dimarts, 10 d’abril de 2018

¿Un San Roque con gusanos? (I): Una extraña úlcera








Retablo de San Roque
(s.XV) 

Óleo sobre tabla
Gallería di Pittura. Bari (Puglia)





Una habitual seguidora del Blog, Francisca Martínez, me envía este retablo de San Roque con que presenta un indudable interés médico. Se trata de una tabla del s. XV procedente de la región sureña italiana de Puglia. Ante todo quiero agradecer encarecidamente a la doctora Martínez su interés y su enriquecedora aportación a nuestro blog. 

José de Ribera: San Roque.
Museo del Prado. Madrid
San Roque era un legendario santo occitano que vivió en el s. XIII. Según la tradición había nacido en Montpellier, que a la sazón pertenecía al reino de Mallorca, de una familia de alcurnia.  

El piadoso Roque quiso ir como peregrino a Roma, y durante su camino cuidaba y curaba a todos los enfermos de la peste. Por esta razón se le considera un santo patrón de los peregrinos y también de los apestados. Con frecuencia muchas ciudades lo invocaban para librarse de las epidemias de peste y por esa razón se le considera el patrono de numerosas ciudades que se libraron de la epidemia por su intercesión.  De tanto cuidar a apestados, Roque terminó contagiándose. 


        Giuseppe Sanmartino y Biagio Giordano.
Estatua de San Roque de plata (1793)
Musei Capitolini. Roma
Por eso su atributo identificativo es un bubón (adenopatía) cercana a la ingle izquierda, como corresponde a los casos de peste. Pero como la localización del bubón era en un lugar púdico, la adenopatía suele representarse en las artes plásticas como una úlcera localizada en la pierna (generalmente la izquierda). San Roque suele representarse también vestido de peregrino, con el sombrero, la esclavina y el bordón típicos de los romeros, y acompañado de un perro. Según la tradición, el perro siempre le acompañaba y le llevaba cada día un pan para su sustento. A veces también se le representa con un ángel.  O incluso con los dos (perro y ángel). 

La tabla que nos ocupa representa a Roque con los atributos clásicos que permiten su identificación. Tocado con el sombrero, sujeta el bastón con una mano, mientras que con la otra descubre el muslo izquierdo. En el tercio proximal, puede observarse la lesión, que en este caso más más que una úlcera es un nódulo redondo, con iun orificio central bastante regular. El cráter de la lesión presenta los bordes bastante regulares con una clara infiltración. De su interior sale una estructura alargada, de color blanquecino, que recuerda a un cordón.


Detalle del retablo de Bari
No es esta la iconografía habitual del santo romero. En general se representa una úlcera, de fondo limpio o como máximo, con un ligero exudado sanguinolento. La imagen de este retablo de Bari rompe con los esquemas clásicos. 

¿Cómo interpretamos esta imagen? Lo primero que se nos viene a la cabeza es un exudado purulento. Pero el pus ni tiene una forma tan precisa (incluso con sombra), ni es habitual tanta longitud lineal de supuración. Creemos pues que la hipótesis del pus debe descartarse. 

En opinión de Francesco Galassi, paleopatólogo del Instituto de Medicina evolutiva de la Universidad de Zurich podría tratarse de un gusano, probablemente el primer caso de gusano de Guinea descrito en la Edad Media.  Próximamente comentaremos algunos aspectos de esta parasitosis.



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