jueves, 14 de abril de 2016

Cola de fauno





Fauno danzando
(s. I d.C.)

Estatua de bronce, procedente de la Casa del Fauno (Pompeya)


Museo Archeologico Nazionale. Nápoles. 




Los faunos eran, según la mitología romana, divinidades menores protectoras de los campos y del ganado. Descendían de Fauno, el gran dios del campo y de los pastores y que era también un espíritu de los bosques que  hacía fértil el ganado y los campos; su nombre proviene del latín favere “el favorecedor”. Los faunos tenían el cuerpo mixto, con piernas y cola de cabra y orejas de ciervo. El resto de su cuerpo era totalmente humano. 
A los faunos les gustaba tocar la flauta y bailar en los claros del bosque. Tenían también una viva e insaciable sexualidad, que hacía que persiguieran a las ninfas de los bosques continuamente y - si podían - a cualquier mujer que cayera en sus proximidades.
El arte romano ha dejado múltiples representaciones de faunos, preferentemente en temas pastoriles y/o eróticos. Uno de ellos es la escultura que encabeza esta entrada, proveniente de una fuente de una domus privada de Pompeya, la Casa del Fauno.

Nicolas Poussin. Venus con un fauno y amorcillos.
Museo de l'Ermitage. San Petersburgo.
Uno de los amorcillos presenta piernas y cola de fauno
(sugiriendo que es hijo del Fauno y de Venus)



El dermatólogo Jean Darier (1923) dió el nombre de "cola de fauno" a la hipertricosis localizada en la zona lumbosacra, es decir, a la presencia de un mechón de pelos que remeda la cola de una cabra o la de un fauno y que aparece en los primeros meses de la vida y persiste en la edad adulta. Esta anomalía puede acompañarse de una espina bífida o alteraciones similares  (disrafismo de la columna vertebral) por lo que es conveniente realizar una exploración neurológica o radiológica en este tipo de casos. 
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