jueves, 17 de marzo de 2016

Bajo la piel




 Fernando Vicente 

Venus

Exposición Galería Blackground, 
Barcelona. 



Fernando Vicente (Madrid, 1963) es un pintor e ilustrador de formación autodidacta. Sus primeros trabajos como ilustrador aparecieron a principios de la década de los ochenta, en plena movida madrileña, especialmente en la revista Madriz - donde publicaría  tanto en el ámbito de la ilustraciones como historietas - y en La luna de Madrid. 


Tras este primer periodo, abandonó la ilustración y se dedicó al sector de la publicidad, donde fue director de arte en diversas agencias.

A finales de siglo, volvió a la ilustración, publicando asiduamente en el diario El País y en sus suplementos, especialmente en Babelia. Por estos trabajos ha ganado tres premios Award of Excellence de la Society for News Design.

Ha colaborado también como ilustrador en diversas revistas como Europa VivaRonda IberiaLápizRock de LuxVoguePlayboyGentlemanLetras LibresInterviuCosmopolitan o DT.

También ha realizado diversas portadas e ilustraciones de libros y discos.

A partir de 1984 comenzó a exponer su obra (Galería Moriarty, Festival de Comic de León). Desde entonces ha participado en numerosas exposiciones, tanto colectivas como individuales. Destacan sus dibujos de pin-ups, que se han reunido en diversos volúmenes y álbumes. 

Las tres gracias








La técnica empleada es la misma tanto para la ilustración como para la pintura, la pintura acrílica, cambiando únicamente el soporte, el papel en el primer caso y el lienzo en el segundo. 

Los dibujos de Fernando Vicente suelen centrarse en  la figura humana combinada con otros elementos que el autor ha ido coleccionando a lo largo de su vida. Así, de las cuatro series principales que agrupan su obra pictórica, Anatomías está pintada sobre mapas, Atlas sobre láminas mecánicas de taller, y Vanitas  y Venus usan láminas anatómicas (teniendo estas dos últimas como referencias, respectivamente, las fotografías de moda de los años 50 y los grandes temas de la pintura clásica). Nos ha interesado  su obra, por poner de manifiesto, bajo la apariencia de inocentes pin-ups, la parte del cuerpo que se esconde bajo la piel - músculos, huesos y vísceras - continuando la más pura tradición de las láminas anatómicas desplegables tan en boga hasta mediados del s. XX, en las que la piel podía levantarse como un velo para dejar ver los órganos internos. Una tradición que a su vez se inspiraba en las Venus anatómicas del s. XVIII, estatuillas de cera que también podían abrirse con idéntica función: mostrar la anatomía interna. 



Bibliografía

  • 2004  Los pin-ups de Fernando Vicente (Dibbuks) 
  • 2007 Literatura ilustrada (Ediciones Sins Entido y Diputación de Sevilla)
  • 2009  Portraits (Blur Ediciones) 
  • 2010  Portadas (Brandstudio Press) 
  • 2011 Universos (Ayuntamiento de Palma de Mallorca y Caja de Ahorros del Mediterráneo) 
  • 2014  Artbook (Ominiky Ediciones) y 
  • 2014  Fernando Vicente (Roads Publishing)




miércoles, 16 de marzo de 2016

El viejo, de Lucano.








Pietro Lucano

El viejo

Óleo sobre tablero  



El pintor veneciano Pietro Lucano (1878 - 1972) se formó en Trieste (Scuola Industriale per Capi d'Arte) y posteriormente en Munich, donde le fueron ofrecidos algunos encargos en la corte, siempre que renunciara a la ciudadanía italiana. 

Al poco tiempo, la muerte de su padre lo hace regresar a Italia, donde comienza a pintar paisajes y realiza algunos trabajos para la decoración de edificios como la Sinagoga y la Lonja de Pescado. 

En esta época complementa su labor con algunos dibujos industriales. Mientras tanto participa muy activamente en la vida artística y cultural de su entorno. 

En el período entre las dos guerras mundiales, se dedica todavía a la decoración  y comienza a pintar retratos. Tras la Segunda Guerra Mundial, se dedica a escribir. Alterna  la literatura con la pintura de paisajes y realiza diversos autorretratos. 

En uno de sus retratos, titulado Il Vecchio (el viejo)  representa a un hombre de edad avanzada, con la piel arrugada y signos visibles de haber estado expuesto durante horas al sol. El fotoenvejecimiento es evidente en la profundidad de las arrugas, la piel engrosada, con múltiples lesiones oscuras. A los lados de las órbitas presenta dos formaciones cutáneas, probablemente de reciente aparición. Su superficie queratósica sugiere que podrían identificarse con queratosis seborreicas, tumores cutáneos benignos que suelen asentar sobre tronco y cara a partir de la edad media de la vida. 

domingo, 6 de marzo de 2016

El tormento de las brasas


Martirio de San Lorenzo. Retablo de St. Llorenç. Escuela de Lleida (segunda mitad del s. XV) Temple sobre madera. Procede de Preixana. Museu Episcopal de Vic






Retablo de Sant Llorenç 
(fragmento)
(segunda mitad del s. XV)

Temple sobre madera

Procede de Preixans. Museu Episcopal de Vic.



Uno de los dolores más intensos que puede sufrir el cuerpo humano es la sensación de quemadura. Tal vez por eso se ha usado frecuentemente como instrumento de tortura y como método cruel de ejecución. Y también las llamas han sido la vívida representación de las penas infinitas del infierno

Entre los múltiples tormentos a los que según la tradición fueron sometidos los primeros mártires cristianos, que dieron la vida por confesar su fe, figura en muchos casos el del fuego. Pero entre todos ellos el más paradigmático es, sin duda, San Lorenzo. 

Tiziano: Martirio de San Lorenzo en la parrilla 

Lorenzo era uno de los siete diáconos regionarios de Roma y era el fiel acompañante del papa Sixto II, y se encargaba de socorrer a los necesitados de la ciudad, con las limosnas que le entregaban los fieles. Su nombre en latín Laurentius significa "laureado". 

Según la tradición cristiana fue martirizado en el año 258, cuatro días después del martirio del papa Sixto. Cuenta la leyenda que el prefecto de Roma creía que los cristianos eran propietarios de un gran tesoro y que estaba en manos de Lorenzo. Tras el asesinato del papa, ordenó a Lorenzo que le entregara los tesoros de la Iglesia. Lorenzo calmoso, le pidió tres días para reunirlos, cosa que le fue concedida. El diácono Lorenzo entonces congregó a todos los pobres y enfermos y menesterosos de la ciudad a los que siempre había socorrido, frente a las puertas de la residencia del prefecto, y se los mostró diciendo: 
"- Estos son los verdaderos tesoros de la Iglesia"

 El prefecto entonces, montó en cólera y le dijo: 
"- Te has atrevido a burlarte de mí y del Emperador, por lo que serás ejecutado. Pero no creas que morirás en un instante, sino que morirás lentamente y con gran sufrimiento"

Bronzino: Martirio de San Lorenzo. 

Fiel a su promesa, mandó disponer una gran parrilla sobre una hoguera y allí fue colocado Lorenzo, para ser asado como una res.  La tradición dice que en medio de tan terrible martirio, Lorenzo no profirió grito alguno y conservó la sonrisa. Al cabo de un tiempo se giró hacia su torturador y exclamó: 
"Assum est, inqüit, versa et manduca" ("Parece que ya está bien asado de un lado, gíralo y come") 

Lorenzo fue enterrado en las Catacumbas de Ciríaca en la Via Tiburtina, donde más tarde, en época del emperador Costantino se construyó un pequeño oratorio conmemorativo, que con los años llegó a ser la basílica de San Lorenzo fuori le mura. 




San Lorenzo es uno de los santos más representados de la Iglesia Católica. Suele representarse en el momento de su martirio, siendo asado con la parrilla o revistiendo la dalmática de diácono, con su parrilla (símbolo de su martirio) y la palma de los mártires. Algunas veces forma pareja con San Esteban, otro santo diácono martirizado. 



                                            Retablo de St. Llorenç de Preixens (fragment). Museu Episcopal de Vic. 


No obstante las llamas no son las únicas en causar quemaduras. Las brasas también pueden ser usadas para este fin. A veces incluso, como prólogo a la posterior tortura de las llamas, probablemente fruto de la truculenta imaginación medieval, siempre dispuesta a representar todo tipo de dolores y tormentos. Así lo encontramos , por ejemplo en el retablo de Sant Llorenç de Preixens, actualmente en el Museu Episcopal de Vic, en la que los verdugos aproximan brasas incandescentes a la piel del mártir. No es difícil de imaginar que estos métodos no se debían apartar mucho de los usados en algunos interrogatorios por los inquisidores, celosos de la ortodoxia de la fe católica. 





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viernes, 4 de marzo de 2016

Parábola del pobre Lázaro y el rico Epulón. Moissac.





Parábola del pobre Lázaro 
y el rico Epulón


Puerta de entrada (s. XII). Relieve en piedra.
Abadía de St. Pierre de Moissac (Francia) 



La Abadía de St. Pierre de Moissac constituye uno de los ejemplos más destacados del estilo románico francés. Perteneciente a la orden de Cluny, presenta en su claustro y en su puerta de entrada un rico programa iconográfico en el que aparecen la casi totalidad de los temas bíblicos y hagiográficos representados en la época.

En uno de los frisos laterales de la puerta de entrada (lado izquierdo) aparece la representación de la parábola del rico Epulón y del pobre Lázaro, tal como está descrita en el evangelio de Lucas (16:19-31): 

19 Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. 
20 Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, 
21 y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. 

En el relieve se ve al rico Epulón y a su mujer sentados a una mesa, vestidos con ricos ropajes. Un servidor les trae una gran marmita, para simbolizar el lujo y la ostentación en la que vivían. En el lado izquierdo del friso aparece el pobre Lázaro, un mendigo que no tenia nada para comer. Su precario estado viene representado por su posición yacente y sobre todo por presentar su cuerpo lleno de úlceras, que son lamidas por los perros. En la parábola, Epulón se niega a socorrer a Lázaro, a pesar de que vive en la opulencia. Aquella noche mueren ambos de forma inesperada. El alma de Lázaro es llevada por un ángel y es acogida por el seno de Abraham (representación del cielo). En cambio, Epulón por su falta de caridad es atormentado por los demonios en el infierno:


22 Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. 
23 Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. 
24 Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. 
25 Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. 
26 Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. 
27 Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, 
28 porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. 
29 Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. 
30 Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. 


31 Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.

La representación de las lesiones cutáneas en el cuerpo de Lázaro se materializa en unos bultos (tumores o ampollas) que no permiten identificar con un diagnóstico concreto. Podría ser que intentasen representar lepra (lepromas), aunque en mi opinión este no es el tema más relevante. Lo realmente importante es que representan una enfermedad cutánea generalizada, que causaba rechazo social y marginación.  La imagen de los perros lamiendo las lesiones (que volveremos a encontrar en la representación de S. Roque, por ejemplo) subraya más si cabe, el abandono de los enfermos con afecciones de la piel en la Edad Media.


Abbaye de Saint Pierre de Moissac: