martes, 12 de abril de 2016

Espejos egipcios


Espejo con mango en forma de papiro. 
Primer Período Intermedio Dinastía VII-XI (2118-1980 a.C.) 
Procede de Assiut (excavación Schiaparelli) Museo Egipcio de Turín.







Espejo con mango en forma de papiro
  
(Primer Período intermedio - Dinastía VII - XI 2118-1980 a.C.)

Bronce y madera

Museo Egipcio. Turín.  




Hasta nosotros han llegado múltiples muestras de espejos de mano procedentes del Antiguo Egipto, algunos de ellos muy antiguos (Reino Antiguo, 2300 a.C.). 

Su forma era bastante constante: un disco metálico de cobre, bronce, plata o alguna aleación, que en su momento estaba cuidadosamente pulido, a fin de que pudiera reflejar la figura de quien lo mirara, y que pudiera servirse de él para afeitarse, depilarse o maquillarse. 

Solían estar provistos de mangos de madera u otro material. Los mangos, a veces representaban algunas figuras (vegetales, animales, o incluso de humanos o de divinidades). Los Egipcios no llegaron a conocer el espejo de vidrio estañado, que no se popularizó hasta bien entrada la época cristiana. 


Espejo. Reino Antiguo VI Dinastía (2305-2118 a.C.)




Caja de madera conteniendo material de aseo y cosméticos.
Procede de la tumba de Nebetemkhis.
Primer Período Intermedio. Dinastía VII-XI (2118-1980).
Procede de Assiut. Museo Egipcio, Turín. 



Espejo procedente de la tumba de Soleb
Bronce dorado. Mango figurando flores de loto, 

con incrustaciones de hilo de oro, cobre y electro.
Colección egiptológica de la Universidad de Pisa.


En algunas ocasiones, los espejos se ofrecían a las diosas (Hathor, Mut, etc. ) como elementos de culto. En estos casos estaban frecuentemente decorados con imágenes estilizadas de estas divinidades o de símbolos relacionadas con ellas. 

En los mangos de los espejos podemos observar a veces alusiones a los papiros del Nilo o a la flor de loto. La flor de loto azul se abre por las mañanas con la salida del sol y se cierra tras el crepúsculo por lo que era considerada el símbolo de regeneración y resurrección por excelencia. 

Otras veces los espejos estaban destinados a usos cosméticos. En estos casos eran, sin duda, objetos suntuarios que no estaban al alcance de todas las clases sociales. 

Un texto que  trata de la revolución social que tuvo lugar a finales del Reino Antiguo, describe el lujo insolente de los "nuevos ricos" diciendo:

"la mujer que miraba su cara reflejada en el agua, posee ahora un espejo de bronce"




Espejo con mango en forma de flor de loto. 

Reino Nuevo (1539-1076 a.C.)

Colección Drovetti. Museo Egipcio de Turín.

No es infrecuente pues encontrar espejos al lado del ajuar de difuntos pudientes, y muchas veces formando parte de un conjunto con ungüentarios de maquillajes, peines, kohol, perfumes, u otros útiles de decoración y arreglo personal, muchas veces metidos en cajas-neceser. Este era el caso de la tumba de Nebetemkhis, o en la de Merit, la esposa de Kâ. 



Otras veces formaban parte de los utensilios puestos al lado mismo del difunto, como en el caso de Neferu, la mujer de Iti (tumba excavada en 1911 por el egiptólogo Virginio Rosa), en el que el espejo estaba a la altura del hombro del cuerpo. La presencia en el ajuar de estos objetos demuestra que eran bienes muy apreciados por los egipcios. 



Ajuar funerario de Neferu, mujer de Iti. Al lado de los restos humanos, pigmento para maquillaje, espátula para aplicarlo y un espejo. Museo Egipcio de Turín.  

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