diumenge, 25 de febrer de 2018

El arte censurado (I): el arte, expresión ideológica








Colosos de Ramsés II


Estatuas esculpidas sobre la roca
Templo de Ramsés II. Abu Simbel (Egipto)



Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha recurrido a la expresión artística para transmitir a sus semejantes pensamientos, emociones y sensaciones. Podemos decir pues, que el arte es una de las formas más conocidas de expresión. 

Estatua de Augusto de Prima Porta
Muy pronto el poder político y religioso aprovechó el arte para fines propagandísticos y para transmitir su ideología. Baste con evocar las figuras colosales de Ramsés II en Abu Simbel, el Partenón de Atenas o la estatua de César Augusto de Prima Porta para comprobar la clara intención de apología del poder del faraón, de los mitos divinos o del césar de Roma, respectivamente. En muchos de estos casos, un complejo lenguaje de imágenes simbólicas conseguían transmitir las ideas subliminales deseadas a los asombrados espectadores de unas obras que eran evidentes manifiestos políticos. 

La función ideológica del arte se ha conservado a través de los siglos. Los frescos y capiteles románicos eran en muchos casos un libro abierto cuyas imágenes adoctrinaban a los fieles analfabetos; el pensamiento católico de la Contrarreforma proporcionó unos determinados cánones para evitar las desviaciones ideológicas de Lutero; los carteles de propaganda política fueron profusamente usados tanto por los nazis como por los bolcheviques, infundiendo su ideología y valores respectivos en las masas...


Damnatio memoriae en el Antiguo Egipto:
Inscripción del templo de Deir el Bahari, con el nombre de Hatchepsut borrado. 
Fotografía: Hedwig Storch. (https://es.paperblog.com/damnatio-memoriae-1966378/)

Y así como las imágenes pueden modular la manera de pensar y son usadas para crear adictos, pronto surgió la contrapartida. Gobernantes y líderes religiosos se dieron cuenta de que no solamente tenían que propagar las ideas adecuadas, sino que también les convenía prohibir el arte que podía usarse para cuestionar su dominación o por lo menos para denunciar su prepotencia. Nació así la censura, la limitación de la libertad de expresión.  

Madonna, de Edvard Munch, un ejemplo de lo que
los nazis catalogaron como "arte degenerado" 
Las primeras muestras de censura son también milenarias. Ya en el Antiguo Egipto se practicaba la damnatio memoriae, el borrado de los cartuchos con el nombre de los faraones a los que se pretendía olvidar por alguna razón. En Egipto, arte y escritura iban indisolublemente unidos (se escribía con jeroglíficos, una combinación de imágenes) y el peor castigo era el olvido. Los egipcios creían que el olvido era la auténtica muerte, el peor de los infiernos. Borrar el nombre de alguien era pues el más terrible de los castigos, conseguir su radical desaparición. Este tipo de censura fue practicada luego por los romanos y por otras muchas civilizaciones. 

Las clases discrepantes han censurado desde entonces el arte realizado por opositores, críticos y discrepantes. Tenemos muchos ejemplos de ello: el abatimiento de las estatuas de los dioses paganos por parte de los cristianos; la demolición de mezquitas en tiempos de la reconquista de la península ibérica; la destrucción de códices y templos mayas por los conquistadores españoles; la prohibición de ciertas manifestaciones artísticas por la Contrarreforma; la persecución del "arte degenerado" por los nazis; la voladura de las estatuas de los Budas gigantes de Bāmiyān en 2001; la devastación de templos y estatuas de Palmira por las milicias del Estado Islámico... 

Uno de los Budas colosales de Bāmiyān (antes y después de su destrucción)











El arte pues es tanto un instrumento de propaganda como una manera de defender ideas contra el poder establecido. Y la censura del arte ha sido y sigue siendo una de las formas más claras de impedir el ejercicio de uno de los derechos humanos más esenciales: el de la libertad de expresión, tema que trataremos en próximos artículos.   


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