domingo, 5 de febrero de 2017

La pedrada en la frente






Caravaggio

David vencedor de Goliat
(1599-1600) 

Óleo sobre lienzo. 110,4 x 91,3 cm
Museo del Prado. Madrid.   



Este cuadro de Caravaggio muestra la cabeza decapitada de Goliat en la que es bien visible la herida provocada por la certera piedra de la honda de David (Samuel I, 17). Es una herida contusa, un corte profundo en medio de la zona frontal, de bordes despegados y algo inflamados por el impacto, todavía sangrante. Los traumatismos intensos en determinados lugares (como es el caso del centro de la zona frontal) pueden ser suficientes para provocar una pérdida de conocimiento incluso a los individuos más fuertes. David, vencedor, acaba de decapitar al gigante y está sujetando su cabeza con una cuerda, para exhibirla como trofeo. La acción de David, usando una cuerda para sujetar los cabellos de Goliat no tiene precedentes en la iconografía previa y es una interpretación original del pintor. 

Visión completa del cuadro de Caravaggio David vencedor de Goliat
Museo del Prado, Madrid. 
Caravaggio usa aquí los recursos del tenebrismo, que ilumina los personajes que surgen de las tinieblas que los rodean, en un vivo contraste, muy teatral. Otra característica es la de las grandes dimensiones de las figuras representadas, que aparecen apretadas, ocupando casi todo el espacio, produciendo en el espectador una sensación de agobio, de falta de aire. Caravaggio representa a sus personajes con precisión propia del estilo naturalista, tomándolos de la vida real. Así, David está representado con las vestiduras y aspecto de cualquier pillete de las ciudades italianas de la época, en una clara intención de evitar la apología, prescindiendo de toda aureola heroica. Incluso lleva las uñas de los pies sucias, como corresponde a un mozalbete que anda habitualmente descalzo por las fangosas calles del arrabal. 

El milanés Michelangelo Merisi da Caravaggio (1571-1610) es una de las máximas figuras del Barroco en Italia, revolucionó la pintura introduciendo un manifiesto realismo y tuvo una influencia fundamental en numerosos artistas del siglo XVII. Se dedicó especialmente al género religioso, aunque frecuentemente su pintura fue motivo de escándalo: solía elegir sus modelos entre el pueblo, y frecuentemente los mendigos, tahures y prostitutas eran su fuente de inspiración. Como en la obra que hoy comentamos, acostumbraba a representar a tipos contemporáneos mezclados con los personajes bíblicos. La obra que escandalizó más fue la Muerte de la Virgen María, en la que optó por representarla de forma muy realista con el vientre hinchado, usando como modelo el cadáver de una prostituta embarazada que había aparecido muerta en el Tiber. 

Caravaggio era además, bohemio y pendenciero. En 1606, durante una reyerta, asesinó a un hombre, por lo que tuvo que huir de Roma, perseguido por la justicia. En Nápoles protagonizó otras riñas e incidentes. Finalmente, se refugió en Malta, donde el Gran Maestre Alof de Wignancourt lo acogió, a condición que realizara retratos de algunos Caballeros de la Orden y diversas pinturas religiosas, que hoy engalanan las iglesias de la isla.  Pero también de allí acabó siendo expulsado por "faltas a la moral". El exilio del gran pintor continuó por Sicilia, Nápoles y Toscana, donde al parecer falleció en extrañas circunstancias, y su cuerpo nunca fue encontrado. 

Caravaggio. David con la cabeza de Goliat.
Galleria Borghese, Roma. 
Caravaggio representó repetidamente la historia de David y Goliat, en la que quería simbolizar el triunfo de la inteligencia frente a la fuerza bruta. Probablemente, este tema también le interesó por su historial de altercados y homicidio, y tal vez por el presunto presentimiento de su propia muerte. Hasta nosotros han llegado cuadros como el David con la cabeza de Goliat, enviado por Caravaggio al cardenal Scipione Borghese como pago por su mediación para que el papa perdonase al pintor (actualmente en la Galleria Borghese, de Roma).  En este cuadro el pintor se representa a sí mismo en la cabeza de Goliat, una especie ded autorretrato, tal vez presintiendo su propia muerte. David sujeta la cabeza decapitada, y la mira con mal contenida repugnancia. Caravaggio demuestra así el asco que siente por sí mismo. David sostiene una espada, manchada de sangre. Como el propio Caravaggio, él sabe lo que se siente tras haber matado a un hombre. En la espada, una inscripción: H-AS OS, en latínHumilitas occidit superbiam ("La humildad mata al orgullo"). 

Caravaggio. David con la cabeza de Goliat. Kunsthistorisches Museum. Viena.
Finalmente, otro cuadro de Caravaggio sobre este tema recurrente - aunque de calidad bastante inferior - fue realizado hacia 1607 en Nápoles. En la actualidad forma parte de la colección del Kunsthistorisches Museum de Viena. 


Bibliografía

  • CARRASAT, P: Maestros de la pintura, Spes Editorial, S.L. Madrid 2005. ISBN 84-8332-597-7




  • PÉREZ SÁNCHEZ, AE en: El Prado en el Ermitage, Museo Nacional del Prado, 2011, pp. 98-99

  • VALDOVINOS CRUZ, JM: El Prado, colecciones de pintura, Madrid, Lunwerg Editores, 200. ISBN 84-7782-694-3.
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