lunes, 6 de febrero de 2017

Cerdos y humanos




Félicien Rops

La dama del cerdo (Pornocrates)
(1878) 

Grabado 64 x 44 cm
Museo Félicien Rops. Namur. 



Félicien Rops (1833-1898) fue un artista belga que destacó sobre todo como dibujante, caricaturista y grabador. Era muy amigo de Baudelaire, con quien colaboró varias veces, y a través de él se relacionó con muchos poetas, especialmente con los llamados poetas malditos. Su obra se inscribe dentro de las corrientes de simbolismo y decadentismo, y en ella se ridiculiza la religión, se recrean escenas satánicas, y se plantean situaciones escabrosas, de un rebuscado erotismo procaz y desviado. 

Una de sus obras más destacadas es La dama del cerdo, también llamada Pornocrates (por la inscripción que aparece en el friso de la parte inferior del cuadro). En el grabado aparece una mujer desnuda y ataviada con algunos aditamentos eróticos usados en las prácticas fetichistas (zapatos, medias, guantes largos, sombrero) y con los ojos vendados. Sin duda, representa un prototipo de meretriz. Lleva a un cerdo, que la precede, sujeto como una correa. Clásicamente se ha interpretado como una lucha de poder entre una prostituta (la mujer) y su cliente (el cerdo). ¿Cuál de los dos tiene más poder? ¿Quien manda? ¿La mujer, que lleva al cerdo atado? ¿O es el cerdo, ya que conduce - como si de un lazarillo se tratara - a una mujer desnuda y con los ojos tapados? Para aumentar el desconcierto del espectador, unos amorcillos revolotean por una escena tan poco angelical.

Aunque poco tiene que ver con todo lo que acabamos de comentar, el binomio cerdo-humano me trae a la memoria una reciente noticia. Por primera vez, se han creado embriones quimera con células madre de cerdos y humanos, según un estudio publicado el pasado 26 de enero de 2017 en la  revista americana Cell. Esto constituye el primer paso para la producción de órganos humanos en animales, según Juan Carlos Izpisua Belmonte, profesor en el Instituto Salk de estudios biológicos en La Jolla (California), principal autor de esta investigación. El fin último es poder cultivar tejidos o órganos humanos (páncreas, hígado, corazón) en animales, para poderlos transplantar después. 


La imagen de cerdos humanizados se ha usado tradicionalmente con finalidad simbólica.
En la imagen, monja-cerdo como símbolo de la lujuria en El jardín de las delicias
de Hieronymus Bosch (fragmento). Museo del Prado, Madrid

Concretamente, estos científicos han implantado células madre humanas - capaces de transformarse en cualquier tejido - en embriones porcinos que a continuación se implantan en un útero de una cerda portadora. No se observó rechazo de las células humanas ya que se inocularon en el embrión en una fase muy precoz (al 5º-6ª día de desarrollo). Los investigadores han dejado que los embriones se desarrollaran durante cuatro semanas, tal como lo estipulan las reglamentaciones vigentes, pero pudieron observar que las células humanas comenzaron a formar tejido muscular. 

Este experimento no ha sido llevado hasta el final (en nacimiento de lechones híbridos, parcialmente humanos), ya que se trata de un tema muy controvertido y que plantea serios problemas éticos. Pero asusta mucho pensar las perspectivas de futuro que podrían abrirse en esta línea de investigación. La ciencia, nuevamente en el filo de la transgresión moral. Como en el grabado de Rops, ¿será el cerdo quien nos guíe? o por el contrario, ¿los humanos llevaremos el control, sujetando con firmeza la correa del cerdo? Inquieta observar que la mujer de Rops lleva los ojos vendados y no sabe a dónde va. 



  
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