martes, 29 de agosto de 2017

Zorros contra enfermedad de Lyme

   




Franz Marc

Zorro negro azulado 
(1911) 


 Óleo Sobre lienzo 
Von der Heydt Museum. Wuppertal 




En el último año, en Francia ha habido una alta incidencia de enfermedad de Lyme, lo que ha provocado un cierto revuelo social. La enfermedad de Lyme es la enfermedad transmitida por las garrapatas que se declara con más frecuencia en Estados Unidos. En 2010, se notificaron casi 28,921 casos confirmados y 7,500 casos probables de la enfermedad de Lyme a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Aunque ya había sido vislumbrada en Europa donde recibió el nombre de "eritema crónico migrañoso" (Afzelius, 1909), fue plenamente descrita en 1975 en la ciudad de Lyme (Connecticut), de donde recibe su nombre actual. 

La enfermedad de Lyme está causada por la bacteria llamada Borrelia burgdorferi. Las garrapatas de patas negras (Ixodes ricinus) y otras especies similares pueden ser portadoras de estas bacterias. Las garrapatas las adquieren cuando pican ratones o venados infectados con dicha bacteria. Así, las personas que tienen un mayor riesgo de contraer la enfermedad son las que realizan actividades al aire libre que incrementan la exposición a las garrapatas (por ejemplo, jardinería, cacería o excursionismo) en un área en donde se sabe que se presenta frecuentemente la enfermedad de Lyme. También caminar en pastizales altos o tener una mascota que pueda llevar garrapatas a casa pueden aumentar el riesgo. 

La enfermedad de Lyme pueden distinguirse tres fases:
  • Etapa primaria, también llamada enfermedad de Lyme temprana y localizada. La infección aún no se ha propagado por todo el cuerpo. 
  • Los síntomas de la enfermedad de Lyme temprana y localizada comienzan días o semanas después de la infección. 
  • Los síntomas son similares a la gripe y pueden incluir fiebre y escalofríos, malestar general, dolor de cabeza, dolores articulares y rigidez de cuello. 
  • Frecuentemente se presenta una erupción en "forma de escarapela", una mancha roja y plana o ligeramente elevada en el sitio de la picadura de la garrapata, a menudo con un área clara en el centro. Esta lesión puede expandirse centrífugamente y llegar a ser bastante grande. Esta erupción se denomina eritema centrífugo migratorio. Sin tratamiento, puede durar 4 semanas o más.

Eritema migratorio en la enfermedad de Lyme

  • Etapa secundaria, llamada enfermedad de Lyme de diseminación temprana. La bacteria ha comenzado a propagarse por todo el cuerpo. 
  • El cuadro de la enfermedad de Lyme de diseminación temprana pueden iniciarse semanas o meses después de la picadura de la garrapata 
  • Los síntomas pueden incluir: entumecimiento o dolor en la zona del nervio; parálisis o debilidad en los músculos de la cara; problemas cardíacos, como palpitaciones irregulares, dolor torácico o dificultad para respirar; problemas neurológicos (visión borrosa, deterioro del lenguaje, alucinaciones, parálisis facial, movimientos inconexos).

  • Etapa terciaria, llamada enfermedad de Lyme de diseminación tardía. La bacteria se ha diseminado por todo el cuerpo. 
  • La etapa de diseminación tardía puede ocurrir meses o años después de la infección. 
  • Los síntomas más comunes son el dolor muscular, artritis y transtornos neurológicos más graves (confusión, transtornos del sueño, pérdidas de memoria, problemas del habla o problemas de visión)

Borrelia burgdoferi

En las primeras etapas, en caso de sospecha precoz de la enfermedad pueden administrarse antibióticos (doxiciclina) en determinados grupos de pacientes. Más tarde el diagnóstico de la enfermedad de Lyme puede comprobarse mediante análisis como ELISA para la enfermedad de Lyme. Los resultados se deben confirmar mediante una inmunotransferencia (Western blot), aunque hay que señalar que en las personas en las que se ha administrado doxiciclina, estas pruebas pueden ser negativas. Cuando la infección se ha propagado es conveniente efectuar exploraciones complementarias (electrocardiograma, ecocardiograma, resonancia magnética cerebral y análisis del líquido cefalorraquídeo) 



Paul de Vos. Zorra corriendo (1636-1638)
Óleo sobre lienzo, 84 x 81 cm. Museo del Prado. Madrid. 
La enfermedad de Lyme está producida por una Borrelia, una bacteria que es transmitida a los humanos por la picadura de las garrapatas, que generalmente parasitan primero a roedores. En las áreas en donde hay una alta incidencia de esta enfermedad, la presencia  de zorros y comadrejas parece que puede tener una cierta incidencia para moderar la epidemia. O por lo menos esto es lo que parece que puede deducirse de un estudio publicado el 19 de julio de 2017 en The Royal Society. 

Tras la eclosión de los huevos de garrapata, las larvas de ácaros parasitan a los organismos a los que pueden tener un acceso más fácil, como los roedores, cuyo cuerpo está a poca distancia del suelo. Y estos animales son frecuentemente portadores de infecciones  transmitidas por garrapatas, que las inoculan con sus picaduras. Por este motivo, si los predadores reducen el número de roedores reservorio, se reduce también la incidencia de la infección. 

Franz Marc. Zorros. 
Para comprobar esta teoría los investigadores estudiaron lo que sucedía en 20 hectáreas forestales de una hectárea en los Países Bajos, con diferente densidad de predadores, instalando centenares de cámaras. Los resultados obtenidos comprobaron que cuanto mayor era la población de zorros (Vulpes vulpes) y comadrejas (Martes foina) menos garrapatas infectadas (Ixodes ricinus) se encontraban en aquella zona. Las capturas de garrapatas se efectuaron cada cuatro semanas, desde abril a septiembre, período de actividad de estos ácaros. Y se investigó la presencia de tres tipos de bacterias en cada ácaro, especialmente la Borrelia 

Los investigadores pudieron comprobar también que los roedores de las zonas donde los zorros eran abundantes presentaban menos garrapatas sobre su cuerpo. ¿Los predadores espantan a los ácaros? La respuesta debe matizarse: si hay un mayor número de zorras y comadrejas, los roedores, prudentes, salen menos de sus madrigueras, lo que puede comprobarse con las cámaras de vigilancia. Al salir menos (y realizar salidas más cortas) la posibilidad de que las garrapatas se adhieran a su piel es mucho menor. Las escasas posibilidades de parasitar a los roedores hace que las garrapatas parasiten a otras especies animales, pero éstas no son portadoras de Borrelia y por lo tanto no se propaga tanto la enfermedad de Lyme. 

Las zorras y las comadrejas pueden pues ayudar a los humanos, o al menos disminuir las posibilidades de contagio de la enfermedad de Lyme. ¡El sabio equilibrio de la Naturaleza! 


How to recognize symptoms of Lyme disease




lunes, 28 de agosto de 2017

Verde quirófano: Más discreto y evita ilusiones ópticas








LeRoy Neiman 

Cirugía a corazón abierto
(1982) 


 Óleo Sobre lienzo 120 x 150 cm. 
Colección particular




Esta inusual vista aérea de un quirófano fue pintada por LeRoy Neiman, por encargo del Dr. Dietrich del Arizona Hearth Institute. LeRoy Neiman (1921- 2012) fue uno de los grandes pintores norteamericanos contemporáneos. Practicó un arte expresionista y lleno de color, representando a músicos, atletas y acontecimientos deportivos como los Juegos Olímpicos de Munich (1972) y Montreal (1976). Su obra figura en museos como el Smithsonian, Whithney Museum, Brooklyn Museum, Museum of Fine Arts (Boston), L'Hermitage (Rusia), Wadham College (Oxford).


LeRoy Neiman: Cirugía a corazón abierto (detalle)

La pintura que hoy comentamos plasma un tema completamente diferente a los que LeRoy Neiman solía pintar. Aquí se representa un quirófano durante una operación cardíaca, a corazón abierto, en una inusual vista aérea. El campo operatorio está sucintamente representado por una mancha roja. Un cirujano realiza la operación con la colaboración de dos ayudantes (un varón, frente a él y una mujer a su lado). Una enfermera les va entregando el instrumental preciso. A la derecha, un anestesista se apoya en una máquina mientras observa atento, el desarrollo de la intervención. A la izquierda, un individuo está filmando la intervención (con las cámaras que se usaban en los años 80, hoy en desuso). Al fondo, una enfermera habla por teléfono al lado del perfusionista, que está manipulando la bomba de circulación extracorpórea. Todos llevan batas de color verde y gorros del mismo color excepto la cirujana y la enfermera instrumentista que llevan gorros de flores. 

Actualmente el color de las batas que se usan en la mayoría de quirófanos suele ser el verde o el azul. Aunque no siempre ha sido así. 

En la Edad Media, especialmente a partir de la epidemia de Peste Negra del s. XIV, los cirujanos solían vestir ropas oscuras para que la suciedad fuese menos visible en su indumentaria. Pero el color negro se asociaba con la muerte, lo que no solía contribuír a tranquilizar al paciente.

En el s. XIX y en las primeras décadas del s. XX, las batas de médicos y enfermeras en los hospitales eran siempre de un blanco inmaculado, como símbolo de limpieza. El color blanco también se usaba en los quirófanos. El uso de batas limpias mejoró las condiciones de higiene y redujo las tasas de mortalidad durante los post-operatorios. Los avances de la Microbiología subrayó la necesidad de asepsia durante las actuaciones médicas y especialmente en las intervenciones quirúrgicas. Este color se asociaba también con pureza, bondad, virginidad y limpieza, cualidades que transmitían tranquilidad y calma al paciente. En algunas pinturas que ya hemos comentado podemos observar que las batas blancas se usaron habitualmente en los quirófanos hasta la década de los años 30. 


Emma Cano: Retablo (de la serie Luz en Hipocratia).
(Ilustración enviada por Rosa Taberner vía Twitter)

Sin embargo, el color rojo de la sangre salpicaba las vestiduras de los cirujanos y su llamativo contraste sobre el blanco daba un aspecto cruento, parecido a una carnicería. 

Alrededor de 1941, un cirujano propuso que las batas de quirófano fueran de color verde espinaca. El color verde es el complementario al rojo y por lo tanto las manchas de sangre son menos visibles. El color oscuro que suele dejar la sangre sobre el color verde es mucho más discreto. La idea hizo fortuna y el color verde se incorporó a los quirófanos de todo el mundo: el efecto menos llamativo de las manchas de sangre disminuía el nerviosismo en caso de hemorragia e incluso se evitaban algunos desmayos en los asistentes menos experimentados. 

Al final de la II Guerra Mundial el cambio sufrido en la iluminación de los quirófanos hizo aconsejable usar un verde más claro. Algunas décadas más tarde también se adoptó el color azul en algunos hospitales. En las últimas décadas también pueden verse otros colores en los ámbitos quirúrgicos, como el azul o el gris, o incluso estampados, con parecido resultado al verde.


Johann W. Goethe, autor de la teoría de los colores.
 



Pero ¿qué son los colores complementarios? La teoría de los colores fue ya expuesta por Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832), que la representó en la llamada "rueda de los colores". En este círculo se disponen los colores como en un arco iris. Cada color tiene en frente, diametralmente opuesto, a su complementario. Esta representación ordenada de colores se usa en muchos campos: pintura, tintorería, artes gráficas, diseño industrial... y se aplica a nuestro sistema visual. 



Emma Cano: Terminando la tarea en silencio



En efecto, nuestro cerebro interpreta los colores según su relación con otros. Saturado por un color, es sobre todo receptivo a su complementario. Mirando el campo operatorio verde, a las batas verdes de sus colegas, al verde de la pared del quirófano, el cirujano está más atento a los detalles del cuerpo humano, a los rojos y rosados de los órganos durante la operación. 

El blanco, en cambio, es un color a evitar. No solamente por su escandaloso contraste o por la posibilidad de mareos y lipotimias, sino porque también puede producir ilusiones ópticas.  Si miramos fijamente durante algunas decenas de segundos un color rojo intenso y luego dirigimos la vista a una superficie blanca  podremos ver unos fantasmagóricos puntos verdes. Una ilusión óptica que puede distraer sin duda al cirujano. 



Bibliografía

Belkin NL. Surgical scrubs-where we were, where we are going. Todays Surg Nurse 1998; Mar-Apr;20(2):28-34

domingo, 27 de agosto de 2017

Huevos de jade zaristas y supercherías actuales





Carl Fabergé

Huevo de Pascua de jade espinaca

Jade, oro, esmaltes y brillantes
Museo de la Armería.  Kremlin. Moscú.   




Un huevo de Fabergé es una de las sesenta y nueve joyas creadas por el orfebre y joyero Carl Fabergé (1846-1920) y sus artesanos de la empresa Fabergé para los zares de Rusia, así como para algunos miembros de la nobleza y la burguesía industrial y financiera, entre los años 1885-1917. Los huevos se consideran obras maestras de la joyería.

La fiesta más importante del calendario de la Iglesia ortodoxa rusa es la Pascua. Es tradicional en este día felicitarse con tres besos y el intercambio de huevos de Pascua. Los huevos imperiales de Fabergé comenzaron a fabricarse en 1885 cuando el zar Alejandro Ie encargó al joyero un huevo de Pascua para su esposa, la emperatriz María Fiódorovna. El joyero se inspiró en un huevo de pascua que se encontraba en las colecciones reales danesas, atendiendo a la patria de la emperatriz, Dinamarca. El regalo complació tanto a la zarina que el zar encargó a Fabergé que fabricara un huevo de pascua cada año, con la condición que fuese una pieza única y que encerrase una sorpresa. 

Así Fabergé llegó a construir 69 huevos, de los que se conservan 61. La mayoría fueron para los zares (52), aunque algunos también fueron realizados para aristócratas y financieros. Hoy figuran en numerosos museos 

Los huevos se inspiraron en distintos estilos (barroco, rococó, neoclasicismo, modernismo...) En su confección se usaron metales nobles (oro, plata, platino, paladio...);  piedras preciosas talladas o en cabujón; así como minerales semipreciosos (jaspe, malaquita, cristal de roca, lapislázuli, jade...), De jade espinaca es precisamente el huevo que encabeza este artículo. 

Precisamente de este último material, el jade, quiero hablar. El jade es una piedra que ha sido venerada por algunas culturas, como la china o los mayas y tal vez por eso se le han supuesto frecuentemente virtudes mágicas. 

La actriz americana Gwyneth Paltrow que 
promociona los huevos de jade
intravaginales con engañosas virtudes
Recientemente la actriz norteamericana Gwyneth Paltrow (1972) que ha participado en películas al lado de superhéroes como Iron Man o Spiderman, promociona "milagrosos" huevos de jade con supuestas virtudes extraordinarias. Unos huevos que - afirma la actriz - si se introducen en la vagina y se llevan todo el día garantizan extraordinarios poderes: aumentan la energía sexual, incrementan el deseo y aseguran el orgasmo. Todavía más: el maravilloso huevo puede mejorar el equilibrio hormonal de las mujeres. Evidentemente estos huevos se venden en su web, con lo que la actriz ha montado un pingüe negocio. Ni que decir tiene que las supuestas virtudes de los huevos de jade son de dudosa eficacia médica. La web de la Paltrow (Goop.com) da además numerosos consejos poco fundamentados y recomienda complementos alimentarios "mágicos" sin ninguna base científica. Entre los asesores de Goop se cuentan algunos exóticos personajes: un astrólogo doctor en psicología, un chamán californiano que consulta por Skype y que sabe leer en las células y en los huesos de sus clientes" o un fotógrafo capaz de desencriptar la personalidad de sus modelos revelando el "aura" que los rodea. 

Supercherías y falsos remedios pseudomédicos que son frecuentemente desmontados por el ginecólogo Jen Gunter de San Francisco, esgrimiendo criterios racionales y científicos. Gunter alerta que el uso continuado de huevos de jade en la vagina puede producir infecciones e incluso desencadenar el síndrome del shock tóxico, especialmente en las chicas jóvenes. Además puede retrasar el correcto tratamiento de muchas dolencias. 


Paltrow también recomienda parches (Body Viber) para pegar sobre la piel que presuntamente curarían ciertas enfermedades internas. Atribuye a su "poder" su composición con un material conductor de carbono desarrollado por la NASA para los astronautas que "reequilibra las funciones energéticas del cuerpo". Naturalmente esto ha provocado un desmentido oficial de la NASA, aunque todavía hay crédulos que los siguen comprando...

En definitiva esto nos debe mover a la reflexión sobre lo fácil que es - en pleno s. XXI - promover la superstición y las falsedades de la pseudomedicina. En plena época racional de progresos médicos reales, el recurso de prometer soluciones mágicas y procederes alternativos sigue vivo. En este sentido, son muy preocupantes los movimientos antivacunas que amparándose supuestamente en un retorno a los métodos naturales crean serios problemas y facilitan el regreso de enfermedades que ya estaban plenamente controladas.  

viernes, 25 de agosto de 2017

Cosméticos en la Antigua Roma (II): Maquillajes








Bolas de azul de Egipto 

Materia mineral
Museo de Badalona



Hemos visto en un artículo anterior como las romanas cuidaban su cutis con mascarillas, cremas y baños de leche de burra que les garantizaba un tono blanquísimo de la piel, que era considerado elegante. Pero también usaban cosméticos ornamentales para maquillarse. Según Propercio, las mujeres destacaban las venas de las sienes en azul, lo que daba un aspecto mucho más blanco de la piel, remedando la transparencia que se observa en los fototipos claros. Esto era considerado un signo de gran distinción y probablemente originó la leyenda de que las familias reales tenían "sangre azul". En realidad. era una forma de decir que tenían la piel blanca y traslúcida, que dejaba ver el color azulado de sus vasos sanguíneos. 

Los cosméticos y perfumes solían presentarse
en preciosos lekhytos, en general procedentes de Grecia. 
La moda romana del maquillaje incluía resaltar los pómulos en color rojo bastante vivo, para demostrar una buena salud. Se obtenía con cinabrio y tierras rojas. A veces también se usaba alheña (henna). Las clases menos pudientes recurrían a recursos más económicos como el jugo de moras o posos de vino.

Los labios se resaltaban también con color rojo vivo. Uno de los componentes usados eran amapolas machacadas, líquenes machacados, frutas podridas o con púrpura obtenida de la secreción de ciertos moluscos. Incluso a veces se recurría a materiales más tóxicos como el minio. 

Según el canon de belleza romana, la mujer debía poseer grandes ojos y largas pestañas, para lo que se recurría también al maquillaje. Mediante un pequeño instrumento redondeado de marfil, vidrio, hueso o madera, que previamente se sumergía en aceite o en agua, se aplicaba el perfilador de ojos, que se obtenía con la galena, con el hollín o con el polvo de antimonio. 

Para la sombra de ojos, generalmente negra o azul, eran imprescindibles las bolas de azul de Egipto (mineral de azurita) como vemos en la foto que inicia esta entrada. También podía usarse ceniza. Asimismo, y por influencia egipcia, existían las sombras verdes elaboradas con polvo de malaquita. 


Pinzas para depilar (volsellae)
Las cejas se perfilaban sin alargarlas y se retocaban con pinzas. Tenían preferencia por las cejas unidas sobre la nariz, efecto que se lograba aplicando una mezcla de huevos de hormiga machacados con moscas secas, una mezcla que también se usaba como máscara para las pestañas.

Una parte importante de los cosméticos romanos - como lo es también en la actualidad - era el continente. Los cosméticos se presentaban en preciosos recipientes, generalmente importados de Grecia, lo que contribuía a realzar su prestigio y a hacer más creíbles sus pretendidas acciones benéficas.  

Ovidio decía que los secretos de belleza de una mujer romana jamás deben aparecer a los ojos de su amante, porque a la postre se reducen a cremas y potingues que cuando se secan en el rostro presentan un aspecto repugnante que no solo es capaz de arrastrar la hermosura «allá donde debe de estar» sino que también acabará con los deseos de aquel con el que se comparta el lecho. 


Busto de Heliogábalo.
Museos capitolinos. Roma.
Aunque no hay que olvidar que no siempre los cosméticos y el maquillaje eran de uso privativo de las mujeres. También algunos hombres, sobre todo al final del Imperio, recurrían a trucos de belleza. La coquetería masculina no se limitaba a lucir los peinados y la barba que dictaba la moda, sino que erta habitual el uso de perfumes e incluso de lunares postizos de tela (splentia lunata). Y también se depilaban: hombres y mujeres usaban pinzas y ceniza caliente de cáscara de nuez. En la solemne ocasión de su proclamación como emperador Heliogábalo (que gobernó del año 218 al 222) compareció con los labios pintados de carmín y adornado con collares de perlas, pulseras de esmeraldas y una diadema de diamantes.

jueves, 24 de agosto de 2017

Cosméticos en la Antigua Roma (I): el cuidado de la piel







Alabastroteca
(s. II-III d.C.)  

Caja de material cosmético
Museo Archeologico Nazionale. Nápoles. 




El cuidado de la piel fue una auténtica obsesión para las romanas de clase alta y para embellecerse desarrollaron un arte del maquillaje sofisticado y lujoso. 

El canon de belleza era la de presentar una piel blanca y luminosa. La blancura de la piel se consideraba un rasgo de gran distinción. En el libro de Ovidio De medicamene faciei del que solamente conservamos algunas páginas, se dan consejos sobre como conseguir una piel blanca. En otro de sus libros, el Arte de amar, recomienda: 
«Sabréis también procuraros blancura en el rostro empolvándoos»
Para lograr la blancura se recurría a diversos maquillajes. En 2003, unos arqueólogos encontraron un bote de estaño que se había conservado cerrado y que contenía una crema ligeramente granulosa  que se había usado como maquillaje. Lo analizaron y descubrieron que estaba compuesto de lanolina (grasa de la lana de oveja), almidón y óxido de estaño. La lanolina es un excipiente que sigue usándose en la actualidad. El almidón suavizaba la piel y el estaño era el elemento que blanqueaba la piel. También tenemos noticia de que anteriormente se había usado el acetato de plomo, una substancia enormemente tóxica. 

Retrato realista época romana.
Sarcófagos de momia de El Fayum, Egipto.
Nos consta que los romanos habían usado otras sustancias en sus cosméticos con la finalidad de aclarar la piel de la cara: vinagre, miel, aceite de oliva, raíces secas de melón e incluso excrementos de estornino o de cocodrilo. Otras sustancias usadas para fines similares incluían cera de abeja, aceite de oliva, agua de rosas, harina de habas, albayalde, pepino, eneldo, ciertas setas, amapolas, raíz de lirio, yeso, huevo... Algunos de estos ingredientes contienen alfa-hidroxiácidos, que son usados todavía hoy para realizar ciertos peelings o en la composición de cosméticos. Para aumentar la luminosidad de la piel, algunas mujeres se espolvoreaban con polvos de mica. 

Por otra parte, la piel debía estar libre de arrugas, pecas o manchas. Para conseguir esto último, las mujeres solían colocarse mascarillas de belleza por la noche. Algunas de estas mascarillas contenían hinojo, mirra perfumada, pétalos de rosa, incienso, sal gema y jugo de cebada. Para combatir las arrugas estaba muy extendida una mascarilla compuesta de arroz y harina de habas. Para tratar las pecas se recomendaba la aplicación de cenizas de caracoles. Para alisar la piel era muy común una mascarilla a base de nabo silvestre y harina de yero, cebada, trigo y altramuz. 
Retrato de Demos, de 24 años.
Necrópolis de El Fayum, Egipto

La leche de burra gozaba de gran popularidad, y había mujeres que se lavaban con ella hasta siete veces al día, según refería Plinio el Viejo, pensando que su uso intensivo tendría mas eficacia. Una de las más conocidas adictas a la leche de burra era Popea, la esposa de Nerón, que se bañaba todos los días en leche de burra caliente y nunca viajaba sin hacerse acompañar por estos équidos. La emperatriz la usaba sobre todo como ingrediente de un emplasto que se aplicaba sobre el rostro antes de ir a dormir y que a la mañana siguiente estaba ya endurecido sobre el rostro como una capa de yeso agrietada. La leche de burra caliente también se aplicaba directamente en la piel con una esponja formando lo que se llamaba cataplasma.
Fresco de Villa Farnesina en el que se ve a una
muchacha rellenando un recipiente con un cosmético. 

Muchos de estos cosméticos estaban confeccionados con ingredientes que contenían alfa-hidroxiácidos, por lo que probablemente eran más o menos eficaces. Los alfa-hidroxiácidos son productos muy usados también en los actuales cosméticos. Algunas romanas también se aplicaban mascarillas para tratar el acné y los comedones. 

En los escritos de Plinio el Viejo se comenta otro sorprendente remedio contra las arrugas: el astrágalo (hueso del pie) de una ternera blanca, hervido durante cuarenta días y cuarenta noches, hasta que se transformaba en gelatina y se aplicaba posteriormente como un emplasto, mediante un paño.