martes, 1 de agosto de 2017

Buscando la vacuna en las vacas






Franz Marc  

La vaca amarilla
(1911)  

Óleo sobre lienzo 140 x 189 cm

Solomon R. Guggenheim Museum. New York 




Franz Marc (1880-1916) fue uno de los pintores más representativos del expresionismo alemán del s. XX. Alcanzó gran fama por sus retratos de animales que se caracterizaban por la brillantez de sus colores primarios, con un gran contenido emocional y simbólico. Marc estaba muy interesado en plasmar su veneración mística por  el mundo animal, y despreciaba al ser humano, al que no consideraba digno de retratar. Intentaba representar el mundo simplificado, como sostenía que lo veían los animales, con formas simples y colores primarios. 


Franz Marc: Vacas bajo los árboles (1910-1911)
Su interpretación de esta vaca amarilla nos da pie a la actualidad de la investigación más reciente y al papel que pueden representar las vacas para el progreso científico. 

Etimológicamente, el nombre de vacuna proviene de las vacas. Fue gracias a ellas que Jenner pudo extraer virus de una forma de viruela de los bovinos para obtener la primera vacuna, la de la viruela, que con el tiempo, permitiría erradicar la enfermedad en 1979. Ahora, tal vez de nuevo las vacas puedan contribuir a obtener una vacuna, esta vez contra el VIH. 

Hay quien cree que la obtención de una vacuna sería la clave para luchar contra el sida. Los anticuerpos neutralizantes de amplio espectro (bNAbs) son capaces de bloquear la replicaciónn del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) al impedir que las partículas virales se fijen a las células sanas. Sin esta "aproximación" el virus no puede duplicarse y el organismo puede así controlar la infección. Estos anticuerpos neutralizadores, producidos naturalmente en ciertos pacientes infectados, tienen un gran interés, ya además son eficaces sobre una gran cantidad de cepas, y se mantienen activos muchos años después de la primoinfección.  Su potencial en la lucha contra el sida es esperanzadora aunque los científicos se enfrentaban hasta ahora a un obstáculo importante: era muy difícil obtener estos anticuerpos tanto en humanos como en los animales de laboratorio que eran usados habitualmente para la investigación del VIH (ratones y simios). 


Vincent Van Gogh: Vaca echada (1883)
Por esta razón, los biólogos decidieron experimentar con otras especies, como conejos, u otros modelos animales. Recientemente, un equipo internacional dirigido por Devin Sok del Scripps Research Institute ha experimentado con bovinos, obteniendo resultados prometedores, según han publicado en la revista Nature. Los científicos han conseguido que cuatro terneras de seis meses produjeran bNAbs después de haberles inyectado una proteína llamada BG505 SOSIP, concebida para imitar las partes estables del virus VIH. Uno de los animales comenzó a producir anticuerpos capaces de neutralizar el 20 % de los 117 subtipos de virus testados 42 días después de la inyección de la proteína y al cabo de 381 días, los anticuerpos eran eficaces en el 96 % de las cepas. 

   Andy Warhol. Vaca (circa 1966)     
Aunque muy prometedores, estos resultados no tendrán aplicación inmediata en el hombre. El sistema inmunitario bovino es muy diferente del humano y precisamente esto explica su respuesta rápida y eficaz frente a la proteína inyectada. De todos modos, el análisis de la estructura de esos bNAbs bovinos y su comparación con los de los humanos nos permitirá sacar grandes enseñanzas. El estudio prueba en todo caso que las vacas pueden ser un modelo animal válido para estudiar las enfermedades viricas y para obtener sueros, o más adelante, vacunas. 



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