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domingo, 29 de octubre de 2017

Asimetría facial en la catedral de Burgos






Capitel con rostro asimétrico


Piedra esculpida
Claustro bajo. Catedral de Burgos 



Los prodigios escultóricos de la catedral de Burgos son bien conocidos por todos. Los pináculos, las capillas, el claustro configuran una auténtica sinfonía de piedra que maravilla a todos los que la admiran. Y muchas veces alberga detalles escondidos que pasan desapercibidos a muchos visitantes. 

Uno de ellos son algunos capiteles del claustro bajo. Las caras reproducidas en muchos de ellos son marcadamente asimétricas. Cuando un médico las contempla no puede dejar de recordar ciertos casos clínicos, aunque es posible que no sea más que la representación de muecas o un mero recurso artístico.


Capitel con asimetría facial. Claustro bajo de la catedral de Burgos 
La asimetría facial la podemos encontrar en algunos estados patológicos de origen vascular, como en los casos de ictus (AVC) o neurológicos, como en las parálisis faciales. 

También lo podemos encontrar en patologías menos frecuentes, como la hemiatrofia facial progresiva de Parry-Romberg. Se trata de un síndrome neurocutáneo raro de etiología desconocida.  Las principales características son la atrofia de los tejidos blandos, y algunas veces del hueso, en una mitad de la cara o parte frontal de la cabeza, sin debilitamiento facial. Suele relacionarse con la esclerodermia en "golpe de sable", en la que aparece una línea indurada y deprimida en la frente, remedando los efectos de un sablazo en plena cara.

La enfermedad fue descrita por el médico inglés Caleb Parry sobre 1815 y desarrollada posteriormente en 1846 por Moritz Romberg (el del signo de Romberg). En los 190 años siguientes no ha habido mucho progreso en la comprensión o tratamiento de la enfermedad,y la literatura médica se ha limitado a la descripción de nuevos casos. 







lunes, 30 de enero de 2017

¿Tenía Mirabeau el síndrome de Parry Romberg?







Philippe Charlier, Philippe Froesch y Megha Tollefson

Reconstrucción virtual en 3D de la cara de Mirabeau

Reconstruída por Visual Forensic 
a partir de la máscara funeraria del 
Museo Granet. Aix-en-Provence.




Honoré Gabriel Riqueti, conde de Mirabeau (1749-1791) fue un destacado ideólogo de la Revolución Francesa. Genial orador y escritor, su apasionado verbo convencía fácilmente a su auditorio. 

A pesar de su severa educación fue un joven rebelde, de vida desordenada y licenciosa, que lo incapacitó para liderar el ala reformista y liberal de la nobleza. Pasó parte de su vida en prisión y con grandes dificultades económicas. En los Estados Generales de Francia, viéndose rechazado por la nobleza se hizo elegir diputado por el Tercer Estado.  

Su elocuencia y su apasionado verbo, puestos al servicio de una visión moderada de la Revolución pronto congregaron a muchos partidarios. Defendió la monarquía constitucional limitada por una Asamblea legislativa, basándose en los escritos de Montesquieu e inspirándose en el modelo británico. Cuando por fin se instauró este régimen en Francia, Mirabeau hizo el doble juego, manteniéndose como miembro en la Asamblea Nacional (de la que llegó a ser presidente) y actuando en secreto como consejero de Luis XVI (de quien recibió generosas remuneraciones) aunque topó con la animadversión de María Antonieta y el partido reaccionario de la corte. 

Su muerte debilitó las posibilidades de una monarquía constitucional. Poco después, la traición de la familia real al intentar la frustrada huída a Varennes, terminó por imposibilitar esta opción. 

Recientemente un equipo de antropólogos especializados en reconstrucciones faciales virtuales (Charlier de Nanterre y Froesch, de Visual Forensic) con el asesoramiento de Magha Tollefson, del departamento de Dermatología Pediátrica de la Mayo Clinic, ha realizado un estudio a partir de la mascarilla mortuoria de Mirabeau

En la cara de Mirabeau se observan cicatrices en sacabocados, típicas de la viruela, que le afectó a los 3 años de edad. La viruela era una enfermedad muy frecuente y temida en el s. XVIII, y causaba una notable mortalidad. En los afortunados casos en los que se conseguía sobrevivir, las cicatrices residuales eran la norma, y casi todo el mundo presentaba estas marcas. Tanto es así que en ciertos bandos, en los que se buscaba algún delincuente perseguido por la justicia se señalaba, como hecho excepcional, "que no tiene señales de viruela en su cara".

Máscara mortuoria de Mirabeau
Otro rasgo destacado en el examen de la máscara mortuoria del conde de Mirabeau es su marcada asimetría facial, que produce una marcada desviación de la nariz y la boca hacia la derecha y se hace más patente si observamos los surcos nasogenianos. Según los autores del estudio, esto podría equipararse a una hemiatrofia facial o síndrome de Parry-Romberg. Se trata de un poco frecuente transtorno que implica la piel y los tejidos subyacentes afectando típicamente a los dermatomas  de una o más ramas del nervio del 5º par craneal. Se produce atrofia de la piel, del tejido adiposo y muscular y de las estructuras óseas y cartilaginosas. El resultado es el aspecto de una atrofia de la mitad de la cara. 

El examen de la máscara además permite observar una depresión linear en el medio de la frente, lo que puede corresponder a una esclerodermia en "coup de sabre" (llamada así por remedar la herida producida por un golpe dado con un sable). Esto no es nada sorprendente ya que frecuentemente la esclerodermia circunscrita en "coup de sabre" puede asociarse a una hemiatrofia facial.  


A pesar de que se solían disimular los defectos físicos de los
personajes públicos, en este grabado se evidencia la asimetría
facial del conde de Mirabeau, así como un nevus intradérmico
en el surco nasogeniano izquierdo. 
Disponemos de los datos de la autopsia de Mirabeau, que no destacan nada respecto a su cráneo, aunque señalan un infiltrado inflamatorio en su líquido cefalorraquídeo. Su historia clínica incluía enfermedades relativamente frecuentes en su tiempo, como cólicos renales y biliares, ictericia, adenopatías laterocervicales (que fueron intervenidas quirúrgicamente), osteoartritis gotosa y algunos episodios febriles. No hay constancia de ningún traumatismo que justifique la asimetría facial o la depresión frontal. 

El caso de Mirabeau no es único, y se ha podido observar en momias egipcias del período romano. El primer caso que fue descrito y estudiado médicamente fue publicado en 1825 por Charles Henry Parry (1779-1860) en una colección de escritos póstumos de su padre Callier Hillier Parry  (1755-1822). El segundo caso fue publicado por Moriz Heinrich Romberg (1795-1873) y Eduard Heinrich Henoch (1820-1910). El nombre de hemiatrofia facial progresiva fue usado por primera vez en 1871 por el neurólogo alemán Albert Eulenburg (1840-1917)  

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Menandro, asimetría facial





Menandro

Escultura de mármol
Museo de la Universidad de Pennsilvania, Filadelfia



Una de las más destacadas figuras de la llamada nueva comedia griega es sin duda Menandro (342-292 circa). Los bustos que nos han llegado de este personaje presentan una constante: una asimetría facial mensurable, aunque discreta.

El origen de esta asimetría fue interpretada por el neurocirujano americano Temple Fay como una secuela de una lesión del área fronto-parietal izquierda del cerebro durante su infancia (antes de los diez años), que habría comportado en un primer tiempo una hemiplejia espástica y a continuación un menor desarrollo óseo y muscular de la mitad derecha de la cara y del cuello. 

Otro retrato de Menandro
En efecto, en el busto de Filadelfia, la mitad derecha de la frente parece retraída, la órbita derecha es algo menor que la derecha y el ojo derecho está más hundido, la oreja derecha es más baja que la izquierda, el lado derecho de las mejillas y de los labios aparece menos desarrollado que el otro lado. El cuello, por su parte, aparece ligeramente desviado. 


Aunque la afectación cerebral en edad precoz puede no dejar ninguna influencia negativa en cuanto al desarrollo de las aptitudes intelectuales, es probable que se observen transtornos de motricidad o crisis epilépticas. Menos probable nos parece el cuadro de la hemiatrofia facial de Romberg, en general con una asimetría facial mucho más marcada. 
Menandro. Mosaico romano de Mitilene. 

Las observaciones del Dr. Temple Fay han sido muy controvertidas.  Por una parte, para los historiadores de Arte clásicos, la asimetría era un arquetipo del s. III a.C. que puede observarse en otros personajes. Pero por otra parte el descubrimiento y estudio de otras representaciones de Menandro vendrían a corroborar la tesis de una asimetría facial. Particularmente, en un mosaico romano del pavimento de Chorapha en Mitilene, muestran un estrabismo convergente y una asimetría facial que no parecen ser imputables a la poca pericia del artista, sino que tienen todos los elementos para pensar que es un retrato realista. Lo mismo se observa en otro mosaico, el de Delos (s. II aC.) 

Las descripciones de las fuentes literarias son muy escasas. Se le describe como "estrábico de ojos y de inteligencia aguda" (Lexico Suda), o que "caminaba de forma renqueante" (Fedra). Al parecer murió ya cincuentón, al intentar nadar en el puerto del Pireo, lo que reforzaría las hipótesis expuestas. 

Hay que ser muy cautos y prudentes al intentar dar una interpretación médica de una obra de arte.  Muchas veces las asimetrías son buscadas por los artistas a fin de dar una sensación de relieve o calculando la perspectiva con la que serán observadas. Aunque hay que señalar que los retratos romanos destacan por su realismo y que a través de ellos podemos observar con cierta verosimilitud multitud de cuadros clínicos que aquejaban a personajes de hace 2000 años.