jueves, 22 de noviembre de 2018

Un demonio con lengua escrotal






Luca Giordano

San Miguel venciendo 
a los demonios
(1664)

Óleo sobre lienzo. 419 x 283 cm
Kunsthistorische Museum. Viena. 




Visitando el Kunsthistorische Museum de Viena (un museo magnífico, al que siempre me gusta volver) nos encontramos con este cuadro barroco que representa al arcángel San Miguel luchando contra los ángeles rebeldes, los demonios, a los que vence y arroja definitivamente al infierno. 

Se trata de un tema clásico, bastante representado, que hace referencia a la leyenda de Luzbel, un arcángel que osó compararse al mismo Dios. Miguel, fiel al Creador, asistido por un ejército de ángeles, bajo el lema de "Quien como Dios?" luchó contra los ángeles rebeldes, venciéndoles y precipitándoles al infierno. Luzbel desde entonces es conocido como Lucifer y los ángeles rebeldes son los demonios, que desde entonces regentan el infierno, donde son arrojadas las almas de los condenados para ser torturadas durante toda la eternidad. 



Vista completa del cuadro comentado

El tema es bien conocido y constituye un clásico repetido infinidad de veces, sobre todo durante la Contrarreforma. Incluso hay anécdotas de algunas de las versiones, como la que pintó Guido Reni para la iglesia de los capuchinos de Roma, en la que representó a Luzbel con la fisionomía del papa Inocencio X, lo que causó un gran revuelo en la Roma de aquel tiempo. 


En el cuadro de Luca Giordano, podemos observar una clara influencia de Ribera en la parte inferior, dominada por el claroscuro, mientras que en la parte superior se aprecia la manera de pintar de la escuela véneta. 

En esta obra podemos observar también algunos aspectos curiosos. Por ejemplo, uno de los demonios, aterrorizado abre su boca, previsiblemente para gritar, de forma que podemos observar su lengua. Ésta presenta algunos surcos longitudinales, algo más oscuros, como grietas, lo que en Dermatología se conoce como lengua escrotal o lengua fisurada.


Se trata de una anomalía bastante frecuente (21 % de la población), en la que la lengua presenta fisuras más o menos profundas, lo que le confiere un aspecto irregular que recuerda vagamente a los pliegues del escroto. La profundidad y longitud de los surcos puede ser muy variable. 



Otro de los detalles del cuadro, con un demonio mostrando una avanzada alopecia. 



En los surcos más profundos pueden acantonarse restos alimentarios, que al fermentar pueden causar algunas molestias, así como halitosis, por lo que se recomienda una estricta higiene bucal. Aparte de esto, se considera un trastorno que no reviste gravedad alguna y que debe entenderse como una simple anomalía sin trascendencia. La causa de esta alteración es desconocida, pero debido a la predilección por ciertas familias se cree que puede deberse a una alteración autosómica.

La lengua fisurada no tiene en sí importancia alguna, y frecuentemente es una curiosidad hallada casualmente en el curso de una exploración médica. Sin embargo, puede asociarse a otras alteraciones como son: el síndrome de Down, acromegalia, síndrome de Sjögren, psoriasis, lengua geográfica y síndrome de Melkersson-Rosenthal (síndrome que se caracteriza por la tríada: edema labial parálisis del nervio facial y lengua fisurada). 

La razón de que un demonio presente una lengua escrotal es como en tantas otras ocasiones como una marca del mal. Los personajes malignos presentan alteraciones visibles en la piel como signo de su maldad, una manera de señalar a los personajes malvados, para, a través de la enfermedad señalar de forma peyorativa su maldad. Un verdadero juicio de valor iconográfico.  



miércoles, 21 de noviembre de 2018

Enfermedad de Chagas (y II): una endemia silenciada







Néstor Favre-Moissier 

Vinchuca
(2007)

Óleo sobre lienzo 100 x 100 cm 
Unión Latinoamericana 




“Cuando decimos que la enfermedad de Chagas es una enfermedad “silenciosa”, sólo constatamos un hecho objetivo: es una enfermedad que, en la mayoría de los casos, se presenta sin signos ni síntomas que hagan sospechar su presencia durante varios años. Los pacientes que la sufren a menudo no saben que están infectados, hasta que la afectación cardíaca o digestiva se manifiesta ya en la fase crónica de la enfermedad. 

Sin embargo, cuando decimos que el Chagas es una enfermedad “silenciada”, queremos directamente señalar que hay quienes la silencian”. 

Emilia Herranz Montes, Presidenta Médicos Sin Fronteras (2005)



En otra entrada del blog comentábamos lel descubrimiento de la enfermedad de Chagas, producida por Tripanosoma cruzi, y que afecta a amplias zonas del continente americano. 

La enfermedad de Chagas es una enfermedad endémica en 21 países de América (desde el sur de los EEUU a la Patagonia argentina) y según  datos de la OMS, se estima que la enfermedad de Chagas afecta entre 16 y 18 millones de personas en el mundo, y que hay alrededor de unos 35 millones de personas infectadas. Se trata de un grave problema sanitario que causa 50.000 muertes cada año. A pesar de su amplia distribución, y de ser la principal enfermedad parasitaria de América Latina, la enfermedad de Chagas ha sido silenciada y no fue reconocida como un problema de salud pública hasta 1960. 

El agente causal de la enfermedad es el protozoo Trypanosoma cruzi,  que es transmitido por varias especies de insectos  que habitan en en rincones y grietas de viviendas precarias (conocidos popularmente como vinchucas, "chinche gaucha", "chinche besucona", "chupadora", "voladora", "barbeiros", "chipos"). Estos insectos adquieren el protozoo al picar a diversos animales que actúan como reservorios (armadillos, perros, gatos y ratas). Cuando estos insectos pican a estos animales adquieren los tripanosomas, y luego pueden transmitirlos a los humanos al picarlos a su vez.  


Ciclo de las distintas formas de Trypanosoma cruzi tanto en el hombre (flechas azules) como en los insectos triatominos, como la vinchuca y el chito (flechas rojas).
(Esquema adaptado del CDC)

Cuando un insecto con tripanosomas pica a un humano, generalmente en el rostro, deja excrementos infectados sobre la piel. La infección puede producirse al frotarse los ojos o la nariz, en la herida de la picadura o una cortadura. La enfermedad también puede diseminarse a través de los alimentos contaminados, una transfusión de sangre, un órgano donado o de madre a hijo durante el embarazo.

Tras contraer la enfermedad se puede observar fiebre, síntomas gripales, y la presencia de un nódulo cutáneo en el lugar de la inoculación (chagoma). Uno de los signos más característicos de esta etapa es una inflamación de párpados unilateral bastante característica, con conjuntivitis y adenopatía regional (signo de Romaña, presente en un 20% de los casos). Estos síntomas suelen remitir espontáneamente. Pero más adelante puede ocasionar serios problemas cardíacos e intestinales. 

El diagnóstico de la enfermedad de Chagas aguda se realiza mediante la detección del parásito ya que las pruebas de detección de anticuerpos IgM contra T. cruzi frecuentemente no son útiles.


La prevención es la batalla más importante en la lucha contra el mal de Chagas. Las principales medidas deben estar orientadas a la vivienda humana y también la de animales domésticos, como gallineros, palomares, conejeras, cuevas, nidos, dormideros protegidos de otros animales, etc, donde se puede desarrollar la vinchuca.
Estas son diez medidas que se recomiendan:
  1. Mejorar la calidad de las paredes, techos y suelos de las viviendas. De material que no se agriete, con superficies lisas más fácilmente limpiables y que no permitan que se formen rendijas y huecos donde puedan refugiarse los insectos.
  2. Mantener la vivienda y todos sus enseres correctamente higienizados, limpios.
  3. Utilizar insecticidas modernos que permitan matar la vinchuca (o, en su caso, el chipo o pito).
  4. Facilitar la tarea de los rociadores de insecticida, colaborando con ellos en todo cuanto sea necesario.
  5. Conocer la vinchuca (o, en su caso, el chipo o pito), aprender a identificarla y diferenciarla de otros insectos.
  6. Si ha sido picado por vinchucas (o, en su caso, por chipos o pitos), consultar inmediatamente al médico.
  7. Si el médico le diagnostica la enfermedad, siga fielmente todas sus indicaciones. Los controles son fundamentales.
  8. Ante cualquier duda, consultar al médico y hacerlo cuantas veces se crea conveniente.
  9. Denunciar a la autoridad sanitaria correspondiente la existencia de vinchucas (o, en su caso, de chipos o pitos).
  10. Identificar a la vinchuca (o, en su caso, el chipo o pito) por la zona donde se encuentre.
  


Enfermedad de Chagas: ciclo del parásito en humanos



martes, 20 de noviembre de 2018

La enfermedad de Chagas (I): la historia





Néstor Favre-Moissier 

Mala sangre
(2007)

Óleo sobre lienzo 80 x 100 cm 
Organización Mundial de la Salud (OMS) Ginebra (Suiza) 




Néstor Favre-Moissier (Buenos Aires, 1962) es un pintor, escultor, fotógrafo y diseñador gráfico argentino. Formado en Argentina y en Europa, ha estudiado el arte flamenco e italiano. 

En el centenario del descubrimiento por parte del Dr. Carlos Chagas de la enfermedad que lleva su nombre, Favre-Moissier realizó una serie de pinturas en las que plantea la problemática de esta enfermedad y el entorno social al que afecta. Desde su pintura denuncia los graves problemas de salubridad que permiten la existencia de una enfermedad maldita, que sesga vidas y amputa destinos y que plantea graves problemas. Una enfermedad que en su Argentina natal ha enlutado a millares de familias y de la cual padecen, en la actualidad, no menos de dos millones doscientos mil argentinos.

La enfermedad de Chagas (tripanosomiasis americana) es una parasitosis tropical/subtropical producida por el protozoo flagelado Tripanosoma cruzi y que son transmitidos al ser humano por la picadura de diversos tipos de chinches hematófagos. 


Carlos Chagas, que describió la enfermedad,
descubrió el agente causal e identificó a los vectores
El nombre de la enfermedad procede de su descubridor, el infectólogo brasileño Carlos Chagas, que la describió por primera vez en 1909. 

El caso de Carlos Chagas es único en la historia de la Medicina, ya que es el único investigador que describió totalmente una enfermedad infecciosa: su curso clínico, su epidemiología, sus vectores y su agente causante. Nunca antes todos estos descubrimientos -vitales para la total comprensión de una patología- habían sido descubiertos por una sola persona.

Chagas partió en 1907 al estado brasileño de Minas Gerais, a realizar una campaña antipalúdica. El paludismo constituía un grave problema entre los obreros que estaban construyendo una línea de ferrocarril para atravesar la región amazónica. Durante su estancia (2 años) tuvo ocasión de investigar con detalle otra plaga local, la invasión de las casas rurales por un insecto hematófago del género Triatoma (llamado vichuca en español y barbeiro o “barbero” en portugués, así llamado porque succiona la sangre durante la noche en la cara de sus víctimas u otras áreas del cuerpo). Descubrió que los intestinos de estos insectos albergaban en su tubo intestinal un protozoo flagelado parásito que hasta entonces era desconocido. Descubrió que uno de los principales reservorios naturales de este flagelado era el armadillo, y mediante diversos experimentos, demostró que este protozoo podía transmitirse mediante la picadura de vichucas infectadas a cobayas, conejos, perros y titíes, produciendo en ellos cuadros agudos y crónicos semejantes a la enfermedad humana. 



La niña Berenice Soares de
Moura, la primera niña en
la que Chagas pudo
demostrar el protozoo T. cruzi
Chagas puso el nombre de Schizotrypanum cruzi al protozoo causante de la enfermedad, en memoria de su maestro, el epidemiólogo brasileño Oswaldo Cruz (1872-1917) un epidemiólogo brasileño que se había formado en París con Émile Roux y que al volver a Brasil fundó el Instituto Sueroterápico Federal (actualmente Instituto Oswaldo Cruz), uno de los principales centros mundiales en el ámbito de las enfermedades tropicales. Poco después, el propio Chagas cambió el nombre del protozo, clasificándolo en el género Tripanosoma y redenominándolo como Tripanosoma cruzi

Finalmente,  el 23 de abril de 1909 pudo demostrar por fin el protozoo causal en la sangre de una niña de 2 años diagnosticada de la enfermedad. Chagas completó la descripción clínica y anatomopatológica de la nueva enfermedad, con más de un centenar de autopsias y demostración de las características lesiones encefálicas y miocárdicas.



El bacteriólogo y epidemiólogo
argentino Salvador Mazza amplió
considerablemente los estudios sobre
la enfermedad de Chagas. 
En 1910 el epidemiólogo y bacteriólogo argentino Salvador Mazza amplió los estudios sobre la enfermedad y descubrió que el perro  era también un reservorio de protozoos. En años posteriores descubrió la forma aguda de la enfermedad y estudió los insectos vectores, los hospedantes, la epidemiología y la patogénesis, además de diagnosticar varios cientos de casos y confirmar el carácter endémico de la enfermedad. Las aportaciones de Mazza hizo que muchos la llamaran mal de Chagas-Mazza. 



Trypanosoma cruzi  probablemente infectó a la población humana de Sudamérica hace 9000 años. Se han podido demostrar estos protozoos en momias incas y en las del pueblo andino chinchorro que habitaba la zona entre Perú y Chile. La prevalencia de esta enfermedad en la población indígena americana precolombina era de un 40%. 

Tras la conquista encontramos diversos indicios de que el mal de Chagas tuvo una importante difusión. Algunos personajes históricos la padecieron como el primer presidente de México, Guadalupe Victoria, y probablemente Charles Darwin, atendiendo a algunos datos consignados en su Diario. 

La enfermedad de Chagas es una enfermedad endémica en 21 países de América (desde el sur de los EEUU a la Patagonia argentina) y según  datos de la OMS, se estima que la enfermedad de Chagas afecta entre 16 y 18 millones de personas en el mundo, y que hay alrededor de unos 35 millones de personas infectadas. Se trata de un grave problema sanitario que causa 50.000 muertes cada año. A pesar de su amplia distribución, y de ser la principal enfermedad parasitaria de América Latina, la enfermedad de Chagas ha sido silenciada y no fue reconocida como un problema de salud pública hasta 1960. 



Bibliografía

Néstor Favre-Moissier. Cada obra, un manifiesto. 
http://nestorfavre-mossier-chagas.blogspot.com/2012/05/chagas.html




Um cientista, uma história: Carlos Chagas





El mal de Chagas



lunes, 19 de noviembre de 2018

Vauban: La cicatriz de un culatazo





 Hyacinthe Rigaud 
(Jacint Rigau, Perpignan 1659 - París, 1743)

Retrato de Sébastien 
Le Prestre de Vauban

Pastel sobre papel. 49,8 x 32,5 cm
Ecomusée Morvan. Maison Vauban. 
Saint-Léger-Vauban (Borgoña)



El pintor Jacint Rigau i Ros, era un catalán nacido en Perpignan en 1659 (poco antes de la anexión de esta ciudad a la corona francesa por el Tratado de los Pirineos), se instaló en París, afrancesando su nombre por el de Hyacinthe Rigaud. En esta ciudad alcanzó gran fama tras realizar el retrato de Luis XIV con vestido real. Tras esta obra fue muy solicitado como retratista de la corte, pintando a muchos personajes importantes, ataviados con la indumentaria e insignias propias de su rango. 

Entre estos retratos realizó el retrato de Sébastien Le Prestre de Vauban (1633-1707), un famoso ingeniero militar, que llegó a ser Mariscal de Francia. Su carrera, por méritos propios, fue meteórica hasta llegar a Teniente General, grado que le valió el ansiado título de marqués de Vauban, que recuperó de sus antepasados. Sébastien Le Preste se distinguió luchando con las tropas de Luis XIV en varios sitios: Lille, Besançon, Valenciennes… y se convirtió en el ingeniero militar con más talento. En 1678 fue nombrado Comisario General de Fortificaciones y Luis XIV le ordenó la protección de las fronteras. A partir de entonces, se dedicó a recorrer el país, construyendo ciento treinta plazas fuertes y ciudades fortificadas en las fronteras de Francia, las más famosas con la forma de polígono estrellado, y tomó parte en más de cincuenta asedios, el más renombrado el de Maastricht, en el que inventó un sistema de acercamiento a la fortificación de trincheras. Más tarde introduciría el minado para abrir brecha en los muros. Vauban fue sobre todo un gran teórico matemático, estratega y en la ejecución de técnicas de asedio. Las teorías militares de Vauban se convirtieron en clásicas y estuvieron vigentes durante mucho tiempo, hasta la II Guerra Mundial. Además de su carrera militar, desarrolló una faceta intelectual. Escribió monografías sobre política monetaria, navegación, silvicultura, agricultura y colonización.


Un ejemplo de las fortificaciones en estrella de Vauban.

En este retrato puede verse una mancha oscura en la mejilla izquierda del mariscal, que podría confundirse con un nevus de gran tamaño o en una "mouche", los lunares postizos que estaban de moda en aquel tiempo. Sin embargo en realidad se trata de una cicatriz pigmentada, debida a un culatazo de mosquetón que recibió en 1667 en el sitio de Douai. Las cicatrices en zonas descubiertas, especialmente si se exponen al sol de forma inmoderada tienden a pigmentarse. Los pintores que retrataron a Vauban no quisieron disimular esta cicatriz, sino que más bien la realzaron, para enfatizar el arrojo y valentía del personaje.


Bibliografía

Toudouze GG. Monsieur de Vauban. Berger-Levraut, 1954, p. 47

viernes, 16 de noviembre de 2018

Un dermatólogo brillante: Josep Cabré Piera







Retrato del decano José Cabré, 

Óleo sobre lienzo 
Decanato de la Facultad de Medicina 
Cádiz 



A veces, lo que más cuesta es hablar de la historia vivida en primera persona. De las personas con las que hemos compartido momentos y vivencias. De quienes nos han enseñado cosas, de quienes nos han precedido. Hoy voy a intentar hablar de quien fue mi maestro, mi jefe en mi juventud, de quien me inició en el camino de la Dermatología. De Josep Cabré (1933-1981), a quien muchos llamábamos simplemente el jefe, o por su nombre familiar, Pepete. 



El equipo del Servicio de Dermatología de Barcelona (Prof.  X. Vilanova) jugaba a veces partidos de fútbol contra el equipo del Servicio de Dermatología de Madrid (Prof. Gay Prieto) con el que había una amistosa rivalidad.
Aquí justo antes de uno de estos encuentros deportivos, vemos el equipo de Barcelona. en la fila de atrás, de pie, se ve en el centro a un joven Josep Cabré (15.12.1956).


Había nacido en una familia con tradición médica. Era hijo del dermatólogo Josep Cabré Claramunt, y se licenció en Medicina en 1956, incorporándose después a la cátedra del Prof. Xavier Vilanova, formando parte de la esplendorosa Escuela Dermatológica Catalana junto con personalidades como Dulanto, Moragas, Piñol, Giménez Camarasa, Mascaró, Grimalt, Alvarado i Romaguera, entre otros. 


Dr. Cabré, en pleno ejercicio asistencial

Cabré era una persona muy brillante y estaba muy dotado para los idiomas. Había estudiado el bachillerato francés y hablaba, también, alemán, inglès e italiano. Pronto inició una intensa formación de postgrado: primero en Toulouse, con el Prof. Nanta y más tarde en Alemania (Frankfurt, Göttningen y Mainz) al lado de grandes figuras de la Dermatología como Korting, Gottron, Steigleder o Oscar Gans, enriqueciéndose en conocimientos clínicos e histopatológicos. 


Cabré tras doctorarse en Barcelona. 
Durante su larga estancia en Alemania, escribió un gran número de publicaciones en revistas médicas alemanas, con una sorprendente frecuencia. Se doctoró en la Johann Wolfgang Goethe Universität de Frankfurt, consiguiendo ocupar el cargo de Jefe Clínico (Oberärtz), cosa absolutamente excepcional para un extranjero en aquel tiempo. Tras pasar 8 largos años en Alemania terminó su formación en París, con el Prof.Robert Degos en el Hospital de Saint Louis. En 1962, se doctoró nuevamente, esta vez en la Universidad de Barcelona.

El Prof. J. Cabré, durante su etapa de catedrático en Cádiz. 



Avalado por una tan sólida formación y por sus numerosísimas publicaciones en revistas dermatológicas alemanas, francesas y españolas, Cabré obtuvo la Càtedra de Dermatología de la Universidad de Cádiz en 1964. El hercúleo trabajo que el joven catedrático, de solamente 31 años y con escasísimos recursos, realizó en la Facultad andaluza –de donde llegó a ser decano en 1970- dejó unas profundas raíces que se recuerdan todavía hoy, hasta el punto que cada año se organizaron las Lecciones conmemorativas Prof. José Cabré, por iniciativa del Prof. J. Calap, actividad en la que tuve el honor de participar hace años como ponente invitado. En 1970, Cabré és elegido presidente de la Academia Española de Dermatología, encargándose de reimpulsar la revista Actas Dermosifiliográficas, que gracias a su impulso sigue todavía publicándose en la actualidad, con un prestigio creciente.
En 1968 Cabré vuelve a Barcelona para integrarse en la recientemente creada Universitat Autònoma de Barcelona, en la que ocupa el cargo de decano de la Facultad de Medicina primero y rector en 1975, un año turbulento en el que el país vive el final de la dictadura franquista. 
Cabré, participando en un congreso en Madrid,
a finales de los años 70 del s. XX 
El año 1976, Cabré obtiene la Càtedra de Dermatología de la Universidad Complutense de Madrid. La cátedra, vacante per la jubilación del Prof. Gay Prieto, estaba muy bien dotada y era una gran ocasión para un dermatólogo. 

Como catedrático, tanto en Cádiz como en Barcelona y Madrid, Cabré realizó múltiples publicaciones y dirigió varias tesis doctorales sobre temas tan diversos como basaliomas (Ana de Cos, 1979), enfermedad de Behçet (L. Cros, 1976), enfermedad de Degos (J.A. González, 1976), micosis fungoide (F. González de Canales, 1980), microscopía electrónica de la célula de Langerhans (Luis Olmos, 1980) y mi propia tesis, sobre parapsoriasis y poiquilodermia (X. Sierra, 1980).


Participando en un curso como profesor, en la leprosería de Fontilles (Alicante)  en 1976. Cabré es el 5º por la izquierda de la segunda fila (con camisa oscura) 

En reconocimiento a su ingente obra dermatológica y a sus relaciones internacionales, Cabré fue nombrado miembro del Comité de la Liga Internacional de Sociedades de Dermatología durante el XV Congreso Internacional de Dermatología, en México. 

Lamentablemente su meteórica carrera se vio truncada prematuramente por su muerte, acaecida el 25 de enero de 1981 en Madrid.

Por su carácter, a veces fogoso y no siempre bien comprendido, Josep Cabré contribuyó a dar una proyección internacional y una gran brillantez a la Dermatología hispánica. 


Bibliografía

Ferrando J. Breve Historia de la Dermatología Catalana. Med Cutan Iber Lat Am 2003; 31(1): 57-70

Sierra X. Histoire des rapports entre la dermatologie espagnole et française. http://www.biusante.parisdescartes.fr/sfhd/ecrits/relafe1.htm

Sierra X. Historia de la Dermatología. Mra. Barcelona, 1994.

Sierra X. Cien años de Dermatología. Aula Médica. Madid, 2001

Sierra X. Historia de la Academia Española de Dermatología y Venereología. AEDV. Madrid 2009

Sierra X. Josep Cabré i Piera (Barcelona, 1933-Madrid, 1981) Galeria de Metges Catalans.
http://www.galeriametges.cat/galeria-fitxa.php?icod=HEJ

jueves, 15 de noviembre de 2018

Devorar la lengua, el castigo a la lujuria






Capitel románico
(s. XII) 

Piedra labrada 
Procede de St. Privat de Bas
Museu d'Art de Girona



En el Museu d'Art de Girona se encuentra este capitel románico que representa el castigo al pecado de lujuria. Unas serpientes devoran uno de los pechos de una infortunada condenada, una zona erógena que previsiblemente había sido una de "las partes pecantes". 

En otro ángulo del capitel, otra serpiente con la cola entrelazada con la anterior muerde con furor la lengua de otra pecadora, una modalidad de castigo sin duda reservado a las que habían practicado felaciones u otras formas de sexo oral. El capitel, del s. XII y de excelente factura, procede del pueblo de Sant Privat de Bas, en la Garrotxa, y constituye una evidente advertencia sobre las penas con las que se castigan los pecados de la carne. Es curioso que sean precisamente serpientes las encargadas de este castigo. Aparte de la repugnancia que los reptiles puedan provocar, de su frecuente mordedura venenosa y de ser la representación del mal por excelencia, la asociación de ideas del cuerpo alargado y musculoso de la serpiente con el falo masculino es bastante obvia.  

La representación del castigo a la lujuria no es infrecuente en la iconografía medieval. A pocos metros del Museu d'Art de Girona, en donde se encuentra este capitel, está la imponente mole de la Catedral de la ciudad, que posee la nave gótica más ancha del mundo. Anexo a la catedral se encuentra el bellísimo claustro románico (s. XII) y es allí donde hallamos un segundo capitel de idéntica temática, que ya hemos comentado en otra entrada de este blog.  




Escena infernal del claustro de la Catedral de Girona (s. XII). A la izquierda, una mujer lujuriosa sufre mordeduras de serpiente en pechos y pubis. Se lleva una mano a la cara con expresión de dolor (detalle en la fotografía de abajo) Otra serpiente también muerde en una mama a otra desdichada, con la mitad inferior de su cuerpo envuelto en llamas. En este caso manifiesta su estado de ánimo tirándose del cabello, un gesto codificado como de gran desesperación
El centro de la escena está ocupado por una gran caldera al fuego, sobre un trípode, con condenados en su interior. A ambos lados de la caldera, dos demonios sodomizan a sendos réprobos, un castigo probablemente reservado a los homosexuales masculinos.  





En uno de sus capiteles encontramos representado el infierno y sus tormentos: condenados que hierven en una gran olla puesta al fuego, demonios que sodomizan sin piedad a los réprobos (probablemente condenados precisamente por sodomitas). En un ángulo encontramos una escena similar a la que ya hemos descrito: unas serpientes devorando las mamas de unas condenadas, y en el caso de la situada más a la derecha, otra mordiendo sin piedad su zona genital. La mujer se lleva la mano a la mejilla, una postura con la que se representaba la sensación de dolor físico o psíquico. La mujer de la izquierda también es mordida en un pecho por otra serpiente, y se tira del cabello en actitud de desesperación, mientras arde en el fuego del infierno, como castigo al fuego de la pasión que sin duda la indujo a pecar. La escena no está muy bien conservada, ya que muestra las señales de golpes y pedradas, que era la manera que tenía el vulgo de mostrar reprobación a los personajes malignos u odiosos que aparecían en los pétreos relatos doctrinales. 


Castigo a la lujuria. Museo de la Catedral de Santiago de Compostela. 


En el museo de la catedral de Santiago de Compostela encontramos todavía otra escena similar. En este caso se trata de dos fragmentos de arco, posiblemente procedentes del Pórtico de la Gloria, representando un hombre y una mujer. El hombre tiene la cabeza sujetada por una garra de algún animal fabuloso, al tiempo que lo que parece un gran lagarto le devora el pene. En el caso de la mujer, dos serpientes le muerden los pechos, mientras que un animal quimérico, que recuerda a un lagarto le muerde la lengua, tirándola violentamente hacia arriba. La tortura repite casi al pie de la letra la representada en el capitel del Museu d'Art de Girona. 


Capitel de la nave transversal de la catedral de Santiago, que muestra como
un diablo arranca la lengua con unas tenazas a un condenado 



















Los tormentos basados en arrancar o tirar la lengua no debían ser raros en la Edad Media, si tenemos en cuenta que los hallamos con cierta frecuencia. No siempre son castigos por pecados de sexo. La lengua es el órgano del habla por excelencia y por eso a veces pueden representar castigos a la blasfemia o a las declaraciones heréticas. En la nave de la catedral de Santiago un demonio le arranca la lengua con unas tenazas a un personaje maniatado, previsiblemente también un réprobo (tiene las manos atadas y una soga al cuello). En la portada de la catedral de Tudela encontramos escenas similares. Sin duda, arrancar o cortar la lengua debía ser una tortura frecuente en la Edad Media. Un tormento terrorífico y de gran truculencia. 

    

Escenas de torturas infernales en la portalada de la catedral de Tudela. Los diablos tiran con unas tenazas de la lengua de los condenados. La frecuente representación de este tipo de escenas hace pensar que reflejaban torturas practicada habitualmente en la época.


Pero tal vez, el más peculiar y sorprendente de los castigos por el mal uso de la lengua sea tal vez el que se representa en el Juicio Final de Niccoló y Giovanni (finales del s. XI) que se conserva en los Museos Vaticanos. Es una tabla con forma de arco de herradura en la que aparece el infierno con diversos grupos de condenados con carteles alusivos a su pecado. Al observar la tabla con atención me llamaron la atención dos de estos grupos: el primero de ellos es el de las meretrices. Habitualmente no suelen ser condenadas en grupo, por el mero hecho de su profesión, sino en todo caso como casos individuales. Incluso el evangelio muestra como Jesús era comprensivo y condescendiente con las prostitutas. Incluso algunas santas, como María Magdalena María Egipcíaca desempeñaron esta profesión. 

Juicio Final de Niccolò y Giovanni (finales del s. XI).  
Detalle del castigo de las "mujeres que hablan en la iglesia" 
tal como se especifica claramente en la inscripción adjunta
Museos Vaticanos. Roma 






















El otro grupo de mujeres reprobadas es el de "las mujeres que hablan en la iglesia". Un castigo que me pareció desorbitado para una falta que, en principio, se considera leve. La única explicación es un manifiesto sexismo, bastante común en aquel tiempo que quería imponer una muda sumisión femenina sin paliativos, y evitar cualquier crítica o comentario desfavorable  a las prédicas u opiniones del capellán.