dilluns, 11 de juny de 2018

La cabellera larga (III): Las hermanas Sutherland.









Una de las siete hermanas Sutherland 
(finales del s. XIX

Fotografía en Blanco y Negro
Exposición "Mit Haut mit Haar"
Wien Museum 




Las siete hermanas Sutherland Sarah, Victoria, Isabela, Gracia, Naomí, Dora, y Mary habían nacido entre 1845 y 1865 y formaban un grupo musical.   

Era la época victoriana y el pelo largo femenino era muy apreciado, y sinónimo de belleza. El padre de las hermanas el reverendo Fletcher Sutherland, ansioso de que sus hijas pudieran lucir una larga cabellera, ideó un tónico crece-pelo. Era un producto horrible, aceitoso y fétido, que les ocasionaba un gran rechazo por parte de los niños de la escuela.

Mary Sutherland, en una foto de la época. 
El padre dispuso que las niñas cantaran en el coro de la iglesia y pronto una de ellas, Naomí, destacó por su melodiosa voz. Formaron un conjunto vocal e instrumental, las Sutherland Sisters, y fueron requeridas para actuar en Brodway, Nueva York.  Pero en realidad nadie iba a verlas por sus dotes artísticas, sino para ver sus increíbles y largas cabelleras, que les llegaban a los talones. 

La mayor de las Sutherland, Sarah, no tenía el cabello tan largo como las otras, pero cuando las hermanas posaban para sesiones de fotos, por lo general, Sarah se sentaba y las otras debían doblar las rodillas, de manera que pareciera que a las siete les llegaba el cabello hasta el suelo. Victoria era la que lo tenía más largo.  Las trenza de Naomi eran muy espesas, y cuando estaban deshechas, cubrian todo su cuerpo.

Anuncio del espectáculo de las hermanas Sutherland


A las mujeres victorianas se les caía mucho el pelo y ansiaban tener el cabello muy largo como estas hermanas. El padre de las hermanas empezó a hacer correr el bulo de que habían conseguido tener el pelo largo por el fétido aceite que su madre les ponía en el pelo de niñas. Así que comercializó el aceite como una cura milagrosa para la calvicie. El éxito fue arrollador y obtuvieron una verdadera fortuna.
El "fertilizante capilar" de las hermanas Sutherland.



















A la muerte de su padre, las hermanas Sutherland continuaron el negocio. Idearon también toda una línea de productos capilares (peines, un limpiador del cuero cabelludo, y ocho tonos diferentes de "coloraciones", así como otros cosméticos, como cremas para la cara). Apoyaron sus ofertas con campañas publicitarias en las que se afirmaba que "el cabello de una mujer es la joya de la corona" y recordaban a las damas, que el cabello y no el sombrero, era lo que las hacía realmente hermosas. 

La familia Sutherland había creado un imperio comercial. Las hermanas no se habían casado por miedo a los caza-dotes. Decididas a vivir juntas, construyeron un verdadero palacio en la zona rural de Cambria, Nueva York, donde habían pasado su infancia. Pero con su enorme riqueza comenzaron las extravagancias, caprichos y veleidades. El gasto suntuario era exorbitante. También comenzaron las disensiones internas, historias de triángulos amorosos, drogadicciones, y malas inversiones financieras. Incluso una de ellas, María practicaba la brujería. 


Anuncio del champú de las hermanas Sutherland

Una de las hermanas, Naomí, falleció antes de los 40 años en 1893, año en el que estrenaron su mansión. La muerte prematura de Naomí supuso un gran trauma para el resto de las hermanas. Otra hermana, Victoria, se casó con un hombre de 19 años de edad, cuando ella tenía 50. Esto indignó a sus hermanas, que la echaron de la mansión, falleció a los 53 años en 1902. 

Pero el golpe de gracia vino cuando a partir de 1910 se puso de moda el cabello corto femenino. Las mujeres del s. XX ya no estaban obsesionadas por las largas melenas de antaño, y el negocio del crecepelo se vino abajo. 






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