domingo, 26 de febrero de 2017

La enfermedad del beso puede producir cáncer





Auguste Rodin

El beso
(1881-1887)
 Escultura en mármol. 86 cm
Museo Rodin. París. 




Auguste Rodin (1840-1917) fue un emblemático escultor francés, contemporáneo del impresionismo y considerado como el padre de la escultura moderna. 

la "Puerta del Infierno" de Rodin
El beso de Auguste Rodin es una conocida escultura que plasma un beso apasionado, como solamente una pareja enamorada o presa de la pasión puede hacerlo. Aunque el tema es intemporal y universal, representa a Paolo y Francesca, personajes históricos que vivieron en la Edad Media. Su historia está narrada en la Divina Comedia de Dante Alighieri. Eran cuñados y fueron asesinados por Gianciotto Malatesta (esposo de Francesca y hermano de Paolo), al descubrirlos en un beso adúltero. Rodin decidió representarlos en el momento en que, leyendo las aventuras de Lanzarote del Lago, se enamoraron y se besaron. A nivel plástico, la fuerza de la escultura reside en su lenguaje universal. Los dos amantes, representados sin los atributos habituales, aparecen desnudos en el instante que precede al beso fatídico. 

La pareja abrazada de El Beso apareció originalmente en la parte inferior de la Tercera maqueta de La puerta del Infierno, como condenados en el círculo de los lujuriosos. Aunque la pareja fue más tarde excluída del portal, la obra se convirtió en un icono y fue reproducida en varios tamaños y materiales.

Detalle de El beso de Rodin. 
En total, Rodin produjo tres esculturas de mármol de gran tamaño de El Beso. La primera, encargada por el gobierno francés se encuentra ahora en el Museo Rodin de París. La segunda, encargada por Edward Perry Warren se encuentra en la colección de la galería Tate en Londres. Una tercera copia fue comisionada por el coleccionista danés Carl Jacobsen y se encuentra en Ny Carlsberg Glyptotek de Copenhague. Además existen originales múltiples en bronce, que fueron realizados durante el período en el que Rodin mantuvo una relación sentimental con su colaboradora Camille Claudel (1864-1943)

El beso nos introduce en el tema de la mononucleosis infecciosa, también llamada "enfermedad del beso", ya que esta es su forma común de transmisión (por intercambio de saliva). Está causada por el virus de Epstein-Barr (un virus más o menos parecido al del herpes). Aunque es una enfermedad mucho más frecuente en adolescentes y adultos jóvenes, se puede padecer a cualquier edad. 

La mononucleosis cursa con fiebre, dolor de garganta y ganglios linfáticos inflamados (cuello). En algunos casos se aprecia esplenomegalia (aumento de tamaño del bazo). 

El diagnóstico de certeza puede establecerse por un análisis de sangre (aumento de leucocitos, linfocitosis y presencia de linfocitos anómalos. Las transaminasas están elevadas en el 50% de los casos). También se utiliza la serología que demuestra la presencia de anticuerpos heterófilos y el estudio de anticuerpos específicos para el virus del Epstein-Barr (VEB).

La mayoría de las personas mejora en dos a cuatro semanas. Sin embargo, puede sentir cansancio durante algunos meses después. El tratamiento es sintomático: analgésicos y antitérmicos, gárgaras con antisépticos, abundantes líquidos y mucho reposo. Ocasionalmente pueden usarse antibióticos en los casos de sobreinfección bacteriana, aunque es mejor evitar los derivados de la penicilina. 

En general, la mononucleosis infecciosa es una enfermedad benigna y muy común. Casi el 95% de la población mundial es portadora de este virus. Pero en algunos casos se pueden producir complicaciones graves, ya que puede desencadenar un cáncer. El mecanismo de infección ha sido descubierto por un equipo de investigación franco-alemán (Inserm/German Cancer Research Centre) que han publicado sus resultados en la revista Nature (febrero de 2017)

De hecho, solo una pequeña parte del virus de Epstein-Barr es responsable en algunas personas de la aparición de cáncer del sistema linfático, de estómago o de nasofaringe: se trata de la proteína BNRF1. Cuando contacta con la célula, perturba su proceso de división. Concretamente, BNRF1 aumenta anormalmente el número de centrosomas, elementos celulares que permiten una distribución organizada de los cromosomas en el curso de la division celular. La desorganización del proceso comporta inestabilidad cromosómica, un estado que induce la formación del cáncer. Así, sorprendentemente, un simple contacto con la partícula viral es suficiente para producir un tumor, mientras que en general se precisa que los virus introduzcan su genoma en la célula que van a infectar. Los investigadores han podido demostrarlo suprimiendo por manipulación genética BNRF1 del virus en ratones, lo que elimina la inestabilidad cromosómica. 

Por otra parte, en los individuos sanos, el virus está frecuentemente silente, pero puede multiplicarse en un momento dado y producir nuevos virus que infectan las células vecinas. Estas células en contacto con la proteína viral BNRF1 corren el riesgo de degenerar en células cancerosas. El virus de Epstein-Barr podría pues causar más casos de cáncer que lo que se creía hasta ahora. Esto podría evitarse con una vacuna.

En la actualidad, ya existen muchos prototipos de vacunas, basadas en pseudopartículas del virus de Epstein-Barr descubiertas por este mismo equipo de investigación. Estas partículas tienen una estructura idéntica a las de los virus pero no son infecciosas ya que no contienen el ADN del virus. Gracias a ello, los investigadores se proponen ahora inactivar la proteína tóxica BNRF1 contenida en estas partículas antes de llevar a cabo la fase experimental de estos prototipos de vacuna. 



Rodin The kiss. 


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