dimecres, 17 de gener de 2018

"Les avariés", una obra de teatro sobre sífilis








Eugène Brieux 

Les avariés
(1902)


Libro. Bibliothèque Henri Feulard 
Hospital de Saint-Louis, Paris 



Eugène Brieux (1858-1932) fue un autor dramático, periodista y miembro de la Academia Francesa. Su teatro de bulevar trata frecuentemente del pueblo llano y de los más  desfavorecidos, proponiendo frecuentemente intrigas crueles.  

Eugène Brieux (1900 circa)
Reflejando la actualidad más candente del momento, los dramas de Brieux fueron frecuentemente censurados, como fue el caso de su obra Les Avariés, que trataba sobre un tema que por entonces era un insoslayable tabú: la sífilisRepresentada por la compañía del Théâtre-Libre en 1901, la pieza fue poco después prohibida en Francia, aunque pudo ser representada en otros países (Escandinavia, Bélgica, Países Bajos) y finalmente fue nuevamente representada en París en 1905. A pesar de todas las trabas impuestas por la censura, la obra alcanzó una gran popularidad. 

La intriga de la obra es bastante simple, y expone el día a día de un gran número de enfermos franceses (recordemos que a principios de siglo la sífilis afectaba a alrededor de un 15% de los parisinos). Los enfermos de sífilis eran conocidos popularmente como los "avariés" (los tarados). En la obra, un joven afecto de sífilis, bajo el peso de las conveniencias sociales y a pesar de los consejos de su médico, no se decide a confesar a su prometida que está afecto de esta enfermedad "vergonzosa". Sin revelar su secreto, se casa con ella, le contagia la sífilis y la deja embarazada.  Así llega al mundo una niña que muy pronto presentará los síntomas de una sífilis congénita.  

    Una edición de la obra "Les avariés"  
En el último acto, el suegro del "avarié" visita al médico de su yerno, y le confiesa que está planeando una venganza implacable. Pero el médico, quiere instruirle sobre la realidad de la sífilis, de la quien nadie habla por el terrible tabú social que conlleva y por la censura gubernamental: 
- "Yo le voy a dar la prueba que nuestra mayor enemiga es la ignorancia. Sabe usted?: la ignorancia"
Para informarle adecuadamente sobre esta enfermedad, el doctor cita a tres enfermos sifilíticos: una obrera, un padre y una prostituta. Cada uno de los personajes le cuenta como entró en contacto con la enfermedad y como tiene que convivir cada día con ella. Los tres relatos son guiados por el médico, que les va planteando preguntas. 

La primera a quien el doctor da la palabra es a la obrera. No puede venir a la consulta tan frecuentemente como sería conveniente ya que sus patronos le deducen sus ausencias de su salario. Fue contagiada por su marido, que había contraído la enfermedad desde los inicios de su matrimonio, cuando él prestaba el servicio militar. Desde entonces todos sus embarazos han acabado en abortos y no ha conseguido tener ningún hijo. Su marido perdió la cabeza, y despilfarró su dinero. Cuando murió, la dejó en la indigencia. 


 


Otras ediciones de la obra "Les avariés". La de la izquierda, con la advertencia "Prohibida por la censura". La de la derecha, una traducción inglesa ("Damaged Goods")

Luego el doctor hace entrar a un padre. Su hijo se contagió a los 15 años, a la salida del colegio, con una prostituta. Por miedo de la reprimenda, no se atrevió a comentar su problema con sus padres. Fue a consultar a charlatanes y curanderos, que lo único que hicieron fue timarle. Así fue pasando el tiempo y el mal empeoró, apareciendo lesiones generalizadas. 


Finalmente el médico hace entrar a una chica. Procedía del medio rural y llegó a París muy jovencita, donde encontró trabajo como sirvienta. El señor de la casa donde servía la violó, la dejó embarazada y luego la despidió. Carecía de ningún recurso, y no tuvo más remedio que prostituirse. Cuando nació el niño, lo abandonó en el torno de la inclusa (Les enfants trouvés). Más tarde se dio cuenta que se había contagiado. El mismo día se encontró con su antiguo señor. Decidió vengarse y se lo llevó a la cama, para contagiarle la sífilis. Luego, presa de una especie de rabia incontenible, se dedicó a fornicar con todos los que quisieron, tanto si le pagaban como si no. 

La pieza se cierra con la esperanza de que en el futuro, las leyes permitirán al público una mayor información sobre la enfermedad. 


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