lunes, 27 de marzo de 2017

Orígenes del microscopio (II): La obra de Leeuwenhoeck





Jan Verkolje

Retrato de Antonie van Leeuwenhoeck
(1680 circa
 Óleo sobre lienzo 56 x 47,5 cm 
Museum Boerhaave. Leiden. 




El cuadro que aportamos hoy es un retrato de Antonie van Leeuwenhoeck, a quien se atribuye la invención del microscopio. En realidad, ya hemos visto que no fue él quien ideó el primer microscopio, sino que hubo algunos antecedentes previos. Pero sí es cierto que a partir de Leeuwenhoeck, el invento se perfeccionó considerablemente y que sus trabajos se popularizaron y pueden considerarse el punto de partida de la microscopía.


Apuntes biográficos 

Anthonie van Leeuwenhoeck (1632-1723) nació en Delft, en el seno de una familia de cerveceros. La muerte de su padre le obligó a interrumpir sus estudios y a los dieciséis años fue enviado a Amsterdam para ganarse la vida, como contable de un comerciante de tejidos. 

Allí vio usar muchas veces la pequeña lupa de aumento usado por los mercaderes para examinar las telas. Él mismo la usaba, e incluso le gustaba examinar otras cosas que no eran tejidos. A Antonie cada vez le interesaba más el aspecto que tenían las cosas diminutas cuando se las aumentaba. Este interés le llevó a tallar lentes de aumento, adquiriendo una gran habilidad en ello. No tardó en montar su primer microscopio. 
Microscopio de Leeuwenhoeck

A los 22 años, se casó y regresó a Delft, donde obtuvo un trabajo modesto como ujier en la Cámara de Regidores, cargo que desempeñó durante 39 años. Siguió construyendo lentes y aparatos para ampliar la visión de las cosas pequeñas y examinó con sus lentes todo lo que se le ocurría: gotas de sangre, de vinagre, agua corrompida, posos de vino, trozos de piel, de hueso o de diversos órganos, pelos de erizo o de barba humana, telas de araña... Lo miraba todo sin ningún orden ni método, sin ideas preconcebidas, sin más objetivo que el de hacer visible lo que hasta entonces era invisible. Conservó buena vista hasta avanzada edad (murió a los 91 años) lo que le valió para realizar un montón de hallazgos inesperados. 



Las observaciones de Leeuwenhoeck

Aunque carecía de formación científica previa, gracias a las grandes dotes de observador de Leeuwenhoeck y a la calidad de sus instrumentos ópticos pudo realizar muchos y maravillosos descubrimientos. Se le considera el iniciador de la bacteriología, ya que también descubrió por primera vez lo que él llamaba "animálculos", y que en realidad hoy sabemos que son protozoos (1675) y bacterias (1683):
“Una increíble gran multitud  de animálculos vivos , nadando más ágilmente de lo que yo antes había visto. Los de más tamaño… retorcían su cuerpo haciendo curvas para ir hacia delante… Es más, los otros animálculos se encontraban en número tan grande que toda el agua parecía estar viva”.
Bacterias de la boca observadas y 
dibujadas por Leeuwenhoek. 

Sus dibujos de bacterias publicados en 1684 son de una excelente calidad y nos permiten reconocer varios tipos de bacterias frecuentes: bacilos, cocos, grupos de cocos, etc.

En 1677 Ludwig Hamm, un estudiante de Danzig, observó por primera vez los espermatozoides y se lo comunicó a Leeuwenhoeck, que los estudió y describió minuciosamente.  Además de los espermatozoides humanos, observó los de diversas especies (perro, conejo, cordero, lirón, gallo, rana) contribuyendo a las hipótesis que en aquel momento se discutían sobre la generación de las especies. 


Leeuwenhoeck y la Royal Society

Leeuwenhoeck no fue más que un aficionado, que aprendió de sus observaciones de forma totalmente autodidacta. No tenía cultura ni formación intelectual, e incluso ignoraba el latín, la lengua de comunicación científica del momento. 


Dibujos de espermatozoides de diversos animales.
A. Leeuwenhoeck
En 1639 con la ayuda de su amigo Regnerus de Graaf envió un primer trabajo a la Sociedad Real de Londres: unas observaciones sobre musgos, la abeja doméstica y un pequeño insecto parásito. Al principio, los científicos no concedieron mucho crédito a la carta de un pañero sin ninguna formación académica, pero la claridad de su exposición y el entusiasmo que despertó en la gente que podido mirar en su microscopio en sus continuas demostraciones terminaron por llamar la atención de los naturalistas. La futura reina Ana de Inglaterra y el zar Pedro I de Rusia figuraron entre las personalidades que se interesaron por la visión microscópica de los aparatos diseñados por el conserje holandés. 

Desde entonces, Leeuwenhoeck no cesó de enviar cartas a la Royal Society de Londres (un total de 375 comunicaciones) y a la Académie des Sciences de París (27 cartas). El conjunto de sus comunicaciones era tan extenso que fue recogido en un libro en cuatro volúmenes. 

Cuando el naturalista Thomas Molyneux, de la Royal Society de Londres fue a Delft para visitar al famoso micrógrafo, quedó decepcionado al encontrar solamente a un viejo bonachón: 
"Está dotado de grandes aptitudes naturales, pero alejado totalmente de las letras. Ignora absolutamente el latín, el francés, el inglés o cualquier otra lengua, aparte de la suya, cosa que es un gran obstáculo para su facultad de razonamiento. Como no conoce las ideas de los otros tiene en las suyas tal confianza que se lanza a puras extravagancias o a explicaciones estrambóticas, inconciliables totalmente con la realidad"

Medalla Leeuwenhoeck

En 1680 la Royal Society lo aceptó entre sus miembros numerarios. Era la primera vez que contaba entre sus miembros a un conserje, antiguo contable de un pañero, sin formación académica alguna, pero que había descubierto más cosas que todos los demás miembros de la distinguida sociedad científica. Casi dos siglos más tarde, en 1877, la Royal Society creó la Medalla Leeuwenhoeck, que se concede cada diez años para premiar a las personalidades más relevantes en el campo de la Microbiología. Algunas de los premiados han sido Louis Pasteur (1805), Martinus Beijerinck (1905) y Sergei Winogradsky (1935). 

En 1716, cuando cumplió 84 años, la Universidad de Lovaina le distinguió con una medalla de oro con su efigie y la ciudad de Delft en el reverso.

En 1715 el filósofo y matemático Gottfried Wilhelm Leibnitz (1646-1716) escribió a Leeuwenhoeck una carta en la que le decía: 
"Sería bueno que los jóvenes se formaran en la observación microscópica, para lo que debería fundarse una escuela de microscopía"
Por desgracia, este consejo cayó en saco roto y no llegó a realizarse. La microscopía se estancó y tardó más de un siglo en perfeccionarse. Fue este un lamentable error, que retrasó considerablemente el progreso de la ciencia. 



Algunos de los descubrimientos más destacados de Anthonie van Leeuwenhoeck: 

1674. Alga Spirogyra y protozoos ciliados (se considera el inicio de la microbiología y protistología)

1674. Levaduras

1675. Eritrocitos en humanos, cerdos, peces y pájaros. Consiguió fijar su dimensión de forma bastante aproximada a la realidad: "en menos de 1/30 pulgadas"(lo que equivale a unos 8.5 µm. Hoy sabemos que es de 7.7 µm)

1677. En colaboración con Ludwig Hamm observaron espermatozoos en humanos, perro, cerdo, moluscos, anfibios, peces y pájaros. Primero los interpretaron como parásitos de los genitales masculinos, pero luego se dieron cuenta de la transcendencia del descubrimiento. 

1679. Describió los cristales microscópicos de urato sódico en los tofos gotosos. En 1684 llamó la atención de como estos cristales podían lesionar el tejido adyacente y ser los responsables del dolor intenso de los ataques de gota. Transcurriría más de un siglo para que se produjera cualquier otro avance en el conocimiento de dicha enfermedad.

1680. Descubrió los foraminíferos en los acantilados de Gravesland (Inglaterra) y nematodos en el agua de un estanque. 

1683. Descubrió bacterias en el sarro dental (bacilos, selenomónadas y Micrococcus

1683. Observó microorganismos en las heces: bacterias (espiroquetas) y protozoos parasitarios (Giardia sp. y Balantidium sp.).

1683. Describió los capilares linfáticos "que contienen un líquido blanco, como la leche".

1698. Observó los capilares sanguíneos.

1702. Observó los protozoos ciliados Vorticella y Stentor , y el protozoo  Volvox.

1702. Describió las diatomeas en agua dulce. Describe la anhidrobiosis (capacidad de sobrevivir a la desecación).



Van Leeuwenhoeck y los microbios: 









Bibliografía

Hirsch, E.D. Jr. (Ed.) 2006. What Your 5th Grader Needs to Know. New York: Delta Trade Books. (Anton van Leeuwenhoek, pp. 384-5).

Huerta, R.D. 2003. Giants of Delft: Johannes Vermeer and the Natural Philosophers : The Parallel Search for Knowledge During the Age of Discovery. 

Leeuwenhoek, A. De natis è semine genitali animalculis. R Soc (Lond) Philos Trans. 1678; 12:1040 –1043.

Pedrotti PW. Anthonj van Leeuwenhoeck (1632-1723) http://vanleeuwenhoek.com/

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