viernes, 30 de septiembre de 2016

El almirante Beaufort: alquitranes contra la psoriasis






Stephen Pearce

Sir Francis Beaufort
(1850)

Óleo sobre lienzo. 127,5 x 102 cm

National Portrait Gallery. Londres. 




Stephen Pearce (1819-1904) fue un pintor inglés que destacó en el género de pintura ecuestre y como retratista. Pintó a numerosos personajes de la sociedad de su tiempo (solamente en la National Portrait Gallery pueden verse 44 retratos de su autoría). 

Uno de sus cuadros más conocidos es el que aportamos hoy aquí. El almirante Sir Francis Beaufort (1774-1857) está sentado frente a unas cartas marinas, con el rostro de perfil, sosteniendo la pluma con la mano derecha con la que sin duda realiza algunas anotaciones. Era ya un setentón cuando Stephen Pearce (1810) realizó este retrato, en el que se transmite la imagen de un meticuloso científico, decidido y perseverante.  

Beaufort era irlandés, descendiente de hugonotes franceses que se habían establecido en Irlanda tras la noche de San Bartolomé. Su padre era un geógrafo aficionado, el Rvdo. Daniel Augustus Beaufort. Tras pasar su infancia en Irlanda y Gales, se hizo marino, recibiendo una gran formación científica de maestros como Herschel, Airy o Babbage

En 1810 era ya capitán de la Royal Navy.  Tuvo una activa vida de marino, navegando por todo el mundo.  Ejerció una gran influencia en el desarrollo de la hidrografía naval y la exploración, dirigiendo muchas expediciones y llevando a cabo diversos experimentos (medidas del magnetismo terrestre en la Antártida, tablas de mareas de las costas británicas). Dibujó un gran número de cartas marinas mucho más perfectas que las que se estilaban en su tiempo. La exactitud de las cartas náuticas era una de sus obsesiones, ya que él mismo había sufrido un naufragio siendo muy joven por las inexactitudes de una carta náutica. Actualmente muchos lugares geográficos recuerdan su nombre: Mar de Beaufort (brazo del Oceano Ártico); Isla de Beaufort (Antártida); Cala Beaufort (Oceano Atlántico Norte). 

Aunque generalmente se le recuerda más por la Escala de Beaufort, que clasifica la fuerza del viento en una gradación de 1 a 10. La escala inicial no tenía velocidades de vientos, sino que detallaba un conjunto de condiciones cualitativas desde 0 a 12 de acuerdo a cómo un navío actuaría bajo cada una de ellas, desde 'apenas suficiente para maniobrar' hasta 'insostenible para las velas'. La escala se transformó en un parte estándar de las bitácoras para navíos de la Marina Británica a finales de la década de 1830. Poco después (hacia 1850) la escala se asoció al número de rotaciones de un anemómetro para medir la velocidad del viento. 

En algunas de sus biografías (Friendly, 1977) se comenta que Francis Beaufort sufría una enfermedad cutánea, desde los 25 años de edad, apuntando que podría tratarse de una porfiria cutánea tarda. Según esta opinión, el almirante habría mejorado tras la abundante pérdida de sangre causada por las heridas que le causó una escaramuza naval, lo que equivaldría a un tratamiento de sangrías. 

Sin embargo, en un trabajo se pone en duda esta interpretación (Peters y Levels, 2010). El trabajo, basado en los escritos y cartas de Beaufort, considera la descripción de las lesiones del ilustre marino, la edad en la que se iniciaron, y su evolución. Así en 1796 escribía: 
"My hands are now almost all one scab, constantly splitting and cracking with the cold. My arms my legs and feet are nearly as bad but there are none on my body,except a few on my bum" 
(Mis manos son actualmente casi una costra, y se cuartean y se agrietan continuamente con el frío. Mis manos y mis pies también están casi tan mal, pero en cambio no tengo ninguna (lesión) en el cuerpo, a excepción de alguna en las nalgas) 

Realmente la descripción se acerca más a la de una psoriasis que a una porfiria. Lamentablemente no disponemos de ninguna imagen de sus lesiones cutáneas, aunque en el retrato que le hizo Stephen Pearce pueden intuirse signos de artritis en los dedos de la mano y tal vez una distrofia ungueal. También se ve una àrea eritematosa en su cuero cabelludo que pudiera corresponder a una placa de psoriasis.  

Los antecedentes familiares constituyen también otro dato importante. Su madre, Mary Waller Beaufort (1739-1821), consultó al Dr Robert Darwin en 1803 por una enfermedad de la piel de las piernas que le causaba dolor. La descripción de las lesiones y la confusa terminología diagnóstica de la época no nos permiten concluir un diagnóstico seguro, aunque sugieren una psoriasis crónica o un eccema por estasis


Lesiones bastante inequívocas de psoriasis en placas,
con el diagnóstico de "Lepra vulgaris" en el tratado de
Dermatología de Thomas Bateman (Londres, 1814)
Un dato importante puede ser que la mejoría de las lesiones de Beaufort coincidió con su estancia como marino en el Mediterráneo. En esta época disminuyó mucho su consumo de alcohol, mejoró su alimentación y comenzó a aplicarse preparaciones conteniendo alquitranes sobre las lesiones de su piel, probablemente alquitranes de madera, una sustancia que en un barco era fácil de conseguir. Los beneficios de los alquitranes y breas como remedios indicados para ciertas enfermedades de la piel ya se había propuesto en los tratados de Daniel Turner (1723), Robert Willan y Thomas Bateman (1814). Tal vez el uso de estos alquitranes y el soleado clima mediterráneo contribuyeron a la mejoría de la afección de Beaufort. Y naturalmente todo esos datos sugieren que el almirante padecía psoriasis


Beaufort estaba convencido de que padecía lepra, y leía continuamente la Biblia (en la versión que hizo San Jerónimo, se tradujo la palabra hebrea tsara'at, que designaba genéricamente las enfermedades de la piel, como "lepra"). También en los tratados de la época la psoriasis recibía el nombre de "lepra", como puede verse en la ilustración adjunta


Francis Beaufort:






Bibliografía


Friendly ABeaufort of the Admiralty. The Life of Sir Francis Beaufort 1774–1857LondonHutchinson1977

Peters TJ, Levels NJ Re-evaluation of the diagnosis of porphyria cutanea tarda in Admiral Sir Francis Beaufort. JRSM Short Rep. 2010 Jun 30;1(1):13. doi: 10.1258/shorts.2009.090366 http://shr.sagepub.com/content/1/1/13.full

Turner D. De Morbis Cutaneis. A Treatise on Diseases of the Skin 2nd ed. Bronwicke, Walthoe, Wilkin, Ward and Tooke. London. 1723. 

Bateman T. A Practical Synopsis of Cutaneous Disease 3rd Ed. Longman, Hurst, Rees, Orme and Browne. London 1814. 

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