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jueves, 9 de marzo de 2023

El carácter de Irene

versió catalana | versión española









Josefa Medina López

Irene y su carácter

Óleo sobre tabla 100 x 81 cm 

Exposición de hiperrealistas españoles. 
MEAM. Barcelona (2019) 







El hiperrealismo es un movimiento artístico que reproduce la realidad con una nitidez y definición similar a la visión habitual. Algunas obras sorprenden por ser tan miméticas que a veces es difícil diferenciarlas de una fotografía. Pero la aplicación de técnicas pictóricas o escultóricas adecuadas hacen que frecuentemente la figura sea todavía más vívida que la mera fotografía. La imagen representada ha de ser tan verosímil (realista) que parezca más viva que la realidad conocida. Los temas suelen ser triviales y se aprecia una clara tendencia al virtuosismo y al gusto por los detalles. 

El arte hiperrealista nació hacia finales de la década de 1960 como respuesta a los planteamientos abstractos, conceptuales y no objetuales del arte contemporáneo. Al principio, no obtuvo una crítica muy favorable, pero encontró una buena respuesta en la exposición V documenta de Kassel, Alemania, de 1972. Actualmente se ha convertido en un movimiento influyente y bastante activo. 

Entre los pintores hiperrealistas más destacados podemos recordar a Malcolm Morley, Richard Estes, Ralph Goings, Mary Pratt y Antonio López, entre otros.

La pintura "Irene y su carácter" es obra de Josefa Medina López (Belalcázar, 1966), una pintora autodidacta que ha destacado en diversas técnicas basadas en el dibujo y que ha participado en diversas exposiciones y concursos. 



Interesada en la expresividad y atractivo de personajes femeninos de edad avanzada, "Irene y su carácter"  es una buena muestra. Se trata del retrato de una anciana de una residencia de la tercera edad, con una mirada en la que tal vez se puede adivinar una cierta afectación por alguna patología mental (Demència? Alzheimer?), pero que conserva íntegra la fuerza de su carácter, con una mirada inquisitiva i resoluta. 

Las alteraciones de la piel senil están presentes: arrugas, manchas oscuras (queratosis seborreicas), zonas negruzcas en los labios (lagos venosos). Pero nos llama la atención sobre todo la presencia de un tumor plano, de bordes sobreelevados y descamado, localizado en el párpado inferior izquierdo, que se puede diagnosticar sin duda como un carcinoma basocelular, una forma de cácer cutaneo muy frecuente en zonas expuestas a la acción solar durante años, especialmente en personas de fototipo bajo (ojos claros y piel poco pigmentada). Medina sabe plasmar con detalle esta lesión, que adopta en el cuadro una imagen todavía más clara y fidedigna que una fotografía.  



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El caràcter d'Irene













Josefa Medina López

Irene i el seu caràcter

Oli sobre taula 100 x 81 cm 

Exposició d'hiperrealistes espanyols. 
MEAM. Barcelona (2019) 







L'hiperrealisme és un moviment artístic que reprodueix la realitat amb una nitidesa i definició semblant a la visió habitual. Algunes obres sorpenen per ser tan mimétiques que de vegades és difícil diferenciar-les d'una fotografia. Però l'aplicació de tècniques pictòriques o escultòriques fan sovint que la imatge sigui encara més vívida que la mera fotografia. La imatge representada ha de ser tan versemblable (realista) que sembli més viva que la realitat coneguda. Els temes solen ser trivials i s'aprecia una tendència virtuosista i el gust pel detall.

L'art hiperrealista va nèixer cap a finals de 1960 com a resposta als plantejaments abstractes, conceptuals i no objectuals de l'art contemporani. Al principi, la crítica no va ser gaire favorable, però va trobar una bona resposta a l'exposició V documenta de Kassel, Alemanya, de 1972. Actualment ha esdevingut un moviment influent i força actiu. 

Entre els pintors hiperrealistes més destacats podem recordar Malcolm Morley, Richard Estes, Ralph Goings, Mary Pratt y Antonio López, entre d'altres.

La pintura "Irene i el seu caràcter" és obra de Josefa Medina López (Belalcázar, 1966), una  pintora autodidacta que ha destacat en diverses tècniques basades en el dibuix i que ha participat en diverses exposicions i concursos. 



Interessada en l'expressivitat i atractiu de personatges femenins d'edat avançada, l'obra "Irene i el seu caràcter" n'és una bona mostra. És el retrat d'una dona gran, d'una residència d'avis, amb una mirada en la que potser s'entreveu una certa afectació per alguna patologia mental (Demència?Alzheimer?), però que conserva íntegra la força del seu caràcter, en una mirada inquisitiva i resoluta. 

Les alteracions de pell senil hi són presents: arrugues, taques fosques (queratosis seborreiques), zones fosques als llavis (llacs venosos). Però crida l'atenció un tumor pla, de vores sobreelevades i descamat localitzat a la parpella inferior esquerra, i que es pot diagnosticar sense cap dubte com un carcinoma basocel·lular, una forma de càncer cutani molt freqüent en zones exposades a l'acció del sol durant anys, especialment en persones de fototip baix (amb ulls clars i pell poc pigmentada). Medina sap plasmar amb detall aquesta lesió que adopta en el quadre una imatge encara més clara i fidedigna que una fotografia.  



viernes, 9 de octubre de 2020

¿Son totalmente inocuos los tintes capilares?

La Anunciación (Fra Angélico, Madrid) - Wikipedia, la enciclopedia libre



Fra Angelico (Guido de Pietro)

La Anunciación 

(1530-1532)

Oro y temple sobre tabla 
Museo del Prado. Madrid.    




Una de las obras que he contemplado con más atención y placer en mis numerosas visitas al Museo del Prado es este retablo de La Anunciación, un prodigio de delicadeza y sensibilidad pictórica. Se trata de una de las obras más características del fraile dominico y pintor del convento de San Marco Guido de Pietro (1395-1455), al que más tarde se le daría el nombre de Fra Angelico. Como otras de sus obras, está realizada con la minuciosidad y detalle de las miniaturas medievales, aunque su composición es ya plenamente renacentista. La escena central representa el momento de la Anunciación a María por el arcángel Gabriel en el marco de un pórtico, mientras que en lontananza aparece la expulsión de Adán y Eva del paraíso. El artista transmite así la idea que los efectos del pecado original (expulsión del paraíso) serán reparados por la inminente encarnación de Jesucristo, que llevará a cabo la Redención. La pintura de Fra Angélico es de una delicadeza y detalle que merecen ser observados con atención. 

Entre muchos otros detalles, al mirar el cuadro nos llama la atención el color rubio del cabello presente tanto en la Virgen como en el arcángel Gabriel. Incluso, en un lado, las figuras de Adán y Eva también aparecen con el cabello teñido de rubio. Un color que encontramos repetido en muchas pinturas y esculturas policromadas de los s. XIV y XV. 
Efectivamente, el uso de los tintes capilares, y especialmente los de color rubio fue frecuente fue cada vez más frecuente desde finales del s. XII-XIII.  Era usado tanto por mujeres como por hombres, y llegó a ser un fenómeno generalizado. 
Una muestra de ello son también las recetas medievales para teñir el pelo, como las que se encuentran en la obra de cosmética del siglo XII De ornato mulierum, de Trotula de Salerno:
PARA TEÑIR EL CABELLO DE RUBIO: 
1) Tomar la cáscara de una nuez y la corteza del nogal y hervirlas en agua. Con esta agua mezclar alumbre y manzanas de roble (excrecencia de color negro que se produce en el árbol por picaduras de insectos), y con estos ingredientes mezclados embadurnar el pelo (habiéndolo previamente lavado), poniendo sobre el pelo hojas y sujetándolas con una venda, por 2 días. Luego peinarlo bien, de modo que cualquier exceso sea eliminado. A continuación, poner un colorante hecho de: azafrán, sangre de drago y henna. Dejar reposar por 3 días y al 4º día lavar el pelo con agua caliente. Y el color no se quitará fácilmente. 
2) Pulverizar hojas y raíces de una col y mezclarlas con ralladuras de marfil, y dará un amarillo puro. Con el polvo obtenido lavarse el cabello y quedará dorado. 
PARA ACLARAR EL COLOR DEL CABELLO: 
Después de salir del baño, lavarse el cabello con un limpiador que se prepara con los siguientes ingredientes: cenizas de hojas de parra, paja de cebada, regaliz, y pan porcino (ciclamen de hojas rosadas). Hervir la paja de cebada y el ciclamen en agua. En un pote con dos o tres pequeños agujeros en su base, poner la cebada, las cenizas y el ciclamen. Verter encima el agua en la cual fueron hervidas la cebada y el ciclamen, la cual drenará por los agujeros de la base. Con el producto obtenido, lavarse la cabeza, y dejarla secar sola. El pelo quedará dorado y brillante.


Dos retratos del condottiero Francesco Sforza.
Arriba, con la cabeza descubierta y sin teñir, mostrando su cabello canoso.
Abajo, cubierto con un bonete y con el cabello teñido. 



Aunque los tintes capilares no eran usados solamente por mujeres, ni tampoco se limitaban al color rubio. Los hombres también se teñían el pelo, y se podía recurrir a otras tonalidades. Tenemos constancia, (por los retratos) que el condottiero Francesco Sforza (1401-1466), el fundador de la dinastía de los Sforza milaneses, se teñía el cabello de color oscuro, para no mostrar sus canas en público, y solía cubrir su calvicie con un  bonete. 

Posteriormente estos ingredientes naturales han sido sustituidos por productos químicos, mucho más eficaces. Su uso es plenamente vigente. Según las estadísticas, actualmente en Europa y en los EEUU, entre un 50 % y un 80 % de las mujeres  y un 10 % de los hombres de más de 40 años se tiñen habitualmente el cabello. 

Pero recientemente, el Centro Internacional de Investigación sobre el cáncer (CIRC), una agencia de la OMS, ha clasificado los tintes del cabello como cancerígenos (grupo 2A) en el caso de una exposición profesional (peluqueros, operarios industriales).  La exposición a estos agente por uso personal ha sido considerada como "no clasificable"  (grupo 3) y esta consideración puede crear cierta inquietud sobre la seguridad de su uso.

Los colorantes usados como tintes para el pelo son de diversos tipos: oxidantes (permanentes), directos (semi-permanentes o transitorios) y naturales. Los productos que producen un color permanente son los más utilizados, pero también son los más agresivos y son los que plantean más dudas sobre su inocuidad. Para precisar mejor los riesgos del uso personal de los tintes permanentes, un equipo norteamericano ha analizado los datos de más de 117.000 participantes en la Nurses’ Health Study, realizándose un seguimiento durante 36 años.

Los resultados de este estudio son relativamente tranquilizadores. No se ha observado aumento de la incidencia de la mayoría de cánceres, ni incremento de la mortalidad por esta causa, en los participantes del estudio, que se teñían el cabello habitualmente con tintes permanentes. Sin embargo, se pudo detectar un ligero aumento de los casos de carcinoma basocelular cutáneo y de cáncer de ovario y de mama, aunque los aumentos son tan ligeros que no pueden considerarse como significativos, en opinión de los autores de la investigación. Es necesario efectuar estudios más completos teniendo en cuenta variables como genotipos, tiempo de exposición al tinte y distinguiendo entre los diversos colorantes utilizados.  



Bibliografía

Zhang Y et coll. : Personal use of permanent hairdyes and cancer risk and mortality in US women: prospective cohort study. BMJ 2020;370:m2942

Péluchon R. Coloration permanente et cancer JIM, sept. 2020

miércoles, 15 de abril de 2020

Noli me tangere,

Correggio Noli Me Tangere.jpg




Correggio

Noli me tangere 
(1525)

Óleo sobre lienzo 130 x 103 cm
Museo del Prado. Madrid





Antonio Allegri da Correggio (1489-1534), más conocido como Correggio por su lugar de nacimiento, fue un pintor italiano del Renacimiento, que se encuadró en la escuela de Parma  que se desarrolló en la corte de los Farnesio en el apogeo del Manierismo italiano. 

La escena del cuadro, de acentuado patetismo, se refiere a la aparición de Cristo resucitado a María Magdalena. Son destacables los pliegues del ropaje y la postura de Jesús, con los pies cruzados como para evitar todo contacto con la Magdalena. Es el momento en el que según el evangelio de San Juan (20, 17) atribuye a Cristo la frase "Noli me tangere" ("no me toques"):  
«No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios.»
Resultado de imagen de noli me tangere fra angelico
Fra Angelico: Noli me tangere. Fresco del convento de San Marco. Florencia



La escena fue representada por muchos otros artistas, dando lugar a una iconografía clásica que ya encontramos en los frescos de Fra Angelico en el convento de San Marco de Florencia. 

Esta expresión latina, Noli me tangere, fue usada también antaño por la Medicina como un sinónimo de cáncer durante más de mil años. Era un eufemismo como el que todavía hoy puede verse en algunas notas necrológicas: "fallecido de una larga y dolorosa enfermedad". El nombre de cáncer siempre ha asustado y se ha recurrido frecuentemente a expresiones y circunloquios que evitaran su pronunciación. 

En la Edad Media se usaba para las lesiones de úlceras malignas que sufrían una lenta y progresiva extensión. Un tratado del s. XIII reserva este nombre para las lesiones malignas de lenta evolución: 
Plus corrodit cancer in uno die quam noli-me-tangere in uno mensa
(corroe más el cáncer en un día que el noli-me-tangere en un mes) 
Probablemente bajo este nombre se agrupaban además del cáncer, lesiones ulcerosas y corrosivas de diversa naturaleza, como el lupus tubberculoso, por ejemplo. Los médicos consideraban que eran lesiones incurables, que no se podían solucionar ni con cirugía ni con cauterios, por el peligro de empeorar su malignidad. Encontramos esta denominación en la Chirurgia Magna de Guy de Chauliac y muchos otros tratados clásicos. Este apelativo es también usado por Ambroise Paré en su Traité des tumeurs (1583):  
"Algunos llaman a estos cánceres Noli me tangere, es decir, No me toques, ya que me puedo convertir en algo más maligno y furioso" 
También Houppeville da este nombre a ciertas formas de cáncer de mama. En su obra La guérisson du cancer du sein (1693), comenta: 
"La idea de cáncer es una idea terrible. Los términos de Noli me tangere, carcinoma y cáncer, causan horror"
También encontramos referencias en el libro de Pierre de Dionis Cours d'opérations de chirurgie, publicado en 1708 donde encontramos este párrafo: 
"El cáncer se llama también Noli me tangere, ya que si se toca se le irrita y puede aumentar su agresividad". 

Tratamiento del carcinoma basocelular facial (Noli me tangere)
“The Medical times and gazette. J. & A. Churchill, London, 1860” 



A partir del siglo XVIII la locución latina se reservó especialmente a carcinomas de los párpados. En general eran tumores de difícil resolución y de muy mal pronóstico. En 1755 Jacques Daviel en una comunicación a la Royal Society de Londres, comentaba que algunos casos de Noli me tangere de la región palpebral podrían resolverse con una excisión quirúrgica amplia. Uno de los casos aportados por Daviel, había evolucionado durante 23 años, por lo que seguramente debía tratarse de un carcinoma basocelular ulcerado, ya que si hubiera sido un carcinoma espinocelular o un melanoma hubiera producido metástasis. Otros autores describen carcinomas basocelulares con este nombre: Arthur Jacob (1827), Benjamin Travers (1828),  William Mackenzie (1830), John Warren Collins (1837). 

El nombre de Jacob también se vinculó a este tipo de tumores: 
"El carcinoma basocelular se conoce con muchos nombres. Fue conocido durante muchos años como la úlcera de Jacob. Otros términos utilizados incluyen: úlcera chancroide, ulcus exedens, cáncer de piel benigno, ulcus rodens, epitelioma de células basales y noli me tangere (no me toques)"

Tal vez la mayor aportación de este tipo de lesiones fue la de Jonathan Hutchinson que publicó en 1860 una serie de 42 casos a los que ya les da otro nombre, el de "ulcus rodens", en una referencia a que es una úlcera que roe progresivamente todos los tejidos circundantes, devorando todo aquello que encuentra. Hutchinson las distinguió clínicamente del lupus y de las lesiones de sífilis terciaria. 

En 1867 Charles Moore publicó un libro "Rodent Cancer" en el que precisó todavía más la descripción clínica de las formas más destructivas de estos tumores.    

En estos tiempos de confinamiento y cuarentena, la expresión "Noli me tangere" podria aplicarse también a evitar contactos personales, que podrían resultar infectantes. Aunque esto ya es otra historia...



Bibliografía 

Bennett, JP. From Noli-me-tangere to rodent ulcer: The recognition of Basal-Cell Carcinoma.  British Journal of Plastic Sugery, 27: 144-54 (1974) 

Crissey JT, Parish LC. Dermatology in the nineteen century. New York, Praeger, 1981. 

Gros, D. «Ne me touche pas», cet autre nom du cancer. Oncologie 7, 593–596 (2005). https://doi.org/10.1007/s10269-005-0294-x

Sierra X. Historia de la Dermatología. Barcelona, Mra, 1994. 

Tilles G. La naissance de la Dermatologie. Paris, Ed Roger Dacosta, 1989.

jueves, 6 de febrero de 2020

El Bosco : Ascenso al Calvario.






El Bosco (Hieronymus Bosch)
Ascenso al Calvario
(1515-1516)

Óleo sobre tabla 74 x 81 cm 
Museum voor Schone Kunsten. Gante (Bélgica)





Hieronimus Bosch, (1450 circa -1516) conocido en España como El Bosco y en Italia como Bosco di Bolduc, fue un pintor holandés autor de un gran número de obras presentes hoy en muchos museos europeos, lo que demuestra la fama que ya tuvo en vida.

Sus obras no siguen los patrones del arte clásico, sino que describen paisajes repletos de personajes y animales fantásticos. Una humanidad transfigurada, frecuentemente fantasmagórica, que se debate entre el infierno y el paraíso inmersa en una atmósfera enigmática, onírica, casi surrealista.


Detalle del personaje con la lesión redonda en la zona frontotemporal  

Su última obra, Ascenso al Calvario, representa a Cristo con la cruz a cuestas, en la Vía Dolorosa que lo conducirá al Gólgota, rodeado de una muchedumbre que parece ignorar su presencia. Hasta la Verónica, en el ángulo inferior izquierdo mira satisfecha su paño impreso con la cara del condenado, como un preciado trofeo, pero no lo mira a Él. El conjunto es una composición de cabezas que miran en todas direcciones, excepto al hombre que lleva la cruz. Jesús lleva su cruz en silencio, encaminándose al lugar en el que morirá. Una clara advertencia de que todos nos enfrentamos al sufrimiento y a la muerte en solitario.

A mi modo de ver, esta buscada indiferencia de la muchedumbre que habla, vocifera y discuten entre ellos, sin prestar atención a Jesús tiene otro simbolismo, que hallamos especificado en el principio del evangelio de San Juan : 
"Él era la luz verdadera, que ilumina a todos los que vienen a este mundo. Él vino al mundo, que había sido hecho por Él; pero el mundo no le conoció".
(Jn. 1: 9-10) 
Uno de los sayones, el primero abajo a la derecha, que está en una animada discusión con otros dos grotescos individuos, presenta en la zona frontotemporal izquierda una lesión circular, que nos parece un evidente tumor cutáneo no melanoma. Su aspecto redondo y bien delimitado, como una rueda, nos permite intuir que puede tratarse de un queratoacantoma o tal vez un carcinoma basocelular (la forma clínica conocida como basalioma en neumático).

El queratoacantoma es un tumor de crecimiento rápido, 4-6 semanas, histológicamente muy parecido al carcinoma de células escamosas. Tiene una característica forma en neumático, con un cráter central queratinizado, que permite en general un fácil diagnóstico. 

Otra posibilidad sería que se tratase de una tiña fávica (producida por Trichophyton schoenleinii). Se caracteriza clínicamente por una escama redonda cóncava (unida por su base a la piel y despegada por los lados) de un material muy friable, cretáceo. Suelen dejar alopecia de la zona. A favor de esta teoría iría la alopecia occipital que presenta la cabeza de este personaje, aunque la representación de una lesión solitaria y aislada constituye un argumento en contra. 

El aspecto grotesco de los personajes representados en esta pintura junto con la enfermedad que presenta éste último nos avisa de su maldad. En todos los tiempos, la representación de enfermedades cutáneas ha sido usada para señalar y vilipendiar a los "malos" como si el arte pudiera servir para realizar cualquier tipo de venganza o sirviera para recordar que la enfermedad puede ser el castigo del pecado. Incluso hoy  en el cine, se observa que los personajes "malos", se caracterizan con una mayor incidencia de enfermedades visibles que predisponen al espectador en su contra y lo inducen a tener una mala opinión y una visión peyorativa de los mismos.  

sábado, 24 de agosto de 2019

Un cáncer de piel en un cuadro del s. XVI









Bernardino Luini 

Salomé con la cabeza 
de Juan el Bautista
(1646)

Óleo sobre lienzo 56 x 43 cm 
Kunsthistorisches Museum. Viena. 



Bernardino Scapi (1480-1532), llamado Luini por su tierra natal (Dumenza, cerca de Luino, en Lombardía) fue un pintor lombardo de la escuela de Leonardo da Vinci. Fiel a las directrices de su maestro, Luini fue un pintor conservador que tomó de Leonardo todo lo que pudo. Repitió diseños del maestro y se esmeró en imitar sus tipos físicos, lo que consiguió con relativo acierto, por lo cual algunas de sus obras han sido atribuidas a Leonardo.

Trabajó en Milán donde pintó varios frescos en palacios e iglesias de la ciudad y sus alrededores. Los más conocidos son los frescos para Villa Pelucca en Sesto San Giovanni, los frescos de San Murizio al Monastero Maggiore en Milán, y los de la iglesia de Santa Maria dei Miracoli en Saronno. Fue conocido especialmente por sus figuras femeninas llenas de gracia con ojos ligeramente estrábicos.  

El cuadro que comentamos hoy es una de las versiones que hizo Luini de la historia de Salomé. Salomé era hija de Herodías, la amante de Herodes Antipas, que odiava a Juan el Bautista, que denunciaba públicamente su adulterio, acusándolos de pecadores. Herodías ya había conseguido de Herodes Antipas que mandara encarcelar a Juan, con la acusación de calumnia y traición. Durante una fiesta, Salomé, había bailado tan bien que Herodes, embelesado, declaró que en agradecimiento cumpliría cualquier deseo que tuviera la muchacha, por  costoso que este fuera. Herodías cuchicheó a su hija que pidiera la bandeja de Juan el Bautista, servido en una bandeja. Herodes se estremeció al oír la petición, pero había dado su palabra y debía cumplirla. Así que mandó decapitar inmediatamente a Juan, que ocupaba una de las prisiones del palacio, y traer su cabeza un una bandeja, como si fuera un manjar. 

La fuerza trágica de la escena de la bailarina recibiendo el macabro presente ha sido un tema muy repetido por numerosos artistas a lo largo de la historia del arte. Incluso Luini lo pintó en más de una ocasión, y podemos ver otra conocida versión en el Museo del Louvre. Pero el interés médico de la obra de Viena es la cara del sayón que asoma por la izquierda, tras la sonrisa triunfante de Salomé. Sin duda es el esbirro que ha ejecutado la sentencia y que le acaba de traer la cabeza del Bautista. Como suele suceder en muchos casos este personaje malvado presenta una enfermedad cutánea, que lo caracteriza como una figura negativa y reprobable por parte del espectador. 

En esta ocasión, la patología que muestra el verdugo es una tumoración redondeada, prominente, en la cara lateral de la nariz. Aunque puede plantearse la posibilidad de que se trate de un quiste o de un nevus intradérmico, en mi opinión se asemeja más a un carcinoma basocelular en neumático. En estos casos los tumores se presentan con una forma hemisférica perfecta, y un color casi traslúcido, con pequeñas telangiectasias en los bordes, que a veces pueden mostrar también pequeñas perlas. Un aspecto compatible con la lesión del personaje del cuadro de Luini. 

Los carcinomas basocelulares son tumores cutáneos malignos, a pesar de que raramente producen metástasis a distancia. Sin embargo, si no se tratan a tiempo, pueden crecer y extenderse localmente a los tejidos contiguos, produciendo una gran destrucción de las estructuras de la zona. 



lunes, 17 de septiembre de 2018

Ivanov: Cabezas de esclavos





Alexander Andreyevich Ivanov 
(Александр Андреевич Иванов)

Cabezas de esclavos

Óleo sobre papel de tela  51.5 x 70.5 cm

Museo Estatal Ruso. San Petersburgo.




Alexander Andreyevich Ivanov (1806-1858) fue un pintor ruso adscrito a la corriente del neoclasicismo. Formado inicialmente en la Academia Imperial de las Artes, donde recibió las enseñanzas de su padre Andrei A. Ivanov y de Karl Briullov, la mayor parte de su vida transcurrió en Roma, donde trabó amistad con Nikolai Gógol. En Roma estuvo muy influído por la corriente artística del nazarenismo, que propugnaba volver al arte religioso medieval buscando la pureza de los primitivos italianos y alemanes. 


Alexander Andreyevich Ivanov (1806-1858)


La obra de Ivánov no fue muy apreciada por sus contemporáneos. Le llamaban "el maestro de una sola obra", ya que tardó 20 años en realizar su enorme pintura "La aparición de Cristo al pueblo" de 40 m2 (de 1837 a 1857). El pintor se mostró defraudado por la fría acogida de la crítica. 

Fueron las generaciones posteriores que supieron poner en valor la pintura y sus esbozos y dibujos preparatorios. Uno de los estudios preliminares de esta obra es “cabezas de esclavos” que comentamos hoy aquí. 



"La aparición de Cristo al pueblo" de Ivanov (Galería Estatal Tretiakov, Moscú)


Uno de los dibujos previos es el que comentamos hoy aquí. Representa dos cabezas de esclavos. En la frente del personaje de la izquierda puede verse claramente una lesión de bordes anfractuosos, sobreelevados y centro ulcerado, que corresponde clínicamente con un carcinoma basocelular.

El carcinoma basocelular es la forma de cáncer cutáneo más frecuente. Se ve en personas que han estado expuestas repetidamente al sol, en especial en zonas descubiertas como la cara, cuero cabelludo, cuello o dorso de las manos. 

Suele comenzar como una pequeña herida, con bordes algo sobreelevados, en los que suelen verse algunos nodulillos que parecen perlas. De curso muy indolente, la lesión puede ir creciendo progresivamente. No se propaga a distancia (metástasis) y no suele producir dolor. 

Si no se trata adecuadamente, en algunos casos,  el carcinoma basocelular puede crecer de forma mucho más rápida. Puede ulcerarse y dar lugar a lesiones de gran tamaño, muy destructivas. Estas formas son conocidas clásicamente como "ulcus rodens", la úlcera que roe, ya que destruyen todos los tejidos que encuentran en las inmediaciones, incluyendo el hueso subyacente. Recuerdo haber visto en mi época de dermatólogo primerizo una de estas lesiones que había hecho desaparecer una zona amplia del hueso parietal dejando la meninge al descubierto. Una terrorífica imagen difícil de olvidar.  

El tratamiento de este tumor debe ser quirúrgico, extirpando la totalidad de la lesión y asegurándose que no quede ningún resto. 

La pintura de Ivanov refleja perfectamente la clínica de este tumor, con una ulceración irregular, de bordes anfractuosos cortados a pico. Una lesión que suele darse en personas de piel blanca expuestas repetidamente al sol, como debía ser el caso de estos esclavos.