viernes, 17 de junio de 2016

El rinofima de un poderoso cardenal





 Atribuído a Diego 
de Silva y Velázquez

Retrato del cardenal Borja 

Óleo sobre lienzo. 

Museo de la Real Academia de San Fernando. Madrid. 




El cardenal Gaspar de Borja y Velasco (1580-1645) fue un hombre de gran poder en la corte hispánica del s. XVII. Hijo del VI Duque de Gandía, pertenecía a la influyente Casa de Borja, que dió personalidades como San Francisco de Borja, y los papas Alejandro VI y Calixto III. Esta rama de la familia Borja que se instaló en Italia en el siglo XV italianizando su apellido, y como sus antepasados, estuvo en Italia gran parte de su vida política. 

Entre sus cargos políticos destaca el de haber sido embajador del rey Felipe III en Roma (1616-1619), virrey de Nápoles (1620) y Consejero de Estado (1623). Nombrado cardenal a los 29 años, participó en diversos concilios y cónclaves, con una notable influencia. Incluso llegó a enfrentarse al papa Urbano VIII por no defender al catolicismo en guerra con las naciones protestantes. Esto creó una viva polémica en su tiempo. 

Gaspar de Borja fue arzobispo de Sevilla. Durante mucho tiempo el rey Felipe IV intentó que le nombraran arzobispo primado de Toledo, pero su disputa con Urbano VIII demoró el nombramiento. Finalmente, tras la muerte de éste, ascendió al papado Inocencio X - que como Gaspar de Borja era también descendiente del papa Alejandro VI - y lo nombró arzobispo de la sede toledana en 1645, en el último año de su vida. 


Velázquez retrató al Cardenal Borja poco antes de su muerte en el año 1645. La importancia del personaje, junto con la fama y renombre del pintor, hacen que se realicen una serie de copias, probablemente encargadas para ser exhibidas en las instituciones que estuvieron a su cargo. Según las investigaciones de Serrano de Entrambasaguas el original de Velázquez sería el cuadro que actualmente está en la Real Academia de San Fernando.  

El Cardenal Borja fue un hombre de gran poder en la Europa del siglo XVII, en la que política y religión estaban indisolublemente ligadas. El hecho de que Velázquez, que ejerció como pintor de cámara de la corte del Rey Felipe IV, retratara al Cardenal Borja demuestra la gran importancia que tuvo este personaje en su tiempo.

Si observamos con atención este retrato del cardenal podemos ver diversos procesos de interés dermatológico. Así, la nariz aparece enrojecida y aumentada de volumen, lo que hace sospechar un incipiente rinofima. La coloración algo rojiza de las mejillas podría revelar una ligera rosácea, manifestación clínica que muchas veces se asocia al rinofima.  En la nariz también puede verse una pequeña cicatriz vertical. En la mejilla, en la parte inferior del surco nasogeniano, se observa un pequeño nevus. Finalmente, el pelo de la zona temporal aparece ralo y escaso, revelando una posible alopecia por fricción causada por el continuo uso de bonetes y mitras, como puede observarse en otros retratos de eclesiásticos


Bibliografía

Serrano de Entrambasaguas G.  Cardenal Borja: Por Diego de Velázquez. CreateSpace Independent Publishing Platform, 2016. 
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