dimarts, 12 de juny de 2018

Del esparadrapo a las tiritas (I): Esparadrapo







Egon Schiele

Retrato del Dr. Erwin von Graff
(1910)

Óleo sobre lienzo
Colección privada. New York 



Egon Schiele (1890-1918) fue un pintor y grabador austríaco discípulo de Gustav Klimt. Junto con este artista y con Oskar Kokoschka está considerado como una de las principales figuras del expresionismo austríaco. Su pintura revela una alta tensión emotiva y cultiva una sensualidad que se vuelve obsesión erótica, junto al tema de la soledad angustiosa. El color adquiere un valor autónomo, no naturalista, y las figuras están limitadas por una línea cortante e incisiva que expresa la dramática destrucción física y moral del ser humano. 

Egon Schiele. Autorretrato (1910)
Este era el aspecto de Egon Schiele cuando
pintó el retrato del Dr. Edwin von Graff

El Dr. Edwin von Graff era un ginecólogo local. Schiele pintó su retrato cuando apenas tenía 20 años. Al parecer el Dr. Graff se encargó del aborto de una muchacha a quien Schiele había dejado embarazada a cambio de que el joven artista le pintara su retrato. Schiele lo representa como si mirara hacia arriba, con un aspecto casi gigantesco. La  cara aparece sombría y siniestra, con grandes y bronceados brazos, alusión de su poder en partos, abortos y otras exploraciones. El joven artista parte sutilmente desde el estilo de dibujo lírico que había aprendido de Klimt hasta las líneas enérgicas que expresan la naturaleza cinética de la figura, algo que sería elaborado en años posteriores por los futuristas italianos.

Una de las cosas que nos llama la atención que el personaje lleva un dedo vendado. A primera vista puede interpretarse por una tirita, aunque por la época en la que fue pintado el cuadro, debía ser más bien un esparadrapo u otro tipo de apósito, ya que Schiele pintó este retrato en 1910, época en la que no estaban todavía inventadas las tiritas, que aparecieron en 1921, razón por la cual deducimos que lo se aprecia en la pintura sería más bien un esparadrapo o apósito similar. 

Antes de las tiritas, los apósitos se limitaban al esparadrapo, una tela encolada para que se adhiriera a la piel. Según Fernando Navarro, referente obligado del lenguaje médico, aparece ya mencionado como espadrapo en 1600, en el Libro que trata de la enfermedad de las bubas de Pedro de Torres:
Ay otra manera de curar esta enfermedad […]. Hazense cerotos en esta forma, de azogue tres onças muerto con azeyte de abeto, y de diaquilon mayor cinco onças: mezclese, y estiendase lo mas sutilmente, sin llegar a la lumbre, en olanda, y pongase deste pegote, o espadrapo en todas las junturas, y en las partes que aya sobrehuessos, comiendo assado, y guardandose de serenos, y frios: de modo que vienen a babear de la mesma manera, que quando toman las vnciones, y finalmente sanan.
La forma "esparadrapo", como lo conocemos en la actualidad, reemplazó al primitivo término en el s. XIX. En cuanto a la etimología de la palabra, debe derivar de la acción de rasgar trapos para vendar heridas. Según Navarro, proviene del italiano antiguo sparadrappo, vocablo formado a su vez a partir del verbo italiano sparare (rasgar, hacer jirones o partir por la mitad) y el sustantivo italiano drappo (paño o tela, y en el origen también de nuestro ‘trapo’).

Y en una próxima entrada del blog hablaremos de las tiritas



Bibliografía 

Navarro F. Esparadrapo. Laboratorio del lenguaje 
http://medicablogs.diariomedico.com/laboratorio/2011/04/08/de-donde-viene/




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