miércoles, 13 de abril de 2016

La garra del diablo






 Pere Teixidor

Retablo de San Andrés 
(1430-1445 circa)

Temple y dorados sobre madera

Legado Gallardo (2015)
Museu Nacional d'Art de Catalunya. Barcelona. 




El retablo de San Andrés, formaba parte de la colección Gallardo, donada al MNAC en 2015. Su procedencia es desconocida, aunque está clara su autoría, de Pere Teixidor, un pintor gótico de la ciudad de Lleida de quien tenemos indicios de la actividad de su taller entre 1397 y 1446. 

En el retablo en cuestión pueden observarse diversos episodios de la vida del apóstol Andrés, incluyendo prédicas en la sinagoga o escenas de su juicio y de su martirio por crucifixión. La última de las escenas - que es la que traemos aquí - relata un milagro, poco habitual, efectuado tras su muerte. 


Detalle del retablo, donde puede apreciarse el pie en garra del demonio,
que ha tomado la apariencia de una bella mujer. 




El santo se aparece a un obispo poco continente, que está en trance de ser tentado de lujuria por una bella dama. El obispo la ha invitado a cenar, sentándola a su mesa, sin duda con poco honestas intenciones. Un sirviente está en el trance de rebanar el pan que ha de acompañar al condumio. 

Sin embargo, en plena cena, alguien llama a la puerta.  Cuando un sirviente acude a abrir, se encuentra con un peregrino, que insiste en ver al obispo para transmitirle una información secreta, de vital importancia. Pasa el romero a la sala donde el obispo y la dama están cenando y ante la sorpresa del prelado, el peregrino (que no es otro que San Andrés) le revela que la hermosa señora que comparte su mesa es en realidad Satanás, que ha tomado esta apetecible forma humana con la sola intención de tentar su concupiscencia. Y en efecto, la  bella mujer presenta unos sospechosos pies en forma de horrible garra que asoman por debajo de la mesa. 


Representación del diablo. Obsérvense los colmillos, cuernos, garras y rabo, así como la vellosidad que cubre
 todo el cuerpo. Retablo de Sant Bertomeu (procedente de Sta. Eulàlia de Cruïlles). Museu d'Art de Girona
Representación de un demonio con cuernos, colmillos y rabo.
Tras él, otro ser infernal muestra una garra, de afiladas uñas.
Retablo de San Miguel, de Jaume Cirera y Guillem Talarn.
Seu d'Ègara. Terrassa.
Las garras, como los cuernos, colmillos, la cola de animal o la vellosidad corporal generalizada son atributos frecuentes del diablo, que permiten reconocer su identidad en la iconografía medieval. 

Un transtorno de la queratinización de las uñas, produce la formación de uñas duras y retorcidas como las de las garras de un animal, por lo que se ha venido en denominarla  onicogrifosis

Naturalmente no hay nada de maligno ni demoníaco en este proceso patológico, aunque el dermatólogo, al observar este tipo de representaciones, tan comunes en el arte religioso de la Edad Media, no puede evitar que le asalten ciertas evocaciones de esta clase de transtornos.  



Arriba y abajo: Diablos con garras. Retablo de San Miguel, de Jaume Cirera y Guillem Talarn. Seu d'Ègara. Terrassa.

 




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