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lunes, 10 de enero de 2022

Las uñas del viejo mendigo

versió catalana | versión española









Giacomo Cerruti llamado "il Pittochetto" 

Tres mendigos 
(1736)

Óleo sobre lienzo. 
Colección Thyssen-Bornemisza. Madrid 
Cedido temporalmente al MNAC. Barcelona. 





En este cuadro se representan tres viejos mendigos, vestidos de harapos. Uno de ellos, con larga barba canosa presenta una pierna vendada. Parece presentar algún problema de movilidad y se vale de un bastón. 

Si nos fijamos en la mano de este mismo personaje podemos entrever en sus uñas lo que parece ser una estriación longitudinal. En algún punto, la uña pierde su brillo, recordando el aspecto de una traquioniquia. La uña del pulgar parece despegada del lecho ungueal.

Naturalmente hay que ser muy prudente al interpretar este aspecto. Ciertamente, puede tratarse simplemente de un  recurso pictórico sin mayor significación. La estriación longitudinal de las uñas, si es regular, se suele ver con frecuencia en las personas de edad. A veces, algunos déficits de aminoácidos o vitaminas pueden acentuarlo. 





La traquioniquia o pérdida del brillo de las uñas puede reflejar un problema general como liquen, psoriasis, alopecia areata o ictiosis. También puede estar causado por ciertos agentes externos. Naturalmente, la escasa precisión de la pintura no permite descartar totalmente la presencia de una micosis ungueal. 

En todo caso, todos estas posibles alteraciones podrían cuadrar con el entorno del personaje. 





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Les ungles del vell captaire










Giacomo Cerruti anomenat "il Pittochetto" 

Tres captaires 
(1736)

Oli sobre tela. 
Col·lecció Thyssen-Bornemisza. Madrid 
En préstec temporal al MNAC. Barcelona. 




En aquesta obra de Giacomo Ceruti (1698-1767), es representen tres vells mendicants, vestits amb parracs. Ceruti, que també era conegut com “Il pittochetto” fou un pintor del barroc italià tardà, actiu en el nord de la península itàlica, on va ser molt valorat sobretot pels quadres de grans dimensions amb escenes humils, sovint protagonitzades per captaires.

En aquesta obra apareixen doncs, tres pidolaires. Un d’ells, amb una llarga barba blanca, presenta una cama embenada. Sembla que pateix algun problema de mobilitat i li cal fer servir un bastó per caminar. Si ens fixem en la mà d’aquest mateix personatge, podem entrellucar que les ungles presenten una certa estriació longitudinal, cosa que es veu habitualment en les persones d’edat avançada. Però en algunes zones, l’ungla perd la lluïssor, recordant l’aspecte de la traquioníquia. La traquioníquia és una alteració de la làmina ungueal que es caracteritza per un augment de les estriacions longitudinals, depressions i uns punts enfonsats (com la  superfície d’un didal). El resultat és una ungla deformada, aspre al tacte, amb un aspecte deslluït, sense la lluïssor habitual. L’ungla del dit gros també sembla una mica desenganxada del llit ungueal.

Naturalment cal ser molt prudent en interpretar tots aquests detalls. És cert que ho podem considerar com un recurs pictòric sense més significació. Però no hem de menystenir les qualitats d’observació dels artistes, i més en una època que la pintura intentava reflectir amb els mínims detalls la realitat que els rodejava. Com ja he dit, l’estriació longitudinal de les ungles, si és regular, es veu sovint a les persones d’edat, com sembla ser el cas del personatge. Però de vegades, alguns dèficits de nutrició, com ara la manca d'aminoàcids o vitamines poden accentuar-ho, donant-nos així un testimoni pictòric sobre la pobra alimentació que previsiblement tenien els personatges representats.



La traquioníquia o pèrdua de la lluïssor de les ungles pot ser també un símptoma de certes malalties generals com liquen, psoriasi, alopècia areata o ictiosi. I també pot estar causadaper certs agents externs. Naturalment, l’escassa precisió de la pintura no permet descartar totalment la presència d’una micosi ungueal, que era un trastorn molt freqüent y que podem trobar clarament representada a altres pìntures, com al Retrat d’un matrimoni, de Gabriel Zahender, de 1525 (Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid). 

En tot cas, fixar-nos en aquestes alteracions de les ungles ens permet fer més creïble el relat de Ceruti, i demostra la gran precisió i meticulositat en representar els més mínims detalls dels captaires que va prendre com a models pel seu quadre.

lunes, 17 de agosto de 2020

El mercader Georg Gisze: xantelasmas y surcos de Beau.










Hans Holbein el Joven 

Retrato del mercader Georg Gisze (detalle)

(1532)

Óleo sobre tabla 96 x 86 cm
Gemäldegalerie. Berlín.  





El individuo representado en el retrato es un rico mercader, Georg Gisze (1497-1562), uno de una, familia oriunda de Colonia que en 1497 se trasladó a Danzig (Gdansk). En 1522 empezó a trabajar en el Stalhof, puesto de la Liga hanseática en Londres.

Es probable que esta obra fuera encargada a Holbein por el propio Gisze. La identificación de Gisze es segura, porque sobre la cabeza del retratado aparece un cartelito con una leyenda con el nombre del personaje. Además, en la parte izquierda se encuentra una máxima en latín: "nulla sine merore voluptas", una frase atribuida al propio Gisze, y que podríamos traducir como "no hay placer sin sufrimiento". Probablemente la frase hace referencia a la intensa vida laboral del mercader en la Edad Moderna, ya que para alcanzar esta posición de estima social y económica, se tenía que dedicar muchas horas al trabajo. 

Counted Cross Stitch Patterns: Georg Gisze by Hans Holbein (Great ...

Visión completa de la obra de Hans Holbein
Retrato del mercader Georg Gisze.

El mercader mira fríamente al espectador, y aparece con ricos vestidos. Está rodeado de una serie de artículos alegóricos (cartas, libros, sello, caja del dinero). También hay un jarrón con claveles. En las pinturas de la época los claveles que aquí aparecen en un jarrón tienen un simbolismo de compromiso matrimonial e indican que el retratado probablemente estaba comprometido. 

Holbein demuestra sus habilidades pictóricas de manera impresionante al representar las diferentes texturas: el cristal transparente del jarrón, los billetes de papel con notas, las plantas, la calidad táctil de las ropas, la alfombra.

La composición es muy estudiada, con la mesa oblicua al espacio y la figura ligeramente vuelta al interior del cuadro, donde se amontonan una serie de objetos aparentemente dispuestos al azar. Esta compleja composición recuerda a la de El cambista y su mujer de Quentin Massys o la de San Jerónimo en su estudio de Marinus van Reymerswaele. También podemos apreciar influencias de Jan van Eyck o Hugo van der Goes. 

Desde el punto de vista médico dos aspectos me llaman la atención en este retrato. El el canto interior de los ojos aparecen unas discretas manchas amarillentas. Creo que pueden interpretarse como xantelasmas incipientes. Los xantelasmas son placas amarillentas y suele aparecer en ambos ojos tanto en el párpado inferior como en el superior. Aparecen por predisposición familiar o de forma espontánea, en ocasiones en relación con trastornos del metabolismo de los lípidos y del colesterol. Se observa con más frecuencia en adultos y ancianos. 

Detail from Georg Gisze, Hans Holbein the Younger Georg Gieze is ...
Detalle de las manos. En las uñas se insinúan lo que podrían ser surcos de Beau. 

El otro aspecto médico es referente a las manos. Georg Gisze sostiene entre las manos una carta, que puede leerse perfectamente. Las uñas del mercader presentan unos discretos surcos horizontales, muy tenues. Tienen valor por el increíble detallismo de la pintura de Holbein el Joven, que refleja los mínimos detalles. A mi estos surcos horizontales me parecen surcos de Beau. 
Lo surcos de Beau son pequeñas líneas deprimidas de disposición transversal, que pueden estar causadas por diversos factores como estrés, enfermedades sistémicas, enfermedades dermatológicas, o reacciones medicamentosas.  Asimismo, pueden afectar –dependiendo de la causa– una, varias, o todas las uñas de manos y pies. Su presencia en las veinte uñas indica enfermedad sistémica.




lunes, 8 de junio de 2020

La cardiopatía congénita de Dik Ket


El Hurgador [Arte en la Red]: Dick Ket [Pintura, Dibujo]




Dik Ket 

Autorretrato 
(1939) 

Óleo sobre lino en bruto 70 x 50 cm
Museum voor Moderne Kunst. 
Arnhem (Países Bajos) 




Dik Ket (1902-1940) fue un artista holandés encuadrado en la corriente de realismo mágico y que destacó sobre todo por la pintura de bodegones y autorretratos. 

Dik Ket: El trabajador, de la serie Tres pequeños autorretratos.

Dik había nacido con una afección cardíaca congénita que le producía cianosis  (color violáceo azulado de la piel) y deformaciones de dedos y uñas características. Por la hipoxia, sus dedos presentaban un engrosamiento en su extremo, lo que se conoce como acropaquia, dedos en palillo de tambor o dedos hipocráticos. Las uñas toman una forma convexa característica (uñas en vidrio de reloj). Estas alteraciones han sido interpretadas como síntomas de una probable tetralogía de Fallot (Martínez Zamudio, 2020)

Ket pasó su niñez en Hoorn y luego en Ede, antes de asistir al Kunstoefening en Arnhem desde 1922 a 1925. Debido a las alteraciones patológicas de sus dedos tuvo limitados sus movimientos y vivió agobiado por sus fobias, y aprensiones recluido en casa de sus padres, en Bennekom, desde 1930. 

Dik Ket:  Autorretrato (1932) Óleo sobre lienzo 80,5 x 54 cm. 
Museum Boijmans Van Beuningen (Rotterdam, Países Bajos)


Debido a su precaria salud no pudo viajar y conoció la pintura moderna gracias a las reproducciones. Las primeras pinturas de Ket eran de estilo impresionista, pero a partir de 1929 conoció la nueva objetividad alemana (Neue Sachlichkeit) y tomó partido definitivo por el realismo mágico, concentrándose en la pintura de autorretratos y de naturalezas muertas. En su obra también pueden observarse ciertas influencias del cubismo y la atmósfera de austera reverencia presente en los primitivos flamencos, que él calificaba de "intrusismo". 

Ket dejó unas 140 pinturas, entre las que encontramos 40 autorretratos. En ellos se puede observar claramente los síntomas cutáneos de su enfermedad y su progresivo deterioro. El tinte cianótico de su piel, la acusada convexidad ungueal, la acropaquia, se reflejan continuamente en su obra, permitiendo su seguimiento clínico a través de su obra. 


Dik Ket: Doble retrato del pintor con su padre (1938-1940)
Óleo sobre lino en bruto 80 x 100 cm.
Museum voor Moderne Kunst (Arnhem, Países Bajos)

La acropaquia (dedos en palillo de tambor) está ocasionada por un engrosamiento del tejido que se encuentra por debajo de la uña de los dedos de manos y pies. La uña se curva hacia abajo, de manera parecida a la forma de la parte redondeada de una cuchara girada del revés. Probablemente la primera descripción de este fenómeno se debe a Hipócrates y por eso recibe también el nombre de "dedos hipocráticos" o hipocratismo digital. 

Tanto la acropaquia como la cianosis están causadas por la hipoxia, es decir el escaso aporte de oxígeno a la piel y partes distales del cuerpo. Puede verse sobre todo en enfermedades del pulmón (cáncer de pulmón, por ejemplo) o del corazón. En los casos de causa cardíaca destacan como causas frecuentes la cardiopatía cianótica congénita y la tetralogía de Fallot. 

La tetralogía de Fallot es la cardiopatía congénita cianótica más frecuente en la edad pediátrica (5-10 % del total de las cardiopatías infantiles). Recibe su nombre del médico francés Étienne-Louis Arthur Fallot (1850-1911), que la describió en 1888 en Marsella. 

Se trata de un defecto congénito multiple que abarca cuatro elementos:
  • Estenosis pulmonar infundibular (obstrucción en el tracto de salida del ventrículo derecho).
  • Comunicación interventricular (defecto del Tabique interventricular).
  • Dextraposición de la aorta (aorta cabalgante o aorta a caballo). Es decir, la aorta se encuentra entre los dos ventrículos.
  • Hipertrofia ventricular derecha.

Clínicamente esta patología se caracteriza por una marcada cianosis, y la tendencia a la fatiga, que hace que estos pacientes se cansen con mucha facilidad. Es habitual observar que los niños afectos de esta enfermedad se ponen frecuentemente en cuclillas (squatting), como mecanismo para aliviar la hipoxigenación que los afecta, causado por el aumento de la resistencia vascular sistémica. 

Además de encontrar esta patología en la pintura de Dik Ker, hemos encontrado estas alteraciones en otras obras de arte como en cuadros de Lanfranco. También la hemos visto en fotografías que testimonian este cuadro clínico. También nos ha llamado la atención los dedos con acropaquia de algunas esculturas barrocas.

Artwork by Dick Ket, Selfportrait, Made of Pastel on cardboard
Autorretrato. Pastel sobre cartón. 45,5 x 40,5 cm




Bibliografía

Fallot ELA. Contribution à l’anatomie pathologique de la maladie bleu (cyanose cardiaque), Marseille Médical 1888.

Lock, S., Last, J. M., & Dunea, G. (2001). The Oxford illustrated companion to medicine. Oxford: Oxford University Press. ISBN 0-19-262950-6

Schmied, Wieland (1978). Neue Sachlichkeit and German Realism of the Twenties. London: Arts Council of Great Britain. ISBN 0-7287-0184-7

Zamudio Martínez G,  Zamudio Martínez A. Tetralogy of Fallot—Report of a Case Diagnosed at a Museum»JAMA Cardiol. 2020; 5(5): 500-501. doi:10.1001/jamacardio.2020.0033.

viernes, 7 de diciembre de 2018

Dedos como baquetas





Josep Tramulles 

Martiri de Sant Sebastià
(1652-1654)

Museu d'Art de Girona




Recientemente el Museu d'Art de Girona ha restaurado el retaule de Sant Sebastià, gracias a la financiación de la Diputació de Girona y a la eficaz labor de las restauradoras Laia Roca y Esther Horno. Se trata de un notable retablo barroco procedente del hospital de Sta. Caterina de esta ciudad, que se hallaba oscurecido por la pátina del tiempo y por la suciedad acumulada. Los colores, que hasta hace poco aparecían lúgubres y apagados, lucen ahora espléndidos, con una nueva luz, que confiere a las figuras una nueva expresividad y dinamismo. 

El retablo es obra de Josep Tramulles, uno de los más destacados escultores barrocos catalanes, que realizó también los retablos de Santas Creus, Sant Cebrià de Tiana, Valls i Sta. Maria de la Geltrú. 


Vista de la totalidad del Retaule de Sant Sebastià. Museu d'Art de Girona. 

El retablo de Sant Sebastià fue encargado por las autoridades de Girona, como ofrenda en acción de gracias tras superar la peste de 1650, una mortífera epidemia que según el historiador Josep Clarà, de la Universidad de Girona, causó más de 1000 muertos en la ciudad (en aquel momento la población de Girona era de unos 6000 habitantes). Aunque la ciudad había ya establecido medidas preventivas para evitarla en 1648, finalmente se produjo el contagio de un enfermero del hospital que había comprado ropa infectada a un soldado de Tortosa. A consecuencia de la epidemia, la ciudad permaneció aislada para evitar la propagación del mal hasta el 20 de febrero de 1651, fecha en la que se restableció la libre circulación de personas y mercancías. San Sebastián es uno de los santos que se consideran protectores de las epidemias de peste, y de ahí la ofrenda del retablo. 

Contemplando el retablo, que ahora luce en todo su esplendor, me fijé en las manos de San Sebastián. Son unas manos grandes, desproporcionadas, mayores de lo que cabría esperar. Los dedos están algo más engrosados en las puntas, como las baquetas de un instrumento de percusión y las uñas aparecen algo abombadas. Naturalmente estas son licencias artísticas propias del barroco, pero no pude dejar de evocar lo que los médicos llamamos "dedos hipocráticos", tal vez por una cierta deformación profesional. Perdonadme esta inevitable tendencia. 

Los dedos hipocráticos, también llamados dedos en palillo de tambor o acropaquia, aparecen cuando aumenta la cantidad de tejido blando en el lecho de la uña. En estos casos, las uñas aumentan su convexidad y toman un aspecto abombado, como una cuchara del revés o "en vidrio de reloj". La causa de este aumento no se conoce bien, pero podría estar relacionado con la concentración de las proteínas que estimulan el crecimiento de los vasos sanguíneos o con una disminución local del oxígeno. Se le da el nombre de dedos hipocráticos porque ya figuran en las descripciones clínicas de Hipócrates (s. V a.C.)

Los dedos en palillo de tambor suelen presentarse en algunas enfermedades pulmonares (cáncer de pulmón, fibrosis pulmonar, bronquiectasias, tuberculosis...) y también en algunos trastornos cardíacos congénitos u otras enfermedades (cirrosis, hipertiroidismo de Graves-Basedow...)  De todos modos hay casos en los que tiene un mero carácter hereditario, sin que implique trastorno alguno. En la actualidad se ven muchas veces en grandes fumadores. 

Como digo, lo más probable es que en el retablo esto no manifieste más que una licencia del estilo barroco, tan dado a la grandilocuencia y a la hipertrofia. O quizás, que el modelo de Tremulles adolecía de alguna patología pulmonar, como tuberculosis, tan frecuente en la época. Lo que es seguro es que, desde luego, San Sebastián no era fumador...


jueves, 12 de julio de 2018

Pérdida de uñas tras una terapia con peces






Pie colosal de Deméter
(copia romana de 150 dC 
de un original griego de 450 aC)

Escultura de mármol, 
procedente de Cherchel (Argelia)
Pergamonmuseum. Berlín 



En una de las visitas que hice al Pergamonmuseum de Berlín pude admirar este pie gigante, que probablemente correspondía a una estatua colosal de la diosa Deméter y que procede del yacimiento argelino de Cherchel. Aunque no tiene una relación directa con el tema de hoy, nos puede servir para ilustrar una reciente noticia sobre las uñas de los pies. 

Desde hace unos años se ha puesto de moda la pisciterapia o "fish pedicure". Esta práctica, consiste en sumergir los pies (u otras partes del cuerpo) en estanques con gran cantidad de pececillos de la especie Garra rufa a una tempreratura de 25-30ºC. Estos peces, emparentados con las carpas (Cyprinidae) son originarios del Golfo Pérsico y del Mediterráneo oriental. En su hábitat normal suelen succionar las rocas en busca de plancton. Pero cuando no disponen de esta posibilidad se vuelven omnívoros, alimentándose de células epiteliales muertas por lo que proceden a devorar las escamas y pellejos de lo pies, realizando así una meticulosa pedicura. El curioso tratamiento se popularizó hace ya tiempo en ciertos balnearios de Turquía y comenzó siendo apreciada por enfermos de psoriasis, ya que les eliminaba el gran número de escamas que presentaban en los pies: tras tres semanas de tratamiento reducían la descamación en un 75%. Esta terapia hizo que a Garra rufa se les pusiera el apodo de peces-médico. Luego se ha aplicado también a personas sanas que aprecian el cuidadoso trabajo de pedicura de estos pececillos. 



El agua de los estanques no se renueva tras uno de estos servicios, ni tampoco se pueden agregar sustancias antisépticas, ya que podrían perjudicar a los peces. Esta escasa higiene determina que en los estanques proliferen una gran cantidad de bacterias, algunas de ellas potenciales agentes de enfermedades, como Staphylococcus aureus y Mycobacterium marinum, lo que ha motivado que este tipo de práctica esté prohibida en algunos lugares como por ejemplo en más de 10 estados de los USA. En Inglaterra, la HPA (Health Public Agence) alertó de los posibles riesgos en 2011. En Francia tanto la  Anses (Agence de securité sanitaire) (2013) como el Haut Conseil de la santé publique (2016) advirtieron también de sus potenciales peligros y fijó ciertos consejos para sus potenciales usuarios. Especiales riesgos corren los diabéticos, los inmunodeprimidos y todos aquellos que presenten heridas en los pies. Los usuarios que sean portadores del virus de la hepatitis B o del VIH son potenciales transmisores en estos estanques. 

Recientemente un artículo publicado por Shari R. Lipner en la revista médica JAMA Dermatology (julio 2018) comunica el caso de una muchacha de 20 años que tras realizar sesiones de fish therapy presentó una onicomadesis o defluvium unguium, que le ocasionó la caída de 6 uñas de los pies. La onicomadesis se caracteriza por una interrupción temporal de la actividad de la matriz ungueal (similar al que se ve en los llamados surcos de Beau) que puede llegar a producir el desprendimiento de la lámina ungueal. Puede estar causado por infecciones, enfermedades sistémicas o autoinmunes, padecimiento psíquico o como efecto secundario de ciertos medicamentos. Según los autores del artículo, en el caso de la joven norteamericana, existía una evidente relación con la práctica de la fish therapy. Aparte de las posibles causas infecciosas, el traumatismo repetido por las continuos mordisqueos de los Garra rufa pudiera haber influido en este fenómeno. 


Bibliografía


Lipner SR.  Onychomadesis Following a Fish Pedicure. JAMA 3 julio 2018 doi:10.1001/jamadermatol.2018.1827 https://jamanetwork.com/journals/jamadermatology/article-abstract/2686152

Leyes J Une Américaine perd 6 ongles après une séance de "fish pédicure" Science et avenir, julio 2018, https://www.sciencesetavenir.fr/sante/une-americaine-perd-6-ongles-apres-une-seance-de-fish-pedicure_125662

ANSES Fish pédicure : l’Anses demande un changement profond et rigoureux des pratiques
https://www.anses.fr/fr/content/fish-p%C3%A9dicure-l%E2%80%99anses-demande-un-changement-profond-et-rigoureux-des-pratiques

Haut Conseil de la santé publique.  Risques sanitaires liés à la pratique de la «Fish therapy»  https://www.hcsp.fr/Explore.cgi/avisrapportsdomaine?clefr=567




miércoles, 4 de octubre de 2017

Un ermitaño con hongos en las uñas






Juan van der Hamen y León

San Pablo ermitaño y san Antón
(s. XVII)

Óleo sobre lienzo 
Trascoro. Catedral de Burgos  




La catedral de Burgos es una obra arquitectónica fastuosa. No solo por sus trabajados pináculos, por sus bellas cúpulas, sino por sus dimensiones, que la hacen una de las mayores de la península. 

Tras el coro de la catedral se abre un amplio espacio donde se agolpan grupos de turistas y curiosos ansiosos de presenciar los movimientos del popular papamoscas, que puntual da las horas haciendo las delicias de los absortos visitantes. 


En el trascoro se encuentra una pintura de grandes dimensiones obra de Juan van der Hamen y León (1596-1631) un pintor barroco castellano que cultivaba bodegones, paisajes y pintura religiosa. Su obra pictórica estuvo muy influida por Juan Sánchez Cotán y el flamenco Frans Snyders. 


La tela del trascoro de Burgos representa a San Antón y a San Pablo ermitaño. Los dos ermitaños se encontraban para orar y un cuervo les proveía a diario de un pan para alimentarlos. según la leyenda, San Antón, retirado como eremita en el desierto, tuvo en sueños la revelación de que otra persona le había precedido en su idea decidiendo buscarlo. Tras localizar la cueva en la que se cobija San Pablo, decidió visitarlo y orar juntos. San Pablo absorto en su oración, era alimentado a diario por un cuervo con una hogaza de pan. Pero aquel día el cuervo trajo en su pico una doble ración de alimento. Esta escena es la que representa van der Hamen en esta gran tela.




La totalidad del cuadro San Pablo ermitaño y San Antón de Juan van Hamen, 
en el trascoro de la catedral de Burgos

La pintura es naturalista y en ella se pueden ver gran cantidad de detalles. En uno de los pies de S. Antón podemos ver unas uñas agrietadas, con grietas longitudinales, algo astilladas. La superficie de la uña también aparece opaca, algo manchada. En el borde libre se insinúa una leve descamación. Todos estos síntomas nos permiten sospechar una micosis de la uña, probablemente causada por hongos dermatofitos (tinea unguium) una enfermedad muy frecuente, que afecta todavía más a los individuos que, como el santo ermitaño, caminan con los pies descalzos. Algunas de las otras uñas también parecen afectadas. No es nada extraño si, como parece sugerir la tela, ambos ermitaños solían caminar descalzos. 





lunes, 2 de octubre de 2017

Las garras del centauro






Sagitario


Relieve de piedra
Museo de la Catedral de Ourense





En el museo de la catedral de Ourense, recientemente remodelado, encontramos un relieve representando a un centauro. Probablemente se trata de una referencia a Sagitario, ya que empuña un arco, atributo identificativo de este signo zodiacal. Tales seres, a pesar de formar parte de la mitología pagana, siguieron siendo representados durante el cristianismo, que en muchos aspectos siguió tomando los iconos de la tradición clásica. En el Zodíaco, por ejemplo, Sagitario está representado por un centauro disparando una flecha y esto persiste en calendarios y en menologios alusivos al paso del tiempo.

Centauros en un capitel de la iglesia de
Santiago de Breixa (Galicia)
También en algunas iglesias y claustros encontramos centauros. Es el caso por ejemplo de la iglesia de Santiago de Breixa (Galicia), San Claudio de Olivares en Zamora,  o Sant Pere de Galligants de Girona, donde los centauros comparten el espacio con otros seres mitológicos como sirenas-ave, sirenas-pez, arpías y demás quimeras de tradición pagana. No es raro que en estos casos, la figura del centauro se tome como símbolo de la naturaleza humana, marcada por el pecado en su parte inferior, animal pero dotado de una alma espiritual en la parte superior. 

Centauro en un capitel de la iglesia de
San Claudio de Olivares (Zamora)
En la figura del centauro de Ourense, la iconografía refuerza todavía más este simbolismo. El centauro no posee cascos en sus patas, como sería de esperar en un équido, sino garras. Las garras, las uñas de las rapaces son usadas para simbolizar el mal, como un atributo diabólico. Muchas veces encontramos representaciones de demonios con garras, o garras que permiten evocar la presencia del diablo. 

A veces ptambién podemos encontrar aves que muerden sus garras. En este caso se trata de otra alusión a la naturaleza humana. Las aves, deseosas de emprender el vuelo (la parte espiritual de la persona) muerden sus propias garras que no son otra cosa que las pasiones que las mantienen inmóviles en la tierra, la tendencia al pecado y a la concupiscencia. así las vemos por ejemplo en el claustro de la catedral de Girona.
Onicogrifosis

El símbolo de la garra, esta deformación de la uña que nos acerca a ciertos animales, como a las fieras o a las aves rapaces, tiene pues esta connotación negativa. En patología humana, las garras pueden existir. En la lepra por ejemplo es común la presencia de la garra cubital, que deforma la mano por afectación del nervio cubital, que se engrosa considerablemente y paraliza la mano. La mano entonces se dispone en una posición que recuerda a la de un animal salvaje.  Previsiblemente este aspecto no ayudó mucho a la consideración social de los leprosos, aumentando todavía más su marginación.

Pero hay otro transtorno patológico que puede remedar una garra en la patología humana. Se trata de la onicogrifosis, alteración distrófica hace que las uñas se engruesen considerablemente. Tanto se engruesan que se llegan a retorcer como el cuerno de un carnero, presentando un aspecto horrible y repulsivo. Probablemente hubo una mutua sinergia entre la patología y la creación de símbolos, influyendo de algún modo en la iconografía.