sábado, 19 de diciembre de 2015

Aportaciones médicas y cosméticas de Hildegarda de Bingen








Hildegarda de Bingen 
en el scriptorium

Miniatura de códice Liber divinorum operum I, 1. 
Biblioteca Statale, MS 1942, fol. 1. Lucca



Santa Hildegarda de Bingen (1098- 1179) es tal vez el mayor exponente de la medicina de los monasterios, que tanta importancia tuvo en la Edad Media. Santa Hildegarda fue abadesa y fundadora del monasterio de Rupertsberg en Bingen, Baviera. De conocimientos enciclopédicos, escribió múltiples obras sobre música, cosmología, minerales, plantas, etc... Incluso llegó a crear una lengua artificial, Lingua ignote, por lo que los esperantistas la consideran su patrona. 


Mutterschaft aus dem Geiste und dem Wasser. Manuscript illumination from Scivias (Know the Ways) by Hildegard of Bingen (Disibodenberg: 1151)
La maternidad en el espíritu y en el agua. 
Ilustración del manuscrito Scivias, de Hildegarda de Bingen
Hildegarda también se ocupó de cuestiones científicas. Una de sus obras, Liber simplicis medicine o Physica, es un libro de medicina, dividido en nueve libros sobre las correspondientes propiedades curativas de plantas, elementos, árboles, piedras, peces, aves, animales, reptiles y metales. El más amplio de tales capítulos es el primero dedicado a las plantas, lo que indica que Hildegarda tenía un amplio conocimiento de su aplicación terapéutica desde una perspectiva holística. En este libro aplica la teoría médica humoral que relaciona con la idea de que la constitución de los seres a partir del plan divino se realiza a través de cuatro elementos constitutivos cuyo equilibrio determina la salud o enfermedad del individuo. Así, a cada planta le otorga el correspondiente calificativo de su cualidad: robustussiccuscalidusaridushumidus, etcétera.

Otra de sus obras es Causae et curae (también conocido como Liber composite medicine), dedicado a la patología y terapéutica, lleno de disertaciones filosófico-místicas sobre la salud y la enfermedad. Es una obra en la que se encuentran muchas descripciones de enfermedades de la piel (sarna, piojos, erisipela, tiñas y lepra...) con sus correspondientes remedios elaborados a base de plantas medicinales. En aquel tiempo era habitual que en el claustro de los monasterios hubiera un huerto de plantas con actividad terapéutica que servían para elaborar remedios. 


Al parecer, Santa Hildegarda conocía también la naturaleza parasitaria de la sarna, un saber que no era habitual en aquel tiempo. Aunque también sabemos que algunos médicos árabes como el andalusí Abulcasis también conocían la existencia del ácaro, en general no es hasta el s. XIX cuando el estudiante corso Renucci, discípulo de Alibert, demostró en el Hospital de San Luis la existencia del Sarcoptes scabiei como agente causal de esta enfermedad.  Habían pasado cerca de 800 años desde los escritos de Hildegarda de Bingen


Her Cosmiarcha,Coreadora and Parent of the Humanity and of humankind, Hildegard of Bingen
Miniatura de una tierra esférica con estaciones diferentes al mismo tiempo.
Fol. 38, 
Liber divinorum operum I, 4.

Santa Hildegarda, como todos los tratadistas médicos de la época no olvidó la Cosmética, ya que era considerada como parte de la Medicina. La abadesa de Bingen dejó unas cuantas formas para el cuidado de la piel, entre las que cabe señalar una "para mantener la cara limpia y resplandeciente". 
Wisdom (or Sophia, Mother Wisdom). Manuscript illumination from Scivias (Know the Ways) by Hildegard of Bingen (Disibodenberg: 1151)
El Cuerpo MísticoScivias II, 5.


Entre las plantas usadas por Santa Hildegarda de Bingen para la elaboración de fórmulas terapéuticas, encontramos, entre otras: 


  • Achillea millefolium  
  • Calendula officinalis
  • Chelidonium majus
  • Fagus silvestris
  • Thymus serpillum
  • Tanacetum balsamita 

Muchas de estas plantas poseen principios activos con probada acción, por lo que aún hoy se incorporan a determinados productos cosméticos o farmacéuticos. Algunas de las descripciones de Hildegarda merecen nuestra atención: 

"La lavanda es caliente y seca, ya que tiene un poco de savia. No sirve al hombre para comer no obstante que tiene un fuerte olor. El hombre que tiene muchos piojos, si huele lavanda frecuentemente los piojos morirán. Su olor clarifica los ojos, porque contiene en sí las virtudes de las especias más fuertes y de las más amargas. Por eso, también, aleja muchísimas cosas malas y los espíritus malignos salen aterrorizados por ella".

—Hildegarda de Bingen.Physica, Libro I, Cap. XXXV(Migne, PL. CXCVII, 1143)

Las prolíficas aportaciones de Hildegarda de Bingen a la música son muy destacadas. Elaboró un sistema musical en clave mística muy peculiar y que todavía hoy es motivo de estudio.   


Hildegard von Bingen - Canticles of Ectasy:



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