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lunes, 9 de julio de 2018

Las queratosis actínicas de Otto Wagner






Friedrich von Radler

Retrato de Otto Wagner
(1917)

Óleo sobre lienzo
Wien Museum. Viena 



Se conmemora este año el centenario del arquitecto vienés Otto Wagner (1841-1918). Con este motivo el museo de Viena ha organizado una exposición conmemorativa a la que tuvimos ocasión de asistir con unos amigos grandes amantes del arte. Allí encontramos este retrato, probablemente uno de los últimos que se le hicieron, ya que fue realizado un año antes de su muerte, cuando ya contaba con 76 años de edad. Como es lógico, el genial arquitecto aparece mostrando el aspecto senil propio de la edad: alopecia avanzada, piel delgada y fotoenvejecida, flaccidez cutánea. La piel de la nariz y de las orejas está enrojecida y con un aspecto atrófico. A los lados de la nariz se distinguen unas costras blanquecinas, que corresponden muy probablemente a queratosis actínicas.

Ampliación del retrato de Otto Wagner. Obsérvese el aspecto atrófico de la piel de la nariz y de los pabellones auriculares. En la nariz y surcos nasogenianos unas manchas amarillentas hacen pensar en la posible presencia de queratosis actínicas. 

Las queratosis actínica son lesiones precancerosas que aparecen en la piel de las zonas descubiertas por la acción repetida del sol, tras muchos años de actividades al aire libre, especialmente en pieles poco pigmentadas, de fototipos bajos como era el caso de Otto Wagner. La mayoría de las veces se localizan en la cara, labios, orejas, aunque también puede verse en otras zonas también expuestas al sol como dorso de las manos, los antebrazos, el cuero cabelludo o el cuello. No suelen dar sintomatología alguna y evolucionan muy lentamente. Un pequeño porcentaje de queratosis actínica se pueden convertir eventualmente (si no se tratan) en cáncer de piel. 

Retrato de Otto Wagner, joven
Otto Wagner había estudiado arquitectura en su ciudad natal, Viena. A partir de 1864 demostró interés por la corriente historicista, evolucionando más tarde al realismo histórico en la década de los 80, mitigando el influjo de la arquitectura historicista. 

Wagner estaba muy interesado en el planeamiento urbanístico y en 1890 diseñó un nuevo plano para la ciudad de Viena, pero sólo se construyó la red de ferrocarril urbano, el Wiener Stadtbahn

En 1894, ya como profesor de arquitectura de la Universidad de Viena, se opone radicalmente al historicismo. Hacia 1895 ya había diseñado varios edificios en Jugendstil, la nueva corriente artística que sería conocida en otros países como Art nouveau o modernismo. Su estilo incorporó el uso de nuevos materiales y nuevas formas para reflejar el hecho de que la propia sociedad estaba cambiando. Como él mismo afirmaba 
Otto Wagner

"las nuevas tareas y perspectivas humanas exigían un cambio o reconstitución de formas preexistentes". 

En la búsqueda de este ideal, él diseñó y construyó estructuras que reflejaban la función pretendida, como el austero bloque de apartamentos Neustiftgasse en Viena. 


En 1897 Otto Wagner, se unió a un grupo de artistas plásticos (Gustav Klimt, Joseph Maria Olbrich, Josef Hoffmann, Oskar Kokoschka, Egon Schiele y Koloman Moser), inquietos por crear un nuevo estilo. Juntos fundaron el grupo artístico conocido llamado la «Sezession». El propio nombre declara la intención de secesionarse, de separarse de las corrientes imperantes en el momento. De las ideas de este grupo desarrolló un estilo que incluía referencias cuasi-simbólicas a las nuevas formas de modernidad. Resumieron sus ideas en la máxima que figura en letras de oro en el pabellón "de la Sezession", en Viena, que acogió sus manifestaciones artísticas: 
"Der Zeit ihre Kunst, der Kunst ihre Freiheit"
(A cada tiempo su arte, y a cada arte su libertad ) 

Principales obras de Otto Wagner:

  • Estaciones de metro en Viena (1894-1899)
  • Majolikahaus, Viena (1898-1900).
  • Caja Postal de Viena (1904-1906). Estilo racionalista arquitectónico
  • Iglesia Steinhof, Viena (1903-1907).
  • Sinagoga de Rumbach, Budapest (1872).


Mayolikahaus en Viena. Arquitectura de Otto Wagner. 
Decoración de mayólicas Koloman Moser. 

Iglesia de Steinhof




Estación de metro de Karlsplatz, Viena. 

    
Muebles y tazas de café diseñados por Otto Wagner. 


domingo, 10 de septiembre de 2017

Una vieja con boqueras




Giorgione

Retrato de una vieja
(1506 circa)

Óleo sobre lienzo. 68 x 59 cm. 
Galleria dell'Accademia. Venecia.  




Giorgio o Zorzo de Castelfranco era el nombre real de este pintor, que ha pasado a la historia del arte con el nombre de Giorgione (1478-1510). Su pintura se caracterizaba por un uso personal del color, muy cargado y luminosos, rico en difuminados y claroscuros, que son especialmente evidentes en los paisajes y en los fondos. 

La producción pictórica de Giorgione es relativamente escasa, ya que murió bastante joven a causa de la peste. Entre sus obras figuran diversos retratos de personajes importantes de su época y este retrato de una vieja, que tal vez era su madre, si hemos de creer lo que dice un inventario de 1569. La obra impresionó a Miguel Ángel que la recordó al pintar las expresivas figuras de las Sibilas en la bóveda de la Capilla Sixtina. 


Detalle del pergamino, con la leyenda "Col tempo"
La mujer, tocada con un gorro blanco, surge del fondo oscuro, con el busto hacia la izquierda y la cara hacia la derecha. Esta doble rotación aumenta su expresividad. La vieja se dirige hacia el espectador mirándolo, con una expresión mal contenida de dolor. Su boca semiabierta, parece como si quisiera decir alguna cosa, tal vez relativa al pergamino que sostiene en una mano, y que lleva la leyenda "Col tempo" (con el tiempo). 

La mujer y las palabras del pergamino probablemente quieren suscitar una amarga reflexión sobre la vejez. En efecto, la mujer presenta los estigmas propios del paso del tiempo: piel arrugada, queratosis actínicas, flaccidez cutánea, cabellos canosos y fotoenvejecimiento. 


En el ángulo derecho de la boca de la vieja
se aprecia una boquera. 
Además en un ángulo de la comisura bucal podemos constatar la presencia de una boquera (queilitis angular), una inflamación de la boca con la formación de una pequeña grieta central, rodeada por un exudado blanquecino. Esta alteración, muy frecuente en la vejez, está generalmente motivada por una micosis, causada por hongos del género Candida y muchas veces está precipitada por un estado de inmunosupresión o por formación de arrugas labiales en las que se acumula saliva. También puede estar ocasionada por algunos transtornos nutricionales como carencia en vitamina B12, ácido fólico o hierro.  

jueves, 30 de marzo de 2017

Cuestión de cuernos






Júpiter Amón
(s. I d.C.)

Clippeus del recinto de culto imperial
Mármol esculpido. 120 cm de diámetro
   Museu Arqueològic. Tarragona





Este clippeus o medallón monumental formaba parte del recinto de culto imperial de la Tarraco romana. En él se representa a Júpiter con su habitual barba. Sobre la frente se pueden ver los cuernos de carnero característicos del dios egipcio Amón, cuyo culto se había difundido por el Mediterráneo. Se trata pues, de un sincretismo, de la representación mixta de ambas divinidades en una sola. 

Ramsés II entre Amón y la diosa Mut.
Obsérvense que la diosa ostenta unos
largos cuernos como atributo.
Museo Egipcio. Turín
.  
La representación de figuras humanas con cuernos es antiquísima. Probablemente se asociaba con la fuerza y a la fertilidad, asociada al toro o al carnero. Así, aparece ya en algunas pinturas rupestres, vinculadas a ritos de reproducción o de caza. Frecuentemente se asociaba a la divinidad: las divinidades mesopotámicas tenían el atributo de los cuernos para que se les pudiese reconocer como dioses en las representaciones gráficas, y muchos dioses egipcios tenían cuernos, como hemos visto que sucedía con Amón. En la mitología clásica se asociaban al dios Pan y a su cortejo de faunos. Los pueblos nórdicos los usaban en sus cascos como signos de la virilidad que asociaban al toro. Y podríamos seguir. 





Frontal de S. Martin de Gia (s. XIII). MNAC. Barcelona






















Con la llegada del cristianismo las figuras humanas dotadas de cuernos son vistas como señal de idolatría, ya que eran el distintivo de muchos dioses paganos. Por eso desaparecen de las representaciones divinas y aparecen como el signo del mal, pasando a representar al demonio. Además este atributo bestial cuadra muy bien con el maligno, que se dota también otros elementos animales: pezuñas, rabo, orejas puntiagudas, abundante pilosidad corporal... La iconografía medieval del diablo está claramente inspirada en los faunos y sátiros paganos, y desde ahí pasa al imaginario popular, que persiste hasta hoy. 



La cabeza del Moisés de Miguel Ángel luce unos
curiosos cuernos. S. Pietro in Vincoli. Roma. 

Tal vez la única figura sagrada cristiana que aparece con cuernos es Moisés. El motivo de esta curiosa iconografía se debe buscar en un error de traducción de San Jerónimo. Según la Biblia, la cabeza de Moisés desprendía dos haces luminosos al bajar del Sinaí. San Jerónimo lo tradujo como "dos astas de luz" y esto originó que se le represente muchas veces con cuernos, más o menos iluminados, en las pinturas. Como en las esculturas era más difícil de representar, a veces se le ponían unos cuernos a secas. Como en la famosa escultura de Miguel Angel, en la iglesia de San Pietro in Vincoli de Roma. 


Grabado satírico francés (1815)


Los cuernos se han atribuido también a los maridos de una mujer adúltera. No está clara la procedencia de este atributo, aunque es un simbolismo muy vivo en el imaginario popular.  

Hay quien sostiene que la expresión “poner los cuernos” podría tener su origen en el abusivo Ius primae noctis o ‘derecho de pernada’ del señor feudal a tener relaciones sexuales con la mujer recién casada de un siervo suyo. Sea como fuere, en el Diccionario de la Real Academia encontramos definida la palabra "cornudo" como:
"Dicho de una personaespecialmente de un marido: Que es objeto de infidelidad por parte de su pareja"    
y "cabrón" como: 
"Dicho de un hombreQue padece la infidelidad de su mujery en especial si la consiente".

En la vida real, la cabeza humana no presenta cuernos. Estos apéndices córneos son propios de algunos mamíferos, especialmente de los herbívoros, que los usan como elemento defensivo. Su representación en los humanos es pues una cuestión exclusivamente simbólica, para evocar algunas cualidades de estos animales. 




    Cuerno cutáneo. Moldeado de cera del s. XIX.             
Hospital de Saint-Louis. París. 
Sin embargo, podemos encontrar cuernos en algunas patologías. Especialmente en los casos de queratosis actínicas hiperqueratósicas. En esta enfermedad, la capa córnea puede proliferar tanto que protruye al exterior en forma cónica, dando lugar a excrecencias duras que remedan los cuernos. De hecho se les conoce con el nombre de "cuernos cutáneos". 

En algunas ocasiones, los cuernos cutáneos pueden ser muy grandes e incluso incurvarse sobre sí mismos. Cuando la base del cuerno cutáneo aparece infiltrada es sugestiva de su transformación en un carcinoma espinocelular que si no se extirpa a tiempo  puede poner en riesgo la vida del enfermo. 


  

viernes, 9 de diciembre de 2016

Retrato de familia






Giacomo Bassano


Retrato de familia

Óleo sobre lienzo 70 x 90 cm. 
Galleria Nazionale di Arte Antica.
Palazzo Barberini. Roma.



Giacomo da Ponte, llamado Bassano (1510-1592) fue un destacado pintor de la escuela veneciana, caracterizada por el predominio del color, los contornos difuminados de las figuras y el contraste de luces. 

Bassano fue uno de los pintores que influyeron más en la pintura del Greco. A su vez, en la pintura de Bassano encontramos influencias de Pordenone, Tiziano y Lorenzo Lotto. En cuanto a la temática, su producción se centró sobre todo en representar pinturas religiosas. 

Una excepción es precisamente, este Retrato de familia, un tema profano que encontramos en la colección que se exhibe en el Palacio Barberini, de Roma. La obra es un estudio de diversas cabezas, agrupadas de forma bastante desordenada, con escasa relación entre ellas y presentadas como una familia.

Un personaje anciano, tal vez afecto de un carcinoma basocelular. 


El personaje central, un hombre con gorguera y luenga barba blanca, retratado de perfil, presenta en la región temporal unas pequeñas tumoraciones cutáneas, que nos recuerdan algunos casos de carcinoma basocelular incipiente, aunque también puede plantearse el diagnóstico diferencial con queratosis actínicas o nevus intradérmicos. 

La zona, expuesta habitualmente al sol, y la avanzada edad del personaje hacen pensar en una continuada acción solar sobre su piel, la principal causa de carcinomas basocelulares o basaliomas, muy común en los países soleados. Se trata de una enfermedad que comienza de forma insidiosa, como una pequeña pápula traslúcida y que va aumentando lentamente. Son tumores malignos, aunque no suelen dar metástasis en otros órganos. Sin embargo pueden presentar un crecimiento local, destruyendo los tejidos circundantes. 

Una mujer, afecta de hirsutismo


Otro de los personajes del cuadro, la mujer de la derecha, presenta el rostro vuelto hacia abajo y sostiene un niño en los brazos. En este caso observamos una importante vellosidad facial, especialmente visible en la zona de la patilla, aunque algunas sombras pueden hacer sospechar que también están afectadas áreas de la frente y del labio superior. Creemos que se trata de un caso claro de hirsutismo, problema de base endocrinológico (posiblemente ovárico o adrenal) que aumenta la producción de vello en la cara y cuerpo. 

miércoles, 17 de agosto de 2016

El mar en la piel







  Sergi Margalef

Exposición "Sal a l'ADN"

Fotografía. Exposición temporal. 
Museu Marítim. Barcelona.  


"The old man was thin and gaunt with deep wrinkles in the back of his neck. The brown blotches of the benevolent skin cancer the sun brings from its reflection on the tropic sea were on his cheeks. The blotches ran well down the sides of his face and his hands had the deep-creased scars from handling heavy fish on the cords. But none of these scars were fresh. They were as old as erosions in a fishless desert" 

"El viejo era flaco y desgarbado, con arrugas profundas en la parte posterior del cuello. Las pardas manchas del benigno cáncer de la piel que el sol produce con sus reflejos en el mar tropical estaban en sus mejillas. Esas pecas corrían por los lados de su cara hasta bastante abajo y sus manos tenían las hondas cicatrices que causa la manipulación de las cuerdas cuando sujetan los grandes peces. Pero ninguna de estas cicatrices era reciente. Eran tan viejas como las erosiones de un árido desierto" 

                                                                      Ernest Hemingway: El viejo y el mar. 




En el Museu Marítim de Barcelona tiene lugar una exposición temporal de fotografías de Sergi Margalef, con el título genérico de Sal a l'ADN. Son 14 retratos de pescadores, desnudos ante la cámara. Un reportaje sobre la piel de un grupo de pescadores de Cambrils nacidos antes de 1933, año en el que se construyó el puerto de su pueblo. Las fotografías - de un gran valor artístico - tienen también un importante valor como fotografía documental. 

Reflejan muy bien el daño solar de las partes habitualmente descubiertas de estos lobos de mar. Una piel curtida, que ha trabajado de sol a sol tantos años, una piel en la que se observa los efectos del fotoenvejecimiento. La continua exposicion a los rayos ultravioleta les ha causado una elastosis de la dermis, que se traduce en una piel laxa, con arrugas marcadas, de color cetrino, surcado en algunos lugares de finas telangiectasias. En la piel de la cabeza y cara, y también en algunos casos en la zona esternal se pueden ver queratosis actínicas, algo más oscuras, que probablemente son algo rasposas al tacto. Algunos ya han presentado algunas lesiones de mayor importancia, a juzgar por algunas cicatrices, recuerdo de algunas extirpaciones quirúrgicas. 

Las alteraciones producidas por el sol no son igualmente intensas en todos los casos. Puede que algunos de esos marinos hayan trabajado más que otros, o que haya una ligera diferencia de edad. Pero sobre todo hay diferencias en el color de la piel, en la coloración de sus ojos. Las personas con piel y ojos más claros, de fototipo menor, están menos preparadas para exponerse continuamente a la radiación ultravioleta. En definitiva, hay pieles más protegidas que otras frente a las inclemencias del sol. Así, el color de los ojos a veces ayuda a fijar el fototipo. Y también revela la experiencia en el oficio, la mirada tranquila de quien está acostumbrado a mirar al azul del mar escudriñando los más mínimos detalles, los secretos escondidos de la masa de agua azul. 

El dermatólogo alemán Paul Gerson Unna (1850-1929) que trabajaba en Hamburgo, ciudad de gran tradición marinera, ya describió esta piel típica de los marineros como Seemans Haut (piel de marino). Ni más ni menos que lo que podemos ver en estas veteranas pieles de estos hombres del mar, en la curtida piel de los pescadores de Cambrils.