domingo, 24 de enero de 2016

Don Quijote (I): Algunas alteraciones cutáneas.


Don Quijote. Grabado de Doré. 




Gustave Doré

Portada de la versión 
ilustrada de Don Quijote 
(1863)

Grabado





Hace pocos días, tuvieron la amabilidad de agradecerme una de mis conferencias con un precioso regalo: Un ejemplar del Quijote de Cervantes en un facsímil de su versión princeps (Madrid, 1605). Ni que decir tiene que recibí este regalo con gran ilusión. No en vano el Quijote es uno de los libros que tengo en gran aprecio y que siempre acabo por releer y consultar. Un libro vivo, clásico y actual, siempre repleto de curiosas enseñanzas. 

Releyendo, precisamente el Quijote, podemos encontrarnos con algunas referencias a enfermedades de la piel.  Por ejemplo, el propio hidalgo presenta un nevus piloso, es decir un lunar cubierto de pelo. Es Dorotea quien nos revela esta particularidad, al revelar una profecía:


«Había de ser alto de cuerpo, seco de rostro y en el lado derecho, debajo del hombro izquierdo, o por allí junto, había de tener un lunar pardo con ciertos cabellos a manera de cerdas» (XXX). 

Su fiel escudero, Sancho Panza al ver que don Quijote quiere desnudarse para confirmar dicha profecía, le dice:


«No hay por qué desnudarse, que yo sé que tiene vuesa merced un lunar desas señas en la mitad del espinazo, que es señal de ser hombre fuerte» (XXX). 



Picasso: Don Quijote y Sancho Panza 
Los nevus pilosos son frecuentes y es probable que Cervantes hubiera tenido ocasión de observar más de uno, o que el mismo escritor presentara un lunar de características similares.

No es ésta la unica alusión a nevus que encontramos en el Quijote. También la sin par Dulcinea presentaba un lunar de estas características en el labio superior, también provisto de vello, a modo de bigote:

«siete u ocho cabellos rubios como hebras de oro y largos de más de un palmo» (X).

Don Quijote describe también  un lunar que Dulcinea tenía en el muslo:


«en la tabla del muslo que corresponde al lado de donde tiene el del rostro, según la correspondencia que tienen entre sí los del rostro con los del cuerpo» (X)


Don Quijote, por Dalí    ........................................                    
En el texto podemos encontrar otras alusiones a otras enfermedades o alteraciones  cutáneas. 

En un pasaje, Altisidora alude a los callos (Hiperqueratosis pedis), cuando dice: 
"Si te cortares los callos sangre las heridas viertan" (LVII).
Podemos deducir pues que en la época debía ser costumbre proceder a recortar periódicamente el tejido hiperqueratósico de los pies. 

En otro momento, la misma Altisidora, cantando a Don Quijote desde la ventana de casa de los duques dice: 
"Oh, quien se viera en tus brazos o si no, junto a tu cama, rascándote la cabeza y matándote la caspa" (XLIV)

Creemos que esto puede interpretarse como una alusión clara a una dermatitis seborreica, aunque el uso del verbo matar puede hacer pensar en la presencia de liendres de piojos (Pediculus capitis), parasitosis que era muy común en la época. 

Las condiciones en las que debían estar las ventas y posadas en las que se paran nuestro hidalgo y su escudero a comer o a pasar la noche debían hallarse en unas condiciones higiénicas bastante precarias, y es de suponer que eran lugares propicios para pulgas, piojos y chinches. La sarna debía durar mucho en aquel tiempo, ya que no había remedio eficaz, y así es mencionada en (I, 12, 122):


«quizá, y aun sin quizá, no habréis oído semejante cosa en todos los días de vuestra vida, aunque viváis más años que sarna». 

Las pulgas de la cama de Sancho son mencionadas en (I, 30, 329). En diversos pasajes se alude a los piojos, como por ejemplo: 


«Sabrás, Sancho, que los españoles, y los que se embarcan en Cádiz, para ir a las Indias Orientales, una de las señales que tienen para entender que han pasado la línea equinoccial que te he dicho es que a todos los que van en el navío se les mueren los piojos, sin que les quede ninguno, ni en todo el bajel le hallarán, si le pesan a oro».


La descripción de la hija del labrador de Miguelturra es un compendio de patología: perláticos (paralíticos), viruela que la deja tuerta, caries dental, angiomas, labio leporino, jorobada...  El hijo también es descrito como "endemoniado" (epiléptico) y presenta ectropion a consecuencia de quemaduras (II, 47, 936) 

Estas son sólo algunas muestras de las citass  de cierto interés dermatológico que podemos hallar en Don Quijote.



Bibliografía:  

http://cvc.cervantes.es/literatura/cervantistas/coloquios/cl_II/cl_II_27.pdf


Rof Carballo J., Sancho y don Quijote. Medicina y actividad creadora, Revista de Occidente (Madrid), 1964.

López Méndez H La medicina en el Quijote, Madrid, 1969.





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