de 2015

Los labios de un viejo






 Quentin Metsys

Cabeza de anciano  
(1525 circa)

Óleo sobre tabla. 
MNAC, Barcelona  



Quentin Metsys (Lovaina, 1465 - Amberes, 1530) fue un pintor flamenco emblemático, fundador de la escuela de Amberes. Su obra representa la síntesis entre la tradición pictórica flamenca y las ideas innovadoras del renacimiento italiano.  Su apellido puede verse también escrito como Massys o Metzys. 

Cultivó la temática religiosa y el retrato. En éste último campo intentó representar a sus retratados en su ambiente habitual (El cambista y su mujer). En algunas de sus últimas obras mostró una intención claramente satírica (La duquesa fea). 


Detalle de los labios

En esta obra Metsys nos muestra la cabeza de un anciano. Su luenga barba cana contrasta con un rostro que apenas muestra arrugas. Sin embargo, sus labios denotan la acción repetida del sol. La semimucosa aparece contraída, más delgada de lo habitual, seca y la superficie se muestra fina y cuarteada, con grietas. Podemos diagnosticar fácilmente una queilitis actínica, frecuente en personas de edad expuestas repetidamente al sol. En las comisura izquierda se insinúa una posible boquera.  Detalles tal vez pequeños, pero de un realismo notable.  



Quentin Metsys: