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viernes, 5 de marzo de 2021

El estrabismo divergente de Gumylov

 






Olga Della-Vos-Kardovskaya 

Retrato de Nikolai Gumilyov con 
paisaje africano
(1909)  


Óleo sobre lienzo 
Galería Tretyakov. Moscú.  




El Dr. Rafael Huacuja, que sigue habitualmente las publicaciones del blog desde México, me envió hace unas semanas la imagen que encabeza estas líneas, sugiriéndome que le dedique un comentario en Un dermatólogo en el museo. Desde aquí le agradezco su colaboración y su constante fidelidad a las publicaciones del blog. 

El cuadro en cuestión se trata del retrato del escritor ruso Nikolai Gumilyov, realizado por su compatriota, la pintora Olga Lyudvigovna Della-Vos-Kardovskaya (1875-1952).



Olga Lyudigovna Della-Vos-Kardovskaya: Autorretrato (1917)


Nikolái Stepánovich Gumiliov (1886-1921), fue un poeta ruso, asimilado al movimiento acmeísta, junto con otros poetas como Anna Ajmátova (con quien estuvo casado) y Ósip Mandelshtam. Su obra se caracteriza por un toque exótico y fatalista, con una constante pasión por el viaje y la aventura. 

Hijo de un médico militar, Gumilyov nació en la ciudad de Kronstadt. En su infancia fue un niño más bien feo y delicado con un marcado estrabismo divergente congénito. 

A los 19 años (1905) publicó su primer libro, El camino de los conquistadores, que atrajo la atención de V. Ya. Bryusov. Sus personajes parecen proceder de las páginas de novelas de aventuras de la época de la conquista de América, que el poeta leyó en la adolescencia. El héroe lírico se identifica con ellos: "un conquistador en un caparazón de hierro". La originalidad del poemario, saturada de pasajes literarios comunes y convenciones poéticas, radica en los rasgos que prevalecieron en el comportamiento de vida de Gumilyov: amor al exotismo, romance del heroísmo, ganas de vivir y trabajar. 

En 1907, Gumilyov se traslada a París para continuar su educación en la Sorbona, donde escuchó conferencias sobre literatura francesa. Sigue con interés la vida artística de Francia, establece correspondencia con V. Ya. Bryusov, y publica la revista literaria Sirius, de la que únicamente aparecieron tres números. 

En 1908, se publicó en París la segunda colección Flores románticas de Gumilyov, en la que al exotismo literario e histórico, añade una sutil ironía. Gumilyov está trabajando duro en el verso, logrando su "flexibilidad". 

En el otoño de 1908, Gumilyov hizo su primer viaje a África, a Egipto, y quedó cautivado. El conocimiento de África "desde adentro" resultó especialmente fructífero durante los siguientes viajes, en el invierno de 1909-1910 y 1910-1911, en los que visitó Abisinia. También recorrió Francia e Italia. 

Desde septiembre de 1909, estudió Historia y Filología en la Universidad de San Petersburgo. En 1910 se publicó la colección de poemas Las perlas con una dedicatoria al "maestro" - V. Ya. Bryusov. 

Aunque Gumilyov no abandona a los héroes de sus primeros libros, éstos han cambiado notablemente. El análisis psicológico se intensifica en su poesía, y en lugar de "máscaras" aparecen personas con sus propios personajes y pasiones. 



Gumilyov ya era por entonces una figura destacada en los círculos literarios de San Petersburgo. Era miembro de la redacción "joven" de la revista Apollo, en la que publica regularmente Cartas sobre la poesía rusa, una sección de crítica literaria. A finales de 1911, dirigió el Taller de poetas, en torno al cual se había formado un grupo de personas de ideas afines, y actuó como inspirador ideológico de una nueva corriente literaria: el acmeísmo, cuyos principios fundamentales proclamó en el artículo-manifiesto La herencia del simbolismo y el acmeísmo

Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, se ofreció como voluntario para el frente. Los poemas incluidos en Hoguera (1918) reflejan la intensidad de las búsquedas espirituales y filosóficas del poeta. Le preocupan los temas "eternos": la vida y la muerte, la decadencia del cuerpo y la inmortalidad del espíritu, la alteridad del alma. 

La influencia en las jóvenes generaciones de poetas es muy notable. En 1921 escribió El cielo ajeno y el mismo año de su muerte Tienda de campaña y Columna de fuego.

Su vida se vio trágicamente interrumpida: fue ejecutado por los bolcheviques como participante en una conspiración contrarrevolucionaria que, como sabemos ahora, fue una acusación inventada. Durante el régimen soviético su poesía fue prohibida. 

Como puede verse en el retrato que del poeta hizo Olga Della-Vos-Kardovskaya, Gumilyov sufría un evidente estrabismo desde la infancia. Un estrabismo divergente, en su caso. Se le da este nombre cuando los ojos suelen desviarse sin control alguno hacia afuera, y en la mayoría de los casos aparece en los primeros cuatro años de vida.

Entre los síntomas más conocidos del estrabismo divergente, se encuentran:

  • Visión borrosa.
  • Pérdida de visión.
  • Visión doble.
  • Ojos no alineados.
  • Movimientos descontrolados.
  • Cansancio ocular y mental.
  • Dolores de cabeza.
  • Migraña tensional.

Hasta la actualidad, no existe una causa específica que explique el origen del estrabismo divergente. Sin embargo, los especialistas aseguran que puede estar asociada a alteraciones de los seis músculos que controlan y coordinan el movimiento de los ojos. Además, también pueden influir otros aspectos tales como:

  • Lesiones en los órganos visuales.
  • Lesiones en el nervio oculomotor o III par craneal, que tiene una función motora.
  • Traumatismo craneal.
Aparte del caso de Gumilyov encontramos otros muchos ejemplos en retratos y pinturas que comentaré en alguna otra ocasión

jueves, 22 de octubre de 2020

El joven con estrabismo





Agnolo Bronzino 

Retrato de un hombre joven 
con un libro
(1550-1560)

Óleo sobre tabla 95 x 74 cm
Metropolitan Museum. Nueva York.


Agnolo Bronzino (1503-1572) fue un refinado pintor florentino encuadrado en la corriente manierista, que cultivó en especial la pintura al fresco y los retratos. Una de sus obras más destacadas son los frescos de la capilla de Leonor Álvarez de Toledo, esposa de Cosme I en el Palazzo Vecchio de Florencia. Discípulo de Pontormo, que consideraba a Bronzino casi como un hijo, juntos realizaron los frescos de la capilla Capponi en la iglesia de Sta. Felicita. Tras el fallecimiento de su maestro, Bronzino terminó los frescos que decoran la iglesia de S. Lorenzo, en Florencia.  

En otra entrada del blog nos hemos referido a una de sus obras El Triunfo del Amor (o el triunfo de Venus), en la que aparece una alegoría de la sífilis



Bronzino: El paso del Mar Rojo. Fresco de la capilla de Leonor de Toledo.
Palazzo Vecchio. Florencia.


Hay pocos pintores manieristas que puedan rivalizar con Agnolo Bronzino en el campo del retrato. Sus figuras son elegantes y estilizadas, y conservan su personalidad intacta, realizando un estudio psicológico y transmitiéndonos su alma intacta. 

Lo cierto es que todavía desconocemos a ciencia cierta quién era el joven que retrató en esta ocasión. Sin duda es un personaje muy interesante, que parece mirar atentamente y con aplomo al espectador desde el otro lado del cuadro. 

Bronzino le representa de tres cuartos (a medio camino entre la postura de perfil y la frontal), pero con el rostro vuelto hacia nosotros para observarnos, muy serio (con un solo ojo, porque es un poco estrábico). A pesar de su juventud, la seguridad que transmite es tal que cuesta sostenerle la estrábica mirada. Es innegable que padece un estrabismo divergente. 

En esa época, Bronzino alternaba con bastantes literatos y no sería raro que este fuese uno de sus amigos intelectuales. Las manos son un prodigio, tanto la que sujeta el libro, introduciendo el dedo entre las páginas para no perder el pasaje, como la que apoya en la cintura con los dos dedos del centro unidos y los de los extremos separados, para crear un bello contraste con el jubón de terciopelo negro. Sin embargo, no son las manos lánguidas de un joven rico y ocioso, sino que tienen fuerza. Transmiten una tensión tal vez más mental que física, y nos recuerdan las manos de quien ejercita su cerebro a diario. 



Detalle de los ojos estrábicos del joven retratado. 


Podríamos hablar mucho de otros detalles de la obra, como los variados tonos de negro y reflejos del jubón y el sombrero, con los delicados apliques dorados; del contraste de colores o de la composición que consigue alargar las dimensiones de la estancia en diagonal, pero desde el punto de vista médico lo que nos llama más la atención es su evidente estrabismo. 

Las dos máscaras de la silla y la mesa, son símbolos habituales del disfraz y el teatro, y podrían aludir al las aficiones literarias del muchacho. 


Bronzino: 






miércoles, 2 de diciembre de 2015

Menandro, asimetría facial





Menandro

Escultura de mármol
Museo de la Universidad de Pennsilvania, Filadelfia



Una de las más destacadas figuras de la llamada nueva comedia griega es sin duda Menandro (342-292 circa). Los bustos que nos han llegado de este personaje presentan una constante: una asimetría facial mensurable, aunque discreta.

El origen de esta asimetría fue interpretada por el neurocirujano americano Temple Fay como una secuela de una lesión del área fronto-parietal izquierda del cerebro durante su infancia (antes de los diez años), que habría comportado en un primer tiempo una hemiplejia espástica y a continuación un menor desarrollo óseo y muscular de la mitad derecha de la cara y del cuello. 

Otro retrato de Menandro
En efecto, en el busto de Filadelfia, la mitad derecha de la frente parece retraída, la órbita derecha es algo menor que la derecha y el ojo derecho está más hundido, la oreja derecha es más baja que la izquierda, el lado derecho de las mejillas y de los labios aparece menos desarrollado que el otro lado. El cuello, por su parte, aparece ligeramente desviado. 


Aunque la afectación cerebral en edad precoz puede no dejar ninguna influencia negativa en cuanto al desarrollo de las aptitudes intelectuales, es probable que se observen transtornos de motricidad o crisis epilépticas. Menos probable nos parece el cuadro de la hemiatrofia facial de Romberg, en general con una asimetría facial mucho más marcada. 
Menandro. Mosaico romano de Mitilene. 

Las observaciones del Dr. Temple Fay han sido muy controvertidas.  Por una parte, para los historiadores de Arte clásicos, la asimetría era un arquetipo del s. III a.C. que puede observarse en otros personajes. Pero por otra parte el descubrimiento y estudio de otras representaciones de Menandro vendrían a corroborar la tesis de una asimetría facial. Particularmente, en un mosaico romano del pavimento de Chorapha en Mitilene, muestran un estrabismo convergente y una asimetría facial que no parecen ser imputables a la poca pericia del artista, sino que tienen todos los elementos para pensar que es un retrato realista. Lo mismo se observa en otro mosaico, el de Delos (s. II aC.) 

Las descripciones de las fuentes literarias son muy escasas. Se le describe como "estrábico de ojos y de inteligencia aguda" (Lexico Suda), o que "caminaba de forma renqueante" (Fedra). Al parecer murió ya cincuentón, al intentar nadar en el puerto del Pireo, lo que reforzaría las hipótesis expuestas. 

Hay que ser muy cautos y prudentes al intentar dar una interpretación médica de una obra de arte.  Muchas veces las asimetrías son buscadas por los artistas a fin de dar una sensación de relieve o calculando la perspectiva con la que serán observadas. Aunque hay que señalar que los retratos romanos destacan por su realismo y que a través de ellos podemos observar con cierta verosimilitud multitud de cuadros clínicos que aquejaban a personajes de hace 2000 años. 






domingo, 25 de octubre de 2015

La tortícolis de Alejandro Magno




Busto de Alejandro Magno
(s. IV a.C.) 

Escultura en mármol

Carlsberg Glyptotek. Copenhague.





Tradicionalmente los bustos de Alejandro Magno reflejan todos los rasgos físicos que caracterizaban a este personaje: la cabeza torcida, y los ojos "líquidos" (hygrotes) con una mirada oblicua. 

En 1797, Alessandro Azara descubrió en Tívoli un busto de Alejandro una herma con una inscripción griega: "Alejandro, hijo de Filipo, macedonio", que se conserva actualmente en el Louvre. A propósito de este busto, el médico Amédée Dechambre publicó algunas reflexiones muy interesantes sobre las implicaciones patológicas del gran conquistador de Asia (1851).


"Yo había aprendido, desde el 5º curso, que según Plutarco, Alejandro  inclinaba la cabeza hacia el hombro izquierdo. Pero en la herma, la cabeza está girada hacia la derecha; por otra parte, otras características de la cara (...) me hacen pensar que esta inclinación no dependía solamente de una simple actitud, sino de una verdadera y clara deformidad"


En efecto, los historiadores de Arte señalan casi todos una inclinación a la izquierda, situando esta inclinación en el cuello o en la cabeza. dechambre constató que en el busto del Louvre, la cabeza está girada al lado derecho, mientras que el cuello está inclinado un poco hacia adelante y en su base hacia el lado izquierdo. De esta curvatura resulta que la parte inferior del cuello se acerca al hombro izquierdo, mientras que en la parte superior se aleja de él. La cabeza se inclina en dirección opuesta en un intento de conservar la vertical. Por otra parte el lado derecho de la cara se reduce, el ojo derecho se sitúa más bajo que el izquierdo y el músculo esternocleidomastoideo derecho es algo más corto. 



Herma de Alejandro. Museo del Louvre
Alejandro Magno. British Museum 





















Tras haber confirmado sus impresiones tomando medidas exactas, Dechambre concluyó que "la forma graciosa de inclinar la cabeza" de la que hablaban los autores clásicos, no era más que "una tortícolis por retracción del esternocleidomastoideo derecho" y que la cara considerada regular y modelo de belleza tenía de hecho "un lado atrofiado, los ojos en escalera y el pómulo marchito". Un indiviuduo afecto de tortícolis con el músculo esternocleidomastoideo corto debería mirar hacia la izquierda y abajo, mientras que Alejandro mira un poco hacia la derecha y más bien hacia arriba. Esta postura, según Dechambre no es la de reposo, sino la que el modelo con esta afección debe intentar adoptar para corregir su tendencia. 


Afegeix la llegenda
Dechambre ha demostrado pues que el texto de Plutarco es motivo de errores de interpretación, ya que no dice que la cabeza de Alejandro se gira hacia el hombro izquierdo, sino que "el cuello se alarga dulcemente inclinado a la izquierda". Sin embargo, las explicaciones de Dechambre, no resolvieron el tema, ya que más bien suscitaron la polémica. Muchos historiadores no aceptaron de buen grado que la figura mítica de Alejandro Magno y su postura - considerada noble y que tanta influencia tuvo en representaciones ulteriores - se intentara reducir a un mero problema patológico. 

Aunque la herma del Louvre está bastante estropeado, hay multitud de bustos de Alejandro en todos los museos del mundo. La mayoría son copias romanas o posteriores, que en general toman como modelo a la escultura de Lisipo. 


Alessandro morente. Galeria degli Uffizi, Florencia. 74x42x42 cm
Hay otra pequeña estatuilla encontrada en el túmulo II de Vergina, la que hasta hace poco se creía la tumba de Filipo, el padre de Alejandro y que ahora se atribuye a una de sus esposas, Cleopatra. En todo caso, es una de las tumbas familiares de la dinastía macedónica. Estudiando esta pequeña escultura, dos médicos griegos, Laskaratos y Damanakis retomaron, a finales del s. XX, el tema de la presunta tortícolis de Alejandro Magno. Según ellos el diagnóstico de tortícolis es correcto, pero no tendría una causa muscular, sino ocular. La tortícolis no deriva necesariamente de una alteración ósea o del esternocleidomastoideo. La posición torcida de la cabeza puede deberse, en ocasiones, ala corrección de una alteración de los ojos, especialmente a estrabismo vertical o a una parálisis de los músculos oculares. En estos casos, la torsión del cuello y la inclinación de la cabeza no son fijas, y el que las padece puede mover la cabeza. Según los datos biográficos, Alejandro prefería una determinada posición de la cabeza y una cierta dirección de su mirada, pero se movía libremente. La ausencia de hemiatrofia facial sobre la cabeza de Vergina y el silencio de las fuentes literarias a este respecto, la disposición y dimensiones de los dos músculos esternocleidomastoideos y la orientación de los ojos sugieren el diagnóstico de estrabismo ocular, probablemente debido a la parálisis del músculo oblicuo inferior del ojo izquierdo (síndrome de Brown).

Este defecto es frecuentemente congénito, aunque también puede ser consecuencia de un traumatismo. En el curso de la batalla de Hircania (327) ,


"una piedra golpeó a Alejandro en el cuello, tan violentamente que sus ojos se nublaron y se obscurecieron un buen rato"
La hipótesis de un factor genético podría dar un sesgo inesperado a la coincidencia de la torsión del cuello y de la mirada oblicua, ya que se han encontrado dos estatuillas de cabezas de adolescentes en las tumbas de Vergina, al lado de las de Alejandro, y sus padres Filipo y Olimpia. Probablemente representan a miembros de la familia, tal vez hermanos o primos. ¿Se podría pensar en un defecto físico hereditario?   ¿o se trataría de la misma pose imitativa, ya que a partir de Alejandro el helenismo difunde una estética similar? 

Alejandro Magno. Gipsoseca Mondazzi. Turrín. 
Finalmente, sabemos que, según las fuentes (especialmente Calísteno), Alejandro tenía distinto color en cada ojo. Podría tratarse de una anisocoria, ciertamente, aunque algunos autores creen que tal vez los cronistas se refieren a que tenía los ojos diferentes, no refiriéndose al color sino a la forma y tamaño de los globos oculares. 


El llamado "Sarcófago de Alejandro" en el que se representan algunas de sus batallas.
Museo Arqueológico. Estambul. 




Bibliografía

Dechambre A. Caractères de la figure d'Alexandre, éclairés par la médecine. Gazette médicale de Paris, 1851, 18: 717-720.

Dechambre A. Caractères des figures d'Alexandre le Grand et de Zénon le stoïcien éclairés par la médecine. Paris, Masson, 1852. Link

Grmek M, Gourevitch D. Les maladies dans l'art antique. Paris, Fayard, 1998: 44-47.

Laskaratos J, Damanakis A. Ocular torticolis: a new explanation for the abnormal head-posture of Alexander the Great. The Lancet, 1996, 347: 521-523.