martes, 30 de agosto de 2016

La caída mortal de Lucy


Lucy (Foto: Marc Orriols)


"Lucy" 

(Australopithecus afarensis)
(3.180.000 aC circa)

Restos óseos humanos fosilizados 
Museo Nacional de Etiopía.  Addis Abeba.



Hace pocos días, un grupo de amigos míos regresaron entusiasmados de un viaje cultural a Etiopía. Me trajeron algunas fotos, especialmente de Lucy, una hembra de Australopithecus afarensis, un homínido ancestro de los humanos actuales, que vivió en la región de Afar (Etiopía) hace aproximadamente 3.180.000 años. Agradezco a mis amigos Coia Ibáñez Ferrater Marc Orriols Llonch y su colaboración por parte del material gráfico que ilustra esta entrada del blog.
Reconstrucción hipotética del aspecto de Australopithecus afarensis
Lucy es uno de los esqueletos más completos y antiguos de un ancestro humano bípedo adulto. Su esqueleto fue hallado por el paleoantropólogo de la Universidad Estatal de Arizona Donald Johanson y el estudiante de graduado Tom Gray, el 24 de noviembre de 1974. Durante la excavación estaban oyendo un cassette (era el modo de reproducir música en aquel tiempo), y sonaba la conocida canción de The Beatles "Lucy on the sky with diamonds", por lo que decidieron bautizar a los restos del homínido como Lucy, a pesar de que su primer nombre había sido AL-288-1. 





A la izquierda, una pelvis de chimpancé. 
A la derecha, pelvis de Australopithecus afarensis, 
que hace evidente su bipedestación 
(Fotos de Coia Ibáñez Ferrater)


Los australopitecos vivieron en un momento importante en el proceso de hominización. Lucy y sus congéneres ya caminaban erguidos y probablemente esta postura les dejaba libres las manos para usar algunas herramientas. Hasta ahora, los paleoantropólogos discutían de si todavía era una especie arborícola (es decir si pasaba todo el tiempo en las copas de los árboles) o si se habían atrevido ya a bajar al suelo y a caminar por tierra firme. La polémica se perpetuó durante años. 

El Profesor de ciencias geológicas de la Universidad de Austin (Texas, EEUU) Dr. John Kappelman estudió a Lucy durante su recorrido por los museos de los EEUU en 2008 y tuvo la oportunidad de escanear el 40 % de su esqueleto con la instalación Tomográfica de Alta Resolución. Creó así un archivo digital de más de 35.000 recortes de tomografía computarizada (TC). 

Durante su estudio, algo llamó la atención de Kappelman: el extremo del húmero derecho está fracturado de una manera que no es habitual en los fósiles. Presenta una serie de cortes afilados y limpios con pequeños fragmentos de huesos y astillas todavía en su sitio. Kappelman extrañado, decidió consultarlo con Stephen Pearce, cirujano ortopédico de huesos de la Clínica Austin de Huesos y Articulaciones, que confirmó sus sospechas. Este tipo de fractura de húmero proximal en cuatro partes se ve habitualmente como resultado de avanzar la mano durante una caída. 


Una reconstrucción de cómo pudo ser la fatídica caída (según Kappelman et al.)



Probablemente Lucy cayó de pie desde una altura respetable. Kappelman y sus colegas calcularon que cuando se estrelló contra el suelo, el cuerpo de Lucy iba a una velocidad cercana a los 60 Km/h. Para alcanzar esta velocidad debió de caer desde una altura superior a los 10 metros. Llegó al suelo de pie y a continuación, cayó de bruces. Como consecuencia del instinto de protección extendió el brazo hacia el suelo, intentando parar el golpe. La consecuencia fue que incapaz de frenar la inercia del cuerpo, el húmero se fracturó en diversos puntos. 

Localización de los huesos encontrados de Lucy
(montados sobre un esqueleto completo)
Fotografía Coia Ibáñez Ferrater
El estudio identifica otras fracturas similares, pero menos graves, en el hombro izquierdo y otras a lo largo de todo el esqueleto, incluyendo roturas en el tobillo derecho, en la rodilla izquierda y en la pelvis. También observaron una evidencia todavía más sutil: la fractura de la primera costilla, que era coherente con las causadas por una caída. O sea, que Lucy se había caído del árbol, comenta John Kappelman, que ha publicado un estudio sobre el tema en la revista  Nature

Pero ¿que hacía Lucy en la copa de un árbol a más de 10 m. de altura?. Por su bipedestación (evidente por la forma de su pelvis) es probable que pasara el día caminando en tierra firme. Por lo tanto sólo había dos razones que la hicieran trepar a un árbol: o estaba recolectando frutas para su comida o quería buscar un refugio seguro para pasar la noche. Los australopitecos eran frágiles e indefensos y tenían muchos posibles enemigos que temer. Su pequeño tamaño a su indefensión y a su pequeño tamaño (Lucy medía 1,10 metro de altura y unos 27 Kg de peso), los convertía en unas presas muy fáciles. Y justamente, esto es lo que suelen hacer otros primates, como los chimpancés, que duermen en las copas de los árboles a alturas entre 7 y 23 metros, fuera del alcance de sus depredadores.
Esto respondería a la vieja polémica de si los australopitecos vivían sobre el suelo o en las copas de los árboles y que tantas discusiones había suscitado. Probablemente tenían un hábitat mixto: de día en el suelo, de noche en los árboles. Los autores comentan a este respecto: 
"Es una ironía que el fósil que protagoniza el debate sobre el papel arbóreo en la evolución humana muriera posiblemente de las heridas sufridas en una caída de un árbol"
Si la hipótesis de los autores del estudio es cierta, Lucy sería tanto terrestre como arborícola, y las características que le permitían moverse de manera eficiente en el suelo pudieran haber comprometido su capacidad para trepar a los árboles, lo que la predispondría a ella y su especie a caídas frecuentes. El estudio de los patrones de las fracturas óseas puede ayudarnos a reconstruir de forma más fiable el modo de vida de nuestros antepasados y cuáles fueron las causas de su muerte.  



Bibliografía: 

John Kappelman et al. “Perimortem fractures in Lucy suggest mortality from fall out of tall tree” Nature doi:10.1038/nature19332.

Página de imágenes y comentarios sobre Lucy: elucy.com


How Lucy died (Prof. Kappelman): 

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